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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2021-04-15T00:32:44Z
Atualizado: 1 hora 54 minutos atrás

Temas de nuestra fe católica - Conocer la eternidad

dom, 2021-02-07 18:17


Si los hombres supiesen lo que es la eternidad harían todo por cambiar de vida” (Santa Jacinta Marto… apariciones de Fátima)

  

Esta frase, expresión de fe sin duda alguna y, por ende, instrumento despertador de más de un alma cándida, fue dicha por una joven, muy joven, que presenció las apariciones de Fátima y que ha devenido en Santa Jacinta Marto. 

En realidad, no es que nos diga algo que, a lo mejor, no sepamos pero, de todas formas, está más que bien que alguien a quien se le ha permitido ver ciertas cosas ponga sobre la mesa la verdad de las mismas y, si es posible, no miremos para otro lado so capa de pensar que, total, se trata de una niña… 

Veamos las palabras de Santa Jacinta Marto. 

Para empezar, hace uso del terrible “si” condicional. Y eso quiere decir, sin duda alguna, que ella misma tiene más que claro (¡con los pocos años que tenía; murió a los 10) que, en fin, que no todo creyente hace lo que debe hacer… 

Nos dice Jacinta algo de la eternidad. Y es que, para ella (que debió ver algo de la misma con permiso de Dios e intervención de Su Madre, María) es algo más que importante. Por eso dice lo que dice. 

Sabemos y creemos (de lo contrario no somos católicos) que después de la muerte nuestra alma es “destinada”, tras el Juicio Particular a la que es sometida, bien al Infierno, bien al Purgatorio-Purificatorio o, en el mejor de los casos al Cielo

Tenemos, por tanto, tres destinos alguno de los cuales va a ser el nuestro. Y, como dijo San Agustín, Dios, que nos ha creado sin nosotros (no le hemos pedido personalmente que nos cree) sólo nos salvará si nosotros (aquí si intervenimos personalmente) queremos. Así de simple. 

Juega aquí, por tanto, la voluntad, la nuestra. Y a eso creemos que es a lo que se refiere haciendo uso del “si” condicional. Y es que, a lo mejor, no queremos saber de la eternidad porque tenemos un concepto equivocado de su “acceso”. Y es que sabemos que dijo Cristo aquello de la aguja y del camello y de que debíamos escoger el camino estrecho y, bueno, pues que no nos gustan ciertas estrecheces para nuestra alma y preferimos el camino ancho que, como suele suceder, no termina en el Cielo sino, al contrario, en el abismo al que llamaremos Infierno, para entendernos. 

Creemos que Santa Jacinta Marto no quiere decir algo así como que el hombre, al no conocer la eternidad, no puede, el pobre, optar por ella. En realidad, nos está diciendo que si queremos conocer la eternidad… ¡es que podemos! 

En efectoSi bien no está abierta una ventana física para ver qué es eso de la eternidad sí está abierta una que tiene que ver con nuestro corazón y con lo que creemos. Y tras ella está Cristo, que fue Enviado por Dios para que fundara su Reino en el mundo y sembrara la semilla del definitivo llamado Cielo. Y a eso nos debemos abocar, dirigir y mirar. 

El caso es que, por lo que decimos arriba, a veces diera la impresión de que no queremos conocer la eternidad no vaya a ser que, sabiendo cómo es y, por decirlo así, las condiciones que debemos cumplir (¡porque hay condiciones!) no queramos cambiar nuestra vida. Por eso dice Santa Jacinta Marta que cambiar la vida, de vida, sería lo mejor que nos pasaría si es que, en verdad, queremos y ansiamos la eternidad (mejor digamos la vida eterna pues la eternidad la tenemos propia de Dios mismo aunque, creo, entendemos a la joven Santa portuguesa) 

Digamos, por tanto, que está en nuestras manos y en nuestro corazón que el “si” condicional que plantea la santa portuguesa se transforme en un “sí”, así, afirmativo, por nuestra parte. Y eso sería, de verdad, nuestra salvación eterna y, en fin, la eternidad misma. 

Así de claro. Lo dice una santa.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Deberíamos tener muy en cuenta lo que significa la vida eterna. 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

La Palabra para el Domingo - 7 de febrero de 2021

sex, 2021-02-05 17:09

 

Como es obvio, hoy no es domingo 7 sino sábado, 6 de febrero de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

 

Mc 1, 29-39

 

“29 Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.     30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. 31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles. 32 Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; 33 la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. 34  Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar  a los demonios, pues le conocían. 35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. 36    Simón y sus compañeros fueron en su busca; 37 al encontrarle, le dicen: ‘Todos te buscan.’ 38 El les dice: ‘Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido.’ 39   Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios”.

       

COMENTARIO

 

Cristo salió, vino al mundo para predicar, sanar y salvar


Una vez, cuando uno que quería ser discípulo de Jesús le planteó seguirle, éste le dijo que tuviera en cuenta que el Hijo del hombre no tenía donde recostar su cabeza (Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza, Lc 9, 58 es la cita concreta) Esto lo dijo para que esa persona, pienso yo, supiese, de antemano, donde se iba a meter, que entendiera que el camino hacia Dios no era, sólo, un camino de rosas, sino que comprendiera que esas rosas también tenían espinas. ¡Y qué espinas!

Así, Cristo, acudía allí donde se le invitaba, donde era acogido. Una buena lección esta la que nos dio el Mesías: acudir donde os acojan, pero no sólo ahí, sino donde quieran conoceros mejor.

Y Jesús va a casa de Simón y Andrés, lugar donde le esperaba una buena obra que hacer. Va y se encuentra, aunque posiblemente sabiendo lo que se iba a encontrar, sabiendo su inmediato destino. No podemos pensar otra cosa. Sabe cuál es su misión y, predispuesto a llevarla a cabo, no deja de cumplirla a pesar de las acechanzas de sus enemigos, más preocupados por su bienestar que por el significado de lo que decía, aunque esto atentara, directamente, contra su forma de vida.


Es conocido que el evangelio de Marcos pone su acento, en su texto, en todos aquellos hechos que podemos llamar milagrosos o extraordinarios que el Mesías llevó a cabo. En este breve texto vemos varios casos: en concreto, el de la suegra de Simón; y otros genéricos, los que curó que le traían de todo el pueblo. ‘La ciudad entera estaba agolpada a las puertas’. Agolpada a las puertas del Reino de Dios quizá sin saberlo, podemos decir. Y lo hacía porque muchos querían ser curados de sus males físicos. Sin embargo, esta curación no lo era en ese único sentido.

Conocedores del significado simbólico de los textos sagrados, junto a esa primera visión del acto que cura sigue (o lleva implícito, mejor dicho) otro tipo de curación: que va más allá del mero, aunque importante, aspecto físico.

Ejemplos tenemos muchos que (aunque no corresponda a esta parte del evangelio de Marcos) pueden alumbrarnos en nuestra comprensión. El más paradigmático, quizá, sea el de la curación de Bartimeo (hijo de Timeo) el ciego, que, al paso de Jesús, en Jericó, clama: ¡ut videam!, (que vea) le ruega cuando le pregunta el que tanto urge con su súplica (Mc 10, 46-52). Pero esto, que vea, necesidad misma del ciego, implica una voluntad de sentir el mensaje de Cristo, lleva incorporada una petición: que te comprenda, que te entienda, que te conozca.Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 6: Lo que cambia una guerra

qua, 2021-02-03 18:01

 

“Pues de todo esto sólo podía salir lo que tenía que salir: la creación de un universo mitológico propio que dio comienzo, nada más y nada menos, que con el poema de título “El viaje de Eärendel, la estrella vespertina” (escrito a finales de verano de 1914) que muy bien sabemos el significado y realidad de tal poema en la obra, entonces, incipiente, de Tolkien padre pues, con el paso de las versiones, devino Eärendil (padre de los medio elfos, como él mismo, Elros y Elrond) a la sazón, hijo de Tuor e Idril Celebrindal, allá en Gondolin (¡Ay su caída!)…”

Esto lo escribíamos en la parte final del capítulo anterior, el 5 de “Entre Bloemfontein y Bournemouth” . Y por aquel entonces, julio, en concreto el 28 de aquel año, dio comienzo el primer gran enfrentamiento mundial acaecido en el pasado siglo XX. Y, como no podía ser de otra forma, aquella Gran Guerra iba a tener una influencia decisiva en la vida de J.R.R. Tolkien. Y es que muchos de sus amigos murieron allí y, digamos, lo que pudo presenciar acabó influyendo no ya en su vida, que suponemos también, sino en el contenido de qué era lo que iba a escribir.

Es bien cierto que nuestro autor no llegaría a Francia hasta el 6 de junio de 1916 y se uniría al 11º de los Fusileros de Lancashire el 28 del mismo mes; también lo es que regresaría a Inglaterra el 8 de noviembre de aquel mismo año tras caer enfermo en Beauval (o comunicar allí que lo está) y haber permanecido hospitalizado en Le Touquet.Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Lolo fue periodista: así – 2

seg, 2021-02-01 17:46

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

 

Lolo fue periodista: así – 2

“Si un milagro hace falta, sea que en los teclados se me vaya pintando la imagen de unos hijos o la de los amigos.

Que, si de pronto se hace en el mundo un silencio porque hacen falta normas, mi corazón sea bravo al decir la palabra; que sea clara y rotunda, y, sobre todo, justa”. (Mesa redonda con Dios, p. 75)

Continuamos con el texto de título “El Periodista” con el que Lolo adorna la profesión de comunicador dando a entender cómo se deje ejercer la misma.

Todo es “si” condicional. Es decir, el Beato Manuel Lozano Garrido, conociendo que el devenir del ser humano es como es y es lo que es, no da nada por seguro (sabe que cualquiera cosa, buena o mala, es posible) Por eso hace uso de una palabra que, en su exacto significado, nos trae la posibilidad no afirmando que sea en acto sino, en todo caso, en potencia. Entonces, si… luego, y entonces, lo que deba venir que pide Lolo.

Con eso entendemos que, a lo mejor, no se hace necesaria la intervención del periodista pues si no concurre lo que nos dice nuestro hermano en la fe… pues a otra cosa. Pero si…

Si hace falta algo que sea verdaderamente extraordinario y que suele llamarse, para gentes de fe, “milagro” que la cosa vaya por los caminos que al Beato de Linares (Jaén, España) quiere que vaya. Y Lolo quiere que de su teclado no salga sino lo bueno y mejor que pueda ser capaz de transmitir a los que lo lean o escuchen (si les es leído el texto por imposibilidad de hacer lo propio con el mismo por enfermedad concurrente) Por eso habla de los hijos y/o de los amigos. Y es que, el linarense universal pretende ejercer una profesión de una forma tal que anime y no haga decaer los ánimos de los lectores.

Pero hay más, como podemos imaginar.

Las cosas que pasan, muchas veces, pasan porque el ser humano no actúa como debería actuar sino que lo hace de forma torticera o, simplemente, de la que poco se puede decir que sea buena. Por eso, en muchas ocasiones, es necesario decir la verdad aunque pueda doler a quien pueda doler (trátese de seres humanos, digamos, particulares como poderes públicos)Leer más... »

Venerable Marta Robin – Ansia de perfección

dom, 2021-01-31 17:36

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Ansia de perfección

 

“Toda alma que abrace generosa y plenamente el deseo de la perfección debe prepararse para ser probada por penas extraordinarias a fin de ser, por las mismas, purificada y ser, así, capaz de disfrutar de Dios.” (Diario íntimo, 14 de febrero de 1930)

 

Bien podemos decir que la Venerable Marta Robin no escribe esto en su Diario como una bonita teoría o como algo que pudiera ser posible o, incluso, necesario para un creyente. No. Marta lo hace porque tiene experiencia de lo que dice y, por eso, nos viene la mar de bien su existencia como persona que sufre pero que cree por eso que sufre.

Cuando escribe esto lo hace porque ya ha pasado algunos años sufriendo y padeciendo. Tiene, por tanto, una experiencia física y espiritual que le permite decir según qué cosas que para muchas personas no pasarían de ser expresión de algún de trastorno pues, pensaría, ¿Cómo es posible decir que es necesario sufrir para gozar de Dios?

Quien así piensa y eso es capaz de decir, sostener y defender, tiene un grave problema a la hora de comprender a alguien como, por ejemplo, los creyentes que son capaces de pasar por muy malos momentos y no por eso rechazar a Dios sino, justamente, al contrario, amarlo aún más. Y lo hacen porque comprenden, como la Venerable francesa, lo que hay detrás del sufrimiento.

Pues bien, el caso es que nuestra hermana en la fe parte de la base según la cual es necesario, sí, querer, ansiar, la perfección pues, de otra forma, todo lo demás caerá por su propio peso. Y es que, claro, si no se quiere la perfección… es bien cierto que sobrarán muchas cosas y, sobre todo, muchas y determinadas comprensiones espirituales.

Marta Robin, sin embargo, sí ansía la perfección. Y la ansía porque sabe que su Creador, Dios Todopoderoso quiere que la ansíe. Y eso hace posible, en ella, lo que, de ordinario, resulta imposible para los creyentes que menos voluntad muestran a la hora de querer y ansiar la perfección espiritual.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 31 de enero de 2020

sex, 2021-01-29 17:17

 

Como es obvio, hoy no es domingo 31 sino sábado, 306 de enero de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Mc 1, 21-28

  

“21 Llegan a Cafarnaúm. Al llegar el sábado entró en la sinagoga y se puso a enseñar. 22 Y quedaban asombrados de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. 23 Había precisamente en su sinagoga un hombre poseído por un espíritu inmundo, que se puso a gritar: 24 ‘¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.’ 25 Jesús, entonces, le conminó diciendo: ‘Cállate y sal de él.’ 26 Y agitándole violentamente el espíritu inmundo, dio un fuerte grito y salió de él. 27 Todos quedaron pasmados de tal manera que se preguntaban unos a otros: ‘¿Qué es esto? ¡Una doctrina nueva, expuesta con autoridad! Manda hasta a los espíritus inmundos y le obedecen.’ 28  Bien pronto su fama se extendió por todas partes, en toda la región de Galilea”.

      

 

COMENTARIO

 

La doctrina sabia del Hijo de Dios

 

Jesús continúa su labor. Es de suponer que iba con sus recientes discípulos, y así “llegan a Cafarnaúm” . 

Como diría el Mesías que no había venido a abolir la Ley y los Profetas sino a dar cumplimiento (Mt 5, 17), nada mejor que acudir al lugar donde tenía expresión natural ese hacer lo que la Ley indicaba: la sinagoga, lugar de culto, reunión y difusión de la norma de Moisés y del resto de Sagradas Escrituras hasta entonces tenidas como tales. 

Pero el hecho de ir a la sinagoga era, para Jesús, un medio directo y práctico de hacer explícita su enseñanza; era, como dijo, el dar verdadero cumplimiento a la Ley de Dios. Porque allí no se limitaba, sobre todo, a leer los textos disposición de los asistentes. Allí enseñaba, es decir era rabbí (maestro). 

Y como enseñar es explicar lo que se sabe, aprendido y aprehendido lo mejor posible, su enseñanza, derivada directamente de su naturaleza divina, no podía ser otra que la verdadera Palabra de Dios. De ahí que lo hiciera con “autoridad”, pero no sólo con autoridad, sino “como quien” la tenía. Es expresión, como quien, determina, claramente que otros no la tenían. Estos, los escribas, eran percibidos, incluso por muchos de sus oyentes, como presuntos entendidos en la Ley de Dios. Y digo “entendidos” porque parece que sólo enseñaban con potestas, es decir, con potestad, derivada de su situación social y jurídica. Vamos, con ese poder, al fin y al cabo. Sin embargo, esa superioridad legal no lo era moral para muchos ya que, casi con toda seguridad, en su vida no había total concordancia entre lo que decía y lo que hacían. 

Sin embargo, estas primeras apreciaciones de aquellos que oían a Jesús, este enseñar con autoridad, ya determinaba, a las claras, una conducta correcta, una actitud de vida que concordaba, aquí sí, con lo que salía de su boca, que era lo que salía de su corazón. No obstante era la boca de Dios. 

Vemos, pues, que Jesús, por una parte, para no ser tachado de contrario a la Ley, como no podía ser de otra forma, y como él mismo dijo, cumple con el precepto del sábado de acudir a la sinagoga. Pero, para no desmentirse a sí mismo, para dejar claro Quién era, da a la Palabra de Dios (entonces contenida en las Sagradas Escrituras y que hoy llamamos, más en concreto, Antiguo Testamento) un significado no distinto, sino exacto y verdadero. De aquí ese como quien tiene autoridad, pues bien sabían sus oyentes, con toda seguridad personas sencillas del pueblo y dotadas de ese “instinto” de autenticidad en el comportar de quien enseña (aunque, claro, también habría escribas y fariseos) que suple al conocimiento de lo enseñado, que esa forma de transmitir les llegaba, que era así como ellos querían que fuese su enseñanza. 

De ahí su pasmo del que luego diremos algo. Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 5: Lo que ansía Tolkien

qua, 2021-01-27 17:16

Si decimos que Ronald Tolkien era un inconformista no exageramos lo más mismo porque aquel hombre, que como es sabido, estaba más que preparado para el estudio (su madre Mabel había hecho mucho para que eso fuese así), cuando algo no le interesaba… en fin… pues no le interesaba. Y, al contrario, era un verdadero apasionado de todo aquello que era de su interés. Y sí, tal forma de actuar, seguramente, no es propia de él solo…

Esto lo decimos porque, como podemos imaginar, había realidades que se traían al fresco, por así decirlo, y no les prestaba demasiada atención y, vamos, no es capaz de encontrar razón alguna para que pase de un pensamiento así, digamos de negativo, a otro que sea luz en tal sentido.

Nuestro autor, digamos que dio un paso importante cuando dio, por decirlo así, de lado el estudio de la filología clásica para sustituirlo por las lenguas medievales con las que mantuvo un verdadero idilio, eso sí, fuera de aquello que era el ser y estar de alguien que se dedica a otra cosa…

De todas formas, no creamos que, en esto, era él solo quien ponía de su parte porque, dentro de la misma organización universitaria era más que conocida su capacidad para unas cosas más que para otras y no iba a permitirse que se perdieran quien había dado tantas muestras de lo primero. Por eso le ofrecen un programa de posgrado pues era conocido que tenía una capacidad algo más que superior en filología comparada.

De esta propuesta, digamos, que más que oportuna y más acorde con la verdadera voluntad del joven Tolkien, obtiene algo que consideraba crucial para su vida universitaria e, incluso, privada: empieza a estudiar islandés antiguo. Pero no sólo eso sino, sobre todo, la mitología que encerraba el mismo que era algo más que ansiado por quien tanta importancia daría a los mismos porque creía que su amada Inglaterra estaba necesitada de ellos.

El caso es que, como era de esperar, de esta labor ha de resultar algo más bueno. Así, por ejemplo, estudia el poema “Völuspà” que viene a querer decir, del Islandés antiguo, algo así como “La profecía de la vidente”, conservado en la Edda poética, que viene a ser una colección de poemas mitológicos escritos en nórdico antiguo.Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Lolo fue periodista: así - 1

seg, 2021-01-25 18:08

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

 

Lolo fue periodista: así - 1

 

“Señor: pon en mi frente una proa que enfile al buen puerto que eres y asegure a mi nave un pasaje completo de obreros y operarios, estudiantes y madres, profesores y chicas.

Que, a su vez, en el trato y al margen del oficio, sea yo semilla noble de ejemplo y ternura.

Que también acaricie mirando a los semáforos o en coche del ‘metro’.

Que el agua de mi ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría.

Que, cuando las masas griten y suenen puñetazos en las cafeterías, yo hable con un vaso en la palma y el agua esté serena como la faz de un lago. “ (Mesa redonda con Dios, p. 75)

 

Como suele suceder muchas veces con los libros de Lolo, los mismos están llenos de momentos especiales. A veces, como es el caso, a uno le dan ganas de ocuparse concienzudamente de alguno de ellos como es el caso.

Que Lolo era periodista, de raza, de raíz y de los buenos, es algo que no requiere demostración aunque esté demostrado con las palabras que dijo y dejó escritas y, en fin, con todo lo que fácilmente puede conocerse de su obra. Y eso lo demuestra en este capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título, precisamente, de “El periodista” a que, si Dios quiere, vamos a dedicar unos cuantos artículos porque se le puede sacar, digamos, mucho jugo y mucho podemos aprender del mismo.

Las palabras del Beato de Linares (Jaén, España) son siempre certeras. Y eso, como ya hemos dicho otras veces, muestra y demuestra que escuchó muy bien los gemidos inefables del Espíritu Santo en su corazón y no quiso hacer oídos sordos a los mismos. Por eso dice lo que dice y lo hace con toda claridad y rotundidad.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Consagrarse a Dios

dom, 2021-01-24 17:35

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Consagrarse a Dios

 

“Las horas consagradas a Dios son momentos de luz y de gloriosa compañía en la melancólica soledad de esta vida.” (Diario íntimo, 12 de febrero de 1930)

 

¿Cuántas veces podemos sostener, a lo largo de nuestra vida, una verdad tan grande como que, para nosotros, Dios está por encima de todo?

Ciertamente, no son pocas las ocasiones en las que si no decimos eso, lo pensamos para nuestro interior pues tampoco son pocas las veces que nos avergonzamos de nuestras creencias y estimamos oportuno no darlas a entender de una manera tan clara como ésa.

Pero bien. El caso es que un Mandamiento como el de amar a Dios sobre todas las cosas no es nada difícil de entender porque, además de ser el primero de los diez que el Todopoderoso entregó a Moisés en el monte es una verdad, nunca mejor dicho, como un templo: Dios todo lo merece, luego…

Exacto. Es cosa nuestra, de cada hijo de Dios, mostrar y demostrar que eso es cierto. Y, entonces, mucho de lo que hacemos no lo deberíamos hacer y otras muchas cosas que no hacemos, en fin, pues que sí, que deberían ser conducta ordinaria de un buen ser semejanza e imagen de su Creador. Pero, las cosas son como son…

De todas formas, la Venerable Marta Robin pone sobre la mesa algo que es muy importante: al menos, podemos consagrar a Dios cierto tiempo del nuestro que, por cierto, nos lo ha dado Él…

Orar dirigiéndonos al Padre, meditar sobre lo que supone para nosotros ser sus hijos (¡nada más y nada menos que descendientes de Quien todo lo ha hecho y mantiene!; si pensáramos de verdad qué supone eso cantaría otro gallo muy distinto al que desnudó espiritualmente a Pedro…) En fin… seguro que a más de una persona que esto lea se le ocurren otras muchas formas de consagrar, hacer sagrado, un tiempo que dedica o que pueda dedicar a Dios. Y es sagrado porque el destinatario de tal tipo de forma de hacer es, sí, el Señor.Leer más... »

La Palabra para el Domingo 24 de enero de 2021

sex, 2021-01-22 17:02

 

Como es obvio, hoy no es domingo 24 sino sábado, 23 de enero de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Mc 1, 14-20

 

14 Después que Juan fue entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: 15 ‘El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva.’ 16 Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran  pescadores. 17 Jesús les dijo: ‘Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres.’ 18 Al instante, dejando las redes, le siguieron. 19 Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca  arreglando las redes; 20   y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras él.”

  

COMENTARIO

Seguir a Jesucristo sin dudarlo siquiera 

 

Juan, como sabemos, anunció que Jesucristo era el Cordero de Dios. Entonces, aquellos que no querían que nada cambiase, lo capturan y encarcelan porque era demasiado peligroso para sus egoístas intereses. De la prisión ya no saldría sino dando testimonio de su martirio. Había sido testigo cualificado del amor de Dios y ejemplo a seguir por todos aquellos que quieren ser fieles a su Padre del Cielo. 

Pero el Bautista ya había cumplido la voluntad del que le envió. Entonces, el Hijo de Dios comienza su labor de proclamación de la Buena Noticia. 

¿Cuál era?: el Reino de Dios ha llegado como anticipación del que lo es definitivo; con Él se cumple el designio de Dios, ya está aquí la plenitud de los tiempos y todo lo que debía pasar. Pasó cuando el Creador quiso que pasara. 

Jesús se dedica a proponer la posibilidad de aceptar su mensaje porque ese mensaje proviene de Dios, porque eso que dice sale de la misma boca de Abbá. Y no lo hace obligando: Dios ha dado libertad a sus hijos y eso lo sabe más que bien quien la ha aceptado en su vida. 

Jesús no propone las cosas de cualquier forma. No: primero pide conversión y luego, sólo luego, creer en la Buena Nueva. Esa conversión, es decir, ese venir a ser otra cosa distinta de lo que se era, resulta primordial ante lo que se propone. Él pide creer después de haber transformado el corazón de piedra y no aceptar antes de modificar o cambiar ese que no es músculo sólo sino residencia y templo del Espíritu Santo.  Y no dice, taxativamente, que el Reino de Dios ya está aquí sino que está cerca. Con esto entendemos que quiere decir que estamos en camino de ese Reino y  que, cuanto hagamos ahora, con esa conversión, ha de servirnos para entender la vida del Mesías y su comportamiento entre aquellos otros nosotros de los primeros tiempos. 

Y si ese tiempo ya se ha cumplido, aceptar ese hecho incontrovertible, sólo puede ser causa de bienestar espiritual y de crecimiento interior, de ese interior de donde podemos ver las cosas de Dios y desde donde podemos ser capaces de vislumbrar la naturaleza de ese hombre nuevo que ya no puede escanciar su hacer en aquel odre viejo de su estado anterior a la conversión. 

Y caminando, porque a Dios se llega pisando la tierra en la que vivimos y siendo conscientes de nuestra propia situación, recorre el mar de Galilea conocedor de la necesidad de hacerse con la compañía de aquellos que, voluntariamente, quisieran seguirlo; buscaba una primera comunidad; anhelaba, ya, la unión de lo que estaba separado del Padre Eterno. 

Jesús era conocedor que, entre los próximos, los más cercanos a él, encontraría a los que buscaba. No debía ir muy lejos. Y allí estaban Simón y Andrés, hermanos y pescadores. 

Podemos preguntarnos por qué el Mesías buscó, y encontró, a los que serían sus Apóstoles, entre personas sencillas y no recurrió, como pudiera parecer lógico para según que corazones, a los que detentaban el poder religioso, sabedor como era de que estos tenían un conocimiento de la Ley mejor que estos no formados trabajadores del mar. Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth - Capítulo 4: Tolkien universitario

qua, 2021-01-20 17:26

Después de volver de su viaje a Europa, a Tolkien le correspondía dar comienzo al curso universitario para el que tanto se había preparado. Corría el año 1911 y nuestro autor tenía todo un mundo por delante para el que tanto había estudiado y luchado y en el que se iba a entregar como mejor sabía hacer: trabajando.

John empieza la universidad. Podemos decir que le pudo haber ido bastante mal si en el Exeter College (donde ingresó formalmente el 17 de octubre de 1911), que era el College donde le había correspondido estudiar, hubieran seguido las costumbres, digamos características y generales, de la Universidad de Oxford.

Esto último lo decimos porque, en aquel tiempo, la gran mayoría de alumnos que allí estudiaban pertenecían a la clase alta de la sociedad y ya podemos imaginar lo que tendrían que soportar los que hubieran acudido a sus aulas mediando una beca, como era el caso de Tolkien.

De todas formas, en el Exeter no se acostumbraba a ser tan esnob y el clasismo no era el que se podía vivir (y sufrir) en otros lugares de aquella Universidad inglesa.

Tolkien, por eso mismo, se integra muy bien en el College que, en aquel tiempo, no era considerada una facultad de las más prestigiosas lo cual, por cierto, le vino más que bien al que sería autor de “El Señor de los Anillos” por lo dicho arriba de su falta de forma de ser “sui generis” estilo Oxford…

Dada su jovial naturaleza, pronto hace buenos amigos y pronto empieza a frecuentar clubes sociales y académicos (como la Sociedad Stapeldon) donde pasa a formar parte de círculos debate y se integra en el Club de Ensayo. Y, como, además, juega al rugby y lo hace bastante bien, pronto se granjea buenas amistades, como decimos arriba. Y tal es así la cosa que acaba formando parte de un círculo de nombre “Apolausticks” que viene a querer decir algo así como “aquellos que se entregan a la autocomplacencia” que tanto le debía recordar a aquel T.C.B.S (Club de Té y Sociedad Barroviana) del que formara parte cuando acudía a la King Edward’s School.

El caso es que bien podemos decir que aquel lugar fue un verdadero hogar para John.Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Anhelo poético

seg, 2021-01-18 17:25

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

 

Anhelo poético

 

“Cristo, raíz de los hombres que nacieron

para ser árboles

de inteligencia: hazte savia de aquel arco iris

de un título que empezó a forjarse

entre las nubes de unas aulas

y ahora luce en un despacho

para que yo sea técnico de corazones

y superdotado de generosidad,

que es lo que cuenta

a la hora de la última liquidación”

(Mesa redonda con Dios, p. 65)

 

Antes que nada, debemos reconocer que el texto que hemos traído hoy aquí no es, en realidad, uno que tenga forma poética sino que el mismo, en su original forma es pura prosa como lo es el libro mismo de “Mesa redonda con Dios”. Sin embargo, nos hemos tomado la pequeña licencia, dada la forma de decir las cosas que tiene aquí el Beato Lolo, de transformarlo y ponerlo así, como aquí aparece pues, en realidad, y como titulamos, todo eso es un verdadero anhelo poético.

Como ya hemos dicho otras veces, este libro nos muestra situaciones propias, digamos, de personas comunes, ordinarias, en sus vidas comunes y ordinarias pero que son capaces de mirar a Dios y contemplarlo en sus existencias. Y en este caso trátase la cosa de alguien que trabaja en una oficina y, lo mismo que otro día dijimos que no le gustaría nada de nada, a tal personas, dar de lado a Dios y ponerlo por encima de sus cosas comunes y ordinarias, ahora, con este texto, nos muestra una voluntad, espiritualmente, bien sana.

De todas formas, bien podemos pensar que esto mismo se lo aplica Lolo así mismo y, por ende, nosotros debemos hacer otro tanto o, al menos, procurar hacerlo.

Es bien cierto que el ser humano nace para ser árbol que tiene sus raíces, debe tenerlas, en la Roca que es Cristo; también lo hacemos, como consecuencia de eso, para dar fruto el más pequeño del cual no es, precisamente, la inteligencia. Don de Dios ha de ser puesta en funcionamiento en bien del prójimo además, claro, de en bien de uno mismo.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Sólo a Dios

dom, 2021-01-17 18:31

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Sólo a Dios

 

“¡Qué todos mis días sean para Dios, y sólo para Dios! (Diario íntimo, 10 de febrero de 1930)

 

En materia de fe, como suponemos que en las demás cuestiones de la vida, las cosas hay que tenerlas más que bien aprendidas y llevadas a la práctica. Lo que pasa es que la fe tiene mucho que ver con algo que va más allá de lo de hoy, del suelo que pisamos y, en fin, de lo que suceda mañana. Y es que tiene que ver, nada más y nada menos, que con la vida eterna y con nosotros en ella. Y por eso la Venerable Marta Robin muestra estar al cabo de la calle de lo que eso supone y, vamos, que lo dice con una claridad más que ordinaria.

Al respecto del texto que hemos traído aquí hoy, es bien cierto que nosotros, los fieles católicos (y suponemos que los demás cristianos también) tenemos por principio elemental, porque es básico y porque, además, sólo se puede partir, desde ahí hasta todo lo que luego venga, que debemos tener a Dios por encima de todo. Eso es así y no se trata de ninguna exageración ni nada por el estilo sino algo que es lo que tiene que ser.

Sin embargo, como suele pasar en muchos de los principios, normas, dogmas y demás aspectos espirituales de nuestra vida de creyentes, es cierto y verdad que no siempre esto lo tomamos en serio. Es decir, que cuando decimos que a Dios lo tenemos por encima de todo lo hacemos con la boca grande pero, en realidad, el corazón no siempre concuerda con eso.

Hacer esto, que seguro es más común de lo que pudiera parecer por cómo van las cosas en el mundo (prueba inequívoca de que no tenemos a Dios por encima de todo pues ponemos otras muchas realidades en su lugar…) no es nada bueno para nosotros que, no lo olvidemos, somos imagen y semejanza de Dios. Al menos, Él nos hizo así.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 17 de enero de 2021

sex, 2021-01-15 17:18

 

Como es obvio, hoy no es domingo 17 sino sábado, 16 de enero de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

Jn 1, 35-42

 

35 Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. 36 Fijándose en Jesús que pasaba, dice: ‘He ahí el Cordero de Dios’. 37 Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. 38. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: ‘¿Qué buscáis?’. Ellos le respondieron: ‘Rabbi’ – que quiere decir ‘Maestro’ - ‘¿dónde vives?’. 39 Les respondió: ‘Venid y lo veréis’. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron aquel día. Era más o menos la hora décima.

 

40 Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. 41 Este se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: ‘Hemos encontrado al Mesías’, que quiere decir Cristo. 42 Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: ‘Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas’, que quiere decir ‘Piedra’.

 

  

COMENTARIO

 

Quien tenía que venir

 

Quien lea el texto del evangelista Juan se dará cuenta que a Juan, el Bautista, se le había comunicado cuál era la finalidad de su labor y qué, sobre todo, tenía que anunciar. 

Cuando da testimonio es porque es testigo de la venida del Mesías. Él, a lo mejor el único que así aprecia tal cosa, ve al Espíritu Santo bajar sobre Jesús cuando sale de las aguas del Jordán tras el bautizo. Fue, con toda seguridad, una gracia de Dios otorgada a quien se le había dicho lo que tenía que hacer y lo había hecho. 

Había pasado un día desde que Jesús se acercó al Bautista para que le limpiara las impurezas que su alma podía tener. Bien sabemos que eso debía ser, sobre todo, para dar ejemplo, porque es bien cierto que el Hijo de Dios no tenía pecado ni podía tenerlo. Tenía, sin embargo, que cumplir la misión que le había sido encargado (“para eso he salido” diría en una ocasión) que no era otra que hacer cumplir la Ley de Dios y la conversión del corazón era uno de sus principales motivos de vida. 

Volviendo a lo dicho arriba, cuando Juan comunica, a los que le oyen, que se le había dicho lo que tenía que pasar es porque es fiel a la voluntad de Dios y que, aunque no sintiese fuerzas espirituales para desatar las sandalias a Jesús, hizo lo que tenía que hacer. 

Pero lo que más nos ha de importar es lo que dice Juan de Jesús. Dice que es el “Cordero de Dios” y, además, que “quita el pecado del mundo”. 

Como Cordero de Dios llevaría una vida mansa que, al final, determinaría una muerte también mansa; como perdonador de los pecados tenía tal facultad donada por Dios de limpiar el alma de tales manchas. 

Además, diría, en otra ocasión, también otras cosas como, por ejemplo, que Jesús ya existía antes que él mismo. No es que hubiese nacido antes porque, sabemos que Cristo nació unos meses después de su primo e hijo de Isabel y Zacarías sino que existía desde siempre, desde el Principio… 

También podemos deducir que la vida de Jesús, que se da en llamar, secreta (en cuanto no pública) así lo fue porque su primo, el que saltó en el vientre de Isabel cuando María la visitó tras la Anunciación y el que debió jugar en su infancia muchas veces con él, no sabía que era el Mesías hasta que aconteció el episodio del bautismo. Sabía que tenía que venir pero, en realidad, no cuándo ni en qué momento que es, exactamente, lo que nos pasa a sus discípulos porque tampoco sabemos cuándo volverá y tenemos que estar preparados para tal momento como lo estuvo Juan el Bautista: fiel y atento a la voluntad de Dios. 

Quién tenía que venir vino pero los suyos, como dicen las Sagradas  Escrituras, no lo recibieron. 

No extraña nada, sin embargo, que hubiera quien quisiera conocer más de aquel al que Juan había llamado el Cordero de Dios. Y le preguntan. Le preguntan porque deben haber visto algo espiritual en aquella persona así llamada. 

Y Jesucristo no los rechaza sino que, al contrario, los invita a ir con Él. 

No sabemos dónde fueron pero sí podemos imaginar lo que escucharon de su boca y que de corazón de carne sólo podía salir, como sin duda salieron, palabras que los llenaron de gracia. 

Ellos que habían encontrado al Enviado de Dios, al Mesías.

  

PRECES

 

Pidamos a Dios por aquellos que no son capaces de darse cuenta de lo que Cristo puede suponer en sus vidas. 

Te lo pedimos, Señor.

 

Pidamos a Dios por los que no confían en la misión por la que había sido enviado el Hijo de Dios al mundo. 

Te lo pedimos, Señor.

  

ORACIÓN

 

Padre Dios; danos fuerza para seguir a Tu Cordero, nuestro hermano Jesucristo. 

 

Gracias, Señor, por poder  transmitir esto

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Palabra de Dios; la Palabra

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

Entre Bloemfontein y Bournemouth - Excursus: Mabel, Sierva de Dios, Tolkien

qua, 2021-01-13 17:42

Es cierto que esta serie está dedicada, por decirlo así, a la vida del autor de las obras inmortales que todos conocemos. Sin embargo, creemos que vale la pena hacer un Excursus y detenernos a hablar de su madre, a la sazón, Mabel Tolkien.

Por otra parte, debemos agradecer al lector que se hace denominar “Tulkas" que haya sugerido, una vez más, un tema relacionado con nuestro autor porque, aunque nuestro amigo lector tenía intención de referirse (como dice en otro comentario a otro artículo sobre Tolkien) a la familia protestante poco misericordiosa a la que pertenecía Mabel, lo bien cierto es que la sugerencia sobre este tema nos ha venido la mar de bien para ahondar, aunque sea un poco, en una persona como fue la progenitora de Ronald.

Aunque es cierto que la madre de J.R.R. Tolkien no ha sido denominada, digamos oficialmente, “Sierva” de Dios”, lo bien cierto es que, si miramos su vida se comportó como tal y bien puede estar formando parte de las huestes de almas que en el Cielo están allí por lo que, en el fondo de sus vidas, hicieron y llevaron a cabo.

Ejemplo de su ser y de su estar es el propio autor de El Hobbit o El Señor de los Anillos.

El caso es que, como podemos imaginar, convertirse al catolicismo en la época en la que se convirtió Mabel Tolkien junto a sus dos hijos no era cosa fácil. Y es que si lo que se podía esperar era la marginación por parte de su familia (que no lo era) fue, exactamente, lo que sucedió pues pronto olvidaron aquello que dijo Cristo acerca de proteger al “huérfano y a la viuda” que, no sólo en tiempos del Maestro, pueden ser objeto de la asechanza de la pobreza y la miseria.

Podemos decir que quedó totalmente aislada en el mundo, sin marido y con dos hijos por sacar adelante, por criar. Sin embargo, eso no la arredró ni hizo que escondiera su fe sino que la inculcó a Ronald y a Hilary de tal forma que bien podemos decir que el catolicismo del autor de nuestras tan amada sobras lo era por convicción absoluta y no, digamos, por simple bautismo (como, por desgracia, tantas veces pasa), convicción que, dadas el lugar donde vivía, la Inglaterra protestante, tuvo que mantener con un vigor más que notable que, como sabemos, quedó reflejado en sus obras.Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- No dar de lado a Dios

seg, 2021-01-11 17:01

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

 

No dar de lado a Dios

 

“¡Ay, Señor, qué triste balance sería el de una nómina con sobresueldos, manojillos de chóferes, televisores y felpudos, pero contigo escabulléndote en otro mundo! Mira, me da tanta angustia que ya mismo me quito los lápices y la cartera del chaleco para echar contigo un rato en el que sólo sea un hombre de rodillas sin matemáticas en las sienes, corazón de fuego que vive, sufre y ama.” (“Mesa redonda con Dios”, p. 63)

 

Como pasa muchas veces en este libro, “Mesa redonda con Dios”, el Beato Manuel Lozano Garrido, a saber, Lolo, pone en boca de personajes lo que en el fondo de su corazón hay. Ahora se trata de alguien que trabaja en una oficina y que ve cómo es posible esconder, ciertamente, a Dios, detrás del ajetreo diario…

Alguien podría decir, leyendo esto, que no tiene importancia el trabajo o que la dedicación diaria que se hace, al fin y al cabo, en beneficio de uno mismo pero también del prójimo, no debiera ser tenida en cuenta. Y no es así la cosa; precisamente, no es así.

Creemos que Lolo aplica muy bien aquí eso de que no se puede servir a dos señores a la vez. Y es que siendo uno de ellos, el Señor, Dios mismo, en fin… como que no puede ser. Y deberíamos saber, cada momento, Quien importa aquí sin, claro descuidar lo otro pero saber y saber bien lo que debemos tener en cuenta.

Habla Lolo aquí de un “balance” o, lo que es lo mismo, como una especie de cuenta de resultados en la que interviene, por un lado, nuestro quehacer diario y, por otro, Dios mismo, en nuestra contemplación y adoración.Leer más... »

Venerable Marta Robin – María, Virgen

dom, 2021-01-10 18:36

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

María, Virgen

 

“Oh, Virgen tan bella y tan pura, Oh Inmaculada Virgen María, mantenednos, a Jesús y a mí, amorosamente unidos en vuestro Corazón maternal.” (Diario íntimo, 8 de febrero de 1930)

 

No podemos negar que la Venerable Marta Robin es consciente del papel que la Madre de Dios juega, no sólo en su vida sino en la de todo creyente católico.

Por aquel entonces, 1930, ya llevaba unos años padeciendo el sufrimiento y el dolor. Y eso no hizo que se viniera abajo y se dejara llevar por las circunstancias física de su vida sino que siguió adelante no perdiendo nunca la esperanza y confiando, por ejemplo, en aquella joven que quiso ser la Madre de su Señor y se puso, ella misma, el título (pues lo es) de “esclava del Señor”.

Marta Robin sabe muy bien que tiene en María a alguien que, siendo fiel a Dios, nunca la van a abandonar o la va a dar de lado. Al contrario es la verdad: María, la Madre por antonomasia, siempre está dispuesta a recibir las necesidades de cada uno de sus hijos.

Nuestra hermana francesa conoce muy bien sus necesidades. Pero hay una que, al parecer, está por encima de las demás. Y tiene que ver, también, con Jesucristo, su hermano, Dios hecho hombre que, al igual que su Madre, nunca la ha abandonado en sus años de enfermedad y nunca la abandonará hasta que sea llamada por el Todopoderoso a su definitivo Reino.

Antes que nada reconoce Marta Robin lo que es obvio: María es bella y María es pura. Y ambos calificativos no se desvían ni un ápice de la realidad porque, sí, la Madre de Dios tiene una belleza interior, de alma, que no ha tenido igual y, luego, es pura porque es Inmaculada y nunca pecó. Y eso es más que bueno porque puede enseñarnos una tal belleza y una pureza sin la cual nada de ella misma se entiende.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 10 de enero de 2020

sex, 2021-01-08 17:29

 

Como es obvio, hoy no es domingo 10 sino sábado, 9 de enero de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Mc 1, 7-11

 

“7 Y proclamaba: ‘Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 8 Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.’

9 Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 10 En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a él. 11 Y se oyó una voz que venía de los cielos: ‘Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco.’”

 

  

COMENTARIO

 

Presentación al mundo

 

Hacía muchos siglos que el pueblo judío esperaba la llegada del Mesías; mucho tiempo en el que, orando y pidiendo, reclamaban a Dios el cumplimiento de su promesa de enviar a un Salvador. Y Juan estaba allí. 

El Bautista ya había sido elegido por Dios para ser el último profeta de la Antigua Alianza y en eso se encontraba, bautizando, cuando los que asistían a esa sanación del alma en el agua del Jordán, río bendecido por el Creador, necesitaban conocer si él, Juan, el hijo de Isabel y Zacarías, era el que ellos esperaban. 

Pero Juan fija su atención en la especie de bautizo que él ofrece y el que ofrecerá, pues no es obligación para nadie, Jesús, el Mesías que, por otra parte, no es él, como trata de hacerles comprender a aquellos que están, quizá, cegados por los signos que hace pero, sobre todo, por lo que dice a quienes demandan auxilio espiritual. 

El bautizo de Juan, el que antecede al Cristo, es de agua. Con él se perdonan los pecados. No es que los perdone Juan sino que él es instrumento de ese perdón. Algo muy distinto de lo que hará Jesús, luego, en su vida pública. Esa inmersión, que proporciona a aquellos que la reciben un espíritu perdonado, les hace más fuertes ante las asechanzas del maligno, pero eso no les proporciona la vida eterna pues para eso tendrá que venir el Mesías, para cargar con los pecados de todos y él, Juan, no era esa persona, Dios, tan esperada. 

Por eso el que viene es más fuerte que Juan. Pero su fuerza no es una fuerza física (como muchos querían que fuera el Mesías) sino una fuerza espiritual. Por el bautismo con fuego, con el que quema, de verdad y para siempre el pecado del mundo lo ha de traer Aquel que todos esperan. Y ese no es él, Juan. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Un buen regalo de Reyes: 2 años de Tolkien, padre.

qua, 2021-01-06 17:02

Parece mentira que el tiempo pase así de deprisa y que, sí, ya hayan pasado dos años desde que el que esto escribe diera comienzo la aventura inesperada de escribir sobre Tolkien, padre por decirlo en lenguaje propio de la cosa literaria de la que aquí se trata con mayor o menor acierto. 

Ciertamente, hace un año se hizo aquí otro tanto. Entonces, sin embargo, habían pasado sólo doce (¡doce!) meses desde que en enero del año 2019 (y muchos más desde que se fundara la Tierra Media) y también nos parecía extraño que se hubiera podido estirar tanto el hilo que une el corazón de quien esto escribe y el autor de nuestras obras favoritas (les ofrecemos el favor gozoso de que lo sean), preferidas (las tenemos por encima de otras) o, en fin, puestas ahí por aquel profesor de Oxford (aunque no sólo lo fuera de aquella afamada Universidad, claro está, pero ya nos entendemos…) que, no sabiendo ni cómo salió de su subconsciente aquello sobre un Hobbit que vivía, nada más y nada menos, que en un agujero aunque no fuera uno cualquiera sino, precisamente, ¡Un agujero Hobbit!, con todo lo que eso implica de buen vivir… 

Es verdad, tenemos entendido, que al propio J.R.R le gustaba considerarse un Hobbit. Y no sabemos si era por haber sido el personaje sobre el que escribió para que sus hijos se fueran a dormir con el corazón bien lleno de aventuras y por eso se le hizo más cercano aún que los demás personajes o, quizá, porque anhelaba (seguramente soñaba por ser algo inalcanzable) la forma de vivir, la existencia en sí, de aquellos medianos que habían vivido siglos sin darse cuenta de lo que pasaba a su alrededor o mayor lejanía aún. 

Pero, para nosotros, en esta Tierra nuestra (que no es Media, seguro, por desgracia) han pasado ya 24 meses desde que dimos el pistoletazo de salida o, mejor, desde que tiramos la primera flecha en forma de letras que tenía como destino el corazón de los lectores que, con más paciencia que Gandalf ante las trapacerías de los primos de Frodo, han seguido semana a semana lo que aquí, humildemente, hemos dicho por escrito. 

Gracias a Dios, el carcaj no se nos ha vaciado sino que, incomprensiblemente para quien esto escribe (seguramente producto de su ignorancia) las flechas van apareciendo dentro de él como si cayeran del Cielo o, como poco, de las Tierras Imperecederas donde nos podemos imaginar a algún que otro Elfo hacendoso elaborándolas para que nunca se acaben las historias y los cuentos sean siempre contados en cualquier sala preparada a tal efecto donde los niños, y los no tan niños, sueñan con lo que pudieran haber sido si en otros tiempos hubieran vivido. 

Por cierto, hace bien poco alguien muy allegado a quien esto escribe, dada mi insistencia con los temas de Tolkien, con sus libros y todo lo que le rodea, díjome que le gustaría leerse El Señor de los Anillos, pues aún no lo había hecho… 

Y el que esto escribe pensó (y si no lo pensó entonces lo piensa ahora) que era una gran fortuna la de llevarse a los ojos y al corazón semejante obra magna por primera vez cuando aún no ha amanecido en Hobbiton y cuando aún los caminos están por andar, la escarcha por pisar, las montañas por subir y los destinos por cumplirse. Pues al resto de lectores ya avezados en tal lectura lo que nos provoca la misma, otra y otra vez, es el ansia de querer encontrar a los personajes y descubrirles facetas nuevas y, si eso es posible, levantar las copas para brindar con hidromiel por el resultado venturoso de alguna aventura cumplida o, también, pensando en lo que ha de venir con un por si acaso…

Y, dígase lo que se quiera decir a tal respecto, eso causa no poca emoción e, incluso, provoca alguna que otra lágrima pues si los Enanos, con su más brava rudeza, son capaces de mostrar un corazón tierno, no se nos va a quitar a nosotros un derecho tan legítimo… 

¡Gracias, pues, amigo Tolkien, por estos dos años, y que vengan muchos más!

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Santa y gozosa Epifanía: algo así debió ser

ter, 2021-01-05 17:12

Es cierto que Dios pudo haber hecho las cosas de otra forma pero, visto lo visto cómo fue la cosa, estuvo más que bien que las cosas pasaran como pasaron y, bueno, no de otra forma. Además, es lo que hay y no lo vamos a cambiar por mucho que pretendan tergiversar las cosas quien quiera hacer eso.

Nosotros, en todo caso, lo que sí podemos hacer es, sabiendo que pasó lo que pasó, sacarle la mayor punta espiritual al episodio aquel de los Magos venidos de lejos y de todo lo que pasó alrededor del Niño, Dios hecho hombre, Emmanuel a más señas.

Allí tenemos a la Sagrada Familia, en aquel habitáculo propio para pastores que van de paso y quieren dejar sus bestias en algún sitio, a resguardo, al menos, de la lluvia y del frío. Y sí, seguramente podría haber sido más grandilocuente la cosa y haber ido a nacer el Hijo de Dios, al menos, en alguna posada, casa particular o, en fin, en cualquier sitio que tuviera un techo construido por el hombre. Sin embargo, tuvo que venir al mundo el Mesías en un lugar hecho por Dios… en una cueva, portal o cómo queramos llamar al sitio aquel.

De todas formas, quería el Padre del Cielo (que para eso es Todopoderoso) que su Hijo viniera al mundo, de padres pobres, en lugar pobre para no ser más que ellos y es que, aunque en verdad lo fuera, se les iba a someter como bien dice la Escritura Santa después de aquello del Templo y de la pérdida del zagal durante tres, ¡tres!, días. Y así sería, desde entonces hasta que, por obediencia, se dejó matar en una Cruz perdonando.

Para eso, de todas formas, aún quedaba mucho. Ahora podemos imaginar la escena: en primer plano, Jesús, María y José; detrás, las bestias que allí andaban ocupando aquel lugar o, al menos, el buey porque podemos pensar que la mula ya la llevaban ellos desde Nazaret; en frente, aquellos que fueron privilegiados por Dios con un aviso más que oportuno o, lo que es lo mismo, los pastores que dejaron a buen recaudo al ganado para ir donde el Ángel les había dicho… no fuera a pensar Dios que no hacían caso a un enviado Suyo. Allí estaban, seguro que llevando algún presente como, por ejemplo, leche para el recién nacido, algún que otro ropaje hecho de lana para proteger de frío a la criatura que, según había oído, era más que importante. En fin… dando lo mejor que tenían y, seguro, hasta entonando alguna que otra cancioncilla que viniera bien al acontecimiento y que bien podríamos tener como los primeros villancicos de la historia pues de todo, por muy bueno que sea ahora, siempre ha tenido su principio… para ser ha debido ser antes, podríamos decir.

Ciertamente, allí estaba aquel Niño, que era Dios mismo. Y se presentaba al mundo como iba a estar en el mundo y que no era de otra forma que pobremente, ante los pobres.

Pero, entonces, aunque no sabemos si fue de forma simultánea o poco después (por tradición creemos que sí), llegan allí unos señores montados en cabalgaduras propias de aquella y de otras más lejanas. Vienen ataviados con ricas ropas y portan presentes, digamos regalos. El caso es que, a pesar de aparentar ser poderosos se postran ante el Niño no sin el asombro de los pastores y de todos los allí presentes y dejan ante sus pequeños pies, como ofrenda, oro, incienso y mirra y entonces ya nadie de los allí presentes duda acerca de su poder en el mundo.

Ante aquellos Magos, y Reyes, a saber, se presenta el mundo el Hijo de Dios que es lo mismo que hacerlo ante los poderosos del orbe. Y lo hace, podemos imaginar, con las muchas sonrisas propias de alguien que acaba de venir al mundo.

Cuando Jesucristo se presenta, y recordamos que hoy es un día así, como para presentarse otra vez Cristo a nosotros y a nuestro corazón, lo hace porque quiere estar presente en el mismo y porque nos ama tanto que no quiere alejarse nunca de sus hermanos los hombres que Dios le entregó para que fueran suyos y no perdió, como luego diría a ninguno salvo al hijo de la perdición, de cuyo nombre no queremos acordarnos porque afearía mucho el momento.

Dios se presenta al mundo y, sí, es un Niño indefenso, como cualquiera lo es al nacer. Sin embargo, la semilla del poder del Todopoderoso y Creador también se presentó al mundo entonces. Y eso lo mostraría luego, más tarde, cuando llegó el momento pero ahora, en aquel ahora de entonces, los allí presentes no vieron a un niño que, por pudor (como se dice de la vida de algunos santos con ánimo, en exceso, laudatorio) no quería mamar para vivir sino que tendría hambre como cualquiera la tiene cuando sale del seno materno. Lo que pasa es que el alimento que le dio su Madre estaba lleno de gracia, como ella, y por eso salió el Niño como salió: así, como Dios manda, por decirlo pronto.

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Debía presentarse al mundo y se presentó en toda su majestad y humildad.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.   

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