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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2020-04-07T12:02:19Z
Atualizado: 43 minutos 12 segundos atrás

Lo que empieza: ayer fue Domingo de Ramos

dom, 2020-04-05 17:31

 

Vamos a hacer, si eso es posible, como si no pasara nada aunque pase. Y debemos hacerlo así porque, de otra manera, vamos a caer en la trampa de la desazón y la desesperanza siendo, ambas situaciones, no recomendables para un católico porque suponen dejar de confiar en Dios que es nuestro Padre: ¿A quién o qué vamos a temer?

No, no debemos temer ni a nadie ni a nada. Por eso sólo podemos empezar diciendo, con gozo, que ayer, domingo, 5 de abril de 2020, fue el que lo fue de Ramos. Sí, fue Domingo de Ramos y eso ha de suponer, porque lo es, mucho, para quien se dice y sabe hijo de Dios y, además, se dice y siente piedra vida de la Iglesia católica, única verdadera de las que pululan por el mundo que nos ha tocado vivir.

El Domingo de Ramos es como un comienzo. Bueno, en realidad es como un “recomienzo” pues es lo que, verdaderamente es. Y más aún debería ser ahora mismo, según pasa en el mundo…

Volvemos a dar el pistoletazo de salida a la procesión propia de esta Semana, llamada Santa porque el sujeto activo, que es Cristo, lo es más que nadie (es el único Santo, además) y porque nosotros, los sujetos demasiado pasivos de la misma, también debemos aspirar a ser santos “como mi Padre es Santo” como nos dice nuestro Pastor Bueno.

 

Semana de Pasión,

antes comenzada

por el Domingo con los Ramos,

adornando corazones

que se quieren ver nuevos,

con la Sangre de Cristo limpios.

 

Cuando el Domingo de Ramos recordamos aquello que sucedió en la Ciudad Santa por antonomasia, Jerusalén, y sabemos que sucedió porque sucedió, no podemos limitarnos a decir algo así como “¡Qué bien, entró el Rey de la gloria!” y dejarlo todo así, bien embalsamado en el tiempo o escondido debajo de cualquier celemín. No. Nosotros debemos hacer algo más para que todo esto no deje de ser, eso, un simple y mero recuerdo.

Que Jesús entró de aquella forma tenía que ser porque respetó lo que estaba escrito. Y nosotros debemos hacer otro tanto.

Que Jesús quiso empezar a cumplir la última parte de su misión (y bien sabía lo que iba a sucederle) no fue porque buscase la muerte o algo así sino porque era plenamente consciente de su obligación como Hijo de Dios, como Dios mismo hecho hombre. Y nosotros debemos ser, también, conscientes de lo que supone ser, eso, hijos de Dios.

Que Jesús dejarse alagar por aquellos que comprendían que era el Mesías no era porque quisiera ser adulado sino porque sabía que, al menos, había quien se daba cuenta de lo que estaba sucediendo y la semilla que había estado sembrando durante unos cuantos años empezaba a dar su fruto. Pues lo mismo debemos hacer nosotros con Su realidad y Su Verdad.

Ciertamente, cuando repetimos la expresión “Domingo de Ramos” es verdad que se nos viene a la cabeza toda la celebración que hubo entonces y, ante eso, ¿qué somos nosotros ahora mismo?. Y es que hay quien le gustaría haber estado presente entonces y lo de ahora mismo le parece, algo así, como capitidisminuido o, para que se nos entiende mejor, poca cosa… Y nosotros debemos ser conscientes de que ahora mismo, en nuestro hoy, el Domingo de Ramos es gloria y gozo para nuestros corazones como si hubiéramos, nosotros mismos, tendido nuestro manto en el suelo para que lo pisase el borriquillo que llevaba al Hijo de Dios.

 

Semana de Pasión,

antes comenzada

por el Domingo con los Ramos,

adornando corazones

que se quieren ver nuevos,

con la Sangre de Cristo limpios.

 

Amén.

Eleuterio Fernández Guzmán

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:`

De Ramos a Resurrección se ganó la vida eterna.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra del Domingo - 5 de abril de 2020

sab, 2020-04-04 16:35

Mt 27, 11-54

 

“11 Jesús compareció ante el procurador, y el procurador le preguntó: ‘¿Eres tú el Rey de los judíos?’ Respondió Jesús: ‘Sí, tú lo dices.’ 12 Y, mientras los sumos sacerdotes y los ancianos le acusaban, no respondió nada. 13 Entonces le dice Pilato: ‘¿No oyes de cuántas cosas te acusan?’ 14 Pero él a nada respondió, de suerte que el procurador estaba muy sorprendido. 15 Cada Fiesta, el procurador solía conceder al pueblo la libertad de un preso, el que quisieran. 16 Tenían a la sazón un preso famoso, llamado Barrabás. 17 Y cuando ellos estaban reunidos, les dijo Pilato: ‘¿A quién queréis que os suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?’, 18 pues sabía que le habían entregado por envidia. 19 Mientras él estaba sentado en el tribunal, le mandó a decir su mujer: ‘No te metas con ese justo, porque hoy he sufrido mucho en sueños por su causa.’ 20 Pero los sumos sacerdotes y los ancianos lograron persuadir a la gente que pidiese la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. 21 Y cuando el procurador les dijo: ‘¿A cuál de los dos queréis que os suelte?’, respondieron: ‘¡A Barrabás!’ 22 Díceles Pilato: ‘Y ¿qué voy a hacer con Jesús, el llamado Cristo?’ Y todos a una: ‘¡Sea crucificado!’ - 23  ‘Pero ¿qué mal ha hecho?’, preguntó Pilato. Mas ellos seguían gritando con más fuerza: ‘¡Sea crucificado!’ 24 Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos  delante de la gente diciendo: ‘Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis.’ 25Y todo el pueblo respondió: ‘¡Su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos!’ 26 Entonces, les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de azotarle, se lo entregó para que fuera crucificado. 27 Entonces los soldados del procurador llevaron consigo a Jesús al pretorio y reunieron alrededor de él a toda la  cohorte.28 Le desnudaron y le echaron encima un manto de púrpura; 29 y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ‘¡Salve, Rey de los judíos!’; 30 y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.31 Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. 32 Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a llevar su cruz. 33 Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, ‘Calvario’, 34 le dieron a beber vino mezclado con hiel; pero él, después de probarlo, no quiso beberlo. 35 Una vez que le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando a suertes. 36 Y se quedaron sentados allí para custodiarle. 37   Sobre su cabeza pusieron, por escrito, la causa de su condena: ‘Este es Jesús, el Rey de los judíos.’ 38Y al mismo tiempo que a él crucifican a dos salteadores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 39 Los que pasaban por allí le insultaban, meneando la cabeza y diciendo: 40 ‘Tú que destruyes el Santuario y en tres días lo levantas, ¡sálvate a ti mismo, si eres Hijo de Dios, y baja de la cruz!’ 41   Igualmente los sumos sacerdotes junto con los escribas y los ancianos se burlaban de él diciendo: 42 ‘A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en él. 43 Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy Hijo de Dios."‘ 44 De la misma manera le injuriaban también los salteadores crucificados con él. 45 Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. 46 Y alrededor de la hora nona clamó Jesús con fuerte voz: = ‘¡Elí, Elí! ¿lemá sabactaní?’, = esto es: = ‘¡Dios mío, Dios mío! ¿por qué me has abandonado?’ = 47 Al oírlo algunos de los que estaban allí decían: ‘A Elías llama éste.’ 48 Y enseguida uno de ellos fue corriendo a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, sujetándola a una caña, le ofrecía de beber. 49 Pero los otros dijeron: ‘Deja, vamos a ver si viene Elías a salvarle.’ 50Pero Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, exhaló el espíritu. 51En esto, el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; tembló la tierra y las rocas se hendieron. 52 Se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos difuntos resucitaron. 53 Y, saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, entraron en la Ciudad Santa y se aparecieron a muchos. 54 Por su parte, el centurión y los que con él estaban guardando a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba, se llenaron de miedo y dijeron: ‘Verdaderamente éste era Hijo de Dios.’”

       

COMENTARIO

Pasión; Su Pasión

 

Todo estaba escrito. 

Desde hacía muchos siglos, los profetas y otras personas que se encargaron, mediando la inspiración del Espíritu Santo y, así, de Dios mismo, de escribir acerca de las tribulaciones del pueblo escogido por el Creador, habían dejado dicho, de muchas formas, lo que tenía que pasar. 

Y, en efecto, estaba pasando. 

Sobre este momento de la vida del Hijo de  Dios se ha dicho y escrito mucho porque muy importantes fueron aquellos acontecimientos para la vida de la humanidad. 

Cristo es apresado de forma indigna. Indignamente fue entregado por un apóstol indigno que entregó su alma al Diablo por unas monedas y  por no ver en Jesús al Mesías liberador-guerrero que estaban esperando muchos que, con ánimo vengativo esperaban la liberación política y social del pueblo judío.Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La virtud de lo inesperado

qui, 2020-04-02 17:08

Uno puede creer que cuando el profesor, el especialista en lenguas y el padre que fue J.R.R. Tolkien empezó a escribir su obra, que ha llegado desde entonces a millones y millones de corazones, hizo algo así como ponerse ante un folio en blanco. Es decir, que siguió paso a paso lo que podría ser una creación, digamos, ordinaria y poco a poco fue creando personajes, paisajes, lenguas, situaciones, etc.

Esto sería la forma más o menos lógica de proceder en quien hace eso que, a veces tan difícil es, de escribir, por decirlo así, para otros.

Sin embargo, todo apunta a que sí, que su obra está elaborada mucho y bien, muy bien trabajada y esforzadamente hecha pero que, como puede verse en las páginas y letras que la conforman, mucho de la misma surgió de forma, casi, inesperada. Y, para nosotros, lo inesperado, en lo escrito por el profesor de Oxford, es una verdadera, buena, magnífica y absoluta virtud.

Más que conocida, a este respecto, es la casi anécdota con la que empezó a escribir El Hobbit: los exámenes que estaba corrigiendo, una inesperada inspiración que le hace escribir aquel extraño y extrañado principio acerca de que en un “agujero en el suelo…”

Empezamos, pues, con algo que fue absolutamente inesperado. Lo dice el mismo autor en más de una ocasión y lo dice porque tuvo que ser, en verdad, algo que no esperaba: ponerse, en aquella situación correctora de exámenes a escribir un cuento… en fin, como que no era lo que se “esperaba” que sucediese, si ustedes nos entienden.Leer más... »

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro”- Un don dando fruto es gloria pura

ter, 2020-03-31 16:38

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Dios habla todos los días”

Un don dando fruto es gloria pura 

 

“Y como había que escribir, siempre escribir, porque ésta es mi misión de hombre y la semilla que me has encargado que fuera trabajándote…” (“Dios habla todos los días”, segunda edición, 1962, p. 161)

No hay duda alguna acerca de que, cuando  Dios da un talento a alguno de sus hijos no lo hace para que sea desperdiciado y escondido debajo de cualquier celemín. No. Al contrario ha de ser la verdad: los dones y talentos están dados para que den fruto y que el fruto sea abundante (el 10%, el 20% o, en el mejor de los casos, el 100%)

Está muy bien, a este respecto, conocer los dones y talentos que tenemos cada uno de los hijos de Dios. Y es que, de lo contrario, va a ser difícil que rinda lo que no se conoce tener, precisamente, por tal reconocimiento.

En el breve texto que hoy traemos aquí, el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, muestra que hay, al menos, un don que sabe que tiene y, luego, por ser este uno de sus primeros libros publicados, que lo puso en práctica unas cuantas y gozosas veces.

Como nos dice Lolo la misión que le había sido dada por Dios era la de escribir. Y a fe de haber leído todos sus libros (y artículos en prensa publicados por el linarense) podemos decir que la cumplió a gusto del Creador (esto sólo lo suponemos pero creemos que ha de ser así). Y es que escribir debió ser, para el Beato de Linares (Jaén, España) algo así como la tabla de salvación a la que cogerse dada la circunstancia física de su vida. Por eso más adelante dice, para continuar con el ejercicio de tal don, y viendo que, físicamente, no podía hacer uso de sus manos para escribir, hizo uso de un magnetofón al que dictarle sus palabras. Sin embargo, según nos dice, la cosa no fue bien porque su voz estaba atrapada en unas “mandíbulas cerradas”.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Si supiéramos…

dom, 2020-03-29 16:41

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Si supiéramos…

 

“¡El abandono sincero, la confianza plena de amor, el don perfecto del corazón libera el alma de lo finito y le hace encontrar el infinito! ¡Ah! ¡Si supiéramos el don de Dios, y Quién es Aquel que nos pide seguirlo!… (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Francamente, tengo que decir que cuando una persona que ha sido elevada a los altares y a la que se le supone (aunque sea mucho más que suposición, claro está) fama de santidad y, en fin, que ha llevado una vida que puede servir de ejemplo; decimos que cuando una persona así, al escribir o hablar hace uso del condicional “si”, decimos que, francamente, nos ponemos a temblar, espiritualmente hablando.

Esto lo decimos porque el uso de tal palabra, “si”, y en el sentido en el que se dice está poniendo sobre la mesa no pocas dudas por nuestra parte y, lo que es peor, falta de conocimiento espiritual que, en este caso, es totalmente esencial para nuestra salvación eterna que es, no lo dudemos, lo único que vale la pena tener en cuenta.

De todas formas, no es que creamos que nuestra hermana, la Venerable Marta Robin, crea que seamos incapaces de alcanzar según qué tipo de conocimientos espirituales sino que nos pone sobre la pista de cuáles son los que debemos saber que son cruciales para nuestra vida. Y fíjense ustedes que no decimos nuestra vida, digamos, ordinaria (que no sea la espiritual) sin toda ella, la espiritual y la material porque aquí todo es importante.

Pues bien, Marta Robin nos dice, por un lado, qué debemos hacer y, por otro, seguramente más importante por ser la causa y razón de lo primero, eso que debemos saber, eso que nos salvará, sin duda alguna.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 29 de marzo de 2020

sab, 2020-03-28 18:38

Jn 11, 3-7.17.20-27.33b-45

 

“3 Las hermanas enviaron a decir a Jesús: ‘Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo.’ 4 Al oírlo Jesús, dijo: ‘Esta enfermedad no es de muerte, es para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.’ 5 Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. 6 Cuando se enteró de que estaba enfermo, permaneció dos días más en el lugar donde se encontraba. 7 Al cabo de ellos, dice a sus discípulos: ‘Volvamos de nuevo a Judea.’ 

17 Cuando llegó Jesús, se encontró con que Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro. 

20 Cuando Marta supo que había venido Jesús, le salió al encuentro, mientras María permanecía en casa. 21 Dijo Marta a Jesús: ‘Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. 22 Pero aun ahora yo sé que cuanto pidas a Dios, Dios te lo concederá.’ 23 Le dice Jesús: ‘Tu hermano resucitará.’ 24 Le respondió Marta: ‘Ya sé que resucitará en la resurrección, el último día.’   25 Jesús le respondió: ‘Yo soy la resurrección. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;  26 y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás.  ¿Crees esto?’  27 Le dice ella: ‘Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo.’ 

33 Viéndola llorar Jesús y que también lloraban los judíos que la acompañaban, se conmovió interiormente, se turbó 34 y dijo: ‘¿Dónde lo habéis puesto?’ Le responden: ‘Señor, ven y lo verás.’ 35    Jesús se echó a llorar. 36 Los judíos entonces decían: ‘Mirad cómo le quería.’ 37 Pero algunos de ellos dijeron: ‘Este, que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?’ 38     Entonces Jesús se conmovió de nuevo en su interior y fue al sepulcro. Era una cueva, y tenía puesta encima una piedra. 39 Dice Jesús: ‘Quitad la piedra.’ Le responde Marta, la hermana del muerto: ‘Señor, ya huele; es el cuarto día.’   40 Le dice Jesús: ‘¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?’ 41 Quitaron, pues, la piedra. Entonces Jesús levantó los ojos a lo alto y dijo: ‘Padre, te doy gracias por haberme escuchado.  42 Ya sabía yo que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho por estos que me rodean, para que crean que tú me has enviado.’ 43   Dicho esto, gritó con fuerte voz: ‘¡Lázaro, sal fuera!’ 44      Y salió el muerto, atado de pies y manos con vendas y envuelto el rostro en un sudario. Jesús les dice: ‘Desatadlo y dejadle andar.’ 45 Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en él.”      

 

COMENTARIO

 

Testimonio de amor 

 

El Hijo de Dios era Dios mismo pero era Dios mismo hecho hombre. Por eso, le afectaban también aquellas situaciones que, humanamente hablando, podían afectarle. No estaba, por eso mismo, tan por encima del ser humano que ni sintiese ni padeciese. Y el caso de Lázaro, su buen amigo, dice mucho acerca de eso. 

Cuando le llega la noticia de la muerte de su amigo Lázaro, con quien debió jugar en su infancia por aquellas tierras de Betania, no es de extrañar que, en un determinado momento, se echara a llorar por la muerte del amigo. Ni era de extrañar ni hubiera sido mínimamente normal que quien sabe de la muerte de un buen amigo haga como si nada hubiese sucedido. Y Jesucristo no era de tal tipo de personas. 

Sin embargo, también sabe Jesús que, como Enviado de Dios, puede hacer lo que la voluntad de su Padre quiera que no es otra cosa devolver a la vida a Lázaro, hermano de Marta y de María. Y es que un testimonio de amor como éste es muy propio de quien tiene entrañas de misericordia como Cristo tenía y tiene.  Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Sobre la película de título “Tolkien”- Aparte del cura...

qui, 2020-03-26 17:45

Tengo que reconocer que cuando se dijo que se iba a rodar una película sobre J.R.R. Tolkien la cosa, pensaba el que esto escribe, era como para chuparse los dedos, si ustedes me entienden…

Luego, cuando se estaba rodando, que si esto que si lo otro, que si los actores, que si las situaciones que se iba a reflejar en la cinta… en fin, que la cosa prometía porque un tema tal suculento como el de la vida y existencia del profesor de Oxford debía hacer las delicias, primero, de quien llevara a cabo el proyecto y, luego, de quien se lo llevara al corazón al ver la película.

Por fin, llegó el estreno. Y triste fue la cosa.

Lo de la tristeza no lo digo, todavía, sobre la película en sí sino por la distribución de esta por las salas de cine. Y es que el esto escribe no pudo verla sin hacer, casi, un acto de fe, acudiendo a un lugar remoto porque en la salas de cine, unas cuantas, de unas que lo son más que importantes en España, no habían dispuesto la proyección de esta película que les debería parecer de segundo orden. Y esto, teniendo en cuenta las cosas que se ponen en las salas de cine… en fin.

Tengo que decir que no, que cuando se estrenó la película, creo que en moderno llaman biopic o algo así, sobre nuestro amado profesor… vamos, que no la pude ver.

Las cosas, de todas formas, de la técnica, que están muy avanzadas, han hecho posible que unos meses después (apenas tres, tampoco es tan grave la cosa) haya podido ver, por fin, la tal película de título “Tolkien”. Incluso pasarán otros tres hasta que esto salga publicado…

En primer lugar, tengo que decir que, para ser un “biopic” se ha quedado un poco corta. Y es fácil pensar que la vida de Tolkien padre fue, a lo mejor, un poco extensa (en cuanto a acontecimientos, quiero decir) como para hacer otra cosa que la que hicieron. Entonces, prefirieron quedarse con sus primeros años justo hasta cuando escribió eso de “En un agujero…”. Y ahí acaba la cosa.Leer más... »

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro” - Cuando todo es gracias a Dios

ter, 2020-03-24 17:40

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Cuando todo es gracias a Dios

 

“Yo estoy aquí, desmantelado, con la crin desposeída de cualquiera gallo de pelea, pero mi poderío, mi grandeza, mi equilibrio tiene el nombre sonoro de Dios y la bravura alucinante de sus hombros que siento y alzando mi fisonomía.” (El sillón de ruedas, p. 163)

 

Debemos decir algo que es muy importante y que se refiere a la fe del Beato Manuel Lozano Garrido: él siempre quiso ser mártir.

Explicamos esto.

Como Lolo vivió muy de cerca la Guerra Civil Española habida entre los años 1936 y 1939  (había nacido en 1920) siempre le quedó, digámoslo así, en su corazón, el no haber sido martirizado como lo fueron muchos de sus hermanos católicos (sacerdotes, religiosos o laicos) por el mero hecho de serlo. Y no es que quisiera que lo mataran por morir, así, de mártir como algo buscado sino en lo que eso supondría de imagen a tener en cuenta. Y creo que nos explicamos.

Eso, por cierto, lo dice aquí mismo unas líneas antes del texto aquí traído. Y es que, en un momento determinado, aporta esto de su voluntad:

“Ya pienso que hubiera sido un buen oportunismo el de los cuatro tiros momentáneos en olor de juventud.”

¿Quiere decir eso que a Lolo le hubiera gustado morir, así, de bien joven?Leer más... »

Venerable Marta Robin – Cristo, auxilio nuestro

dom, 2020-03-22 17:28

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Cristo, auxilio nuestro

 

“Jesús se hace Ángel consolador de todas las almas, y las ilumina, las fortifica cuando el peligro las amenaza, en lo más fuerte de la lucha, moderando los golpes, atemperando la marea de tribulaciones y adversidades.”. (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Sabemos, sí, que la fe, la confianza en Dios Todopoderoso, puede tener, digamos, más o menos intensidad. Y siendo cierto y verdad que también sabemos que nunca debemos ser tibios en tal sentido (ahí está el Apocalipsis para recordarnos que hace Dios con los tibios al vomitarlos de su boca…) no podemos negar que hay fe escasa y fe grande, por así decirlo.

De todas formas, siempre que la fe, aún escasa, no sea tibia, no debemos temer más que la reprimenda de nuestro propio corazón.

El caso es que lo que nos nuestra la Venerable Marta Robin en este texto de su Diario íntimo no es que su fe sea escasa sino que es, muy al contrario, algo más que grande.

Para tener confianza hace falta… ¡Confiar! Y esto lo decimos porque nuestra hermana en la fe empiece diciéndonos lo que es el Hijo de Dios o, también, lo que hace por nosotros, sus hermanos.

Que diga que se hace “Ángel consolador” supone, claro está, que tiene algo que consolar en nosotros y que se aplica perfectamente a cumplir con una tal misión.

Las cosas que nos pueden pasar que no so buenas para nosotros, las vicisitudes por las que podemos pasar son muchas, como bien sabemos. Y no hace falta, por tanto, que las enumeremos aquí porque cualquiera tiene su lista…

Bien. Marta Robin, pone sobre la mesa la labor, en tal sentido y en tales ocasiones, que lleva a cabo Jesucristo con nosotros. Y podemos decir que no es, precisamente, poca cosa.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 22 de marzo de 2020

sab, 2020-03-21 17:18

Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38

 

“1 Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento.    

6 Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego 7y le dijo: ‘Vete, lávate en la piscina de Siloé’ (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.  8 Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: ‘¿No es éste el que se sentaba para mendigar?’ 9 Unos decían: ‘Es él’. ‘No, decían otros, sino que es uno que se le parece.’ Pero él decía: ‘Soy yo.’      

13 Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. 14 Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. El les dijo: ‘Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo.’ 16 Algunos fariseos decían: ‘Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.’ Otros decían: ‘Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?’ Y había disensión entre ellos. 17       Entonces le dicen otra vez al ciego: ‘¿Y tú qué dices de él, ya que te ha abierto los ojos?’ El respondió: ‘Que es un profeta.’ 

34 Ellos le respondieron: ‘Has nacido todo entero en pecado ¿y nos da lecciones a nosotros?’ Y le echaron fuera. 35 Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: ‘¿Tú crees en el Hijo del hombre?’ 36     El respondió: ‘¿Y quién es, Señor, para que crea en él?’ 37  Jesús le dijo: ‘Le has visto; el que está hablando contigo, ése es.’  38 El entonces dijo: ‘Creo, Señor.’ Y se postró ante él.”

       

COMENTARIO

Cuando el sentido de la Ley es otro

 

Sabía Jesús que muchos de los que consideraban maestros y sabios andaban algo equivocados en el sentido que Dios le daba a su Ley pues no se trataba, aquí, de lo que los hombres pudieran interpretar sino de lo que el Todopoderoso quería decir con la misma. No le importaba poner sobre la mesa lo que quería decir el Creador. Eso, sin duda alguna, le reportaba enemigos que, luego, hicieron valer su enemistad en el momento que más les convino y que todos conocemos… 

Está bien que Jesús revele su persona, que es Quien es, a una persona que era un excluido de la sociedad. Por eso se hace ver como el Hijo del hombre o, lo que es lo mismo, como el Mesías pues sólo el Enviado de Dios puede hacer según qué tipo de cosas y decir según qué tipo de palabras y que los demás entiendan que están ante Él. 

Pero antes habían pasado muchas cosas. 

Cuando Jesús ve al ciego no puede, por menos, que acudir a socorrerlo pues era imposible que no lo hiciera. Sabía lo que suponía no disponer del sentido de la vista y Aquel que era Médico del alma no podía dejar de serlo, también, del cuerpo. Y le cura. El problema es que lo había hecho en sábado y ya sabemos que, según muchos, en aquel día de la semana no se podían hacer ciertas cosas porque la  cerrazón de ciertos poderosos espirituales había llevado las cosas a un extremo, en exceso, extremoso… Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Leer a Tolkien, en su día y siempre

qui, 2020-03-19 18:05

El próximo 25 de marzo es un día muy especial. Lo es, sobre todo, para los lectores de J.R.R. Tolkien porque se celebra, celebramos, por decirlo así, el Día de Leer a Tolkien. Independientemente de las circunstancias por las que estamos pasando o, a lo mejor, por las mismas, este día de 2020 es, seguramente, más especial: con más tiempo para leer la obra del maestro Tolkien y, en fin, con más posibilidades de hacer lo que tanto amamos hacer…

Es lógico y normal que leer a Tolkien sea, para cada persona, un mundo personal. Por eso, el que esto escribe hace la pequeña aportación acerca de lo que supone, eso, leer al maestro de Oxford. Tiene título esto y es

El mundo y la palabra de Tolkien

Es verdad. La lectura de aquello que dejó escrito J.R.R. Tolkien y de lo que, tras su muerte, ha ido publicando su hijo Cristopher, es algo muy especial. Y en un día como el que pronto vamos a celebrar, aún lo es más porque se nos recuerda que sí, que lo es.

Nosotros estamos seguros de que el profesor de Oxford escribía, a lo mejor, por necesidad, digamos, profesional pero, en el fondo, porque amaba sobremanera la palabra y porque su profesión tenía todo que ver con ese mundo maravilloso que, en sí mismo, encierra muchos mundos y, en el caso éste, tan especial, al menos el de la Tierra Media.

Sabemos que la influencia de la producción literaria nórdica (del norte de Europa, queremos decir) es más que grande y, a veces, lo decimos con gran ignorancia por nuestra parte, no acabamos de entender la fascinación que tuvo por tales temas aunque respetamos y más que respetamos que así fuera porque escribió influenciado por ciertas sagas venidas de aquellas frías naciones del norte de nuestra vieja Europa.Leer más... »

Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo - “Lolo, libro a libro” - La santidad en lo ordinario

ter, 2020-03-17 18:08

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

La santidad en lo ordinario

 

“La revisión tal vez nos llevaría a vetar muchos de esos escenarios de posturas y marcos beatíficos. Dios extrema su humildad hasta alargarle la mano a los hombres entre cigarrillos, copas de vino o lugares de fango. Es entonces cuando su figura se acerca con el empuje inapelable de las llagas recrudecidas”. (El sillón de ruedas, p. 160)

 

Es bien cierto que, en no pocas ocasiones, creemos que la santidad es cosa… ¡de santos!

Decimos esto porque pudiera parecer que aquellos creyentes católicos que la Esposa de Cristo declara, eso, santos (beatos o venerables) es que siempre lo han sido.

De todas formas, es también cierto que tales hermanos nuestros han mostrado, en su vida, un afán, para muchos, desmedido (para Dios, seguro que no) de cumplir la Voluntad del Creador. Y eso apunta, directamente, a una situación espiritual que deviene, exactamente, reconocida por los correspondientes procesos establecidos para tal menester. Y, entonces, bien son Venerables, bien son Beatos o, por fin, Santos…

Pensando así las cosas no podemos decir otra cosa que no sea que tales personas, que sí, son mejores en muchas cosas que nosotros (o que la gran mayoría) pero también tuvieron que recorrer, en su vida, un camino que pudo tener muchos tropezones. Y creemos que nos explicamos…

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido nos dice que una cosa es una cosa y otra… otra. Y queremos decir con esto que es posible tengamos, de la santidad, eso de lo que nos habla Lolo: un sentido demasiado establecido que es síntoma, además, de no haber entendido nada de nada el verdadero sentido de la santidad.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Esta pregunta es más que importante

dom, 2020-03-15 17:43

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Esta pregunta es más que importante

 

“¿Pero, qué hacemos nosotros de nuestras horas de sufrimiento? (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

El caso es que, justamente antes de lo que hemos traído aquí para el día de hoy, la Venerable Marta Robin dice:

“¡Sufrir nos asemeja a Cristo y nos une a Dios!”.

No debería extrañarnos nada de nada que acto seguido nos haga la pregunta que nos hace porque no se la hace ella, digamos, para sí (aunque creemos que también) sino, así dicha, lo está para todo aquel que la lea o le llegue al corazón. Y es que si sufrir nos asemeja, nada más y nada menos, que al Hijo de Dios y nos une con el Creador… en fin… no es fácil tener al sufrimiento como algo fastidioso y no darse cuenta de lo otro, de que hay en el mismo mucho más.

Si somos o, mejor, como somos semejanzas al Hijo de Dios (cosa no tan rara porque por eso hemos sido hechos a semejanza de Dios y Jesucristo es, como decimos, Hijo Suyo) no es difícil tener por bueno y verdad que, en el fondo, no podemos olvidar la forma de sufrir del Hijo de Dios. Es decir, hablamos de su Pasión, pero, en general, la forma en la que asumió el sufrimiento en su primera venida al mundo. Y no lo hizo quejoso (aunque es posible se quejara del mismo en alguna ocasión, como hombre que era…) sino asumiendo que el mismo era una fuente que llevaba, nada más y nada menos, que a la vida eterna.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 15 de marzo de 2020

sab, 2020-03-14 17:25

Jn 4, 5-15. 19b-26.39a.40-42

 

5 Llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José.6 Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.7 Llega una mujer de Samaria a sacar agua. Jesús le dice: ‘Dame de beber.’ 8 Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: 9 ‘¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?’ (Porque los judíos no se tratan  con los samaritanos.) 10 Jesús le respondió: ‘Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: “Dame de beber",  tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.’ 11 Le dice la mujer: ‘Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? 12 ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?’ 13    Jesús le respondió: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed;  14  pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé  se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.’15 Le dice la mujer: ‘Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla.’.’19 Le dice la mujer: ‘Señor, veo que eres un profeta. 20 Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar.’ 21 Jesús le dice: ‘Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  22   Vosotros adoráis lo que no conocéis;          nosotros adoramos lo que conocemos,  porque la salvación viene de los judíos.  23   Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.  24 Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.’ 25 Le dice la mujer: ‘Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo.’ 26Jesús le dice: ‘Yo soy, el que te está hablando.’ 39 Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por las palabras de la mujer que atestiguaba: ‘Me ha dicho todo lo que he hecho.’ 40 Cuando llegaron donde él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. 41 Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, 42 y decían a la mujer: ‘Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.’

      

 

COMENTARIO

 

Cristo: Agua Viva 

 

Este texto del evangelio de san Juan es rico en principios cristianos y en formas de comprender al Hijo de Dios. 

En aquel pozo acudía la gente para proveerse de agua pues tal era la finalidad del mismo. Se iba a buscar un sustento material tan necesario como es el llamado líquido elemento, fundamental para la vida del ser humano. 

Vemos a Jesús cansado.  Como era hombre también acusaba el trabajo y el esfuerzo hecho. Por eso se sienta en aquel pozo. Pero como es Dios sabe que ha de cumplir con la misión para que fue enviado. Espera a quien va a recibir algo muy importante para su vida y para la de sus prójimos: el Agua Viva que no muere nunca y que llena el corazón de quien la bebe. 

Aquella mujer veía a Jesús como un judío y, como tal, no entendía cómo le pedía agua a ella, que era samaritana y, por eso mismo, no era bien vista por los miembros del pueblo elegido por Dios. Pero no entendía, todavía que Jesús había venido para hacer una llamada universal al Reino de Dios. Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Los “Apéndices” son, en realidad, una gran pena

qui, 2020-03-12 17:59

 

Hace muy poco tiempo escribimos sobre lo que podía suponer el final de El Señor de los Anillos. Sí, cuando Sam Sagaz dice eso de “Bueno, ya estoy aquí”. Y, como lo que creemos (al menos algo) sobre tal momento ha sido dicho hace muy pocos días, no vamos a abundar sobre eso. Causa, de todas formas, gran tristeza pero, como se dice hoy en día, lo de hoy no es triste sino… lo siguiente. 

Sabemos que Tolkien tuvo no pocos problemas para poner los Apéndices donde debía hacerlo. Sin embargo, sea como fuere que fue la cosa… en fin, que el resultado de estos, en sí mismos considerados, es más bien terrible. 

Es bien cierto que en los Apéndices se nos dicen cosas que no están contenidas en el libro al que hacen referencia. Es decir, amplían el contenido de este porque o no le dio tiempo a ponerlo todo en su sitio o, simplemente, no quiso ponerlo todo en su sitio. Y por eso están, para que sepamos algo más de lo mucho que quisiéramos saber. 

Pero, en sí mismos considerados, los Apéndices sientan una base y algunas que otras consecuencias. 

Así, como base suponen un “hasta aquí se ha llegado”. Pero no lo hace como lo hiciera Sam refiriéndose a sí mismo sino que se refieren a todo, en general: a un mundo, a una Tierra Media que, así, llega a su fin en cuanto algo que se ha contado a lo largo de muchas (pero, en el fondo, pocas…) páginas. 

Y, por otro lado, en cuanto a las consecuencias de las que hablamos arriba, estos Apéndices, nos dicen, por ejemplo, que 

-El ánimo del autor… pues sí, también tiene un final, ha de seguir adelante con su vida, digamos, de escritor. 

-No volveremos a saber nada más, por ejemplo, de 

       Lo que fue de los reyes de Núménor, algo más …, 

       Lo que fue de los reinos en el exilio,

       Lo que fue de los herederos de Isildur, 

       Lo que fue de Gondor, 

Lo que fue de Arwen tras la muerte de Aragorn, 

Lo que fue de los linajes de los Reyes de la Marca, 

Etc., etc., y etc. 

Todo esto es, verdadera, gigantesca y francamente triste. Y la desazón puede alcanzar cimas más elevadas que las más elevadas montañas de la Tierra Media. Y tal es así porque nosotros, aquellos que queremos saber más y vemos, sin embargo, que nada más vamos a saber pues ha sido establecido por Ilúvatar, nos preguntamos si es que el autor de este maremagnum y tormenta del corazón quería eso o, a lo mejor, sólo pretendía que nos adentrásemos en los Apéndices y allí nos quedáramos. Sería, algo así, como esperar que fuera de todo orden lógico o real, se ensanchara la narración y lo que ahora nos parece imposible se hiciera posible y todo lo que ahora es inalcanzable lo tuviésemos al alcance de un “gracias por haber querido llenar nuestros corazones con más aventuras inesperadas o, en fin, con más caminos que recorrer y metas imposibles de alcanzar.”

Al fin y al cabo, todo esto no es más, ni menos, que el simple porvenir de una ilusión.

 

Eleuterio Fernández Guzmán Erkenbrand de Edhellond

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Hay mundos que, sin duda alguna, nos llevan más lejos del que vivimos, nos movemos y existimos.

…………………………….
Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - La santidad es cosa nuestra

ter, 2020-03-10 18:41

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

La santidad es cosa nuestra

 

“Mas el trazo y los muros del edificio de lo santo sólo se acelera con el oportuno consentimiento de nuestra voluntad. El coeficiente de probabilidades para el choque de un “Discoover” y un “Spunik” es prácticamente nulo. En cambio, la órbita de la Gracia está ceñida literalmente al itinerario de la voluntad. Para incorporarla a lo íntimo y nutrirse con la riqueza de lo sobrenatural, basta únicamente con un leve intento de aproximación.” (El sillón de ruedas, p. 159)

 

Es más que cierto que lo que hoy nos dice el Beato Manuel Lozano Garrido acerca de esto que es nuestra salvación, ya lo dijo San Agustín de una forma sencilla pero clara: “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.

Sí. Aquello quedó dicho hace muchos siglos pero lo que hoy nos dice nuestro hermano Lolo es que, en efecto, ser santos es cosa de cada uno de nosotros pero, a diferencia de lo dicho por el santo de Hipona, algo nos llega al corazón con certera puntería: en realidad, hace falta bien poco aunque a veces ese poco nos parezca inalcanzable…

Debemos consentir para ser santos. Es decir, no podemos dejar la cosa para que otro nos labre la santidad a base de fama o lo que eso pueda ser. No. A nosotros, a cada uno de nosotros nos corresponde hacer por ser santos y, por tanto, colaborar con Dios en su labor de santificación del mundo y, claro, a mayor gloria Suya.

Eso, ser santos, requiere, por tanto, de nuestro corazón, nuestras manos y, sobre todo, de una voluntad que quiere alcanzar un estado espiritual que debe ser maravilloso por lo querido que es por Dios. Por eso somos nosotros los actores principales de esta trama vital porque lo somos de nuestra propia existencia. Y, por tanto, a nada que se salga de el tal “nosotros” que no sea Dios, podemos darle una importancia mayor que la que pueda tener como elemento o instrumento, a lo mejor, necesario.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Sufrir “con escafandra”

dom, 2020-03-08 17:55

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

   

Sufrir “con escafandra”

 

“Con el sufrimiento aprendemos a sufrir mejor y a hacer sufrir menos a los demás con nuestros sufrimientos”. (Diario íntimo, 12 de enero de 1930)

 

Resulta, de todo punto esencial, tener en cuenta que cuando hay hermanos nuestros en la fe que, en su vida, han sufrido mucho y han sabido llevar más que bien tales circunstancias, entre ellos se establezca una relación espiritual que, en principio, a lo mejor no era posible establecer.

Esto lo decimos porque el contenido del texto escogido del Diario íntimo de la Venerable Marta Robin tiene mucho que ver con una expresión muy propia de otro sufriente en vida de nombre Manuel Lozano Garrido, Lolo, a la sazón Beato de la Iglesia católica.

A nosotros, al menos, nos sugiere esta relación que, en un momento determinado de lo que escribió Lolo diga el buen hermano nuestro que a él le gusta, eso, un dolor “con escafandra”. Y por eso, uniendo tal expresión a lo traído hoy aquí de Marta Robin, creemos que se establece una relación tan cercana entre los que el mundo habría llamado (sino los llamó en su día) “inválidos” por no válidos…

El caso es que nuestra hermana en la fe, que no ignoraba que su sufrimiento era grande (¿Cómo hacer eso?) sabía que, de todas formas, podía aprender algo del mismo.

Esto, el aprender algo del sufrimiento, pudiera parecer cosa de locos o de faltos de talento mundano. Sin embargo, se trata precisamente de eso: de estar locos pero con una locura que en el mundo ni entiende ni comparte; de estar faltos del talento que el mundo quiere para sus lacayos.

La Venerable Marta Robin, pues, consciente de sus sufrimientos, debió pensar (y debió pensarlo porque lo deja por escrito) que bueno… que puestos a sufrir y, como era su caso, parecía que tal era el destino que le tenía reservado su Buen Dios, sería bueno y hasta compensaría el sufrimiento, aprender del mismo.

Aprender del sufrimiento ha de querer decir que no se mira al mismo con cierto asco y con cierta separación. Es decir, si eso hubiera hecho Jesucristo en sus horas de Pasión (Pasión que la propia Marta Robin padeció, de jueves a domingo, durante algunos y prolíficos años…) de nada hubiera servido la misma y todo hubiera quedado en un sufrimiento sin sentido, vacío y hueco. Pero sabemos que no fue así sino que, del mismo, el mundo obtuvo, nada más y nada menos, que la salvación eterna.

Pues bien, nuestra hermana en la fe sabe que, en efecto, sufrir puede suponer (si se es capaz de comprender y entender eso) un aprendizaje que puede venir más que bien a quien lo está pasando mal: primero, para poner las cosas en su sitio y, luego, para saber soportar mejor lo que tenga que venir. Y todo ello en nombre de Cristo, completando su sufrimiento particular y personal en lo que eso pueda ser…

Pues bien, como decimos arriba, aquí hay una relación directísima entre Mara Robin y Manuel Lozano Garrido. Y es que el segundo dejó escrito eso del dolor “con escafandra” en el sentido de que al sufrir él no quería que los demás fuesen, digamos, rehenes de su sufrimiento. Por eso quería que su dolor fuera, así, de manera que sólo él sufriera. Y eso es lo que quiere, a su vez, Marta Robin: que su sufrimiento haga sufrir menos a los demás.

En realidad, los mejores de entre nosotros, suscitados por Dios para que conozcamos y sepamos que no hay cosas imposibles en materia de fe y en cosas del espíritu, tienen eso que muchos, sabemos, nunca vamos a alcanzar porque, al fin y al cabo, somos flojos de corazón.

Y quien tenga ojos para ver, que vea.

 

  

Eleuterio Fernández Guzmán

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Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

La Venerable Marta Robin es buen ejemplo de lo que se puede llegar a ser: hija de Dios.

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Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.   

La Palabra del Domingo – 8 de marzo de 2020

sab, 2020-03-07 17:08

Mt 17, 1-9

“En aquel tiempo toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: ‘Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías’. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: ‘Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle’. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: ‘Levantaos, no tengáis miedo’. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: ‘No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos’”.

 

COMENTARIO

¡Qué fácil es no enterarse de nada!

 

No podemos negar que cuando Jesucristo escoge, digamos, singularmente, a alguno o algunos de sus Apóstoles para que presencien algo importante, lo hace con buena intención. Y es que quien enseña espera que el alumno aprenda…

El caso es que cuando el Hijo de Dios llama a un aparte (esto lo podemos imaginar así) a Pedro, Santiago y a Juan, hermanos los últimos e hijos de Zebedeo estamos seguros de que se las prometían muy felices. ¡Ellos, escogidos!

Dice el texto bíblico que se llevó a estos hombres a un monte alto. Y ya sabemos que Jesucristo va muchas veces al monte a orar porque, seguramente, se encuentra allí muy cerca de su Padre del Cielo. Y lo que iba a pasar era importante, sin duda.

Nosotros no podemos, siquiera, imaginar qué era eso de la transfiguración. Es decir, lo sabemos por lo que leemos pero de verdad, de verdad… ¿podemos llegar a imaginarlo? No, es más que seguro que no.

Ellos, como vemos, tampoco fueron capaces de comprender nada. Y tampoco era nada extraño esto…

Es descargo de Pedro, Santiago y Juan podemos decir que no es de lo más normal que se aparezcan Moisés y Elías así, como si nada, delante de uno. Y que el efecto que produjera en Pedro fuera el que fue (eso de hacer las tiendas… tan humano y mundano al fin de cuentas) era el que se podía esperar de alguien que aún balbuceaba la doctrina de su Maestro y no aún tenía mucho que aprender.

Tampoco es lo más ordinario que Dios hable y diga que Aquel es su Hijo amado y que debemos escucharlo. Y decimos que no es lo más ordinario porque, en eso sí, aquellos hombres cumplieron el anhelo de todo creyente en Dios Todopoderoso: escuchar al Creador.

La situación, pues, debió ser de lo más alarmante porque habían contemplado lo que nadie había podido contemplar y, pocos (si es que hubo alguno además de Jesús y Juan el Bautista cuando salió del Jordán el Maestro bautizado) habían escuchado la voz directa de Dios. Por eso, que cayeran rostro en tierra, además de por devoción al Todopoderoso debió ser, también, por miedo y más que miedo.

De todas formas, allí estaba su Maestro que, como en otras ocasiones, iba a quitarle hierro a la cosa y los iba a calmar. No debían tener miedo porque allí estaba Él.

Ellos, como podemos imaginar y creer, no iban a salir de su asombro de forma tan sencilla como que Cristo les dijera que no tuvieran miedo porque el terror se les debió meter bien metido en los huesos y el corazón.

De todas formas, aún no iban a acabar ahí las novedades. Y es que Jesucristo, no conforme (al parecer) con su transfiguración y con que su Padre del Cielo hablara a los presentes, les dice algo que los debió sumir en el más estricto silencio…. ¡por total ignorancia!

Decimos esto porque, según nos dice el texto bíblico, mientras bajaban de aquel monte alto, el Hijo de Dios no tuvo más remedio que decirles algo que, sin duda alguna, los debió sorprender: no debían decir nada de aquella visión hasta que Él resucitara de entre los muertos.

¿Resucitar de entre los muertos?

Ellos debieron pensar que aquello era ya el colmo. Les había costado más que mucho enterarse de algo y ahora, además ahora, debían callar hasta que su Maestro resucitara de entre los muertos.

Y, es cierto que si no dijeron nada en todo el tiempo que debía transcurrir hasta que Jesucristo muriera y, en efecto, resucitara de entre los muertos, debe ser más que cierto que sus corazones debieron encogerse un poco o, mejor, mucho y más que mucho.

Luego, claro, cuando llegó el momento, sí comprendieron…

 

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en la Resurrección de Cristo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no creen en la voz de Dios.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a comprender lo que aquellos tres hombres no fueron capaces de comprender.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán 

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – La Comarca de Tolkien – “Bueno. Estoy de vuelta”

qui, 2020-03-05 19:09

 

Resulta curioso que unas obras como son El Quijote y El Señor de los Anillos tengan un final tan parecido pero, en el fondo, tan distinto. 

Lo primero lo decimos porque la obra del genial Cervantes termina con un “Vale” y la otra, la de nuestro maestro Tolkien, con un “Bueno, ya estoy aquí”. Y podemos decir que sí, que en esto son más que parecidas porque lo hacen de una forma un tanto sorprendente. 

Sin embargo, son, como decimos arriba, muy distintas en el fondo porque suponen todo lo contrario. Y queremos decir con esto que mientras que El Quijote parece decir, la obra en sí, con el “Vale” que hasta aquí se ha llegado, que no se puede continuar o, en fin, que ya es suficiente, con el “Bueno, ya estoy aquí” no es la misma sensación la que tenemos sino que da la impresión de que sí, que Sam ha vuelto y que, en efecto, está ya en su pueblo de La Comarca pero eso no quiere decir que todo se haya terminado sino que queda mucho más por vivir, hacer y ver. 

El caso es que el “Ya estoy aquí”  supone mucho. Leer más... »

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro” - La presente presencia de Dios

ter, 2020-03-03 17:24

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

La presente presencia de Dios

 

“Día por día, desde que nacemos, las alambradas van recortando su curva sobre la masa latente de un corazón. Nadie presentaría una palpitación sin el bombardeo intensivo de la caridad, la misericordia y la predilección de Dios. Cuando pensamos, cuando trabajamos, cuando dormimos, la radiación caudalosa de la Gracia está trabajando nuestras fibras y saneando las partículas inmateriales de toda alma. Es la cimentación previa.” (El sillón de ruedas, p. 159)

 

Todo lo que tiene relación con Dios o, lo que es lo mismo, todo de toda nuestra realidad, nunca se aleja (incluso aunque eso pretendamos con nuestra ceguera) de Aquel que nos ha creado y mantiene. Y eso nos lo dice más que bien el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo.

Es bien cierto y verdad que Dios nos ama con toda la fuerza de un Padre. Nosotros, sin embargo, ya nacemos con un pecado, el original y debemos ir restañando esa pena terrible que tenemos. Pero, para eso, el Todopoderoso siempre nos acompaña y no nos deja solos.

Para empezar se nos limpia tal pecado con la infusión del Espíritu Santo en nuestro Bautismo. Y, entonces, desde tal momento, podemos decir que tenemos el diario espiritual así, en blanco, para ir cumplimentándolo con aquello que hacemos, decimos, nos movemos y existimos. Y, a veces, como bien sabemos, lo emborronamos con nuevos pecados, con caídas en el abismo de las que, con ayuda de Dios, salimos.

Todo, en nuestro corazón y, así, en nuestra vida material, mundana (podemos decir para entendernos) tiene relación con el, con nuestro, Creador. Y todo ha de tener una relación, digamos, forzosa porque, por Voluntad de Aquel que todo lo sabe porque por fuerza nosotros estamos unidos al Señor por mucho que, en tantas ocasiones, parezca que no es así. Leer más... »

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