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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2021-05-06T16:26:08Z
Atualizado: 1 hora 19 minutos atrás

Ventana a la Tierra Media - El todo de Tolkien: Presentación

qua, 2021-05-05 17:14

Está más que claro que hay muchas personas infinitamente mejor preparadas que el que esto escribe para hacerlo sobre J.R.R.Tolkien y, en concreto, sobre su obra escrita. Y, es más, cada día o muchas veces, para ser exactos, somos agraciados con trabajos que muestran perfectamente lo que queremos decir.

Sin embargo, si hay algo que produce el autor de las obras inmortales que ya conocemos (no vamos a desgastar sus títulos tan pronto…) es la seguridad de que podemos decir lo que creamos de ellas y, seguramente, a lo mejor hasta aprovecha a alguien (primero, a nosotros) eso que digamos. Y es lo que vamos a hacer en las semanas que la cosa dé de sí.

Como siempre hemos creído en eso que dice que “excusa no pedida, acusación manifiesta” (“Excusatio non petita, acusatio manifesta”, en lengua de la Roma antigua) nos excusamos acerca de la profundidad de lo que vayamos a decir pues, aún sin saberlo (eso llega cuando llega) y como ya se habrán dado cuenta muchas personas que leen estos artículos sobre el profesor de Oxford (otra coletilla que nos viene la mar de bien…), no vamos más allá de rascar la superficie de lo que tratamos aunque a veces hacemos algún que otro agujero (tipo enano) y sacamos más provecho pero, en fin, esto es lo que hay y suponemos que también ha de venir bien que el pueblo llano diga lo que le parece pues es desde la sencillez de donde, muchas veces, se llega más lejos…

Pues bien, en la imagen puesta aquí al lado (que, como es de imaginar, son de la propiedad de quien esto escribe y así lo hacemos todo más personal…) podemos apreciar de qué va a ir la cosa. Y aunque nunca hemos estado de acuerdo con eso que dice que una imagen vale más que mil palabras (¡dónde estaría Tolkien sin explicar lo que pueda mostrar una imagen!) pues siempre ha de ser mejor ahondar en la imagen que quedarse mirando la misma, nos valga la que hemos puesto arriba, eso, para poder centrarnos en este especial, personal y universal asunto.

Por tanto, aquí vamos a tratar sobre esto que sigue:

El todo de Tolkien: 1. El Silmarillion 

El todo de Tolkien: 2. El Hobbit 

El todo de Tolkien: 3. El Señor de los Anillos 

El todo de Tolkien: 4. Relatos Cortos

 

Podemos imaginar que el trabajo va a ser arduo pues, como hemos dicho antes y arriba hemos puesto, hay muchos especialistas sobre Tolkien que lo harían (y hacen) mucho mejor pero estamos en el derecho de hacer lo que vamos a hacer y que sea lo que Eru quiera… 

En realidad, lo mismo que creemos que Dios lo es personal, también creemos que J.R.R. Tolkien es un escritor personal en el sentido de que cada lector hace una lectura de su obra que le produce una u otra emoción y que, incluso, si leemos muchas veces (que suele ser el caso y lo habitual) la misma obra es hasta posible que nuestra afectación (si se puede decir así) sea distinta según nos encontremos en tal momento. 

Los lectores de Tolkien estamos en la seguridad de haber encontrado un tesoro mayor que el que pudieran haber encontrado en alguna cueva los caminantes de la Tierra Media y, si me apuran, hasta mayor que el que custodiaba el dragón en Erebor. Y es que, por decirlo pronto, nuestro tesoro no se contabiliza en monedas de oro o en artilugios de tal o cual valor sino en lo que más importa de todo que es el valor de la emoción y la ternura. Y así, se diga lo que se diga, a cada cual le da por verse concernido así o de otra manera. Y nosotros, como vamos a ver pronto, también somos de ésos, si ustedes nos entienden, como diría el simpar jardinero Sam Sagaz.

Vientos suaves nos llegan del Sur,

del este han venido los Elfos,

los Enanos de sus cuevas,

los Hombres en sus cabalgaduras

anhelan la gloria,

los Hobbits ansían vida tranquila,

una pipa, una buena cena,

una larga historia contada al fuego,

la existencia; en suma, la Tierra Media.

 

Y sí, hasta aquí llegó, como suele decirse, la riada del Brandivino que, como río, no está mal y, además, pasa por La Comarca. Y eso son palabras mayores…

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo fue periodista: así – 8

seg, 2021-05-03 18:26

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Lolo fue periodista: así – 8

  

“ Que no me tiente nunca la prensa de colores ’negra’, ‘amarilla’, ‘rosa’. Un periodismo al sol, muy claro y limpio, como tu luz dorada, sea mi guía”. (Mesa redonda con Dios, p. 76)

 

 

Es posible que se pueda decir, como se dice, que de todo hay en la viña del Señor y que lo mismo ha de pasar en el mundo del periodismo. Lo decimos por lo que dice el Beato Lolo acerca de los diversos tipos de periodismo, a saber, negro, si se trata de lo peor que pueda haber, amarillo, si es tendenciosa y rosa si se ocupa de la vida del prójimo. 

Eso es cierto porque es lo que había en el tiempo en el que Lolo vivió en el mundo y es lo que hay (seguramente agravado) hoy mismo. Por eso, aquí no haya nada extraño. 

Ciertamente, hay quien se ocupa de eso pero, a la hora de escoger una cosa o la otra, hay quien, como Lolo pide a Dios algo muy importante que es el meollo de todo esto: que se puede escoger (aunque, es cierto, a veces, el periodista pueda verse abocada a hacer lo que no querría…) Pero, lo bien cierto, es que Manuel Lozano Garrido puede escoger y lo dice

Bueno, en realidad, Lolo se pone ante la tesitura de su profesión y, en el fondo, pide lo que él que quiere que sea la cosa porque muy bien lo que hay (y aquí mismo lo dice) y no quisiera caer en la tentación, eso, de la prensa que llama de “colores” pues cada uno de ellos determina una forma de hacer las cosas. 

¿Y qué pide nuestro amigo periodista? 

Lo que podemos apreciar aquí es que Lolo tiene muy claro que la referencia de su periodismo no es su egoísmo y, ni siquiera, lo que él quiere pues todo lo vincula a Dios, del que demanda, pide, implora (podríamos decir) que su luz, dorada a más señas, sea quien guíe su devenir como periodista. Y, como bien sabemos, quien es “guía”, conduce al guiado, suponemos, por el buen camino que es el que quiere seguir Manuel de la mano de su Padre del Cielo. Leer más... »

Sobre Tradición y Conservadurismo - La dignidad de la persona

dom, 2021-05-02 18:03

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Solemos decir que una persona es digna cuando en ella concurren una serie de cualidades especiales que la hacen comportarse de una manera a la que se le puede atribuir una cualidad así. Sin embargo, siendo eso cierto y verdad, no es menos cierto ni menos verdad que un ser humano es digno por haber sido creado por el Todopoderoso, Aquel que todo lo creó y mantiene. Es decir, que la dignidad misma, su expresión suprema, tiene su centro origen y destino, en Dios mismo.

Decir eso tiene muchas consecuencias, digamos, a nivel práctico porque no se trata de algo que se dice por sostener una grandilocuencia o declaración, así, magna, sino porque es la total y cierta verdad. Y no podemos negar que hoy día, en pleno siglo XXI (pero desde hace bastante tiempo) hay a quien la dignidad de la persona le importa algo así como nada de nada o menos, incluso.

Hay, a este respecto, casos muy claros donde la dignidad de la persona es atacada de tal forma que no es que no se tenga en cuenta sino que se acaba con ella desde su misma raíz e, incluso, siendo la persona un ser hecho y derecho.

Así, por ejemplo:

-Las manipulaciones genéticas,

-La prostitución.

Como pueden ver, sólo ponemos dos ejemplos de lo que consideramos una clara vejación de lo que supone la dignidad de la persona y una capitidisminución de la misma hasta su real desaparición.

Partamos, para esto, de lo básico y elemental.

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, tiene el pleno derecho a venir al mundo como el Creador quiso que viniera al mundo. Es decir, si lo hubiera querido de otra forma de otra forma lo hubiera hecho. Pero no, lo hizo como lo hizo y cualquiera acto que interfiera en la naturaleza misma del ser humano no es que esté destinado al fracaso (porque vemos que no) pero si está destinado a que se le pueda reprochar comportamiento antinatural. Y es que tenemos por natural aquello que es original, no manipulado.

Pues bien, como cristianos resulta difícil admitir lo que se lleva produciendo demasiados años. Y es posible que se nos pueda tachar de radicales e, incluso, de ir contra la ciencia (o de retrógrados), pero no por eso podemos dejar de decir la verdad que no es que sea “nuestra” verdad sino que es la simple y llana verdad.

A este respecto, no podemos negar que las tecnologías biomédicas han avanzado, por así decirlo, mucho. Y eso ha llevado, lógicamente, al uso de las mismas para cuestiones algo más que delicadas donde la dignidad de la persona está en juego y, como suele pasar, acaba perdiendo la partida.

El caso es que, en este aspecto, debemos creer en la existencia de un “criterio ético fundamental” que tiene todo que ver con la dignidad de la persona. Y es que el mismo viene referido a que el fruto de la generación humana, desde el mismo momento en que es un ser humano nuevo, desde la formación del cigoto, ha de ser respetado de forma no condicionada o, lo que es lo mismo, sin condición alguna. Es decir, que consideramos que el ser humano lo es desde ese mismo momento, desde la concepción misma y, por eso, todos los derechos que se le reconocen a la persona le han de ser reconocidos y, por tanto, su vida y existencia son inviolables sabiendo, además, que se encuentra en una total y absoluta indefensión. Y eso es un derecho fundamental.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 2 de mayo de 2021

sex, 2021-04-30 17:21

Como es obvio, hoy no es domingo 2 sino sábado, 1 de mayo de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

  

 

Jn 15, 1-8

 

“1 ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. 3 Vosotros estáis ya limpios  gracias a la Palabra que os he anunciado.4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid; así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. 5 Yo soy la vid;  vosotros los sarmientos.  El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. 6 Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento,  y se seca; luego los recogen, los echan al fuego  y arden. 7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,  pedid lo que queráis  y lo conseguiréis. 8 La gloria de mi Padre está  en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos.’”

      

COMENTARIO

 

Vid y sarmientos; Cristo y discípulos

 

Quizá lo que propone Jesús, en esta parte del Evangelio de Juan, sea una de las imágenes más clarificadoras de las que mostró a lo largo de su corta, pero profunda, predicación: la vid y el viñador, los sarmientos y el fuego que los quema, el seguimiento a la vid y el fruto que podemos obtener y dar de ese seguir al Enviado. 

Como en tantas otras ocasiones, el Mesías ofrece un ejemplo cercano, una forma, simple a primera vista, y en el fondo, honda, de hacerse comprender. Todo lo relacionado con la tierra, con sus frutos, su cultura y el resultado de ese proceso, identifica, perfectamente, lo que Cristo pretendía que entendieran, entonces, los que le seguían y, ahora, los que detrás de aquella estela y luminaria, optamos, y optan, por mirar sus huellas por el mundo dejadas y reconocemos, en ellas, el único camino bueno que seguir, ávidos de una vida eterna que, con Él, ya podemos disfrutar en este momento, en este ahora que es nuestra vida. 

¿Qué es una viña sino un arraigar en la tierra para, desde ella, tomar el alimento que da forma y fondo al fruto que nos endulza la vida? Pues bien, si nos ponemos a dilucidar si esto tiene relación con nuestra vida y a tratar de entrever el resultado de esa imagen, vemos hasta dónde somos fruto, desde dónde tomamos el alimento. 

Y Dios, según nos dice Cristo, limpia de pecado a quien sigue a su Hijo, a quien guarda su Palabra.  Su Palabra. Sólo así podemos dar, ser fruto, para el Padre. Al hacer lo que en su predicación, dice Jesús, somos sarmientos sanos y no hay necesidad de ser cortados. Pero si, por mor de esas circunstancias en las que nuestro existir como hombre, caemos en el pecado, cosa propia de nuestra naturaleza, podemos “ser podados”, eliminados esos pecados, así, y tras el correspondiente resarcimiento y ejercicio de penitencia, poder continuar siendo renuevos, imágenes del Hijo, sus discípulos. 

Cabe, pues, permanecer en Jesús. Y permanecer en Él supone seguir su doctrina, como tantas veces he dejado escrito en estos comentarios o meditaciones. A veces, hay que reconocerlo, esto resulta difícil, casi imposible. Pienso que cuanto mayor ser la dificultad, tanto mayor ha de ser el esfuerzo, pues el objetivo, esa permanencia en Cristo, es aquello que hemos de ansiar, seguir, de que la vida eterna es un destino al cual estamos destinados. 

De otra forma, “separados de mi”, de Él, dice el texto, en palabras de Jesús, no podemos hacer nada; nada bueno, se entiende, nada que pueda agradar a Dios, pues en su Enviado, Él mismo, tiene puesta su esperanza, en su sacrificio, ese fruto. 

Podemos escoger entre ser rama seca que se corta y se quema (¡imagen terrible, si lo pensamos!) o ser, por otra parte, ese fruto que, tras enriquecerse con la savia de la Palabra, glorifica a Dios, conformando, por así decirlo, el cuerpo de Cristo; siendo, por eso, verdaderos hijos suyos.

  

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aman la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser sarmientos de la vid del Señor. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a saber ser sarmientos de Cristo.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

Una ventana a la Tierra Media – Una mirada atrás

qua, 2021-04-28 11:38

En un momento determinado de todo el devenir de los personajes que habitan la Tierra Media, algunos de ellos (con más gozo que otros, podemos decir) son tan bienaventurados que embarcan en los Puertos Grises camino sobre el agua hacia las Tierras Imperecederas

Sabemos que Bilbo escribe su última canción entendiendo que muchas cosas han quedado atrás y que lo que ha de venir, pues ya vendrá. Y lo mismo podemos pensar qué pensaría alguno de los que, en aquel barco de los Elfos, ve que mucho se va alejando y todo se pierde, si bien no en el corazón…

 

Henos aquí, nosotros los que pisamos los caminos de nuestra Tierra, que llamamos Media sin serlo pues es todo lo que hemos tenido; henos aquí mirando a lo que vendrá pero ¡Ay!, sabiendo lo que nunca más volveremos a gozar ni a tener por presente porque todo habrá pasado y será como una sombra de la que sólo el corazón tendrá constancia.

 

Henos aquí pues, por mucho que queramos rememorar, ahora mismo, ahora, en este exacto tiempo de la nostalgia, la suave brisa que en estos Puertos acaricia el rostro, nos hace recordar las muchas veces que pudimos sentirla allá en los caminos de la montaña o caminando en compañía del río, fluyendo hacia el mar que ahora estamos a punto de surcar.

 

 

Henos aquí a sabiendas de que muchos se preguntarán por nosotros y que, en canciones o cuentos se dirá que nos fuimos para nunca más volver porque no se ha sabido de nuestras cabalgaduras ni hemos dejado huella alguna de nuestra marcha aunque algunos han sido testigos pero callarán guardando en su corazón un presente como éste, como un tesoro que no se puede perder u olvidar. Y nosotros, que tantas veces hemos gozado en nuestras celebraciones, en batallas ganadas y en victorias no soñadas sino vivas y reales, añoraremos a los nuestros con esa pena que ensalza un vivir y lo levanta hasta que se pierde en el cielo el buen recuerdo de lo que fue.

 

Henos aquí, bañados por el sol de la mañana, apenas amanece y la luz ya brilla en el agua y se refleja en las olas que el viento forma y mece, así, como reclamando el viaje que estamos a punto de comenzar.

 

Henos aquí, nosotros, los que dimos todo por el bien común, por el devenir de unas razas que querían la paz y tenían, al contrario, la guerra y la sangre a flor de piel; nosotros, los que quisimos que imperara la justicia y lo malo se fuese para siempre y dejase vivir sencillamente a los sencillos y libremente a los libres.

 

Henos aquí, mirando a lo que pasó con orgullo de raza, con un ansia de haber vivido lo que debimos vivir en su justo momento, ni antes de empezar todo ni después de que todo hubiera acabado. No. En ese tiempo en el que se reclamaba el brazo fuerte y el corazón persevante, justo cuando nuestros padres y antepasados reclamaban ser resarcidos de tanto odio y tanta sinrazón… y nosotros nos pusimos al servicio de un recuerdo así, que tanto reclama y tanto quiere de quien puede si es que quiere…

 

Henos aquí, viendo venir un tiempo feliz, un amanecer al sueño de todo ser que pisa la Tierra Media, un mañana que pronto será ahora y entonces, después de tantos después y de tantos mañanas que no llegaban, habremos dado el paso firme hacia donde el gozo es de verdad y donde no hay dolor ni sufrimiento, allí donde se siembra y siempre fructifica la bondad, allí donde quien sabe lo que vale la pena, pena por los que se quedaron atrás y llora por ellos, en la esperanza de verlos alguna vez.

 

Henos aquí, y con alegría contenida, con unas lágrimas a punto de surcar nuestros rostros agradecidos, miramos con ojos nostálgicos a lo que fue y sabemos, a ciencia y corazón ciertos, sabemos, que cuando anochezca otra vez será siempre ya día para nosotros, siempre ya futuro hecho ya, presente, vida ya.

  

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lolo fue periodista: así – 7

seg, 2021-04-26 13:13

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

  

Lolo  fue periodista:  así – 7

  

“Que escriba de rodillas cuando un hogar naufraga”. (Mesa redonda con Dios, p. 76)

  

Ciertamente, lo que escribe el Beato Manuel Lozano Garrido en este capítulo de su libro “Mesa redonda con Dios” y de título “El periodista” no son cosas que, digamos, las diga sin hilazón o unión alguna sino que, al contrario, todas ellas cumplen los requisitos esenciales para que puedan ser consideradas espiritualmente fuertes, a saber, todas salen del corazón de quien escribe y todas van dirigidas al Señor, a Dios mismo en busca, eso, de luz y/o de auxilio. 

Con esto queremos decir que sí, que habla de cosas que son distintas porque distinta es la labor de quien se comunica con los demás y muchas son las situaciones que puede encontrarse ante sí pero, en el fondo todo está, algo así, como referido al mismo destinatario y por eso todo tiene relación. 

Eso pasa exactamente ahora. 

Esto lo decimos porque muy al principio de estas “peticiones” que hace Lolo a su/nuestro Señor dice esto: 

“ Que el agua de mi ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría”.

 

Pues bien, Manuel Lozano Garrido, a sabiendas de que en muchas ocasiones ha de enfrentarse a realidades que no son demasiado buenas o, directamente, malas del todo, sabe que, al abocarse al Señor lo que de su Señor pueda obtener ha de ser reflejado hacia fuera de su corazón y, así, el don de escribir que recibió nuestro amigo dará fruto abundante. 

En realidad, el acto de escribir es la manifestación más directa que hay de expresión de la propia voluntad . Por eso quiere Lolo que cuando eso haga (o, lo que es lo mismo, siempre pero en este caso más aún) su actitud sea una que lo sea orante y, dentro de las amplias posibilidades de orar escoge una que tiene mucho que ver con la adoración, el amor y el respeto que se tiene por a Quien se dirige y, en las dos últimas realidades (amor y respeto) por lo que se hace de cara al prójimo. 

Lolo, por eso mismo, quiere escribir de rodillas . Y, ya podemos pensar que habla de manera simbólica pero más que real manera de hablar. Y es que el Beato de Linares (Jaén, España) bien sabía que no podía ponerse “de rodillas” físicas pero también sabía que sí podía hacer eso  pero de otra fo rma que es estarlo desde el alma y el corazón . 

Ponerse de rodillas para escribir en determinadas ocasiones y sobre determinados casos (él habla de cuando un “hogar naufraga”) ha de tener relación directa con lo que hemos dicho arriba y que no es otra cosa que hacer las cosas de una forma tal que pueda reflejarse en lo que se hace la sabiduría de Dios . Y sólo así se puede escribir cuando la cosa necesita de tal manera de poner las palabras negro sobre blanco. Y eso es lo que le pide Lolo al Señor porque sabe más que bien que su Creador no va a dejar de responder a alguien que, cuando hace de su don una luz para el prójimo sólo pretende que tal prójimo sepa que hay quien por él pide y ora en tal sentido.

 

     

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Deber espiritual que hay que hacer: Venerable Marta Robin: notas sobre un fraude espiritual – 1

dom, 2021-04-25 17:54

 

 

INTRODUCCIÓN EXPLICATIVA

 

Hace poco publicamos en InfoCatólica un artículo titulado Caerse del caballo y venía a referirse al caso Marta Robin, actualmente Venerable de la Iglesia Católica (nombrada así por el Papa Francisco) ante lo cual cabe poner ciertas pegas que son más que preocupantes. 

Ya sabemos que cuando Pablo se cayó del caballo (aunque suponemos que iba en tal animal subido en su búsqueda de discípulos de Cristo para matarlos) vio la luz y, a partir de tal momento, no fue el que era sino que fue otro y se convirtió en discípulo de Cristo.

 Nosotros, en este caso de Marta Robin, hemos caído también de un caballo, el de la credulidad sin ir más allá. Sin embargo, ha habido quien ha ido más allá y ha descubierto (descubrió hace no mucho) que las cosas, con relación a esta persona, no eran como parecían que eran sino, al contrario, que poco tenía que ver con la verdad. 

Esta introducción es, como la misma palabra dice, para poner sobre la pista de lo que ahora va a ser traído aquí. Y es que hemos ido tomando notas al ritmo de la lectura del libro de Conrad De Meester de título “El fraude místico de Marta Robin” y así las vamos a publicar en este blog. Tal como han sido tomadas, pues.

Creemos que es importante, además de haber dicho lo que se ha dicho en el artículo citado, presentar las pruebas de eso. Y es lo que hacemos. Y esto durará hasta que se termine el tal libro…

 

 Venerable Marta Robin: notas sobre un fraude espiritual – 1

 

Nota previa: los títulos que aquí puedan aparecer corresponden de forma total con los que hay en el libro de Conrad de Meester. Aquí lo ponemos en cursiva y negrita.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 25 de abril de 2021

sex, 2021-04-23 17:00

Como es obvio, hoy no es domingo 25 sino sábado, 24 de abril de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

                                                      

Jn 10, 11-18

 

1 Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. 12 Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo,  abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, 13 porque es asalariado y no le importan nada las ovejas. 14    Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, 15 como me conoce el Padre  y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas. 16 También tengo otras ovejas,  que no son de este redil; también a ésas las tengo que conducir  y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño,  un solo pastor.17 Por eso me ama el Padre,  porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. 18 Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla  y poder para recobrarla de nuevo;  esa es la orden que he recibido de mi Padre.’”

 

 

COMENTARIO

 

El Buen Pastor

 

La imagen de Jesús como Buen Pastor es una de las más queridas por nosotros, sus discípulos. Representa mucho porque simboliza tanto como el cuidado de las ovejas, el mirar por su bien y, en fin, el quererlas por encima de todo sin querer que una sola de ellas se pierda porque tal es una parte muy importante de la misión encomendada por Dios  a su Hijo. 

Y es que siendo el hebreo, esencialmente, pueblo de pastores Jesús utiliza esta imagen para dar a conocer su persona ya que, de esa forma, iba a ser entendido por aquellos que le escuchaban. Paralelamente traza una relación entre él y el Padre identificándose de tal forma, que no cabe duda alguna de que el amor que Dios tiene por su persona es justificado: siendo Él mismo, está en su Hijo en su totalidad. Jesús insiste en que Él es el buen pastor, contraponiendo, para demostrar esto, su figura a la de aquel que, siendo pastor, por apacentar ovejas (creyentes), huye ante el embate del maligno, dejando de lado a aquellos que debían ser sus custodiados, hecho que aprovecha, el maligno, para dispersarlos, dividiendo al pueblo de Dios entre aquellos que le siguen y aquellos que han huido. Y esto porque “el asalariado”, aquel que trabaja en cumplimiento, por una parte, de la Ley en sentido estricto y, por otra, para otra persona, no tiene en cuenta lo que debería ser su verdadera labor. Atento, exclusivamente, al apacentamiento pasivo, no inquiere sobre la verdadera Verdad, ni da el sentido adecuado a lo que la Ley dice sino que, vendido a la costumbre y a la tradición, en este caso equivocada como demuestra Jesús, no va más allá. 

El Mesías, sin embargo, no huye ante las asechanzas del mal, de su mal, ni se abandona a la molicie y a la desidia: da su vida por sus ovejas. Esto está claro lo que quiere decir: por lo que tuvo que pasar en su Pasión. Por esto, sobre todo por esto (no por el mero hecho de sufrir, sino por comprender el valor de su dolor y de sus padecimientos) es por lo que el Padre le ama. Por eso Dios lo resucitará y Jesús así lo dice: para recobrarla de nuevo, la vida, se entiende. No pierde su vida porque la da para que los demás tengamos perdonados los pecados, por eso Dios no le quita la vida (lo cual sería impropio de un Padre amoroso y misericordioso) sino que la da por su voluntad, porque sabe el significado que tiene esa sangre que va a derramar, que bautizará al mundo en una nueva creación, para remediar las faltas de toda la humanidad y nacer, así, limpia, pura, digna.Leer más... »

Caerse del Caballo - Sobre la Venerable Marta Robin como fraude místico

dom, 2021-04-18 17:43

 AVISO: A partir de la semana que viene, si Dios quiere, vamos a publicar las notas tomadas del libro de Conrad De Meester de título “El fraude místico de Marta Robin” según las hemos ido tomando a lo largo de la lectura del mismo. No es una recensión (aunque podría tomarse por tal) sino, en todo caso, la mejor conclusión que se puede sacar de este caso. Y no acompañará comentario alguno a dichas notas. Sirva, pues, el artículo de hoy, como mera introducción a tales notas.

 

Y ahora, vamos con el artículo.

 

En realidad, no hacemos más que seguir las palabras de Jesucristo cuando dijo que donde era sí, debía ser sí y donde era no, debía ser no. 

Es verdad que cuando uno se encuentra a gusto con un tema y comparte con él la esencia de lo que cree, camina con la tranquilidad más absoluta y no teme caer en la fosa de la que tanto habla el salmista.  

También es verdad que cuando algo está fuertemente asentado en el devenir de la Esposa de Cristo, a uno se le hace difícil contradecir lo que eso sea porque se siente mal, verdaderamente mal. 

Y entonces vuelve al corazón el sí es sí y el no es no y las cosas se complican, espiritualmente hablando y, claro, del espíritu salta uno a la realidad y, por decirlo pronto, se la ha liado uno parda… 

Hace algunos años y unos centenares de artículos que uno viene escribiendo sobre la Venerable Marta Robin (así declarada por el Papa Francisco) Por tanto, no puedo decir que desconozca de qué hablo o, a lo mejor, sí; bueno, como ahora veremos, en realidad, el desconocimiento o ignorancia es grande. Y es que de buenas intenciones, como suele decirse, esta empedrado el Infierno… Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 18 de abril de 2021

sex, 2021-04-16 17:09

Como es obvio, hoy no es domingo 18 sino sábado, 17 de abril de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

Lc 24, 35-48

 

35 Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan. 36  Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dijo: ‘La paz con vosotros.’ 37 Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. 38 Pero él les dijo: ‘¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? 39 Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo.’ 40 Y, diciendo esto, los mostró las manos y los pies. 41 Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: ‘¿Tenéis aquí algo de  comer?’  42 Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. 43 Lo tomó y comió delante de ellos. 44  Después les dijo: ‘Estas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí.‘ 45 Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, 46    y les dijo: ‘Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día 47 y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. 48 Vosotros sois testigos de estas cosas”.

      

 

COMENTARIO 

Abrir los ojos

 

No podemos negar que los discípulos de Jesús que se volvían a Emaús quedaron verdaderamente sorprendidos cuando se dieron cuenta de quién era la persona con la que habían estado hablando. 

A ellos se les abrieron los ojos y, con ellos, el corazón pues no es poca la relación entre unos y otro. Tenían cerrados los primeros para reconocer a Jesús y el segundo para darse cuenta de que todo lo que había sucedido en los últimos días era mucho más importante de lo que ellos habían llegado a comprender. 

Y en cuanto se les abrieron los ojos y el corazón sólo podían hacer una cosa: ir corriendo a Jerusalén. 

Podemos imaginarnos a los de Emaús exhaustos a paso más bien ligero en busca de los discípulos que, por miedo, estaban escondidos de los judíos. Y, en su corazón, todo lo que habían vivido con Aquel que les hablaba de las Escrituras y partía el pan. 

Aún, al parecer según lo escrito por san Lucas, no se había aparecido Jesús a sus Apóstoles. Ha de ser así porque, cuando se aparece ante ellos todos se sorprenden y creen estar viendo un fantasma, un espíritu. Y es que cuando luego se les volvió a aparecer sólo salió de su corazón el gozo y no la zozobra. 

Pues bien, Jesús se aparece. Aparece en medio de ellos porque, tras su Resurrección  su cuerpo ha adquirido las características propias de un tal cuerpo y una tal alma y puede atravesar las pareces sin, siquiera, inmutarse. Y tal fue así porque no se dice que se abriera una puerta sino, simplemente, que “se presentó en medio de ellos”. 

Les da la paz. No es la paz del mundo sino la verdadera Paz de Dios, la que convence y llama al apostolado, la que hace que haya verdadera conversión. 

Pero Jesús, al parecer, ha de hacer algo para que se acaben de convencer de que se trata del Maestro. ¡Incrédulos… y no sólo Tomás! 

Cuando come el pescado Jesús demuestra que tiene cuerpo y que no se trata de una alucinación que están sufriendo por el dolor que andan pasando. Entonces, seguramente, comprenden muchas cosas. 

A ellos también se les abren los ojos y el corazón. Y es que una acción tan sencilla como es la de ingerir algo de comida les ha desvelado todo. Todo lo que, habiéndolo oído, no entendían y todo lo que, habiéndolo visto con los ojos, no acababan de convencer a su duro corazón. 

Jesús sabe que ahora, ahora mismo, ya están preparados para lo siguiente. 

¿Qué es lo que ahora les corresponde hacer a ellos? Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media - La Tierra cuando fue Media

qua, 2021-04-14 17:10

 

¿Y si todo esto ocurrió y ahora estamos viviendo en la Cuarta Edad, la de los hombres? 

Bien sabemos que a lo largo de toda la historia de la Tierra Media se producen fenómenos físicos que modifican la forma de la superficie, digamos, pisable y, claro, por lo mismo, la que es navegable. Pues lo mismo pudo haber pasado para que la corteza terrestre, de la Tierra, sea como es ahora desde ¿hace cuánto tiempo? 

Es decir, las cosas, ahora, son como son pero queremos pensar que fueron como fueron… al estilo de J.R.R. Tolkien. 

Por eso, 

Cuando la Tierra era Media, hubo músicas que formaron lo que existiría, 

Cuando la Tierra era Media había seres que ni podemos imaginar ni debemos imaginar porque los describe nuestro profesor preferido, 

Cuando la Tierra era Media prevalecía el Bien sobre Mal aunque el Mal muchas veces sometiese al Bien a su bota sangrienta, 

Cuando la Tierra era Media hubo quien supo escoger el buen camino y hasta dio su vida en el mismo, 

Cuando la Tierra era Media crecieron pueblos que fueron libres mientras que había quien se sometía al Mal por promesas nunca cumplidas, 

Cuando la Tierra era Media hubo razas que lucharon juntas a pesar de sus propios pesares y pasados, 

Cuando la Tierra era Media hubo quien supo hacer valer una serie de valores que luego desaparecieron, 

Cuando la Tierra era Media siempre se supo Quién había creado todo y a Quien se debía todo, 

Cuando la Tierra era Media, la tiniebla quiso prevalecer pero no pudo, 

Cuando la Tierra era Media, la palabra dada aún se cumplía, Leer más... »

Un amigo de Lolo - Letanías de Lolo a Nuestra Señora

seg, 2021-04-12 17:26

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

  

En el número doble 74-75 de la revista Sinaí  que corresponde a los meses de septiembre y octubre de 1967 el Beato de Linares (Jaén, España) escribe, en la página 3 de la misma un texto que, al leerlo, nos sugirió una Letanía a la Virgen Santísima que no hemos podido evitar, ni querido, traerla a las páginas de InfoCatólica. El texto dice esto:

 

Santa María. Dulzura nuestra. Madre olorosa. Cielo con pájaros. Vacaciones. Talla románica. Plaza con niños y bicicletas. Carta de casa. Ventana con sol. Mano para guiar. Mano para apoyar la frente. Mano suavísima. Silla baja. Candela bendita. Huerta de recreo. Señora de los santos Ángeles. Volver a casa. Casa con las luces encendidas. Campana en el valle. Alivio en la agonía. Aceite claro. Fruta. Zafiro. Seda. Gozo y adorno sin par. “Buenas noches” con sueño. Pan. Agua. Vino. Flor de albérchigo. Palomica quieta. Vaso de exquisita ternura. Esposa. Hermana. Madre amable.

Dígnate concedernos una templada alegría, amor a los hombres y conocimiento de las  cosas. Amén.

 

Por lo dicho arriba, hemos dado en transformar tal oración en Letanía a la Virgen del Rosario pues tal número recuerda el mes del Rosario que corresponde al de octubre:

 

Santa María, ruega por nosotros,

Dulzura nuestra, ruega  por nosotros,

Santa María, Madre olorosa, ruega por nosotros,

Santa María, Cielo con pájaros, ruega por nosotros,

Santa María, Madre de las vacaciones, ruega por nosotros,

Santa María, talla románica, ruega por nosotros,

Santa María, plaza con niños y bicicletas, ruega por nosotros,

Santa María, carta de casa, ruega por nosotros,

Santa María, ventana con sol, ruega por nosotros,

Santa María, mano para guiar, ruega por nosotros,

Santa María, mano para apoyar la frente, ruega por nosotros,

Santa María, mano suavísima, ruega por nosotros,

Santa María, silla baja, ruega por nosotros,

Santa María, candela bendita, ruega por nosotros,

Santa María, Madre del volver a casa, ruega por nosotros,

Santa María, casa con las luces encendidas, ruega por nosotros,

Santa María, campana en el valle, ruega por nosotros,

Santa María, alivio en la agonía, ruega por nosotros,

Santa María, aceite claro, ruega por nosotros,

Santa María, dulce fruta, ruega por nosotros,

Santa María, valioso zafiro, ruega por nosotros,

Santa María, suave seda, ruega por nosotros,

Santa María, gozo y adorno sin par, ruega por nosotros,

Santa María, ”Buenas noches” con sueño,

Santa María, sabroso pan, ruega por nosotros,

Santa María, necesaria agua, ruega por nosotros,

Santa María, nuevo vino, ruega por nosotros,

Santa María, flor de albérchigo, ruega por nosotros,

Santa María, Palomica quieta, ruega por nosotros,

Santa María, vaso de exquisita ternura, ruega por nosotros,

Santa María, amante esposa, ruega por nosotros,

Santa María, acompañante hermana, ruega por nosotros,

Santa María, madre amable, ruega por nosotros,

Santa María, dígnate concedernos una templada alegría, amor a los hombres y conocimiento de las cosas.

 

Como podemos ver, estas, digamos, Letanías a las que hemos dado lugar gracias a la aportación de Lolo sobre la Madre de Dios, tienen todo que ver con aquello que resulta gozoso para todo hijo del Todopoderoso. Y es que Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica, conoce muy bien a su Madre del Cielo. Además, una intimidad propia de cada cual, que tiene por bueno aquello que le es cercano, aquello que le acerca a María como Madre y aquello que María le alcanza como hijo.

Lolo, escribiendo esta oración a la que titula “Oración para suplicar la alegría a la Nuestra Señora” nos dice que podemos acercarnos a nuestra Madre del Cielo y que esta forma de manifestar amor hacia ella es la que parte de un corazón que ama, de una mente que la piensa y, en fin, de un todo que la quiere siempre ahí, a nuestro lado y cerca de Dios.

     

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie Tradición y Conservadurismo – Igualdad vs. Igualitarismo

dom, 2021-04-11 17:05

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Digamos, antes de empezar, que nosotros estamos en contra tanto de una como de otro. Y queremos decir que, como es lógico, la igualdad está mejor que el igualitarismo pero nosotros estamos, más bien y mejor, a favor de un orden natural de las cosas pues la primera está establecida para evitar ciertos abusos y el segundo para fomentar los mismos en nombre de no se sabe qué evolución de los tiempos. Y esperamos, por tanto, que se entienda lo que viene detrás de esto porque si hemos de estar a favor de una o de otro, sin duda alguna la primera es nuestra opción, dado cómo andan las cosas por el mundo que nos tocado vivir.

Por naturaleza, es decir, por el mismo nacimiento del ser humano, todos nacemos de la misma forma (queremos decir en general pues es cierto que, a la hora de venir al mundo podemos hacerlo, digamos, vía vaginal o vía cesárea) y, en tal sentido, en el hecho mismo de nacer, todos somos iguales.

Y hasta ahí.

Decimos que hasta ahí porque desde que nacemos empieza a revelarse nuestro material genético que, no por casualidad, es distinto en cada ser humano. Y podemos decir, sin temor a equivocarnos (lo cual abunda en la verdad de que la criatura que Dios creó a su semejanza fue creada de forma perfecta) que sólo al nacer lo hacemos de igual forma pero que, incluso, desde nuestra propia concepción, de igualdad no hay nada de nada. Y las cosas son, incluso, sobre todo, científicamente, así.

Pudiera parecer contra toda razón moderna decir que el ser humano no es igual uno a otro. Y, sin embargo, lo que se sale de toda razón es defender y sostener que lo es porque es evidente que no lo es: ni por color de la piel, ni por forma estructural del cuerpo, no por el habla, ni por la forma que tenemos de comportarnos, ni por nuestra forma de ser en sociedad. En fin, que la igualdad se puede predicar como idea política pero, ¡qué le vamos a hacer!, Dios ha querido que cada ser humano sea distinto a otro y, a fe, que lo ha conseguido, lo que es otra prueba más de que es Todopoderoso.

Esto, de todas formas, no son pretensiones religiosas cristianas ni nada por el estilo sino la simple apreciación de las cosas y de la realidad misma: todos somos distintos, nadie somos igual a otro y, ni siquiera, las personas que nacen siendo gemelos son iguales. Y es así: no lo son, cada cual es cada cual.

¿Queremos decir con esto que eso de la igualdad es un invento del hombre y ya está?

Sí y no.Leer más... »

Serie Tradición y Conservadurismo – Igualdad vs. Igualitarismo

dom, 2021-04-11 17:05

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Digamos, antes de empezar, que nosotros estamos en contra tanto de una como de otro. Y queremos decir que, como es lógico, la igualdad está mejor que el igualitarismo pero nosotros estamos, más bien y mejor, a favor de un orden natural de las cosas pues la primera está establecida para evitar ciertos abusos y el segundo para fomentar los mismos en nombre de no se sabe qué evolución de los tiempos. Y esperamos, por tanto, que se entienda lo que viene detrás de esto porque si hemos de estar a favor de una o de otro, sin duda alguna la primera es nuestra opción, dado cómo andan las cosas por el mundo que nos tocado vivir.

Por naturaleza, es decir, por el mismo nacimiento del ser humano, todos nacemos de la misma forma (queremos decir en general pues es cierto que, a la hora de venir al mundo podemos hacerlo, digamos, vía vaginal o vía cesárea) y, en tal sentido, en el hecho mismo de nacer, todos somos iguales.

Y hasta ahí.

Decimos que hasta ahí porque desde que nacemos empieza a revelarse nuestro material genético que, no por casualidad, es distinto en cada ser humano. Y podemos decir, sin temor a equivocarnos (lo cual abunda en la verdad de que la criatura que Dios creó a su semejanza fue creada de forma perfecta) que sólo al nacer lo hacemos de igual forma pero que, incluso, desde nuestra propia concepción, de igualdad no hay nada de nada. Y las cosas son, incluso, sobre todo, científicamente, así.

Pudiera parecer contra toda razón moderna decir que el ser humano no es igual uno a otro. Y, sin embargo, lo que se sale de toda razón es defender y sostener que lo es porque es evidente que no lo es: ni por color de la piel, ni por forma estructural del cuerpo, no por el habla, ni por la forma que tenemos de comportarnos, ni por nuestra forma de ser en sociedad. En fin, que la igualdad se puede predicar como idea política pero, ¡qué le vamos a hacer!, Dios ha querido que cada ser humano sea distinto a otro y, a fe, que lo ha conseguido, lo que es otra prueba más de que es Todopoderoso.

Esto, de todas formas, no son pretensiones religiosas cristianas ni nada por el estilo sino la simple apreciación de las cosas y de la realidad misma: todos somos distintos, nadie somos igual a otro y, ni siquiera, las personas que nacen siendo gemelos son iguales. Y es así: no lo son, cada cual es cada cual.

¿Queremos decir con esto que eso de la igualdad es un invento del hombre y ya está?

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La Palabra para el Domingo - 11 de abril de 2021

sex, 2021-04-09 17:29

Como es obvio, hoy no es domingo 11 sino sábado, 10 de abril de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Jn 20, 19-31

 19 Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar  donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» 20   Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. 21   Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió,  también yo os envío.»  22 Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. 23 A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados;  a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»    24 Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» 25   Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» 26 Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» 27  Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» 28 Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» 29 Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» 30   Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. 31 Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

  

COMENTARIO

 

Para que  todo lo que hizo tuviera sentido tuvo que aparecerse, Jesús, a sus discípulos que, con miedo, estaban escondidos. Sólo así comprendieron todos los, para ellos, extraños mensajes  que habían recibido de Él y que, en su tiempo, no entendieron. 

Y se presentó ante ellos con la paz por delante, como deseándoles lo mejor, la tranquilidad del alma, la mejor forma de manifestarse, la expresión pura y simple de su ser. 

Para que acabaran de creer, les enseñó las marcas de su Pasión. Así, todo se cumplía, la comprensión de sus seguidores fue total. 

Pero no bastó con esto. Era fundamental que, sobre ellos, exhalara el Espíritu Santo; que, como prometió, fuera conveniente, para ellos que Él se fuera, se marchara al Padre, porque enviaría otro paráclito, otro defensor, ese Espíritu que les iba a guiar, dirigir, marcar el camino hacia Dios.

Y también llevó a cabo el primer envío después de darles a aquel. Una misión: predicar el Evangelio, esa buena noticia que debían de llevar a todos,  con el poder de perdonar pecados, y de retener los que creyeran que debían ser retenidos. Todo un poder legítimo, significativo, creador de un nuevo mundo basado en su ejemplo, en su amor, en la Verdad que Él trajo, otros brazos para Dios. 

Y como era esencial llevar a cabo una definición, el establecimiento de un concepto claro y diáfano de Fe, lo hace en cuanto Tomás, llamémosle el incrédulo, duda de su presencia ocho días antes, ante sus apóstoles, allí, entre ellos, ante sus hermanos de fe. 

Y como este apóstol debía tocar para creer, ver para creer, mirar para creer, le conmina a lo que todos sabemos: trae tus dedos, mira mis manos, etc., ante lo cual no pudo salir otra cosa de su boca que la tan conocida expresión de Señor mío y Dios mío. 

Ante esta expresión de sumisión a Cristo, éste, define, de una manera radical (de raíz), básica, imperecedera, lo que es la Fe: creer sin haber visto; sin haber visto, dijo. Ahí reside el elemento fundamental de nuestra expresión como cristianos y como hijos de Dios: asentimos ante unos hechos, unas realidades que no somos capaces de comprender. Sin embargo, creemos, tenemos Fe. Y otra cosa que no sea eso, el cuestionar estos hechos y estas realidades con el pretexto de no ser demostrables es, ciertamente, la mejor manera de permanecer alejados del Mesías y, por tanto, de Dios, al que no vemos, pero oramos, seguros, como estamos, de que nos escucha pues, para esto resucitó Cristo. 

 

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que dudan de Cristo. 

Roguemos al Señor. 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan la Paz de Cristo. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN 

Padre Dios; ayúdanos a no dudar nunca de tu presencia en nuestra vida.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 11 – La jubilación de un genio

qua, 2021-04-07 18:19

Como es de imaginar, en determinado momento de la vida laboral de una persona llega aquel en el que, por prescripción de la ley, se pasa a la vida que se suele llamar tranquila por no tener que enfrentarse, día a día, con el ordinario bullir de la actividad de la que se formaba parte. Y eso también le pasó a J.R.R.Tolkien, pues una cosa es la eternidad a la que llegó su obra escrita y otra, muy distinta, el simple devenir de un ser humano en la existencia que le ha tocado vivir limitada en años, en cuanto a su propia vida y, más aún, en cuanto a su experiencia laboral. 

Podemos decir que no es que nuestro autor llevara poco tiempo desempeñando su trabajo. Y es que cuando llegó el año 1959, momento el que se jubila Tolkien padre había estado 40 años sometido a horarios académicos, exámenes (propios y de otros) y, en fin, a toda la presión que supone tener una dedicación, además, como él la tenía que no era, precisamente, menor ni de poca importancia sino, al contrario, lo más que podía y lo más atenta que le daba su especial carácter. 

Por tanto, ahí tenemos jubilado al profesor, con 67 años, y sometido a la totalidad de realidades que supone tal momento en la vida de una persona. 

Aunque el que esto escribe no ha llegado a tal momento, es bien cierto que son bien conocidas las circunstancias en las que se encuentra una persona que deja de trabajar y, más aún, si ha sido durante muchos años y en el mismo ámbito laboral. Es decir, que mucho iba a perder este buen hombre. 

Estamos más que seguros que, siendo Tolkien como era, no le fue fácil ver la nueva vida que ante sí se presentaba como algo agradable. Y es que debía adaptarse a lo que había sido su existencia en la gran mayoría de sus años de vida y eso, se diga lo que se diga, no puede ser fácil. 

Su esposa, Edith, por aquel entonces, se encuentra delicada de salud pues padece artritis y eso, como es de espera, hace difícil la simple movilidad de su Lúthien. Además, es lógico que un profesor como había sido J.R.R. Tolkien, con una obra escrita ya consolidada (¡por fin consolidada!) y conocido como una verdadero genio del género fantástico (en todos los sentidos esto) no iba a dejar de recibir de repente todo tipo de invitaciones a eventos, reuniones de aquello a lo que pertenecía y, en fin, todo tipo de reclamaciones que con gusto hubiera atendido pero, seguramente y con acierto, consideraba mejor estar al lado de Edith y atenderla lo mejor posible. Además, vivían a 3 kilómetros del centro de Oxford y eso, ahora, no facilitaba nada las cosas. 

Ahí tenemos a John, sin nada laboral que hacer y aislado, casi, del mundo. Y, por tanto, no nos extraña que por mucho empeño que pusiese en la cosa, El Silmarillion, aquel principio de todo, no podía ser acabado y eso debía dolerme mucho al subcreador de todo un mundo. Sin embargo, para él, la prioridad era su esposa y eso no se lo podemos echar en cara nada de nada… 

Como antes hemos dicho, todo se le junta al bueno de Tolkien: ser reclamado por muchos que lo requerían para que hablase, explicase, diese conferencias o, en fin, todo aquello de lo que aún era capaz; seguramente, seguir recibiendo muchas visitas en su domicilio de Oxford y la situación de Edith. Y deciden cambiar de residencia a un lugar más tranquilo donde ver pasar el tiempo que les quedase de vida a los dos.

Es Bournemouth el lugar escogido para eso. En la costa inglesa donde las personas que allí viven son, en una mayoría, de edad avanzada y que han pensado en tal lugar para vivir tranquilos después de una vida entregada al trabajo. Vamos, un lugar para descansar de verdad. 

Lo que aquí pasa no es que hayan escogido tal lugar, digamos, por casualidad ni nada por el estilo sino porque muchas otras veces han ido allí para pasar unas vacaciones en el mar y, además, su esposa Edith (siempre poco relacionada con el personal académico de Oxford) con el tiempo fue haciendo amigos en tal pueblo. La decisión, por tanto, era la lógica y normal. 

No resulta, por eso, nada extraño que tanto uno como otra estén de lo más contentos pues, por una parte, Edith puede hacer, por fin, vida social y Tolkien se aleja un poco del, sí, querido pero bullicioso y, al fin y al cabo, pesado mundo de Oxford. Y es que por entonces, 1968 nuestro autor está muy cerca de los 80 años que es una edad en la que se busca, mejor, la tranquilidad y el sosiego… Además, quizá sería entonces el momento perfecto para terminar El Silmarillion y darle un resultado final adecuado. 

Pero pasó lo que, por ley de vida, debía pasar y el 29 de noviembre de 1971 fallece su esposa Edith aquejada por una dolorosa enfermedad. Y Tolkien, incluso siendo más mayor que cuando llegó a la costa, regresa a Oxford donde, entonces sí, puede acudir a eventos y cenas en el ámbito universitario y, ahora sí también, siendo un hombre con “posibles” económicos y no cuando debía corregir exámenes ajenos para poder sacar a su familia adelante… 

No es poco decir que Tolkien se dedica a lo que más le gusta: visita a sus hijos y a su hermano, Hilary, y se encuentra, suponemos que muchas veces, con Christopher Wiseman, que era miembro de aquel T.C.B.S. que fue truncado por la Primera Guerra Mundial por la muerte de alguno de sus miembros. 

Viendo que ya no podía terminar El Silmarillion encomienda a su hijo Christopher que se encargue de hilvanar aquellas historias que podían parecer hijas, cada una, de un padre y una madre y que le diera forma definitiva. Y, como sabemos, acabó haciéndolo unos años después. 

Y ya, otro mes de noviembre como el mismo en el que el Creador se llevó a Edith, pero de 1973, menos de dos años después de que perdiera a su Lúthien, aquel hombre que había sido capaz de sobreponerse a todos los obstáculos que se le presentaron en su vida de escritor y aquel hombre que supo hacer aparecer un mundo donde no lo había y, en fin, aquel hombre que ha pasado a la historia de la literatura como un verdadero genio, se fue, en silencio. Era, entonces, un 2 de noviembre. Y se cerró, para él, la ventana desde la que podía ver la Tierra Media y, para nosotros, se abrió. Así son las cosas.

    

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Imagen de Lolo y Tíscar con Virgen al fondo

seg, 2021-04-05 17:12

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

No sé qué cómo hablar de Tíscar

y lo qué decir para que se acerque

a lo que es y a lo que siento

“Dios habla todos los días”, p.118

 

Es cierto y verdad que Manuel Lozano Garrido, nació, creció y murió en Linares (Jaén, España) Y allí hecho sus raíces más comunes, aquellas que llevó al mundo desde su sillón de ruedas y el mundo acogió como las suyas propias.

Sin embargo, hay otro lugar que bien podríamos denominar el lugar donde reposaba su cuerpo y su alma sobrenadaba las dolorosas circunstancias de su vida. Y es que en Tíscar, aldea de Quesada, en la Provincia de Jaén, nuestro amigo cargó algo más que las pilas, como diríamos hoy día…

En realidad, esto mismo (pero mucho mejor dicho) lo pone negro sobre blanco Lolo en algunos de sus escritos donde vemos que reposa el Valle de Belerda, el propio Tíscar y el Santuario donde la Virgen que lleva el nombre de la aldea tantas veces Lolo visitó y gozó.

Así, por ejemplo, esta es la relación de artículos publicados por Lolo en los que Tíscar y su Virgen es testigo de su vida:

1. Crepúsculo de otoño en Tíscar, publicado en la Revista “Úbeda” el 3 de julio de 1953,

2. Cuatro mil cohetes estallan en la romería de Tíscar, publicado en la Revista “Úbeda”, en octubre de 1956,

3. El barro bíblico reza en Tíscar, publicado en la Revista “Linares”,  en enero de 1959; y, por fin,

4. Cazorla, una custodia natural con el viril de la Virgen de Tíscar, publicado en el Diario “Jaén”, el 9 de junio de 1963.

Esto, como vemos, encierra mucho pues en todos los títulos aparece el nombre de Tíscar cuando, a lo mejor, podría haber dicho, por ejemplo “Cuatro mil cohetes estallan en la romería de la Sierra” o “Crepúsculo de otoño en el monte”… Y es que estamos seguros de que Manuel Lozano Garrido tenía un amor muy especial por aquella tierra de montaña donde una Virgen lo esperaba siempre aunque él fuera de cuando en cuando…

Pero es que, como no podía ser de otra forma, en sus libros aparece también Tíscar. Así, en su “Dios habla todos los días” Lolo habla de su amada tierra de Quesada (donde está Tíscar, como aldea) Lo hace entre las páginas 117 y 124 de la edición primera publicada en 1961 o entre las páginas 134 y 142 de la edición más reciente, la del año 2000. Y, en verdad, de las mismas, de tales palabras, se puede obtener un buen fruto para el alma.

¡Qué bien lo describe todo Lolo! Y es que,  según podemos ver en la imagen que aquí hemos traído (el dibujo de Manuel Asensi para, precisamente, ”Dios habla todos los días”) las palabras de Lolo están pues al dedillo de las cosas, tal que así (y rogamos encarecidamente seguir la descripción que hace Manuel del dibujo y el dibujo mismo):

“Los dedos que suben por detrás, son los picachos; en la yema del anular está el castillo, como una oración brava y palpitante; en el dedo corazón, que es el más largo, se encarama la Peña Negra, un cóndor pardo y solitario que toma fuerzas para seguir la altura.

El nido fue hecho, mitad desde arriba, mitad por los hombres, para que allí tenga cordialidad de hoguera una Virgen de órbitas como lagos, susurrantes, fluidas, soberanamente cándidas. Ahí, en el nido del Santuario, estamos ahora nosotros. Más abajo, a la altura de la muñeca del brazo en pie, mana, como un pulso, la vena de un río cascabelero y juguetón que se mete en la carne de la montaña, a nuestros pies, por una quebrada de rocas. Cuando vuelve luego al otro lado, se desmelena y canta por el valle su visión de estalactitas subterráneas.”

Luego dice Lolo que “Esta es una imagen instantánea, casi como un golpe de ‘flash’ que me nació el primer día al borde de la carretera, apenas con el obturador abierto en la revuelva de un camino.” Pero es que, y aquí radica mucho de lo que es aquella tierra para Lolo, escribe esto:

“Pero luego resulta que Tíscar, asimilado lentamente, a sorbitos, ensancha más aún la grandeza de un trozo de tierra aupada.”Leer más... »

Sobre Tradición y Conservadurismo: Fe y Valores tradicionales

dom, 2021-04-04 17:17

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Muchas personas invocan, en defensa de su mayor o menor ateísmo o, incluso, a favor de su agnosticismo, la especie según la cual no son capaces de entender que sea necesaria la fe cristiana (aquí sólo se habla de esa al considerarla como la única verdadera de las que dicen haber en el mundo) y que, en verdad, ni les interesa ni tiene visos la cosa de que les interese en un futuro.

En realidad no han entendido o no quieren entender que el ser humano es uno que lo es eminentemente religioso en el sentido de que todos, se quiera reconocer o no, tenemos en nuestro corazón, escrita, la ley de Dios, estado que definió muy bien San Pablo en el capítulo 2 de su Epístola a los Romanos. Y los Padres de la Iglesia entendían que el hombre “tiene el deseo del infinito”.

Tal voluntad, aún sin reconocer que exista, no puede quedar encerrada en una que lo sea contraria a tal infinitud porque sería ir contra su propia naturaleza; es más, contra su propia sobrenaturalidad.

Cabe, sin embargo, empezar por el principio para que se pueda distinguir lo que es tener fe de no tenerla y si, así, es importante tenerla o, al contrario, es mejor olvidarse de ella.

Podemos decir que tener fe supone, más que nada, mostrar obediencia a la palabra que se ha escuchado de parte de Dios y es que, en sí misma, es la Verdad misma.

Por tanto, no es cuestión baladí darse cuenta de que la fe nos vincula, directamente, al Creador y que, al contrario, no tenerla, nos desvincula de Él y, si bien nos puede permitir llevar una existencia considerada por nosotros mismos como libre no es menos cierto que, según lo dicho arriba sobre el ansia de infinito que a todos nos llena por dentro, se trataría de una libertad que muere al ser, ella misma, así considerada.

¿Cómo, por tanto, ha de ser la fe que tengamos? Y, es más, ¿la fe que tengamos ha de tener relación con una serie de valores que, por decirlo pronto, podemos llamar “tradicionales”?

La importancia de tener una fe de niño, que ama, que siempre sabe que sus padres entregarán su propia vida por él…amor sin condiciones y a cambio de nada… sin egoísmos adultos, resulta fundamental.

Lo recoge Mateo, el que fuera publicano, en su evangelio (19,14): “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos

Nadie, pues, debe corromper a un niño de Dios, a un creyente, digamos, pequeño, que con su fe humilde confía en sus pastores. Por eso, no es de recibo (y es muestra de tener poca fe) la transmisión de una fe falseada y alejada de la fe del Creador y de su Iglesia.

Eso es no tener fe. ¿Y entonces?: también lo dice el mismo evangelista, un poco antes del texto anterior (Mt 18,6) “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar”.

Cabe, entonces, que concurran en nosotros, cual niños en la fe, las siguientes características:

-Educabilidad o propensión a aceptar la educación en la fe.

-Confiabilidad o sometimiento a Dios porque se está seguro de su bondad.

-Humildad porque sabemos que somos limitados y, también, débiles.

Son tres realidades espirituales que podemos aceptar o no porque Dios nos da la libertad para hacer una cosa o la otra, pero la fe exige, como poco, el cumplimiento de tales comportamientos filiales.

Por otra parte, ¿Qué motiva la actuación humana cuando no se tiene fe?

A lo mejor supuestos buenos motivos pues el motivo no es más que expresión del querer personal e intransferible. Sin embargo, al estar vacíos de contenido espiritual no se tiene sustento superior a la propia humanidad. No son, pues, sobrenaturales sino, en todo caso, materiales y, por eso, limitados y no eternos.

Y ¿cuál es el camino que sigue quien no tiene fe?Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 4 de abril de 2021

sab, 2021-04-03 16:47

Jn 20, 1-9

 

“1 El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. 2 Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: ‘Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto.’ 3 Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. 5       Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. 6 Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, 7 y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, 9 pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.”

      

COMENTARIO

 

¡Resucitó!

 

Es de imaginar cómo se encontrarían los discípulos más allegados de Jesús tras la muerte en la cruz del Mesías. Por mucha confianza que hubieran tenido en Aquel que les enseñaba, su huida en el momento crucial de la cruz nos hace suponer que tenían mucho miedo y, por eso, estaban escondidos. Y no es extraño que lo tuvieran porque sabían a la perfección que los poderosos que habían conseguido, de aquella manera, la muerte del Maestro, no dudarían en matar a sus discípulos más allegados porque podían continuar con la labor iniciada unos años antes por el carpintero de Nazaret. 

Sin embargo, alguien que amaba mucho a Cristo salió a visitar a su Señor. María Magdalena fue muy pronto, de madrugada, quiso visitar a quien tanto bien le había hecho. Sin embargo, no encontró, siquiera, el sepulcro cerrado y eso le extrañó sobremanera. No era normal, ni esperado, que nadie hubiera movido la piedra que tapaba el sepulcro y que se hubieran llevado al Maestro. No era lo que la Magdalena podía querer ver ni ser testigo. 

Los demás debieron tomarla por desequilibrada porque no iban a creer que Jesús iba a haber desaparecido sin más ni más. Por eso corrieron al encuentro de los restos del Hijo de Dios. Pedro era mayor que Juan  y eso le hizo llegar después que el discípulo amado que vio lo que vio que fue, más o menos, que Jesús no estaba donde debía estar y que, a lo mejor, alguien se lo había llevado. Pero no quiso entrar tal era la situación en la que se encontraba Juan. Leer más... »

Sábado Santo

sex, 2021-04-02 17:28

Hay silencio en el mundo

porque ha muerto el Hijo

y nadie sabe que a los infiernos

ha descendido el Bendito.

 

¿Qué a los infiernos ha descendido

el santo de los santos

a liberar a los allí sumidos?

 

El mundo no sabe e ignora

que en unas pocas horas

saldrá del sepulcro ahuyentando

a la vencida muerte,

que sus manos y su costado

mostrará al incrédulo,

que habrá cumplido lo apuntado

tiempo atrás cuando enseñaba

lo importante de la Palabra.

 

Hay silencio en el mundo

porque dejaron en su tumba

a quien tanto habían amado

y sin comprender de sus palabras

lo que habían escuchado. 

 

Silencio que mata el amor,

la esperanza agazapada

por miedo a los que quieren

que su nombre no sea ni citado,

silencio, calla el mundo,

los discípulos atribulados.

 

Más María, la Madre del sepulcrado,

acompaña su tristeza con la oración

al Padre amado,

quisiera que todo aquello

no fuera más que un sueño

pero sabe que su hijo

que ya lo había anunciado

no iba a renunciar a lo que había

proclamado.

 

Hay silencio en el mundo

porque no sabe lo que viene,

duerme la vieja Pascua

y con ella los más fieles.

 

Los Apóstoles tienen miedo

de sus hasta ahora hermanos,

miedo de terminar

como Cristo había terminado.

 

Sábado de silencio,

en los corazones un tiempo

de meditar porque lo Luz

se apagó en muriendo.

 

Hay silencio en el mundo,

orar, quizá esperando

no sabían muy bien qué

pero orando y meditando.

 

Vigilia, pues, esperando;

Vigilia, entonces, orando,

esperamos que llegue mañana

para que Cristo, el resucitado,

vuelva a llenar los corazones

de todos los sus hermanos

que saben que la esperanza

ni muere ni iba a abandonarnos.

 

Hay silencio en el mundo,

silencio, mas silencio esperanzado

y es que mañana es Resurrección

y hoy Sábado Santo. 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Silencio… que Cristo está llegando…

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

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