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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2020-12-03T12:58:32Z
Aggiornato: 55 min 39 sec fa

J.R.R. Tolkien - Entre Bloemfontein y Bournemouth- Capítulo 1: venir al mundo en África

Mer, 2020-12-02 18:05

                   

                                                                      

Era el 3 de enero de 1892. En el Estado libre de Orange, ahora Sudáfrica, muy lejos de Inglaterra fuente de todas sus ilusiones y sus sueños de persona y escritor, vino al mundo un niño. Sus padres, a saber, Arthur Reuel Tolkien y Mabel Suffield le pusieron por nombre hasta tres antes del apellido paterno: John (por parte de su abuelo paterno), Ronald (porque su madre, de haber sido una niña le hubiera puesto el nombre de Rosalind y el de Ronald valió, digamos, de sustituto de la idea original) y Reuel (este, como podemos ver, por su padre y que, además, en antiguo hebrero significa “próximo a Dios”) que, por cierto, también sería el que llevarían los hijos de nuestro autor, a saber, John, Michael, Christopher y Priscilla (la única que aún vive) e, incluso, su propio hermano, Hilary, que nació el 17 de febrero de 1894 también en Bloemfontein.

Al Estado Libre de Orange (al que se le reconoció la independencia el 23 de febrero de 1854),en concreto a Bloemfontein fue destinado el padre del autor de El Hobbit, El Señor de los Anillos, etc., pues, al contrario de su familia, decidió no trabajar en el comercio de pianos sino que dedicó su vida (corta, por cierto, 1857 a 1896) a la banca. Y en virtud de su profesión llegó a Bloemfontein para trabajar en el Banco de África en Sudáfrica donde llegó a ser su director. 

Por otra parte, lo acompañó al poco tiempo su novia, Mabel Suffield (nombre de soltera) con la que contraería matrimonio el 16 de abril de 1891 en la Catedral de Ciudad del Cabo y que ejercería las labores de tutora de sus hijos (John y Hilary) cuando el 15 de febrero de 1896 falleció su esposo (a causa de una hemorragia producida como consecuencia de unas fiebres reumáticas) y un año antes (1895) se habían trasladado a Inglaterra porque el clima africano no sentaba muy bien a la salud de ninguno de sus hijos. 

Al parecer, aquellos primeros años antes de emigrar a Inglaterra fueron todo lo felices que pueden ser para un niño de corta edad, pues el traslado lo fue cuando tenía, tan sólo, 3 años (edad en la que sucedió lo que ahora mismo decimos). Y, sin embargo, algo que le sucedió con aquella tierna edad lo marcaría, seguramente, durante mucho tiempo. Y es que estando en el jardín de su casa, una tarántula tuvo la mala intención de picar al joven Tolkien lo cual, por cierto, acabó teniendo influencia en algunos de los pasajes de su obra. Y aquello, seguramente, terminó con la paciencia de su madre pues, junto a la rigurosidad del clima africano, la afirmó en la idea de trasladarse (como hemos dicho arriba) al lugar de donde todos habían venido y que no era otro que Inglaterra, en concreto a Birmingham. 

Y allí tenemos al niño John Ronald Reuel, de vuelta (sin haber ido… si ustedes nos entienden) de su inesperada aventura africana.

 

(Continuará)

   

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Para leer el Prólogo

Beato Manuel Lozano Garrido - “Lolo, libro a libro”- ¿A que así se trabaja mejor?

Lun, 2020-11-30 17:20

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “Mesa redonda con Dios”.

¿A que así se trabaja mejor?

 

“La oración del trabajo, esa que se componen de ocho horas y que tiene como reclinatorio los martillos perforadores, las teclas de una máquina, el auricular de un teléfono, la mesa de operaciones o los pupitres de una clase, es la voz que más sobrepasa la barrera del sonido cuando se dirige hacia las alturas, porque navega empujada por el espíritu de superación del alma y del cuerpo, las ansias íntimas y el sacrificio de los brazos, la fatiga y ese sudor de las sienes que empalman redentora y gloriosamente con los de Getsemaní”. (Mesa redonda con Dios, p. 54)

 

Nosotros hacemos, en el título, una pregunta que, a lo mejor, puede resultar fuera de lugar porque ¿acaso se puede trabajar mejor leyendo algo, sea lo que sea?

Si hay alguien que sostenga que eso es así, sin duda alguna, equivoca mucho el tiro porque es verdad, y más que verdad, que sí, que leyendo determinadas palabras, es posible trabajar mejor. Y ya no nos referimos, siquiera, a estas de Lolo sino a otras muchas aunque, claro, estas también nos sirven y valen, las dos cosas.

Empieza el Beato de Linares (Jaén, España) poniendo las cartas sobre la mesa y dejando las cosas claras. Es que, según nos dice, el trabajo es, a su manera, una oración.

Cuando Lolo dice eso ha de querer decir que con el mismo nos dirigimos, a Dios, lo mismo que cuando oramos o rezamos, por ejemplo, el Padre Nuestro. Y eso es un gran misterio al que nos interesa, y mucho, acercarnos.Leer más... »

Noviembre Santos y Difuntos – Un necesario Epílogo: un gozoso mes de noviembre

Dom, 2020-11-29 17:56

Esto último debe ser como una especie de Epílogo, un necesario y anhelado Epílogo que, como es el caso, se pone aquí porque ha terminado un mes muy especial. El mes de noviembre lo es por lo que sabe cualquiera que sea católico y no lo sea sólo de bautizo y poco más…

Hemos dedicado todos los artículos publicados en este mes que hoy termina (a excepción del comentario del Evangelio del domingo) a los Santos y a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio. Y es que creemos que vale más que mucho la pena tener en cuenta tanto a los que han alcanzado el Cielo (sea con proceso de derecho o sin él) como a las almas que pasan por el estadio intermedio que es el Purgatorio-Purificatorio a la espera de estar presentables ante Dios.

Ciertamente, hay artículos que, por decirlo así, se escriben solos por lo obvio que es su contenido. Sin embargo, no por eso vamos a dejar pasar la oportunidad para hablar, eso, de este mes pasado y de lo que hemos pretendido con lo publicado en esta santa casa.

El caso es que, quien esto escribe, ansía tener muy cerca a los que han mostrado y demostrado que se han ganado un lugar en el Cielo y ocupar alguna de las moradas que está edificando el Hijo de Dios, como dijo él mismo en una ocasión (cf Jn 14,2) Y lo ansía porque sabemos que pueden hacer mucho por nosotros pues Dios está muy cerca de ellos. Pero también ansía tener muy cerca a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio, al menos, en la oración por ellas, en el ofrecimiento de lo que se pueda ofrecer a Dios en su beneficio y, en fin, de esa forma tan cercana que es la de las almas que han sido creadas por el Todopoderoso y que quisieran encontrarse en el Cielo.

Es casi seguro que haya quien no crea ni en los Santos ni en las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio. Sin embargo, nosotros sabemos que tantos unos como otras son Voluntad de Dios que existan y que nos sirvan de ejemplo: los primeros para saber qué debemos hacer; las segundas para lo contrario, para procurar no ensuciar nuestra alma y que no se vea la misma soportando el fuego, sí, purificador, pero fuego al fin y al cabo, del Purgatorio-Purificatorio. Y por eso todo esto escrito y publicado a lo largo de estos días, de estas semanas, de este mes de noviembre.

De todas formas, cuando mañana pasemos la hoja del calendario (como se hace cuando tal es la forma del mismo), arranquemos la del 30 noviembre (si tal es el caso) o cuando cualquier dispositivo electrónico indique que es 1 de diciembre (que es no es mal mes porque en él esperamos la llegada del Mesías y eso no es poca cosa sino mucha y más que mucha) no deberemos olvidar que tanto los Santos como las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio siguen estando ahí y que unos pueden interceder por nosotros y otras necesitan de nuestras oraciones.

Y sí, es cierto que el tiempo va pasando pero no es menos cierto que nuestras necesidades espirituales son siempre las mismas y se centran en una sola realidad: la salvación, nuestra salvación. Y, para eso, nada mejor que acordarse siempre de los que están en el Cielo como de las almas que están tocando la Bienaventuranza.

¡Bendito mes de noviembre y bendito sea Dios que nos ha regalado la oportunidad de no olvidar quiénes somos y hacia dónde vamos!

 

Eleuterio Fernández Guzmán

……………………..

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Un mes para orar porque nos conviene.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra para el domingo - 28 de noviembre de 2020

Sab, 2020-11-28 00:41

 

Como es obvio, hoy no es domingo 29 sino sábado, 28 de noviembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

Mc 13, 33-37

 

“33’ Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento.34 Al igual que un hombre que se ausenta: deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena  al portero que vele; 35 velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. 36 No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos.37     Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!’”

 

 

COMENTARIO

 

¡Hay que velar!

 

A lo largo de su predicación Jesús es muy claro que aunque muchos no lo entienden, otros no quieren entenderlo. Seguramente los primeros son los pequeños en la fe y, probablemente, los segundos son los conocidos como “sabios” de su tiempo (fariseos, etc.) que, por ser, precisamente, “sabios”, creen que se las saben todas. Y eso lo demuestran muchas veces a lo largo de las Sagradas Escrituras. 

De todas formas, nunca se cansa el Hijo de Dios de poner las cosas sobre la mesa para que nadie se lleve a engaño pero, sobre todo, porque sabe que es importante que así lo haga. Para eso ha venido al mundo.

Una y otra vez habla de lo que ha de venir. A eso muchos podían llamarlo ser cenizo porque no profetizaba nada bueno. Pero muchos entendieron que Quien hacía lo que hacía sólo podía decir verdades tan grandes como el Tempo de Jerusalén. 

El caso es que Jesucristo había venido al mundo para salvar lo que estaba perdido: lo perdido por voluntad propia o lo perdido por desconocimiento de la Verdad. Pero había venido a eso y, claro está, a que se cumpliera la Ley de Dios y a que su Palabra se la conociera en todo el mundo, entonces, conocido. 

¿De qué, pues, tanto avisa Jesús? Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos – Un anhelo más que gozoso

Gio, 2020-11-26 18:25

Nosotros, que somos muchos,

los venidos a este mundo,

muchos los que se fueron

y muchos los que vendrán,

tenemos ciertos anhelos

que no podemos olvidar.

 

Si es que creemos en Dios,

que es Padre y es Todo,

si somos fieles a eso

y no lo olvidamos pronto,

estaremos más que seguros

y no nos equivocamos

y la vida apostaríamos

y hasta la daríamos con gozo

de cumplirse la Voluntad,

que de Dios es lo obvio,

estaríamos junto a Él,

bienaventurados y todo.

 

Seguros de haber nacido

para volver a la Casa,

al lugar en que Cristo

moradas nos prepara,

luchamos codo con codo,

alma con alma lo hacemos

porque llegar al Cielo

es, en fin, lo que queremos.

 

Como podemos ver, decir esto que apenas se ha dicho en las palabras anteriores es algo más que una ilusión porque es un anhelo que, justamente, llena nuestro corazón de esperanza que nunca muere.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos – Siervos de Dios – Venerables – Beatos y Santos

Mar, 2020-11-24 17:28

En no pocas ocasiones, cuando se quiere representar el camino hacia el definitivo Reino de Dios, llamado Cielo, se hace de dos modos distintos: como si se tratase de una carretera que allí sube o de unas escaleras que ascienden, poco a poco, hasta donde Dios nos espera y donde la Bienaventuranza se hace realidad así también como la Visión Beatífica.

En realidad esto es, digamos, algo pictórico, con intención de expresar que el Cielo está, digamos, arriba y nosotros, desde abajo debemos acometer un camino para llegar al mismo, que no es fácil la cosa y que esfuerzo, lo que se dice esfuerzo, vamos a tener que realizarlo (recordemos aquello que dice Cristo de que debemos tomar el camino estrecho y lo otro del camello y el ojo de la aguja… para navegantes despistados y para los que crean que la cosa va a ser sencilla y todo eso que se suele pensar cuando se está lejos de la Verdad)

Pues bien, es cierto esto: es difícil llegar al Cielo, así, por las buenas aunque haya creyentes que, por su bondad y por sus buenas, lo alcancen sin intermediaciones purgatorias o purificatorias y se presenten ante Dios con el alma más limpia que la nieve… en fin, como que para el más amplio grupo de creyentes la cosa no es así por cómo somos…

De todas formas, hoy vamos a hablar (resulta curioso que se diga siempre que vamos a hablar cuando lo que se hace es escribir…), aunque sea brevemente, de un proceso que es camino que es camino porque está inscrito en un proceso: el que lo es de aquellos creyentes que, por sus propios medios (y con la ayuda de Dios, faltaría más) han alcanzado el Cielo, digamos, de forma oficial, procesal y completa.

Digamos que sus escaleras tienen nombrela primera se llama ser “Siervo de Dios”; a la segunda se le denomina ser “Venerable”; a la tercera se le otorga el nombre de “Beato” y, por fin, a la última de ellas, la de “Santo”. Y no es que, por decirlo así, sólo quien ha subido el último peldaño espiritual esté en el Cielo sino que concurren, en tal alma, todas las características que Dios y su Esposa tienen por convenientes que concurran en el caso.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos – Ser santos, hoy

Dom, 2020-11-22 17:39

En realidad, es un anhelo que, suponemos, debemos buscar todos aquellos creyentes católicos; también es una meta a la que se llega por un camino no siempre fácil o, más bien, difícil, por según cómo somos.

Sin duda, nos referimos a la santidad que es el modo más directo, la forma más certera, la mejor expresión de fe, para alcanzar el definitivo Reino de Dios, llamado Cielo.

Podemos decir que, para esto, nada mejor que un santo al que se le ha llamado “de lo ordinario” como es San Josemaría que, como tal expresión indica, se dio cuenta (desde que fundara el Opus Dei) que la santidad está en la vida común de los creyentes y que, por tanto, ser santos es cosa, puede ser, cosa de muchos y no de unos pocos a los que, en efecto (como lo llegaría a ser él) se les reconoce tal estado espiritual.

Es cierto y verdad que podemos pensar que eso está muy bien y que es lo que debería ser pero, en realidad, muchos son los obstáculos que, a lo mejor, impiden que alcancemos la santidad como, al parecer, podríamos alcanzar si…

Ese “si”, en este caso, resulta de todo crucial porque supone que nosotros ponemos de nuestra parte lo que debemos poner de nuestra parte. Y entonces nos viene a la cabeza y al corazón aquella frase tan conocida de San Agustín que dice algo así como “Dios, que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 21 de noviembre de 2022

Ven, 2020-11-20 17:21

 

 

Como es obvio, hoy no es domingo 22 sino sábado, 21 de noviembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Mt 25, 31-46

 

“31’Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. 32 Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa  las ovejas de los cabritos.33 Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.35Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis;36 estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.’37 Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te  dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’ 40 Y el Rey les dirá: En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.’ 41   Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. 42  Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis.’ 44 Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’ 45 Y él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.’ 46 E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna”.

 

COMENTARIO

 

El camino hacia el Cielo

 

Este texto del evangelio de San Mateo tiene una importancia vital para nosotros, hijos de Dios y hermanos de Quien murió para que fuéramos salvos porque nos muestra un camino que debe ser el único que debemos transitar. Otro no nos conviene, para nada. 

Es lógico pensar que lo que quiere toda persona que crea en Dios es estar con el Padre. Y eso, así dicho, pudiera parecer, además de expresión de fe, algo muy sencillo: basta querer para que se haga posible. 

Pero las cosas del Creador y, al fin y al cabo, las nuestras, tienen mucho que ver con lo que somos y hacemos. Es decir, no labramos en la nada sino que tenemos un campo muy ancho donde sembrar y obtener fruto. Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos – Comunión de los Santos

Gio, 2020-11-19 17:56

Al final del Credo manifestamos que creemos en la Comunión de los Santos y la vida eterna. Es decir que es posible que haya una relación tal entre los Santos que podamos entender que sí, que existe comunión. Y no podemos negar que es un misterio no pequeño pero que es, además, un instrumento espiritual más que importante.

Esto es cierto pero, para eso tenemos el auxilio, por ejemplo, de un santo como San Josemaría que, a tal respecto, en el número 544 de Camino dice esto:

 

“¿Ves lo que son las transfusiones de sangre para el cuerpo? Pues así viene a ser la Comunión de los Santos para el alma?”

 

Y, para más abundancia, dice, para que comprendamos a nivel más particular, en el siguiente número de Camino, el 545:

 

“Vivid una particular Comunión de los Santos: y cada uno sentirá, a la hora de la lucha interior, lo mismo que a la hora del trabajo profesional, la alegría y la fuerza de no estar solo.”

 

¿Ven? No estar sólo es, digamos, la principal función espiritual que tiene este tipo de Comunión que tan especial es.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos – Subir al Cielo sin proceso

Mer, 2020-11-18 09:53

Es bien cierto que la Sagrada Escritura dice lo que dice pero no es menos cierto que, muchas veces (sobre todo si se refiere a acontecimientos a los que hay que darles una comprensión) debemos tratar de entender a qué se refiere.

Eso pasa con el Apocalipsis que no es, precisamente, un texto bíblico que se comprenda, así, a la primera.

Resulta que, en un momento determinado, San Juan escribe que ha visto a un número concreto de almas: 144.000 y, luego, a una muchedumbre que sobrepasa tal número y que, digamos, van a presentarse ante Dios. Y lo dice así:

 

“Después miré y había una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y el Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos“

 

Es cierto esto y no podemos negar que eso es lo que ahí pone. Y nosotros, traído tal texto al tema de los Santos, es bien cierto que podemos deducir dos cosas:

 

1. Hay un grupo que son, digamos, los que han sido reconocidos como Santos y que equivaldría a lo que se entiende por Santos “de proceso” y que son aquellos que han seguido el mismo para ser reconocidos como tales.

 

2. Hay otro grupo, mucho más inmenso, que son los Santos “de facto” porque, aún no habiéndoseles reconocido, digamos, de forma oficial o procesal por parte de la Iglesia Católica que lo son, ha tenido a bien Dios, tras el Juicio Particular de cada fallecido, así considerarlos y los ha querido, como se diría en palabras antiguas y sabias, cabe sí, a su lado.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos - Día de todos los santos: su sentido intrínseco, íntimo y personal

Dom, 2020-11-15 17:03

Sí, es bien cierto que han pasado ya algunos días desde que, digamos oficialmente, la Iglesia católica celebra el Día de Todos los Santos que es, como sabemos, el 1 de noviembre y que supone, además, una forma más que buena de empezar un mes.

Sin embargo, como esta pequeña serie de artículos sobre el undécimo mes del año empezó (las dos primeras semanas) estando dedicado a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio ahora corresponde, desde este lunes hasta otro lunes, el 30 de este mes, hacer lo propio con los Santos que, estamos seguros, perdonarán este cambio de orden en las cosas del alma.

Es cierto y verdad que la santidad reconocida por la Iglesia católica supone eso, que ha habido un proceso a través del cual se ha podido demostrar que determinado fiel ha seguido, en vida y, luego, ha demostrado tras su muerte con su especial intervención en algún hecho extraordinario, que sí, que le puede llamar santo. Y así hay muchos miles en el Cielo en el que creemos con total firmeza y fidelidad.

Y sí, también sabemos otra cosa.

Esto lo decimos porque que llega el citado 1 de noviembre se recuerda, obviamente, a los santos reconocidos como tales. Y también se hace lo propio con todos aquellos creyentes que han llevado una vida a la que podemos atribuir el calificativo de “santa” sin que haya sido reconocido eso por la Esposa de Cristo porque, francamente, sería imposible que eso se pudiera llevar a cabo y se limita la cosa a una serie de casos bien particulares pero sabiendo, y más que sabiendo, que hay otros muchos miles y millones de santos en el Cielo.

¿Y quién certifica eso?Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 14 de noviembre de 2020

Ven, 2020-11-13 17:54

 

 

Como es obvio, hoy no es domingo 15 sino sábado, 14 de noviembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.  

 

 

 

Mt 25, 14-30

 

“14 ‘Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: 15  a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. 16 Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco.17  Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos.18 En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.19  Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos.20 Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.’ 21 Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ 22 Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he  ganado.’ 23  Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra  en el gozo de tu señor.’ 24 Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. 25 Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.’ 26 Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; 27 debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. 28 Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. 29 Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 30 Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.’”

  

COMENTARIO

 

Talentos

 

No podemos decir que Dios no sea bueno con su descendencia. En realidad, como quiere lo mejor para nosotros, lo mejor nos entrega a cada uno y, aunque sea posible que no nos demos cuenta de qué es lo que nos adorna en muchas ocasiones sí somos conscientes de los dones que hemos recibido. 

Jesús diría en alguna que otra ocasión que aquello que se tiene como bien divino puede esconderse debajo de un celemín. También que lo que habían escuchado aquellos que lo habían escuchado de sus labios debía proclamarse desde las terrazas para que nadie lo ignorase. Y, se mire como se mire, es decir lo mismo en uno u otro caso.

 Pues el Hijo de Dios necesita que se sepa que la fe no puede ser escondida. Ni le conviene a quien la tiene ni, sobre todo, a quien no la recibe por causa de algún que otro equivocado egoísmo del fiel. 

Cuenta, por eso, la parábola del señor que se fue de viaje y dejó, a sus siervos parte de su herencia. A cada uno de ellos dio una parte determinada. 

Pero no quedó ahí la cosa porque aquel señor, aquel amo, quería obtener beneficios de lo que había dejado. Y así lo pide cuando vuelve del viaje pidiendo a cada uno no sólo lo dejado sino lo que se había obtenido de lo dejado. Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos - Limpiar el alma

Gio, 2020-11-12 17:44

Ciertamente, el paso del alma por el Purgatorio-Purificatorio ha de tener efectos notables pues no puede haber estado puesto por Dios tal estado de cosas como para que no sirva para nada o sea un mero entretenimiento teológico o como para hablar del mismo.

Como bien sabemos, y tenemos por cierto y verdad según nuestra fe católica, cuando un alma, tras el Juicio Particular ante el Tribunal de Dios, es destinada a tal estado intermedio entre el mundo y el Cielo lo es porque no está limpia del todo y, a su vez, porque sus manchas no son tan destacables como para haber sido enviada al Infierno. Y por ahí tiene mucho de ganado, podríamos decir.

Podemos decir que en el Purgatorio-Purificatorio se da una situación que podría parecer paradójica: se sufre pero se padece con gozo y alegría.

Esto último lo decimos porque tal estado de cosas del alma no es una especie de tránsito vacacional donde está el alma hasta que llegue al Cielo. No. En realidad, allí se ha de sufrir mucho y, es más, se va para sufrir mucho.

De todas formas, en cuanto a lo segundo dicho arriba, la alegría y el gozo que se tiene por estar allí y así tiene  todo que ver con lo que se espera. Y es que se es consciente, el alma lo es, de que por mucho que lo pase mal en el Purgatorio-Purificatorio le espera Dios aunque no sepa cuándo va a ser eso porque hay factores, digamos, externos, que pueden adelantar su encuentro con el Padre del Cielo como ya hemos dicho al escribir de la necesidad de oraciones de parte de la Iglesia militante que tienen tales almas.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos - A mitad de camino está

Mar, 2020-11-10 17:13

 

Es algo así como quedarse mirando

a mitad de camino,

entre lo que fue y lo que será”

 

Andrés Matx, El ansia y el gozo

 

 

Es bien cierto y verdad que el tema del Purgatorio-Purificatorio es causa de discusiones (no tantas como merece el mismo) entre aquellos que creen que existe y los que creen lo contrario. Y es que en esto, como en la viña del Señor, hay de todo y, sobre todo, hay quien creyendo que basta con negar su existencia, va a dejar de ir allí su alma si es que tiene que ir…; también que es algo más que misterioso porque de las cosas espirituales no podemos tener, digamos, pruebas palpables porque por eso son como son y, por eso, hay que creer y basta con creer.

Muchas veces hemos dicho aquí (y siempre serán pocas dado que poco de habla de esto que aquí traemos lo mismo que del Infierno o, incluso, del Cielo…) lo que sostenemos y es que el Purgatorio-Purificatorio es un lugar-estado intermedio entre el mundo, el que habitamos y en el que nos movemos y existimos y el Cielo. Y eso ha de suponer algo que nunca deberíamos olvidar.

Por tanto, partimos de eso y, entonces, nos queda ver qué supone que haya, en tal caso, un “antes” y, luego, un “después”, pues de lo que pasa “entonces” ya hemos dicho algo aquí en otros lugares dentro de esta misma serie de artículos sobre este novísimo (sí, lo del fuego que purifica al alma)

En primer lugar, “antes” del lugar-estado intermedio nosotros vivimos en el mundo, nos movemos por sus calles o paisajes y, en fin, hacemos muchas veces de nuestra capa un sayo con lo que no en pocas ocasiones metemos la pata bien metida y nos resulta, otras tantas veces, difícil sacarla de donde la hayamos metido.

Meter la pata de tal manera no es otra que pecar pues no es poca cosa ser tan necios como para manifestarnos de tal manera contra Dios y su santísima Voluntad cuando sabemos (¡además lo sabemos!) qué consecuencias puede tener eso.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos - El Purgatorio-Purificatorio en la Biblia

Dom, 2020-11-08 18:47

 

“Todo aquel que muera en gracia de Dios, pero sin estar perfectamente purificado, efectivamente tiene garantía de su salvación eterna; pero luego de la muerte deben someterse a una purificación, de manera que alcancen la santidad necesaria para entrar en el gozo del Cielo.”

  

Este texto corresponde al número 1030 del Catecismo de la Iglesia Católica y muestra, bien a las claras, que los católicos tenemos por cierto y verdad que existe un lugar intermedio entre la vida en el mundo y el Cielo donde se limpia aquello que aún pueda estar ensuciando el alma.

También es cierto y verdad que podría argumentarse que esto es algo que los católicos nos inventamos hace siglos… no sé… con cualquier motivo y con injustificada causa. Algo así como si fuera un invento de los curas…

Como podemos imaginar, sostener eso supone no estar al tanto de la calle de la verdad y lo único que se pretende con decir tales cosas es malmeter contra la Iglesia católica como cuando se dice que el Magisterio y la Tradición de nada sirven ni valen teniendo la Biblia como la tenemos. En fin…

Como esto, claro está, no se sostiene ni pegándolo con la cola más fuerte que uno pueda encontrar, vamos a aportar pruebas que muestran que, precisamente, en las Sagradas Escrituras, el Purgatorio-Purificatorio se contempla tan cual, para lo que sirve y vale y por lo que está puesto ahí por Dios porque esto, de invención, no tiene nada de nada.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 7 de noviembre de 2020

Ven, 2020-11-06 17:03

 

 Como es obvio, hoy no es domingo 8 sino sábado, 7 de noviembre de 2020. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente. 

 

 

Mt 25, 1-13. ¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!

1”Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. 2 Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. 3 Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite;4 las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. 5 Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.6 Mas a media noche se oyó un grito: “¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!"7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. 8 Y las necias dijeron a las prudentes: “Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.” 9 Pero las prudentes replicaron: “No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.” 10 Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. 11Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: “¡Señor, señor, ábrenos!” 12 Pero él respondió: “En verdad os digo que no os conozco.” 13 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

 

COMENTARIO

Cuando quiera llega Dios

En realidad, aunque muchas veces lo diga Cristo y otras tantas veces se nos repita, no parece que entendamos lo que quiere decir que en cualquier momento podemos ser llamados a la Casa del Padre. En cualquier momento se nos puede requerir para comparecer ante el tribunal de Dios y rendir, digamos, cuentas, de nuestra existencia, ver en qué consiste nuestro debe y nuestro haber y, en fin, resultar de una forma u otra,  juzgados.

Algo así les pasaba a aquellas doncellas que no parecían tener claro que cuando menos se lo esperaran podía llegar el novio y, así, entrar en la fiesta de bodas. Se confiaron más de la cuenta y fueron, como suele decirse, necias.

Es cierto que puede parecer que Dios tarda en llamarnos porque para todo el que anhela la vida eterna, el paso por esta vida le ha de parecer excesivamente extenso. Y la confianza en el no saber es, casi siempre, el peor enemigo que nos encontramos y quien nos provee de una especie de falta de razonabilidad que nos impele a no hacer lo que debemos.

Y, sin embargo, a pesar de nuestro actuar negligente (no prepararnos como deberíamos prepararnos) tendremos que comparecer exactamente igual ante el tribunal de Dios. En tal momento, seguramente, echaremos de menos no haber hecho lo que deberíamos haber hecho a su tiempo: perdonar cuando se nos ofendía, ofrecer ayuda a quien la necesitaba, acompañar a quien se encontraba en soledad y ser, en fin, fieles discípulos de Cristo como decíamos que lo éramos.

El aceite para las lámparas es como la fe para nuestro corazón de fieles cristianos. Si nos falta el mismo, difícilmente nos podrá iluminar a nosotros mismos y al prójimo y no servirá para lo que está preparado que sirva.

Por eso nos pide Cristo que velemos o, lo que es lo mismo, que estemos siempre preparados para la llamada de Dios. Y tal preparación sólo puede consistir en fortalecer nuestra fe y llevar a cabo un comportamiento adecuado y que se adecue a la misma. De otra forma, en primer lugar, no haremos lo que tenemos que hacer y, en segundo lugar, defraudaremos a Aquel que nos creó y que quiso, para nosotros, una vida acorde con su voluntad.

 

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no se preparan para la llamada de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar la llamada a la confesión de la fe.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a no olvidar que, en cualquier momento puedes llamarnos y lo que eso significa para nosotros y para nuestra vida.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Noviembre de Santos y difuntos - Orar por las Benditas Almas

Gio, 2020-11-05 18:02

Con toda seguridad, esto que aquí ponemos hoy es lo más importante de todo lo que podamos decir en todo este mes. 

En realidad, que nosotros tengamos en cuenta a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio ha de significar algo. Y queremos decir con eso que debemos pedir por ellas para que su paso por tal lugar intermedio entre el mundo y el Cielo sea lo más corto posible. 

Sin duda alguna, el Tribunal de Dios habrá sido justo con el Alma que ha sido destinada a tal lugar pero eso no quiere decir que el corazón del Creador no se ablande cuando aprecia el amor que se tiene por las Almas que allí se purifican y, por tanto, aplique las oraciones por ellas en su beneficio, digamos, temporal y acorte su estancia y, por tanto, los lleve a su definitivo Reino llamado Cielo. 

Debemos, por tanto, orar por ellas. Y no podemos decir que sean pocas las formas de hacerlo porque, a lo largo de la historia de la cristiandad han sido muchos hermanos nuestros los que, dándose cuenta de la importancia que tiene orar por las Benditas Almas, se han puesto en cabeza de la oración por ellas. Y aquí traemos, tan sólo, unos ejemplos de eso y pedimos, por favor, que se tengan en cuenta los mismos.Leer más... »

Noviembre de Santos y Difuntos - ¿Cuántas almas son?

Mar, 2020-11-03 18:18

En su libro “¿Se salvan todos”? (de recomendable lectura), el dominico Antonio Royo Marín O.P. plantea, eso, si toda alma se salva o se salvará. Y es que ya se sabe que, en cuanto a eso, con ser tan misterioso, hay opiniones de todos los gustos, colores y demás posibilidades.

No tratamos hoy, precisamente, el tema de si todos vamos a ser salvados o todos nos vamos a salvar porque, la salvación supone la Bienaventuranza y la Visión Beatífica o, por decirlo pronto, estar en el Cielo, definitivo Reino de Dios. No. Hoy no tratamos de eso aunque no podemos dejar de reconocer que salvar, lo que se dice salvarnos, a todos nos gustaría, pero…

El caso es que queremos referirnos a cuántas almas hay en el Purgatorio-Purificatorio pues es a lo que nos debemos en esta pequeña serie de artículos dedicados a ese estado intermedio entre la existencia en el mundo y el Cielo, anhelo de todo aquel que sepa lo que le conviene.

Sin embargo, la cosa no tiene que ver el número de almas que pueda haber en aquel lugar donde limpiamos lo que no hayamos podido limpiar en nuestra vida terrena. Es decir, no queremos decir que haya tantos y tantos millones de almas allí. No. Más bien queremos referirnos a cuáles son las circunstancias por las cuales pueda haber allí almas con necesidad de blanquear más que la nieve para poder presentarse ante Dios como un alma debe presentarse ante Quien lo ha creado.

A tal respecto, nosotros somos como somos. Es decir, primero y antes que nada pecadores (nacemos empecatados y ya lo dice el Salmo 51,7:”Pecador me concibió mi madre”) Luego, al ser bautizados, se nos perdona tal pecado (y más si es que no se nos bautiza en la mucha infancia sino más tarde y hemos tenido tiempo de caer en tentaciones…) pero, como decimos que somos como somos, tenemos un tendencia (que casi podría calificarse de enfermiza) a pecar de nuevo otra y otra y otra vez.Leer más... »

Benditas las Almas del Purgatorio-Purificatorio

Dom, 2020-11-01 18:36

Estamos más que seguros que la Venerable Marta Robin gozará con que dediquemos hoy, que es el día que, habitualmente, empleamos en traer las palabras que dejó dichas en su “Diario íntimo”, a las Benditas Almas del Purgatorio-Purificatorio pues es de ella de donde, el que esto escribe, extrajo la segunda denominación (Purificatorio) para el estado intermedio entre la tierra y el Cielo en el que las Almas se limpian antes de estar ante Dios. Y que hará lo mismo el resto de lunes del presente mes de noviembre que vamos a dedicar, no por casualidad, al tema de los Santos y de las citadas Almas.

 

En realidad, no sólo se purga allí sino que, podemos entender, se purifica como resultado de la limpieza del alma. Y por eso la segunda, digamos, denominación…

 

Pues bien, hoy, tradicionalmente dedica la Iglesia católica, el día al recuerdo de aquellas almas que se encuentra en el estado, digamos, de perfeccionamiento y de echar en el fuego purgante aquello que no quedó limpio en el momento de morir. Y eso no es poca cosa sin mucha y más que mucha.

 

Merecen, como bien sabemos, las Almas que se encuentran en el Purgatorio-Purificatorio que nos acordemos mucho de ellas. En primer lugar porque forman parte de la Iglesia y, por eso mismo de no poder hacer nada por ellas mismas somos aquellos que aún andamos por el valle de lágrimas que es el mundo los que debemos orar y rezar en su favor. Pero es que, no siendo poco esto, es también muy importante no olvidar que las Almas, allí, se acuerdan también de nosotros y piden a Dios por aquellos que las favorecen militando aún en la Esposa de Cristo.Leer más... »

La Palabra para el domingo - 31 de octubre de 2020

Sab, 2020-10-31 00:10

 

 

Mt 5, 1- 12a

“Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo:


‘Bienaventurados los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán en herencia la tierra.
Bienaventurados los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Bienaventurados los que trabajan por la paz,
porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

 

Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.”

COMENTARIO

Bienaventurados 

 

Es bien cierto que no sabemos, a ciencia y corazón ciertos, si las llamadas Bienaventuranzas las pronunció el Hijo de Dios, digamos, de una sola vez o fueron recogidas por el evangelista que fuera publicano y, por decirlo así, unirlas para que formaran parte de una predicación. El caso es que, de todas formas, las tenemos como enseñanza veraz de lo que supone el Amor de Dios, así, con mayúsculas. 

El que esto escribe no es capaz de decir nada nuevo de lo que ya se ha dicho sobre las Bienaventuranzas pues, para eso ya hay personas mucho mejor preparadas que saben sacar todas las consecuencias a las palabras de la Palabra. Si embargo, no puede ser algo poco importante que los sencillos en la fe llevemos, de nuestro corazón al mundo lo que al respecto de las mismas tenemos por bueno y mejor. 

Cada palabra que en ellas dice Jesucristo es una que lo es de esperanza. Es decir, siembran en nuestro corazón, primero, que Dios mismo nos contempla y sabe lo que nos pasa y, luego, que podemos resultar muy beneficiados (entiéndase esto, por favor) de ser como Cristo cree y dice que debemos ser. 

El caso es que hay mucha esperanza en saber que, de ser pobres de espíritu, vamos a tener el Reino de Dios como herencia; que de ser mansos, heredaremos la tierra; que si lloramos por ser perseguidos y por pasar malos momentos, el Todopoderoso nos consolará; que si en nosotros anida la voluntad de que haya justicia en el mundo… entonces Dios nos saciará de la misma; que a nuestra misericordia el Padre responderá con la suya que es ilimitada; que cuando nuestro corazón no está manchado por la lacra del pecado, entonces, veremos a Dios; que cuando en nuestro proceder ordinario no sembramos odio o lo procuramos para el corazón del prójimo a nosotros se nos llamará “hijos de Dios” como algo más que un título; que cuando el mundo nos persiga por ser discípulos de Cristo… entonces sí, entonces ya es nuestro el Reino de los Cielos, el definitivo de Dios y, en fin, que cuando los poderes del mundo insistan en perseguirnos y malicien asechanzas contra nosotros por el hecho, como hemos dicho arria, de confesar que Jesucristo es Dios hecho hombre y que vino al mundo a dar su vida para que quien creyese en Él se salvase… entonces, precisamente entonces obtendremos una gran recompensa en el Cielo donde el que está no puede estarlo en las mismas condiciones porque para eso Dios es Justo… 

Jesucristo nos pone al mismo nivel que los profetas que, en sus tiempos, fueron perseguidos por, precisamente, cumplir con la Voluntad de Dios. Y nosotros, que somos simple barro en manos de un muy buen alfarero, sólo podemos esperar ser como dice Cristo que debemos ser para que pueda decirnos, en las mismas puertas del Cielo, “pasa, bienaventurado, a la Casa de mi Padre”. 

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por aquellos que no escuchan la Palabra de Dios.

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por aquellos que no quieren ser bienaventurados.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra. 

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

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