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Reforma o Apostasía - José María Iraburu

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b2evolution 2020-04-02T22:58:24Z
Aggiornato: 2 ore 17 min fa

(588) Coronavirus. La obediencia cristiana a las Autoridades civiles (y II)

Mar, 2020-03-24 05:56

–Dejó usted sin contestar a ciertos comentaristas (587), diciendo que los respondería en un comentario último final. Y no lo hizo. Argia, M. Angels, Jordi, MªRosa Gutes, José Martínez, Veritas liberabit, Javier y Ana, estarán esperando.

–Ya les he avisado que no les contestaba al final de (587), como pensaba, porque me salió largo el texto. Y que veo que es mejor dar la respuesta prometida  en un segundo artículo (588). 

Conviene que complete mi anterior artículo con estos datos y reflexiones. Y si alguno no ha leído el (587) serìa bueno que lo leyera antes que éste. Leer más... »

(587) Corona-virus –La obediencia cristiana a las Autoridades civiles

Dom, 2020-03-22 03:09

Sobre este tema, en referencia al coronavir, no he leído nada. 

Porque apenas se ha escrito nada.

La Iglesia Católica, fiel a su historia, ha de librar combate contra el corona-virus homicida con todas sus posibilidades, que serán diferentes en las distintas Iglesias locales. Y como siempre lo hará obrando en tres direcciones convergentes: 1) la oración, rogativas, Misas, penitencias, invocación de Dios, de la Virgen, de los Santos y Ángeles, adoración del Santísimo, confortación espiritual de los fieles, etc. (cf. J. M. Iraburu, Oraciones de la Iglesia en tiempos de aflicción); 2) la caridad fraterna, ayudas espirituales ante todo, pero también corporales en aquello que la autoridad civil permita a los voluntarios; y 3) estimulando la obediencia estricta a la disciplina ordenada por las Autoridades sanitarias civiles; y disponiendo complementariamente en cada nación o en cada diócesis orientaciones concretas de la vida de la Iglesia, dentro del marco de las normas sanitarias establecidas.Leer más... »

(586) Evangelización de América, 92. – Ilustración, liberalismo e Independencias nacionales (II)

Mar, 2020-03-17 05:43

-¡Por fin libres!

-¿Seguro?

 «Latinoamérica» hacia 1800

Desde México a la Patagonia, el imperio hispano-americano se mantuvo unido bajo la Corona durante tres siglos, compartiendo una misma len­gua, ley y religión, y formando un gran cuerpo social, que en 1800 es sin duda muy superior, tanto en su volumen demográfico como en su desarro­llo económico y cultural, al del Brasil o al de las Trece Colonias de la inci­piente América anglosajona del norte.Leer más... »

(585) Evangelización de América, 91. -La Ilustración y el liberalismo (I)

Mer, 2020-03-11 03:05

–¿Pero no estaba usted hablando de la Evangelización de América?

–Todo se andará, si el carro no se para. Todo se andará, que la calle es larga.

Este artículo viene a ser prólogo de los dos que le seguirán, Dios mediante.

 

–El Occidente se vuelve contra sí mismo

Dos libros, ya clásicos, de Paul Hazard, La crisis de la conciencia euro­pea (1680-1715) y El pensamiento europeo en el si­glo XVIII, pueden ayudarnos a entender bien el gran giro espiri­tual iniciado en el Occidente cristiano a partir de 1715. El precedente más significativo de esta nueva orientación se halla en el Renacimiento y el Luteranismo con su li­bre examen; es decir, en el inicio de un naturalismo pujante y en el comienzo de un rechazo de la Iglesia.Leer más... »

(584) Evangelización de América, 90. -Norte de América, 3. -Otros santos del Norte de América

Mar, 2020-03-03 05:09

 –La evangelización del Norte de América tuvo muchos misioneros santos.

–Muchos de ellos fueron mártires.

 

–Los misioneros capuchinos y franciscanos

Los capuchinos, unos pocos, que llegaron en 1632 hubieron de regresar a Europa. Otra expedición, conducida por el padre Pacífico de Provins, veterano misionero del Próximo Oriente, reunió en 1642 siete capuchinos al cuidado pastoral de varias estaciones de colonos. El padre Baltasar de París entró a los indios, y en 1648 había ya un grupo misionero de 12 sa­cerdotes y 5 hermanos. Pero en 1654, con el ataque de los puritanos ingle­ses, terminó la misión capuchina, que duró 22 años.

Los franciscanos, vetados por la Sociedad comercial que controlaba la zona, no pudieron misionar en la Nueva Francia hasta 1671, cuando la ci­tada Sociedad fue suprimida, y la colonia pasó a depender de la corona francesa. Asumieron el cuidado pastoral de Trois-Rivières, isla Percée, en el golfo de San Lorenzo, y Fort Frontenac, en el lago Ontario. Abrieron noviciado en Quebec. También ellos, como los jesuitas, tuvieron varios mártires en sus misiones.Leer más... »

(583) Evangelización de América, 89. -Norte de América, 2. -Misioneros jesuitas mártires

Lun, 2020-02-24 04:44

 

–Bendita la Iglesia local fundada por misioneros mártires.

–Así se fundó la Iglesia Católica, en la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Muchos de los primeros jesuitas misioneros en el Norte de América murieron mártires. Hagamos de ellos feliz memo­ria, concretamente de aquellos que en 1930 fueron canonizados por Pío XI (AAS 22,1930, 497-508; P. Andrade, Varones ilustres de la Compañía de Jesús, v.3, Bilbao 1889; E. Vila, 16 santos…) Otros siguieron su ejemplo, el mismo de Cristo, haciendo el camino del martirio.Leer más... »

(582) Evangelización de América, 88. -Norte de América, 1. -Misiones martiriales

Dom, 2020-02-16 09:48

–La extinción tan grande de los indios del Norte de América es una gran tragedia.

–Exaltada en mil películas del Oeste, realizadas por los descendientes de sus causantes.

 

–Descubrimiento

El descubrimiento inicial del Nordeste de América fue realizado por Sebastián Cabot en 1497 y Juan de Verrazano en 1522. Pero su coloniza­ción, al inicio francesa, tardó aún unos años en comenzar. En efecto, cuando Alejandro VI en 1493 repartió en sus Bulas las tierras americanas por descubrir entre España y Portugal, tal decisión no fue aceptada en Europa por todos, y concretamente por Francia.

Se dice que Francisco I se quejaba con ironía: «Quisiera ver la cláusula del testamento de nuestro padre Adán, según la cual quedo yo excluido de la repartición del mundo». Así las cosas, es enviado a América del Norte con fines comerciales Jacques Cartier, que en 1534-1543 levanta cartas del golfo del San Lo­renzo y establece algunos contactos con los indios.Leer más... »

(581) Evangelización de América, 87. -Brasil, 4. -San José de Anchieta, SJ, apóstol y fundador de Brasil

Sab, 2020-02-08 13:04

 

–¿Eso de fundador no será un poco excesivo?

–No. Apóstol, fundador y patrón de Brasil. Lea lo que sigue y verá que el título dice la verdad.

Un canario vasco

Conocemos la vida de Anchieta gracias a las biografías que de él escri­bieron los padres Sebastián Berettari, en 1617, y Juan Eusebio de Nie­remberg, en 1643 (+Varones ilustres de la Compañía de Jesús, v.III, Bil­bao 1889). En 1534, en San Cristóbal de la Laguna, isla canaria de Teneri­fe, nació José de Anchieta de padre rico, procedente de Guipúzcoa –o de Vizcaya, según Nieremberg–. Siendo muchacho, fue enviado a estudiar le­tras en la universidad portuguesa de Coimbra, de gran fama en la época.Leer más... »

(580) Evangelización de América, 86. –Brasil, 3. –El P. Vieira, S.J. -Victorias y derrotas

Dom, 2020-02-02 13:54

 

–Esa catedral se construyó en 1958, diseñada por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

–Así es. En hormigón, con un techo de cristal, sugiere unas manos alzándose hacia el cielo.

 

–El padre Antonio Vieira (1608-97)

El padre Vieira, jesuita, nacido en Lisboa en 1608, pero criado en el Brasil desde los siete años, llegó a ser confesor y consejero político de Juan IV de Por­tugal, en cuyo nombre efectuó secretas misiones diplomáticas en Europa. Pronto prefirió los trabajos de las misiones al esplendor de la Corte, y vuelto al Brasil, llegó a la zona de Marañón y Pará en 1653, donde quedó espantado de la situación de los indios, y lo manifestó a los portugueses en predicaciones incendiarias: «Todos vosotros estáis en pecado mortal. Vais directamente al infierno».Leer más... »

(579) Evangelización de América, 85. –Brasil, 2. –Sur, Centro, Nordeste y Amazonia

Dom, 2020-01-26 01:35

–Después de leer esto, repito: «La evangelización del Brasil parece un milagro».

–Y yo también repito: «Hubiera sido imposible sin muchas intervenciones de Dios extraordinarias».

 

–El sur

Las primeras poblaciones brasileñas meridionales fueron, en la misma costa, San Vicente y, no lejos de ella, sobre una colina, Sao Paulo. Esta pequeña población, situada en la frontera, que sólo a fines del XVI llegó a los 2.000 habitantes blancos, dio origen a innumerables expediciones de exploración y conquista, unas veces buscando piedras y metales preciosos, otras para ganar tierras, pero casi siempre y principalmente para captu­rar esclavos indios.Leer más... »

(578) Evangelización de América, 84. Brasil, 1- Portugal, nación misionera

Mer, 2020-01-22 04:47

 

–La evangelización del Brasil parece un milagro.

–Y lo fue. Hubiera sido imposible sin muchas intervenciones de Dios extraordinarias.

–Portugal, potencia misionera

Bastante antes que España, Portugal había concluido la reconquista de sus territorios ocupados por los árabes. Y, antes también que los españo­les, logró formar un gran imperio, extendido a lo largo de diversos mares por «la ruta de las especias».Leer más... »

(577) Evangelización de América, 83 –Río de la Plata, 9 –Las Reducciones misionales, y 4. –Llanto por su destrucción

Dom, 2020-01-12 23:48

 

–Destruyeron lo realizaciones más perfectas de los cristianos católicos.

–Normal. Es la especialidad de los protestantes masónicos e ilustrados.

 

–Llanto sobre las reducciones arruinadas

Los mayores sufrimientos, sin embargo, fueron los de los indios, que por esa causa quedaron abandonados sin pastor. De momento, continuaron las reducciones una vida precaria bajo diversas fórmulas sustitutivas: con clero secular o con otros religiosos, menos numerosos y preparados. Pero su decadencia fue inevitable, hasta que desaparecieron en las guerras de la independencia.Leer más... »

(576) Epifanía creciente

Lun, 2020-01-06 11:16

–Bueno, parece que esto se anima un poco.

–Todo lo que voy tratando, sea lo que sea, es siempre «causa nostræ letitiæ» porque se funda en la palabra de Dios.

«Mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo». Así rezamos cada día en la Misa. Están perdidos aquellos que viven «sin esperanza y sin Dios en el mundo» (Ef 2,12). Y la esperanza ha de ser incondicional, porque no se apoya en la situación presente del mundo, de Israel, el del A.T., ni de la Iglesia: se apoya en Dios, en su bondad, en su misericordia, en sus promesas.

 

Abraham

«Dijo Yavé a Abraham: “Salte de tu tierra, de tu parentela, de la casa de tu padre, para la tierra que yo te indicaré. Yo te haré un gran pueblo, te bendeciré y engrandeceré tu nombre, que será bendición… Y en ti serán bendecidas todas las familias de la tierra». Partió Abraham conforme Dios le había dicho… Al salir de Jarán tenía Abraham setenta y cinco años» (Gén 12,1-4), y ningún hijo.

Increíble: dejarlo todo, salir de su tierra y de su tribu familiar, hacia una tierra desconocida, esperar contra toda esperanza, a los setenta y cinco años, sin hijos, llegar a ser padre de un gran pueblo, esperar que en él, en su descendencia, serán bendecidas por Dios, salvadas, todas las naciones de la tierra… Fantasía, locura, quizá lenguaje simbólico. La fe de Abraham.

 

Los profetas de Israel

«Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, y bendecirán tu Nombre: “Grande eres tú, y haces maravillas. Tú eres el único Dios”» (Sal 85,10; cf. Tob 13,13; Is 60; Jer 16,19; Dan 7,27; Os 11,10-11; Sof 2,11; Zac 8,22-23; Mt 8,11; 12,21; Lc 13,29; Rm 15,12; etc.).

El pueblo judío, sostenido por la Palabra de Dios que patriarcas y profetas le transmiten, siendo una nación de segunda categoría, siempre sujeta a otras naciones más poderosas, que sufre exilios prolongados –Egipto, Babilonia–, desde lo más profundo de su humildad y de su humillación, cree y espera que de él saldrá un Salvador del mundo: el Mesías Salvador, que atraerá finalmente la adoración de todos los reyes y naciones.

 

Nace Jesús, el Salvador, en la plenitud de los tiempos

En Belén, María, desposada con José, «dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre» (Lc 2,7). «Le fue impuesto el nombre de Jesús» (2,21). Obedecieron así al Señor, que por el ángel Gabriel les había mandado: «le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,21).

El Verbo divino eterno, hecho hombre en María por obra del Espíritu santo, entra en el mundo del modo más humilde, por la puerta de servicio. María no se duele ni se avergüenza por eso, sino que se alegra de esa pobreza con un gozo inefable, como lo manifiesta en el Magnificat. Y comienza la Epifanía…

 

Los pastores y los ángeles

«Unos pastores, acampados al raso, velaban por su rebaño. Un ángel se presentó ante ellos y la gloria del Señor los envolvió en su resplandor. Y  temieron mucho. Pero el ángel les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría… Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David”… Y de pronto aparición con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios» (Lc 2,8-13).

Primera Epifanía modestísima, a unos pastores que más sabrían de sus animales que de las Escrituras. Pero que fueron «con prisa» a donde estaba Jesús, y lo adoraron bien ciertos de que era el Salvador del mundo prometido ya a Abraham. Una epifanía, sin embargo, grandiosa por la aparición esplendorosa de los ángeles.

 

Simeón y Ana

A los pastores se añaden dos ancianos. Se amplía un poquito la Epifanía del Unigénito divino. Presentado Jesús en el Templo, es reconocido por Simeón, avisado por el Espiritu Santo. Era Simeón un anciano «justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel» (Lc 2,25). Le fue dado tener en sus brazos al Niño, y alabando lleno de gozo al Señor,  podía ya morirse en paz. Y también Ana, anciana de 84 años, que «no abandonaba el templo, sirviendo día y noche, en oración y ayunos», conoció y reconoció al Mesías: «glorificaba a Dios, y hablaba de él a todos los que esperaban la redención de Israel» (Lc 2,36-38).

Unos pastores y dos ancianos… Algo es algo… La llama de la fe y de la esperanza ardía en el corazón de algunos judíos piadosos, que no apagaban esa llama a pesar de estar humillados en la servidumbre del Imperio romano. Movidos por el Espíritu Santo, se acercaban a Jesús y lo adoraban como Mesías Salvador.

 

Los Magos venidos del Oriente

«Después que nació Jesús en Belén de Judea», llegaron a Jerusalén unos sabios el Oriente. Traídos por el Espíritu Santo, que los guió por medio de una estrella, llegaron con gran alegría a Belén, «y vieron al niño con María, su madre. Y postrados lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra» (Mt 2,1-11).

Esta Epifanía implica un crecimiento cualitativo, y es la que como tal se celebra en el Año litúrgico de la Iglesia. San León Magno la contempla en un sermón sobre la Epifanía: «Que todas las naciones, en la persona de los tres Magos, adoren al Autor del universo, y que Dios sea conocido no ya sólo en Judea, sino también en el mundo entero, para que por doquier sea grande su nombre en Israel… Celebremos, pues, con gozo espiritual el día que es el de nuestras primicias y aquél en que comenzó la salvación de los paganos… Abraham vió este día, y se llenó de alegría, cuando supo que sus hijos según la fe serían benditos en su descendencia, a saber, en Cristo, y él se vio a sí mismo, por su fe, como futuro padre de todos los pueblos… También David anunciaba este día en los salmos cuando decía: “Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor, y bendecirán tu nombre”».

 

El bautismo de Jesús

En el río Jordán bautiza a Jesús su precursor Juan Bautista. Pasados unos treinta años de vida oculta en Nazaret, inicia Cristo su ministerio público evangelizador del Reino con una formidable Epifanía de la Santísima Trinidad. La voz del Padre, la presencia visible del Hijo, y el Espíritu Santo en figura de paloma, revelan por vez primera en ese momento inefable el misterio de la Santísima Trinidad (Mt 3,13-17; + Mc y Lc).

Todo el ministerio público de Jesús es una revelación del Padre («quien me ve a mí, ve al Padre»; Jn 14,9) y del Espíritu Santo («el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre» Jn 14,26).

 

La vida pública de Jesús

La vida de Cristo, toda ella, es una Epifanía siempre creciente: su oración, su predicación, sus milagros, su pasión, su resurrección, su ascensión a los cielos, el envío del Espíritu Santo en Pentecostés… Jesucristo es la Epifanía de la Santísima Trinidad. Por el misterio de su encarnación, «la luz de su gloria brilló ante nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente, él nos lleve al amor de lo invisible» (Pref. I Navidad).

 

La vida de la Iglesia

En medio del mundo la Iglesia es revelación de Cristo, Epifanía por tanto de la Santísima Trinidad. Ella, como Esposa de Cristo, como Cuerpo de Cristo, como «sacramento universal de salvación» (Vat. II, LG 48; AG 1), por la predicación y los sacramentos, revela y comunica al Verbo encarnado. Y realiza misteriosamente, a pesar de los errores y pecados de sus miembros, la promesa de Jesús: «el Espíritu de la verdad os guiará hacia la verdad completa» (Jn 16,13).

 

La Parusía será la Epifanía total

La segunda venida de Cristo al fin de los tiempos en gloria y majestad, acompañado de sus ángeles y santos, será la Epifanía del Señor plena y definitiva. Nadie podrá negarla, tampoco los incrédulos. Ya quedaron vencidos el Anticristo y la Apostasía de tantos.

Y será al mismo tiempo la Epifanía de los cristianos, que somos su Cuerpo: «Ahora somos hijos de Dios, aunque aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Sabemos que cuando [Cristo] aparezca, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal cual es» (1Jn 3,2). «Somos ciudadanos del cielo, de donde esperamos al Salvador y Señor Jesucristo, que reformará el cuerpo de nuestra miseria conforme a su cuerpo glorioso, en virtud del poder que tiene para someter a sí todas las cosas» (Flp 3,20-21).

 Finalmente, como enseñó Cristo, «habrá un solo rebaño y un solo pastor» (Jn 10,16). Y resonará grandioso entre los pueblos el clamor litúrgico de la Iglesia: «Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios, soberano de todo; justos y verdaderos tus designios, Rey de las naciones. ¿Quién no te respetará? ¿quién no dará gloria a tu Nombre, si sólo tú eres santo? Todas las naciones vendrán a postrarse en tu presencia» (Ap 15,3-4).

 

Libres del mundo

Siendo ésta la altísima esperanza de los cristianos, no tenemos ante el mundo ningún complejo de inferioridad, no nos asustan sus persecuciones, ni nos fascinan sus halagos, y tampoco se nos pasa por la mente la idea de que la Iglesia viva retrasada dos siglos en relación al mundo presente. No nos atemorizan los zarpazos de la Bestia, azuzada y potenciada por el Diablo, que «sabe que le queda poco tiempo» (Ap 12,12). Los cristianos sabemos con toda certeza que el Príncipe de este mundo ha sido vencido por Cristo, y por eso mismo no tenemos ni siquiera la tentación de establecer complicidades oscuras con su mundo de pecado.

José María Iraburu, sacerdote

Índice de Reforma o apostasía

 

(575) Evangelización de América 82 -Río de la Plata VIII. -Las Reducciones jesuitas 3: niños, cura, mártires

Lun, 2019-12-30 11:19

 –Vamos conociendo las banderas de las naciones.

–Algo es algo.

 

–Los niños, ante todo

Lo principal de las reducciones fue siempre la formación integral de un pueblo cristiano nuevo. El padre Cardiel decía: «en la crianza de los muchachos de uno y otro sexo,se pone mucho cuidado. Hay escuelas de leer y escribir, de música y de danzas», y a ellas asisten los hijos de los caciques, mayordomos, cabildantes y principales del pueblo. «También vienen otros si lo piden sus padres. Tienen sus maestros indios; aprenden algunos a leer con notable destreza, y leen la lengua extraña mejor que nosotros. Debe de consistir en la vista, que la tienen muy perspicaz, y la memoria, que la tienen muy buena: ojalá fuera así el entendimiento. También hacen la letra harto buena» (115).

Especial cuidado se ponía en la educación cristiana de los niños. El Ca­tecismo empleado era el dispuesto por el III Concilio Limense (1582-1583), y según las disposiciones conciliares que ya conocemos (342-344, 348) era enseñado en guaraní. Por cierto que las orientaciones de este sagrado Concilio influyeron en las reducciones más de lo que suele recordarse. En efecto, ya en este Concilio –como en el anterior de 1567– los Padres con­ciliares dieron a la evangelización de los indios una versión acentuada­mente civilizadora: «que se enseñe a los indios vivir con orden y policía y tener limpieza y honestidad y buena crianza» (347), etc.

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(574) Alegraos en el Señor – en Navidad y siempre

Lun, 2019-12-23 23:23

–El Niño divino recibe la adoración de su mamá…

–Sí, pero también quiere recibir su contacto, y por eso alarga su pie izquierdo.

 

Tanto amó Dios a los hombres, que les entregó a su propio Hijo: en Belén, en la Cruz, en la Eucaristía. Y el misterio de la Encarnación del Hijo eterno es el que da inmenso valor de salvación a todos los demás misterios. De nada nos hubiera valido la Evangelización si el Maestro no fuera Dios y hombre. Tampoco la Cruz, si quien diera en ella su vida en sacrificio de expiación y reconciliación con Dios fuera sólo un hombre. En la Navidad celebramos, pues, el primer gran misterio de la fe, el que da a todos los otros fuerza perfecta glorificación de Dios y de salvación humana. Por tanto, vayan las cosas en el mundo y en la Iglesia como vayan, Dios nos manda por el Apóstol: «Alegraos siempre en el Señor» (Flp 4,4).Leer más... »

(573) Evangelización de América 81 -Río de la Plata VII. -Las Reducciones jesuitas 2 -orden comunitario, artes y oficios

Dom, 2019-12-15 03:32

 

–Impresionante.

–Es un ejemplo muy notable de cómo la gracia sobrenatural perfecciona la naturaleza.

 

–Gobierno interior

En la comunidad reduccional los caciques, que en cada poblado eran 20 o 30, tuvieron al comienzo bastantes atribuciones, pero poco a poco fueron relegados a la condición decorativa de nobles, en tanto que se desarrolló una organización electiva de todos los cargos y ministerios. Los cargos en general solían ser anuales, de modo que se veían frecuentemente renova­dos. El indio Corregidor, en cambio, era autoridad constituida por cinco años, y sólo el Superior general de la federación de reducciones, jesuita, por graves causas, podía de­ponerle. Con él, venía en importancia el Cabildo o consejo elegido, com­puesto de alcaldes, fiscales y otros ministros. El Cura, jesuita, asistía, ha­cía observaciones, que normalmente eran acogidas, y tenía en ciertas cues­tiones un poder que podríamos llamar de veto; pero en general su mayor trabajo era asistir a los indios para que asumieran sus responsabilidades y las ejercitaran.Leer más... »

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