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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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La Palabra del Domingo - 8 de septiembre de 2019

Sab, 2019-09-07 17:32

Lc 14, 25-33

 

“25 Caminaba con él mucha gente, y volviéndose les dijo: 26 ‘Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío. 27    El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. 28 ‘Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, y ver si tiene para acabarla? 29 No sea que, habiendopuesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: 30 ‘Este comenzó a edificar y no pudo terminar.’  31 O ¿qué rey, que sale a enfrentarse contra otro rey, no se sienta antes y delibera si con 10.000 puede salir al paso del que viene contra él con 20.000?  32 Y si no, cuando está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz. 33 Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío.’”

      

 

COMENTARIO

 

Cargar con nuestra cruz supone mucho

                  

Jesús era perfectamente consciente de que había muchos de los que en su tiempo vivían que le seguían. Es decir, no ignoraba que había a los que enseñar y que tal era la misión que le había sido encomendada y que, de ninguna de las maneras, iba a dejar de cumplir por ser la Voluntad de Dios, su Padre y el nuestro. 

Ahora Jesús sorprende a los que le siguen como, por cierto, hace muchas y más veces porque tal era su naturaleza divina. Es decir, de pronto se vuelve hacia ellos y les hace ver que una cosa es seguirlo de aquella manera y otra, muy distinta, la profundidad de tal seguimiento. 

¿Qué les dice Jesús? Desde luego, no iba a callar debido a ningún pensamiento políticamente correcto o al qué dirán… 

Antes que nada, se deduce de todo lo que habla que debemos pensar más que bien cuál es nuestra situación espiritual. Y es que ir tras Él no parecía ser suficiente como para salvarse y alcanzar la vida eterna aunque lo fuera si se actuaba en consecuencia. 

En primer lugar, Jesús dice algo terrible: para seguirlo hay que odiar a su padre, a su madre, etc.taba transmitiendo? 

Antes que nada, que no hay que mirar hacia atrás para seguir al Hijo de Dios. Y eso quería decir, en efecto, “odiar” todo lo que, hasta entonces, había sido una vida ordinaria. No significaba ni podía significar olvidar a la propia familia sino poner a cada cual en el sitio correcto del corazón. Y es seguro que esto se entiende mejor. Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Estamos de aniversario triste y alegre a la vez

Gio, 2019-09-05 18:07

 

Hoy es un día triste y alegre, a la vez.

 

En realidad, aunque hoy sea 6 de septiembre, y sea el día viernes, lo bien cierto es que nos referimos al día 2 de septiembre y no de este año sino de 1973. Era, además, domingo.

Nadie que sepa algo de nuestro autor, el profesor J.R.R. Tolkien desconoce que fue en aquel día cuando dejó este mundo aquel que había creado uno tan especial que hay quien no se quiere ir ni marchar nunca del mismo.

En este día, en 1973, J.R.R. Tolkien, autor de las novelas de fantasía El Hobbit y El Señor de los Anillos de los Anillos. Muere a la edad de 81 años en Bournemouth, Inglaterra.”

Eso se puede leer o, en todo caso, algo parecido, se puede leer, decimos, en muchos lugares donde quien quiera informarse sobre la vida y milagros del profesor de Oxford y más que conocido autor, pueda dirigirse. Y sí, es cierto, un domingo (era domingo aquel día) John Ronald Reuel Tolkien, más conocido como J.R.R. Tolkien o, simplemente, Tolkien, pasó, sin duda alguna, a mejor vida.

Alguien dirá que sostener, eso, que pasó a mejor vida, habría que verlo. Pero, como nosotros sabemos que nuestro autor era creyente católico de fe más que probada (también en su obra) estamos más que seguros que tenía más que claro que, al morir, iba a pasar a mejor vida. Y no sólo porque a lo largo de su existencia en el mundo pasó por muy malos momentos sino porque, es más que cierto, que la otra vida (no siendo el Infierno el lugar destinado a ir tras la muerte y no creemos sea el caso de John R.) es mucho mejor que esta.

Esto lo decimos porque, sin duda alguna, hoy día o, mejor, el pasado 2 del presente mes de septiembre, es o era un día triste y alegre a la vez.Leer más... »

Un amigo de Lolo – Lolo, libro a libro - Cristo siempre presente

Mar, 2019-09-03 17:15

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Cristo siempre presente

“Cada minuto, en el hombre que cobra los billetes del tranvía, en el que repara desperfectos de hojalata, en el que completa un ensayo de laboratorio, Cristo palpita al compás de sus mismas arterias, lo mismo si ha liquidado sus cuentas negativas que si tiene en el cerebro un turbión de resquemores y venganzas.” (El sillón de ruedas, p. 106)

 

Palpita al compás de las arterias del hombre.

Esta expresión, que el Beato Manuel Lozano Garrido escribe en su obra “El sillón de ruedas”, nos muestra a la perfección, el sentido y conocimiento que nuestro hermano en la fe tiene de su relación con Jesucristo o, en general, de la misma con el ser humano en general, con cada uno de ellos.

Es bien cierto que Lolo sólo hace referencia a determinadas labores o, por decirlo así, a algunos trabajos pero podemos entender que se refiere a todos los existentes porque el Hijo de Dios no hace distinción de uno o de otro: todos somos hermanos suyos; todos somos hijos suyos.

Pues bien, independientemente de la persona y de la labor que desempeñe en la vida, en su vida, no es poco cierto que lo que nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) tiene que ver con nuestra existencia y la que lleva, con nosotros, el Hijo de Dios.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos y según las palabras de Lolo, que nuestro hermano Cristo no es que esté más o menos cerca de nosotros sino que está “en” nosotros mismos. Y eso lo tenemos por cosa de fe porque sabemos que somos templo del Espíritu Santo y que, por tanto, allí donde está la Tercera Persona de la Santísima Trinidad está, también, la Segunda y, claro, la Primera. Pero aquí hablamos, ahora, de Quien se entregó por sus hermanos los hombres por los que dio su Cuerpo y su Sangre.

Y sí, Cristo está en nosotros y, por tanto, como se nos dice aquí, “palpita” con nosotros. Y como palpita con nosotros, es cierto y verdad que lo que nos pasa, no sólo nos pasa a nosotros sino que afecta (entendamos esto) a Jesucristo.

Pero hay más. Y es que el Beato Manuel Lozano Garrido, ofrece dos posibilidades en las que se puede encontrar el hombre creyente y conocedor.

Por una parte, puede tratarse de quien ha dejado este mundo pero, al parecer, no ha llegado a su Juicio Particular con el alma limpia. Pues ahí está también su hermano Cristo para echarle una mano.

Pero, por otra parte, es posible que, en vida, aún en este mundo, caminando, viviendo y existiendo en él, haya quien tenga un corazón (Lolo dice un cerebro…) en el que muchas malas acciones contra sí se hayan guardado y haya, eso, un resquemor e, incluso, un ansia de venganza. Y eso no puede ser nada bueno para nosotros y, tampoco, para nuestro corazón y alma.

Lo bien cierto es que Cristo, Jesucristo, está siempre presente en nuestra realidad y existencia y sólo reconociendo eso podemos caminar hacia el definitivo Reino de Dios con seguridad y gozo. Sólo así.

 

   

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Un amigo de Lolo – Lolo, libro a libro- Cristo siempre presente

Mar, 2019-09-03 17:15

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Cristo siempre presente

“Cada minuto, en el hombre que cobra los billetes del tranvía, en el que repara desperfectos de hojalata, en el que completa un ensayo de laboratorio, Cristo palpita al compás de sus mismas arterias, lo mismo si ha liquidado sus cuentas negativas que si tiene en el cerebro un turbión de resquemores y venganzas.” (El sillón de ruedas, p. 106)

 

Palpita al compás de las arterias del hombre.

Esta expresión, que el Beato Manuel Lozano Garrido escribe en su obra “El sillón de ruedas”, nos muestra a la perfección, el sentido y conocimiento que nuestro hermano en la fe tiene de su relación con Jesucristo o, en general, de la misma con el ser humano en general, con cada uno de ellos.

Es bien cierto que Lolo sólo hace referencia a determinadas labores o, por decirlo así, a algunos trabajos pero podemos entender que se refiere a todos los existentes porque el Hijo de Dios no hace distinción de uno o de otro: todos somos hermanos suyos; todos somos hijos suyos.

Pues bien, independientemente de la persona y de la labor que desempeñe en la vida, en su vida, no es poco cierto que lo que nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) tiene que ver con nuestra existencia y la que lleva, con nosotros, el Hijo de Dios.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos y según las palabras de Lolo, que nuestro hermano Cristo no es que esté más o menos cerca de nosotros sino que está “en” nosotros mismos. Y eso lo tenemos por cosa de fe porque sabemos que somos templo del Espíritu Santo y que, por tanto, allí donde está la Tercera Persona de la Santísima Trinidad está, también, la Segunda y, claro, la Primera. Pero aquí hablamos, ahora, de Quien se entregó por sus hermanos los hombres por los que dio su Cuerpo y su Sangre.

Y sí, Cristo está en nosotros y, por tanto, como se nos dice aquí, “palpita” con nosotros. Y como palpita con nosotros, es cierto y verdad que lo que nos pasa, no sólo nos pasa a nosotros sino que afecta (entendamos esto) a Jesucristo.

Pero hay más. Y es que el Beato Manuel Lozano Garrido, ofrece dos posibilidades en las que se puede encontrar el hombre creyente y conocedor.

Por una parte, puede tratarse de quien ha dejado este mundo pero, al parecer, no ha llegado a su Juicio Particular con el alma limpia. Pues ahí está también su hermano Cristo para echarle una mano.

Pero, por otra parte, es posible que, en vida, aún en este mundo, caminando, viviendo y existiendo en él, haya quien tenga un corazón (Lolo dice un cerebro…) en el que muchas malas acciones contra sí se hayan guardado y haya, eso, un resquemor e, incluso, un ansia de venganza. Y eso no puede ser nada bueno para nosotros y, tampoco, para nuestro corazón y alma.

Lo bien cierto es que Cristo, Jesucristo, está siempre presente en nuestra realidad y existencia y sólo reconociendo eso podemos caminar hacia el definitivo Reino de Dios con seguridad y gozo. Sólo así.

 

   

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie Venerable Marta Robin – Someterse, así, a Dios

Dom, 2019-09-01 17:46

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Someterse, así, a Dios

 

Yo no pido nada: ni vivir, ni morir, ni sanar; y si pudiera, si me estuviera permitido escoger, creo que no escogería nada. Porque lo que amo es lo que Dios hace en mí y por mí, es lo que me pide para Él en favor de las almas.” (Diario íntimo, 3 de enero de 1930)

 

Fe, lo que se dice fe, somos muchos los que decimos que la tenemos. Es más, estamos más que seguros de que creemos en Dios Todopoderoso y eso lo diríamos ahora y siempre.

De todas formas, una cosa es la, digamos, “legalidad” de la cosa (hemos sido bautizados e, incluso, a veces, acudimos a los Sacramentos como, por ejemplo, la Santa Misa y otros…) y otra, muy distinta, es la comprensión que muchas veces mostramos y demostramos tener que es, decimos, muchas, ninguna y nada.

La Venerable Marta Robin pone las cosas en su sitio.

Hemos escrito otras veces, acerca de nuestra hermana en la fe, que la santa Providencia de Dios ha de querer algo para nosotros; que para ella lo dice (y mucho) y que, en fin, se somete a la misma porque sabe que el Creador nada quiere de malo para su criatura aunque su criatura no crea siempre lo mismo por según qué cosas le acaecen en su vida. Ella, Marta, sin embargo, bien sabía que el Todopoderoso sólo quería lo mejor para ella y por eso hacía su santa Voluntad.

Entonces… como estamos sometidos a lo que Dios quiere para nosotros, lo mejor es no pedir nada. Dios hará lo que crea conveniente para nosotros. Y esto sería como un dejarse vencer por la molicie y la falta de previsión espiritual por nuestra parte…

Sobre esto, Marta Robin lo tiene más que claro: ella escoge a Dios y a su santa Providencia aunque pudiera parecer que de sus palabras se deduzca que no puede escoger. Ella sí escoge y lo hace, por decirlo así, a favor de su Padre del Cielo.Leer más... »

La Palabra del domingo – 1 de septiembre de 2019

Sab, 2019-08-31 17:54

Lc 14, 1.7-14

“1 Y sucedió que, habiendo ido en sábado a casa de uno de los jefes de los fariseos para comer, ellos le estaban observando.

7 Notando cómo los invitados elegían los primeros puestos, les dijo una parábola: 8 ‘Cuando seas convidado por alguien a una boda, no te pongas en el primer puesto, no sea que haya sido convidado por él otro más distinguido que tú, 9 y viniendo el que os convidó a ti y a él, te diga: ‘Deja el sitio a éste’, y entonces vayas a ocupar avergonzado el último puesto. 10 Al contrario, cuando seas convidado, vete a sentarte en el último puesto, de manera que, cuando venga el que te convidó, te diga: ‘Amigo, sube más arriba.’ Y esto será un honor para ti delante de todos los que estén contigo a la mesa. 11 Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado’. 12 Dijo también al que le había invitado: ‘Cuando des una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; no sea que ellos te inviten a su vez, y tengas ya tu recompensa. 13 Cuando des un banquete, llama a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; 14 y serás dichoso, porque no te pueden corresponder, pues se te recompensará en la resurrección de los justos’”.

  

COMENTARIO

Saber lo que, verdaderamente, importa

 

Sabido es que había grupos sociales en el tiempo del Hijo de Dios que, ante su mensaje y actos no estaban a su favor. Cada vez, por tanto, que podían, procuraban hacerle caer en trampas espirituales para ponerlo en evidencia. Por eso San Lucas nos dice en este texto de su Evangelio que los fariseos “le estaban espiando”.

Sobre la actitud que mostraron muchos fariseos (y otros) habría que decir que aquello que diría Jesucristo acerca de que no “sabían lo que hacían” lo podemos poner en reserva. Y es que los que eran considerados “sabios” dentro del pueblo judío tenían muchos conocimientos acerca de sus Sagradas Escrituras y no podían ignorar que lo que decía y hacía aquel Maestro que enseñaba con autoridad no era de su especial gusto. Y sabían que, para ellos, era muy peligroso que el pueblo lo siguiera más de la cuenta.

Y lo espían.

Esta forma de actuar supone bastante cobardía porque otras veces le hacían frente y le preguntaban. Pero había otras veces que, simplemente, miraban qué hacía y se emboscaban en sus cosas para, al fin y al cabo, pillarlo en un renuncio.Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Microrrelatos (III)

Gio, 2019-08-29 17:35

Como es bueno ser perseverante en lo que consideramos bueno y mejor, estamos aquí de nuevo para aportar una nueva serie de microrrelatos después de que, como es fácil deducir del número del título del artículo, lo hayamos hecho en dos ocasiones. Y es que la cosa da para esto y para mucho más. 

De nuevo, rogamos sepan disculpar los amables lectores los fallos que pudiera haber en ellos porque, al fin y al cabo, cada cual da lo que puede y sabe…

 

  • Estaban destinados a amarse. Ellos, hombre y medio elfa, siempre supieron que los tiempos habían cambiado y que su amor era ejemplo, posibilidad, cambio.

 

  • Aragorn, de entre las flechas que recibió a lo largo de su vida una de ellas acertó en su corazón y le arrebató el alma. Y Arwen, como Elfa, tenía un buen arco.

 

  • Elrond sabía que la tatarabuela de su hija Arwen, Tinúviel, había tenido un amor parecido. Y no pudo decir no aunque lo intentó… como padre.

 

  • Imaginamos las palabras de amor que salieron de los labios de Aragorn y de Arwen. Ambos venían de tiempos antiguos y su amor era cauce de encuentro.

 

  • Undómiel tuvo que decidir entre una vida casi eterna y una humana y mortal. Y pudo el amor… como debe ser en los buenos finales.

 

  • Les costó mucho llegar a la casa de Elrond pero, en Imladris, gustaron de los muchos bienes élficos. Más de uno no habría salido de allí nunca…Leer más... »

Un amigo de Lolo – Lolo, libro a libro - “Comprender la esencia de nuestra fe”

Mar, 2019-08-27 17:18

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Comprender la esencia de nuestra fe

 

“El Creador necesitaba una rehabilitación a su altura y ¡qué fácil!: su Hijo tomaba cuerpo de arcilla, afanaba un capital de méritos y, a la hora de pasar la cuenta, hacía valer su condición de Dios. Desde el mero ángulo jurídico, la justicia volvía por sus fueros con una argumentación que brillada por lo impecable.” (El sillón de ruedas, p. 104)

 

Aquí había ya culpabilidad de parte del ser humano.

Esto de arriba lo decimos porque el Beato Manuel Lozano Garrido habla, leamos bien, de “rehabilitación”. Y eso ha de querer decir, a la fuerza ha de querer decir, que había algo que rehabilitar.

¿Qué era eso que debía ser restaurado o, como se diría hoy día, reseteado?

Cualquiera puede adivinar que se refiere Lolo al comportamiento del pueblo elegido por Dios. Y es que, a lo largo de los siglos, había mostrado y demostrado que su fidelidad al Todopoderoso era manifiestamente mejorable.

Sí. La relación del creyente con Quien lo había creado y mantenía en el mundo, al parecer, se había roto. Debía, pues, restablecerse para que el devenir del mundo no tuviera como fin la fosa de la que tanto habla el salmista.

Nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) que las cosas no podían hacerse de cualquier manera. Y es que como Dios había creado todo lo existente, no podía ser que la corrección de lo mal hecho se hiciera de una forma vulgar. No. Todo, como nos dice nuestro hermano en la fe, debía hacerse según era Quien todo lo había hecho: a lo grande.Leer más... »

Venerable Marta Robin – Querer lo que Dios quiere

Dom, 2019-08-25 17:33

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Querer lo que Dios quiere

 

 “Yo quiero lo que el buen Dios me dé, todo lo que Él quiere que sufra por su Amor.” (Diario íntimo, 3 de enero de 1930)

 

Solemos decir que sí, que tenemos por buenos una serie de principios espirituales con los cuales vivimos, nos movemos y existimos, como diría el Apóstol.

En realidad, tales principios no son, por decirlo así, un capricho impuesto por Dios como para hacer difícil la vida de sus hijos sino, al contrario, una forma de determinar, de que nosotros determinemos mediante nuestra voluntad, si estamos de acuerdo con ser hijos de Dios… ¡Siéndolo!

La Venerable Marta Robin, que desde la más tierna edad, estaba preparada para ser como iba a ser en su etapa adulta y madura, nos lo deja todo bien claro en este corto pero profundo y gozo texto en el que muestra lo que se puede llegar a ser escuchando a Dios o, mejor, aceptando la Voluntad del Creador.

Voluntad de Dios. Tal expresión, si bien lo meditamos, puede llegar a ser terrible porque no siempre, digamos, “concuerda” con la nuestra.

Dios, sí, como bien sabemos, da libertad a sus hijos. Y los mismos, a veces (demasiadas, seguramente) hacemos con ella lo que, precisamente, no nos conviene: unas veces por ignorancia de lo que nos conviene pero otras muchas siendo perfectamente conscientes de que eso no, no nos conviene pero…Leer más... »

La Palabra del Domingo - 25 de agosto de 2019

Dom, 2019-08-25 06:31

Lc 13, 22-30

“22 Atravesaba ciudades y pueblos enseñando, mientras caminaba hacia Jerusalén. 23 Uno le dijo: ‘Señor, ¿son pocos los que se salvan?’ Él les dijo: 24 ‘Luchad por entrar por la puerta estrecha, porque, os digo, muchos pretenderán entrar y

no podrán. 25 ‘Cuando el dueño de la casa se levante y cierre la puerta, os pondréis los que estéis fuera a llamar a la puerta, diciendo: ‘¡Señor, ábrenos!’ Y os responderá: ‘No sé de dónde sois.” 26 Entonces empezaréis a decir: ‘Hemos comido y bebido contigo, y has enseñado en nuestras plazas’; 27 y os volverá a decir: ‘No sé de dónde sois. ¡Retiraos de mí, todos los agentes de injusticia!” 28 ‘Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abraham, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, mientras a vosotros os echan fuera. 29 Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se pondrán a la mesa en el Reino de Dios. 30 ‘Y hay últimos que serán primeros, y hay primeros que serán últimos’”.

 

COMENTARIO

Sobre puertas para entrar en el Cielo

 

El Hijo de Dios nos pide hacer un esfuerzo porque lo mejor no puede ser fácil.

En realidad, todo esto tiene que ver con la Voluntad de Dios de tener cabe sí a sus hijos, a su semejanza, creada a su imagen. Y, claro, la cosa no puede ser como coser y cantar…

Podemos decir que Jesucristo, que conoce más que bien el corazón de muchos de sus contemporáneos, no duda en decir la verdad, toda la verdad, sobre lo que es alcanzar el definitivo Reino de Dios.

Salvarse. Eso es lo que el ser humano quiere desde que conoce y sabe que existe un Creador que todo lo creó y mantiene. Y la salvación eterna es, por tanto, el destino anhelado por todo aquel que no esté ciego o no ame su propia existencia.

Sí, salvarse es más que importante. Pero eso no se consigue de cualquier manera como si fuera, en definitiva, algo de poca importancia.

Es cierto que, como decimos, todo hijo de Dios quiere entrar en el Cielo. Es una aspiración legítima pero no siempre está al alcance todo aquel que quiere conseguirlo.

El Hijo de Dios sabe muy bien que todo ser humano no va a acabar salvado. Y lo sabe porque es más que cierto que no todo el mundo, que crea, actúa de igual forma.

Hay quien cree que por ser hijo de Dios va a tener asegurada su entrada en el Cielo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para que eso sea posible, hay que entrar por la puerta estrecha que es la que hace que el creyente en Dios Todopoderoso se sacrifique, dé de sí todo lo que pueda y, en fin, se olvide la forma de ser que, por antigua y desfasada, no anda muy cercana al corazón de Dios.

¿Dónde va el alma que no es aceptada en el Cielo?Leer más... »

J.RR. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Historia de un Anillo Único

Gio, 2019-08-22 17:13

En efecto, cuando hablamos de algo así como de un Anillo, escrito con mayúscula, y lo hacemos en el marco (como suele decirse) de una obra como El Señor de los Anillos, no hace falta mucho esfuerzo para saber a qué nos queremos referir.

Claro está que el Anillo, llamado Único (porque lo es, sin duda alguna) no aparece sólo en tal obra literaria de J.R.R. Tolkien sino que recorre, como si se tratase de una asignatura transversal, la obra más conocida de tal autor, de nuestro profesor. Y nos referimos, claro está, tanto a El Silmarillion como a El Hobbit.Leer más... »

Un amigo de Lolo – De cielo o fango

Mar, 2019-08-20 17:06

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

De Cielo o fango

 

“Si contando con la fatalidad de la culpa fue amasada nuestra arcilla, sólo a una línea de espera puede llevarnos ese rastrear de nuestra mezcolanza de cielo y fango. Sobre el traspiés deprimente, por encima de nuestro golosear de materia, Dios se sienta en la encrucijada del camino y un buen día, rendidos y sudorosos, lo vemos y nos damos cuenta de que tiene algo hermoso sobre la palma y que, a la par, nos sonríe invitándonos a la aceptación.” (El sillón de ruedas, p. 103)

 

Es más que cierto que el Beato Manuel Lozano Garrido sabe llegar a la cima de la espiritualidad con pocas palabras. En verdad, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que su santidad ya la ganó en vida. Y eso se demuestra con las palabras aquí traídas hoy mismo.

Hoy mismo es bueno saber qué somos. Pero también es más que bueno, mejor aún, saber a qué podemos llegar, a qué debemos aspirar y, sobre todo, saber que Dios quiere eso para nosotros.

Nosotros, como hijos del Todopoderoso que somos, estamos a un paso de lo mejor pero, también, estamos al mismo paso de lo peor.

Lo peor de todo esto es que nosotros, que sabemos lo que se suele llamar “las generales de la ley” de Dios (o sea, lo que está establecido como bueno y mejor para sus hijos) no tenemos muy en cuenta eso sino que aspiramos a lo mejor sin dar lo que a nosotros nos corresponde dar.

Dar, así dicho, no es sencillo. Bueno, seguramente es sencillo pero muchas veces acaba imperando en nuestra vida el barro o, mejor (como dice Lolo) el fango que somos.

Somos eso, fango. Y eso ha de querer decir que la mayoría de las veces acaba imponiéndose en nuestra vida lo que nunca debería imponerse. Y entonces nos alejamos de Dios porque nos conviene, eso creemos, lo que es mundano y, en exceso, humano.

Humano es lo nuestro, sí. Sin embargo, como llevamos en el corazón el Espíritu Santo que se nos ha imbuido en nuestra concepción, podemos decir que el Cielo lo llevamos dentro aunque muchas veces lo olvidemos.

Olvidemos o no aquello que somos, lo bien cierto es que, como dice el Beato de Linares (Jaén, España) Dios siempre nos está esperando. Y en tal encrucijada del camino (o, lo que es lo mismo, nos acaece un momento de decisión importante para nuestra vida) nos mira con Amor y nos ofrece la posibilidad de acercarnos a su Persona y a su Corazón.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Providencia de Dios

Dom, 2019-08-18 17:04

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Providencia de Dios

 

“¡Yo no busco ni huyo de las cruces nuevas! Buscarlas sería orgullo por mi parte; huir de ellas sería, seguramente, cobardía.” (Diario íntimo, 3 de febrero de 1930)

 

Es más que cierto que, en materia de espiritualidad católica, hay muchas cosas que no entendemos. Y no es por falta de preparación espiritual ni nada por el estilo (a veces, sí lo es, claro) sino porque, sencillamente, este momento en el que vivimos, no es propicio para entenderlas. Y llegará, en el Cielo, el que sí lo será.

La Venerable Marta Robin, que sabía que las circunstancias de su vida (al menos física) no eran las mejores, tenía muy claro, sin embargo, lo esencial de su fe católica. Y, además, resulta que no hacía ascos a lo que suponía estar incardinada en una fe que ponía el listo muy alto si queremos entender bien las cosas porque, otra cosa, es querer mirar para otro lado y no alcanzar, siquiera, el umbral de la comprensión de lo que nos pasa.

Toda esta introducción la creemos necesaria para decir, al fin y al cabo, que la Santísima Providencia de Dios queda, muchas veces, muy lejos de lo que somos capaces de aceptar.

Ante esto, nuestra hermana en la fe nos muestra qué hacer, cómo disponer nuestra alma y, por fin, cómo encarar nuestra realidad, lo que nos pasa, aquello por lo que caminamos.

Está muy bien este texto del diario íntimo de la Venerable Marta Robin. Y está más que bien porque pudiera haber confusión entre el sufrimiento, las cruces que llevamos, y el origen de las mismas. Y nuestra hermana no tiene la más mínima intención de equivocarse en esto.

La Providencia de Dios, sabemos, provee… aunque no siempre nos guste lo que provee para nosotros.

Muchas veces, al respecto del sufrimiento, del dolor, del pasarlo mal, se ha dicho que no conviene ir tras el mismo porque sería como buscar sufrir por sufrir como si eso, ante Dios, supusiese una especie de victoria nuestra. Y, claro, Marta Robin, que sabe más que bien que eso es algo fuera de lugar, nos lo dice bien claro… para que no haya duda alguna.

Ella, ni busca el sufrimiento, las cruces, ni huye de él.Leer más... »

La Palabra del domingo - 18 de agosto de 2019

Sab, 2019-08-17 17:36

 

Lc 12, 49-53

 

“Dijo Jesús a sus discípulos: ‘He venido al mundo a prender fuego a la tierra; ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Desde ahora estarán cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra’”

COMENTARIO

Fuego purificador

 

Ciertamente, no son pocas las veces en las que el Hijo de Dios pareciera que gusta de hacer sufrir a sus hermanos los hombres. Sin embargo, lo que en realidad pasa es que hay muchas cosas que no queremos escuchar porque creemos no nos convienen.

Aquel hombre, que había nacido en Belén porque estaba escrito que allí iba a hacer, tenía una misión que cumplir. Y sabemos, bien que lo sabemos, que la misma ni era fácil ni tampoco iba a ser entendida todos. Ya sabemos cómo acabó la cosa…

De todas formas, aquel hombre, decimos, tenía que hacer algo y lo iba a hacer por mucho que hubiera quien se opusiera a lo que debía hacer.

Hacer, lo que se dice hacer, era bien sencilla aquella misión: advertir.Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Dos mundos, dos realidades

Gio, 2019-08-15 17:07

Cualquiera que haya leído la obra del profesor de Oxford sabe que tenía claras preferencias por determinadas realidades y que, por tanto, no las tenía por otras. Es decir, que era, en tal aspecto, claro y contundente y así se mostraba en aquello que dejó escrito y que solemos resumir en El Hobbit y El Señor de los Anillos. De todas formas, de hilar fino y atrevernos con otras obras suyas, es bien cierto y verdad que pasa lo mismo aunque, de todas formas, en las obras aquí citadas no hay duda alguna sobre lo que queremos decir.

En el blog ya hemos escrito sobre el Bien y el Mal porque es un tema muy a tener en cuenta. Y es que nos muestra que el autor de estos libros sabía muy bien a qué atenerse en tal aspecto y bien que lo refleja en las muchas páginas de sus obras. Pero ahora, como decimos, no vamos a hablar de eso sino de lo que, en general, es el “ambiente” físico de la obra de Tolkien padre.

En realidad, lo que decimos que es el “ambiente físico” de lo que nos dejó escrito este perseverante y eficaz profesor dice mucho de su forma de ser y, en fin, de lo que es, al fin y al cabo, una cosa y la otra.

Vamos a establecer, por decirlo así, dos realidades bien diversas: aquella que supone lo bueno y mejor y… la otra, lo malo y peor. Y, aunque se nos pueda tildar de superficiales es bien cierto que las cosas son como son y así están escritas por alguien con mucha más sabiduría que quien esto garabatea. Y a ello nos atenemos.Leer más... »

Un amigo de Lolo – “Libro a libro” - Sobrenaturalizar el sufrimiento

Mar, 2019-08-13 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Sobrenaturalizar el sufrimiento

 

”El sufrimiento por el sufrimiento repele en el conjunto de perfecciones divinas.” (El sillón de ruedas, p. 102)

 

Si hay un tema en el que destaca nuestro Beato Manuel Lozano Garrido es, sin duda, el del sufrimiento.

Sufrir, como todos sabemos, no es pasarlo bien sino, al contrario, pasarlo mal y más que mal. Y Lolo, a lo largo de su corta vida, mostró y demostró que sufría físicamente aunque, al parecer, al su alcance estaba algo que no siempre somos capaces de hacer.

Sí, sufrimos muchas veces y otros muchos momentos de sufrimiento llegarán a nuestra vida porque, al fin y al cabo, el ser humano vive entre eso, entre sufrimientos y gozos. Y no podemos negar los primeros ni no anhelar los segundos.

Sabemos, por tanto, que el Beato de Linares (Jaén, España) pasó por muy malos momentos que muy bien refleja en los libros que publicó a lo largo de su vida. Y en ellos podemos que el sufrir no lo tenía, digamos, como un mérito por el mero hecho de sufrir.

No. Manuel Lozano Garrido buscaba solución a sus sufrimientos físicos porque sabía que no podía ser otra la Voluntad de Dios que lo había creado y lo mantenía, ahí, en el mundo, para ejemplo y bien de muchos de su tiempo y, luego, de los que han venido y vendrán.

Ahora bien, podemos decir que una cosa es sufrir y otra, muy distinta, el cómo se sufre porque no es, precisamente, lo mismo.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Saber qué somos o cómo deberíamos ser

Dom, 2019-08-11 17:00

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Saber qué somos o cómo deberíamos ser

 

“Señor, yo soy vuestro pequeño instrumento, yo estoy aquí para hacer vuestra voluntad, para llevar a cabo todos vuestros deseos, para daros todo mi amor… y para cantar vuestras alabanzas.” (Cuaderno íntimo, 3 de enero de 1930)

 

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que cuando la fe dirige, de verdad, nuestra vida y existencia, hay realidades espirituales que caen por sí solas. Y queremos decir con esto que no habría, siquiera, que darlas a entender porque están ahí y son nuestras.

Sin embargo, no son pocas los casos de creyentes católicos a los que, demasiadas veces, se nos tiene que recordar las llamadas generales de la ley o, lo que es lo mismo, lo que debemos tener por verdad y razón de nuestro vivir en fidelidad a Dios.

La Venerable Marta Robin conocía más que bien su fe católica y lo que eso suponía en su vida. Es más, podemos decir que lo que hoy traemos aquí nos puede venir la mar de bien porque nos ayuda a ser mejores en nuestra fe católica.

Todo lo que nuestra hermana en la fe nos dice es, pues, más que valioso para nosotros y no podemos tenerlo por no dicho o escrito sino, al contrario, por algo puesto ahí por mano de quien supo ver, entender y amar.

Así, por ejemplo, decir que ella (digamos, nosotros) es el instrumento más pequeño del Señor, supone que reconoce su humildad y eso es saber a qué atenerse en este tipo de realidades espirituales. Ser, saberse, pequeño supone verse, en realidad, cómo se es y cómo somo ante Dios. Y eso, también, supone ver las cosas como de verdad son.Leer más... »

La Palabra del domingo – 11 de agosto de 2019

Sab, 2019-08-10 18:08

 

Lc 12, 32-48

“32 ‘No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 

35 ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, 36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. 37 Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. 38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! 39 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. 40 También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.’ 41 Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?,’

 

42 Respondió el Señor: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? 43 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. 44 De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. 45 Pero si aquel siervo se dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, 46 vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 47 ‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más”.

 

COMENTARIO

 

Vigilantes debemos estar y ser

 

No son pocas las ocasiones en las que Jesucristo, hermano nuestro, Hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre, dice esto que hoy nos dice. Y es que, como bien sabemos, tanto los que entonces le escuchaban como los que ahora le escuchamos… en fin, somos más que duros de corazón.

El caso es que todo tiene que ver con nuestro bien espiritual. Es decir, el Hijo de Dios nada malo quiere para nosotros sino, al contrario: lo mejor y lo más bueno que su Padre del Cielo, además, anhela para su descendencia.

Nos lo dice de muchas maneras porque sabe más que bien que necesitamos explicaciones que nos lleguen al corazón y a la mente. Y la de ahora abunda en ejemplos porque es la manera más sencilla de dar a entender… y que entendamos.

Hay algo que debemos tener muy en cuenta: a nosotros sólo nos debe interesar el Cielo. Y, para eso, en primer lugar, debemos tener por lo que son, las cosas del mundo; y, luego, atender, más bien a las que nos llevan al definitivo Reino de Dios. Y otra forma de ver las cosas es una que lo es equivocada y más que errada.

Debemos, estar, pues, vigilantes.

¿Acaso, a este respecto, Dios va a venir de repente?

Sólo podemos responder a esto que sí: Dios puede venir de repente. Pero no lo hará sin avisar porque ya quedado más que dicho en las Sagradas Escrituras que ha de volver. Avisados, pues, estamos y más que avisados estamos.

Debemos vigilar. En primer lugar, debemos vigilar nuestra vida; luego, nuestra alma y, en fin, todo aquello que, al fin y al cabo, nos lleva (o no) al Cielo. Si lo hacemos y somos perseverantes en tal forma de hacer las cosas estamos más que seguros que nuestros esfuerzos serán tenidos en cuenta por nuestro Creador. Y es que el Señor sólo quiere que nosotros estemos cabe sí. Otra cosa no anhela quien nos ha creado y mantiene.

Hay quien, a este respecto, se confía en demasía. Y queremos decir con esto que, por decirlo así, como no es conocida la hora y la fecha en la que de volver Jesucristo al mundo y eso no se sabe… en fin, que hacen de su capa un sayo y actúan como si, en efecto, nunca hubiera de volver.

Es más que seguro que quien así actúa ha de caer en múltiples tentaciones que le presente Satanás, el Enemigo de Dios y nuestro. Y es que siempre es posible rectificar… Y eso es lo que se cree.

Hay algo que, en lo referido a esto, nos dice Jesucristo, nuestro Maestro, yque no deberíamos olvidar nunca: seremos retribuidos.

En efecto, nosotros seremos retribuidos por Dios según haya sido nuestra actitud y nuestra forma de hacer las cosas. Así, si se nos han dado muchas gracias y dones y no los hemos aprovechado sino, a lo mejor, al contrario… en tal caso, el mal que nos vendrá será grande. Y si se nos dado poco… poco tendremos en contra.

En realidad, no es poco lo que se nos dice. Y lo que se nos dice se nos dice por nuestro interés espiritual porque, al fin y al cabo, la vida que vale la pena tener en cuenta (porque es para siempre) es la que viene después de la muerte. Y no es que la que vivimos en el mundo no tenga importancia sino que no tiene tanta importancia como, muchas veces, nos creemos.

 

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no atienden las necesarias palabras de Su Hijo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que miran para otro lado cuando se les advierte de lo que deben hacer en su bien espiritual.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; gracias por darnos a entender que debemos estar vigilantes para no caer en tentación.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán 

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Palabra de Dios; la Palabra.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Cuando la pérdida es ganancia

Gio, 2019-08-08 17:18

 

“Así debe ser!, ¡así debe ocurrir!, cuando las cosas importantes, las cosas realmente importantes, están en peligro, alguien debe perderlas, alguien debe sacrificarse para que sus seres queridos, sus amigos y su pueblo las conserven”.

Rodrigo Álvarez Zenteno, “Dos respuestas al final del camino”

en “Tolkien: raíces y legado”.

 

No hay duda alguna, lo dijo nuestro profesor, que él había tomado conciencia de que había escrito una obra católica cuando revisó El Señor de los Anillos. En un principio, no había tenido tal intención pero, como era de esperar en un hombre de fe profunda y arraigada en su corazón, le salió lo que debía salir…

Hay muchos temas que podríamos traer aquí sobre la influencia de su catolicismo en una obra tan extensa (felizmente extensa, podemos decir) como es El Señor de los Anillos. Pero hay uno que muestra el fin mismo de la vida de quien sabe que debe sacrificarse por los demás hasta, si es necesario, dar su vida por todos. Y es, exactamente, lo que hizo Jesucristo. Y el profesor de Oxford nos muestra tal posibilidad en más de una ocasión, con más de un personaje y muestra y demuestra que sí, que eso es posible y que, a veces, es la única salida ante una determinada situación.

El título de este artículo, el que dedicamos al mundo de Tolkien, tiene todo ver con lo que supone, en efecto, darse para el prójimo que es, y al cabo, una característica típica de quien no piensa, en exclusiva, en sí mismo sino que tiene en cuenta las necesidades ajenas. Es bien cierto que a eso se le suele llamar solidaridad en grado sumo pero nosotros preferimos otro término, caridad, que encierra algo más que entregarse por una causa porque supone tener un sentido último para hacer eso. Y es en esto hay algo más que simple altruismo…Leer más... »

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" –Amar al prójimo

Mar, 2019-08-06 17:09

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Amar al prójimo

 

“Cada mañana, la ortopedia que una madre coloca sobre el tobillo inútil de un hijo, gustaría de abrocharla sobre esa planta suya de mujer que pisa con brío los adoquines y las aceras. El chaleco que se apura del jornal, un hombre se lo embute a la mujer o a la hija y tirita gozosamente en las frías madrugadas de invierno. El amor crece y se corona gloriosamente asumiendo el martirio de la criatura de elección. Se quema la vida por el doble de nuestra entraña y uno agoniza entre el revuelo de campanas que provoca el amor complacido.” (El sillón de ruedas, p. 102)

 

Es más que cierto, y sabemos que lo dijo Aquel que todo lo conocía, como Dios hecho hombre, y mucho había vivido como mortal, que hay algo en lo que se resume la Ley y los Profetas. Y sí, nos referimos al amor al prójimo.

Recordemos aquello: “y amarás al prójimo como a ti mismo”.

Esto es bastante sencillo de entender pero no siempre lo llevamos a cabo. Y es que son muchas las veces que no podemos recorrer la distancia que hay entre la teoría y la práctica. En principio, de todas formas, la cosa no parece tan difícil de comprender.

Amar al prójimo supone saber, primero, quién es; luego, aplicar la teoría que tan bien nos sabemos a tal quién es. Y ahí, muchas veces, fallamos.

Sobre esto no estaría mal recordar aquellas palabras de Jesucristo que venían a decir su madre y sus hermanos son aquellas personas que escuchan la Palabra de Dios y la llevan a sus corazones para luego, sacar de ellos el bien para el prójimo y el máximo y mayor amor para el Creador.

Bien. Ya sabemos a qué debemos atenernos si queremos saber a qué refiere nuestro hermano Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia que fundara Cristo y que, con el tiempo, se le dio el nombre de católica.

Nuestro Beato de Linares (Jaén, España) nos pone unos ejemplos de lo que es el amor al prójimo. De todas formas, es más que seguro que cualquiera que le esto (y quien no lo lea también) pondría ejemplos sin cuento de lo que es amar a nuestro prójimo.

Creemos, de todas formas, que lo que importa no es eso (con ser importante, por supuesto, porque centra el qué y el quién) sino que eso supone que el amor que mostramos por quien nos necesita es claro ejemplo de que hemos entendido, primero, la Palabra de Dios y, luego, que la hemos llevado a la práctica de forma correcta, como Dios quiere que sea llevada.

A veces, sí, el amar al prójimo supone un martirio. Y lo supone porque se es mártir en el sentido más directo: testigo. Y es que se testifica sobre el Amor de Dios hacia sus criaturas y porque, desde tal Amor, se aprende lo que es amar a quien lo necesita (¿No estamos nosotros más que necesitados de tantas necesidades espirituales y, por eso, Dios nos ama tanto?)Leer más... »

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