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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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Serie Venerable Marta Robin – Providencia de Dios

Dom, 2019-08-18 17:04

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Providencia de Dios

 

“¡Yo no busco ni huyo de las cruces nuevas! Buscarlas sería orgullo por mi parte; huir de ellas sería, seguramente, cobardía.” (Diario íntimo, 3 de febrero de 1930)

 

Es más que cierto que, en materia de espiritualidad católica, hay muchas cosas que no entendemos. Y no es por falta de preparación espiritual ni nada por el estilo (a veces, sí lo es, claro) sino porque, sencillamente, este momento en el que vivimos, no es propicio para entenderlas. Y llegará, en el Cielo, el que sí lo será.

La Venerable Marta Robin, que sabía que las circunstancias de su vida (al menos física) no eran las mejores, tenía muy claro, sin embargo, lo esencial de su fe católica. Y, además, resulta que no hacía ascos a lo que suponía estar incardinada en una fe que ponía el listo muy alto si queremos entender bien las cosas porque, otra cosa, es querer mirar para otro lado y no alcanzar, siquiera, el umbral de la comprensión de lo que nos pasa.

Toda esta introducción la creemos necesaria para decir, al fin y al cabo, que la Santísima Providencia de Dios queda, muchas veces, muy lejos de lo que somos capaces de aceptar.

Ante esto, nuestra hermana en la fe nos muestra qué hacer, cómo disponer nuestra alma y, por fin, cómo encarar nuestra realidad, lo que nos pasa, aquello por lo que caminamos.

Está muy bien este texto del diario íntimo de la Venerable Marta Robin. Y está más que bien porque pudiera haber confusión entre el sufrimiento, las cruces que llevamos, y el origen de las mismas. Y nuestra hermana no tiene la más mínima intención de equivocarse en esto.

La Providencia de Dios, sabemos, provee… aunque no siempre nos guste lo que provee para nosotros.

Muchas veces, al respecto del sufrimiento, del dolor, del pasarlo mal, se ha dicho que no conviene ir tras el mismo porque sería como buscar sufrir por sufrir como si eso, ante Dios, supusiese una especie de victoria nuestra. Y, claro, Marta Robin, que sabe más que bien que eso es algo fuera de lugar, nos lo dice bien claro… para que no haya duda alguna.

Ella, ni busca el sufrimiento, las cruces, ni huye de él.Leer más... »

La Palabra del domingo - 18 de agosto de 2019

Sab, 2019-08-17 17:36

 

Lc 12, 49-53

 

“Dijo Jesús a sus discípulos: ‘He venido al mundo a prender fuego a la tierra; ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? Desde ahora estarán cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra’”

COMENTARIO

Fuego purificador

 

Ciertamente, no son pocas las veces en las que el Hijo de Dios pareciera que gusta de hacer sufrir a sus hermanos los hombres. Sin embargo, lo que en realidad pasa es que hay muchas cosas que no queremos escuchar porque creemos no nos convienen.

Aquel hombre, que había nacido en Belén porque estaba escrito que allí iba a hacer, tenía una misión que cumplir. Y sabemos, bien que lo sabemos, que la misma ni era fácil ni tampoco iba a ser entendida todos. Ya sabemos cómo acabó la cosa…

De todas formas, aquel hombre, decimos, tenía que hacer algo y lo iba a hacer por mucho que hubiera quien se opusiera a lo que debía hacer.

Hacer, lo que se dice hacer, era bien sencilla aquella misión: advertir.Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Dos mundos, dos realidades

Gio, 2019-08-15 17:07

Cualquiera que haya leído la obra del profesor de Oxford sabe que tenía claras preferencias por determinadas realidades y que, por tanto, no las tenía por otras. Es decir, que era, en tal aspecto, claro y contundente y así se mostraba en aquello que dejó escrito y que solemos resumir en El Hobbit y El Señor de los Anillos. De todas formas, de hilar fino y atrevernos con otras obras suyas, es bien cierto y verdad que pasa lo mismo aunque, de todas formas, en las obras aquí citadas no hay duda alguna sobre lo que queremos decir.

En el blog ya hemos escrito sobre el Bien y el Mal porque es un tema muy a tener en cuenta. Y es que nos muestra que el autor de estos libros sabía muy bien a qué atenerse en tal aspecto y bien que lo refleja en las muchas páginas de sus obras. Pero ahora, como decimos, no vamos a hablar de eso sino de lo que, en general, es el “ambiente” físico de la obra de Tolkien padre.

En realidad, lo que decimos que es el “ambiente físico” de lo que nos dejó escrito este perseverante y eficaz profesor dice mucho de su forma de ser y, en fin, de lo que es, al fin y al cabo, una cosa y la otra.

Vamos a establecer, por decirlo así, dos realidades bien diversas: aquella que supone lo bueno y mejor y… la otra, lo malo y peor. Y, aunque se nos pueda tildar de superficiales es bien cierto que las cosas son como son y así están escritas por alguien con mucha más sabiduría que quien esto garabatea. Y a ello nos atenemos.Leer más... »

Un amigo de Lolo – “Libro a libro” - Sobrenaturalizar el sufrimiento

Mar, 2019-08-13 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Sobrenaturalizar el sufrimiento

 

”El sufrimiento por el sufrimiento repele en el conjunto de perfecciones divinas.” (El sillón de ruedas, p. 102)

 

Si hay un tema en el que destaca nuestro Beato Manuel Lozano Garrido es, sin duda, el del sufrimiento.

Sufrir, como todos sabemos, no es pasarlo bien sino, al contrario, pasarlo mal y más que mal. Y Lolo, a lo largo de su corta vida, mostró y demostró que sufría físicamente aunque, al parecer, al su alcance estaba algo que no siempre somos capaces de hacer.

Sí, sufrimos muchas veces y otros muchos momentos de sufrimiento llegarán a nuestra vida porque, al fin y al cabo, el ser humano vive entre eso, entre sufrimientos y gozos. Y no podemos negar los primeros ni no anhelar los segundos.

Sabemos, por tanto, que el Beato de Linares (Jaén, España) pasó por muy malos momentos que muy bien refleja en los libros que publicó a lo largo de su vida. Y en ellos podemos que el sufrir no lo tenía, digamos, como un mérito por el mero hecho de sufrir.

No. Manuel Lozano Garrido buscaba solución a sus sufrimientos físicos porque sabía que no podía ser otra la Voluntad de Dios que lo había creado y lo mantenía, ahí, en el mundo, para ejemplo y bien de muchos de su tiempo y, luego, de los que han venido y vendrán.

Ahora bien, podemos decir que una cosa es sufrir y otra, muy distinta, el cómo se sufre porque no es, precisamente, lo mismo.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Saber qué somos o cómo deberíamos ser

Dom, 2019-08-11 17:00

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Saber qué somos o cómo deberíamos ser

 

“Señor, yo soy vuestro pequeño instrumento, yo estoy aquí para hacer vuestra voluntad, para llevar a cabo todos vuestros deseos, para daros todo mi amor… y para cantar vuestras alabanzas.” (Cuaderno íntimo, 3 de enero de 1930)

 

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que cuando la fe dirige, de verdad, nuestra vida y existencia, hay realidades espirituales que caen por sí solas. Y queremos decir con esto que no habría, siquiera, que darlas a entender porque están ahí y son nuestras.

Sin embargo, no son pocas los casos de creyentes católicos a los que, demasiadas veces, se nos tiene que recordar las llamadas generales de la ley o, lo que es lo mismo, lo que debemos tener por verdad y razón de nuestro vivir en fidelidad a Dios.

La Venerable Marta Robin conocía más que bien su fe católica y lo que eso suponía en su vida. Es más, podemos decir que lo que hoy traemos aquí nos puede venir la mar de bien porque nos ayuda a ser mejores en nuestra fe católica.

Todo lo que nuestra hermana en la fe nos dice es, pues, más que valioso para nosotros y no podemos tenerlo por no dicho o escrito sino, al contrario, por algo puesto ahí por mano de quien supo ver, entender y amar.

Así, por ejemplo, decir que ella (digamos, nosotros) es el instrumento más pequeño del Señor, supone que reconoce su humildad y eso es saber a qué atenerse en este tipo de realidades espirituales. Ser, saberse, pequeño supone verse, en realidad, cómo se es y cómo somo ante Dios. Y eso, también, supone ver las cosas como de verdad son.Leer más... »

La Palabra del domingo – 11 de agosto de 2019

Sab, 2019-08-10 18:08

 

Lc 12, 32-48

“32 ‘No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. 33 Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla; 34 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

 

35 ‘Estén ceñidos vuestros lomos y las lámparas encendidas, 36 y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. 37 Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. 38 Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos de ellos! 39 Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. 40 También vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.’ 41 Dijo Pedro: ‘Señor, ¿dices esta parábola para nosotros o para todos?,’

 

42 Respondió el Señor: ¿Quién es, pues, el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para darles a su tiempo su ración conveniente? 43 Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. 44 De verdad os digo que le pondrá al frente de toda su hacienda. 45 Pero si aquel siervo se dice en su corazón: “Mi señor tarda en venir”, y se pone a golpear a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a emborracharse, 46 vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los infieles. 47 ‘Aquel siervo que, conociendo la voluntad de su señor, no ha preparado nada ni ha obrado conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes; 48 el que no la conoce y hace cosas dignas de azotes, recibirá pocos; a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quien se confió mucho, se le pedirá más”.

 

COMENTARIO

 

Vigilantes debemos estar y ser

 

No son pocas las ocasiones en las que Jesucristo, hermano nuestro, Hijo de Dios y Dios mismo hecho hombre, dice esto que hoy nos dice. Y es que, como bien sabemos, tanto los que entonces le escuchaban como los que ahora le escuchamos… en fin, somos más que duros de corazón.

El caso es que todo tiene que ver con nuestro bien espiritual. Es decir, el Hijo de Dios nada malo quiere para nosotros sino, al contrario: lo mejor y lo más bueno que su Padre del Cielo, además, anhela para su descendencia.

Nos lo dice de muchas maneras porque sabe más que bien que necesitamos explicaciones que nos lleguen al corazón y a la mente. Y la de ahora abunda en ejemplos porque es la manera más sencilla de dar a entender… y que entendamos.

Hay algo que debemos tener muy en cuenta: a nosotros sólo nos debe interesar el Cielo. Y, para eso, en primer lugar, debemos tener por lo que son, las cosas del mundo; y, luego, atender, más bien a las que nos llevan al definitivo Reino de Dios. Y otra forma de ver las cosas es una que lo es equivocada y más que errada.

Debemos, estar, pues, vigilantes.

¿Acaso, a este respecto, Dios va a venir de repente?

Sólo podemos responder a esto que sí: Dios puede venir de repente. Pero no lo hará sin avisar porque ya quedado más que dicho en las Sagradas Escrituras que ha de volver. Avisados, pues, estamos y más que avisados estamos.

Debemos vigilar. En primer lugar, debemos vigilar nuestra vida; luego, nuestra alma y, en fin, todo aquello que, al fin y al cabo, nos lleva (o no) al Cielo. Si lo hacemos y somos perseverantes en tal forma de hacer las cosas estamos más que seguros que nuestros esfuerzos serán tenidos en cuenta por nuestro Creador. Y es que el Señor sólo quiere que nosotros estemos cabe sí. Otra cosa no anhela quien nos ha creado y mantiene.

Hay quien, a este respecto, se confía en demasía. Y queremos decir con esto que, por decirlo así, como no es conocida la hora y la fecha en la que de volver Jesucristo al mundo y eso no se sabe… en fin, que hacen de su capa un sayo y actúan como si, en efecto, nunca hubiera de volver.

Es más que seguro que quien así actúa ha de caer en múltiples tentaciones que le presente Satanás, el Enemigo de Dios y nuestro. Y es que siempre es posible rectificar… Y eso es lo que se cree.

Hay algo que, en lo referido a esto, nos dice Jesucristo, nuestro Maestro, yque no deberíamos olvidar nunca: seremos retribuidos.

En efecto, nosotros seremos retribuidos por Dios según haya sido nuestra actitud y nuestra forma de hacer las cosas. Así, si se nos han dado muchas gracias y dones y no los hemos aprovechado sino, a lo mejor, al contrario… en tal caso, el mal que nos vendrá será grande. Y si se nos dado poco… poco tendremos en contra.

En realidad, no es poco lo que se nos dice. Y lo que se nos dice se nos dice por nuestro interés espiritual porque, al fin y al cabo, la vida que vale la pena tener en cuenta (porque es para siempre) es la que viene después de la muerte. Y no es que la que vivimos en el mundo no tenga importancia sino que no tiene tanta importancia como, muchas veces, nos creemos.

 

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que no atienden las necesarias palabras de Su Hijo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que miran para otro lado cuando se les advierte de lo que deben hacer en su bien espiritual.

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

Padre Dios; gracias por darnos a entender que debemos estar vigilantes para no caer en tentación.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

Eleuterio Fernández Guzmán 

 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Palabra de Dios; la Palabra.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Cuando la pérdida es ganancia

Gio, 2019-08-08 17:18

 

“Así debe ser!, ¡así debe ocurrir!, cuando las cosas importantes, las cosas realmente importantes, están en peligro, alguien debe perderlas, alguien debe sacrificarse para que sus seres queridos, sus amigos y su pueblo las conserven”.

Rodrigo Álvarez Zenteno, “Dos respuestas al final del camino”

en “Tolkien: raíces y legado”.

 

No hay duda alguna, lo dijo nuestro profesor, que él había tomado conciencia de que había escrito una obra católica cuando revisó El Señor de los Anillos. En un principio, no había tenido tal intención pero, como era de esperar en un hombre de fe profunda y arraigada en su corazón, le salió lo que debía salir…

Hay muchos temas que podríamos traer aquí sobre la influencia de su catolicismo en una obra tan extensa (felizmente extensa, podemos decir) como es El Señor de los Anillos. Pero hay uno que muestra el fin mismo de la vida de quien sabe que debe sacrificarse por los demás hasta, si es necesario, dar su vida por todos. Y es, exactamente, lo que hizo Jesucristo. Y el profesor de Oxford nos muestra tal posibilidad en más de una ocasión, con más de un personaje y muestra y demuestra que sí, que eso es posible y que, a veces, es la única salida ante una determinada situación.

El título de este artículo, el que dedicamos al mundo de Tolkien, tiene todo ver con lo que supone, en efecto, darse para el prójimo que es, y al cabo, una característica típica de quien no piensa, en exclusiva, en sí mismo sino que tiene en cuenta las necesidades ajenas. Es bien cierto que a eso se le suele llamar solidaridad en grado sumo pero nosotros preferimos otro término, caridad, que encierra algo más que entregarse por una causa porque supone tener un sentido último para hacer eso. Y es en esto hay algo más que simple altruismo…Leer más... »

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" –Amar al prójimo

Mar, 2019-08-06 17:09

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Amar al prójimo

 

“Cada mañana, la ortopedia que una madre coloca sobre el tobillo inútil de un hijo, gustaría de abrocharla sobre esa planta suya de mujer que pisa con brío los adoquines y las aceras. El chaleco que se apura del jornal, un hombre se lo embute a la mujer o a la hija y tirita gozosamente en las frías madrugadas de invierno. El amor crece y se corona gloriosamente asumiendo el martirio de la criatura de elección. Se quema la vida por el doble de nuestra entraña y uno agoniza entre el revuelo de campanas que provoca el amor complacido.” (El sillón de ruedas, p. 102)

 

Es más que cierto, y sabemos que lo dijo Aquel que todo lo conocía, como Dios hecho hombre, y mucho había vivido como mortal, que hay algo en lo que se resume la Ley y los Profetas. Y sí, nos referimos al amor al prójimo.

Recordemos aquello: “y amarás al prójimo como a ti mismo”.

Esto es bastante sencillo de entender pero no siempre lo llevamos a cabo. Y es que son muchas las veces que no podemos recorrer la distancia que hay entre la teoría y la práctica. En principio, de todas formas, la cosa no parece tan difícil de comprender.

Amar al prójimo supone saber, primero, quién es; luego, aplicar la teoría que tan bien nos sabemos a tal quién es. Y ahí, muchas veces, fallamos.

Sobre esto no estaría mal recordar aquellas palabras de Jesucristo que venían a decir su madre y sus hermanos son aquellas personas que escuchan la Palabra de Dios y la llevan a sus corazones para luego, sacar de ellos el bien para el prójimo y el máximo y mayor amor para el Creador.

Bien. Ya sabemos a qué debemos atenernos si queremos saber a qué refiere nuestro hermano Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Iglesia que fundara Cristo y que, con el tiempo, se le dio el nombre de católica.

Nuestro Beato de Linares (Jaén, España) nos pone unos ejemplos de lo que es el amor al prójimo. De todas formas, es más que seguro que cualquiera que le esto (y quien no lo lea también) pondría ejemplos sin cuento de lo que es amar a nuestro prójimo.

Creemos, de todas formas, que lo que importa no es eso (con ser importante, por supuesto, porque centra el qué y el quién) sino que eso supone que el amor que mostramos por quien nos necesita es claro ejemplo de que hemos entendido, primero, la Palabra de Dios y, luego, que la hemos llevado a la práctica de forma correcta, como Dios quiere que sea llevada.

A veces, sí, el amar al prójimo supone un martirio. Y lo supone porque se es mártir en el sentido más directo: testigo. Y es que se testifica sobre el Amor de Dios hacia sus criaturas y porque, desde tal Amor, se aprende lo que es amar a quien lo necesita (¿No estamos nosotros más que necesitados de tantas necesidades espirituales y, por eso, Dios nos ama tanto?)Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Sin dudarlo

Dom, 2019-08-04 17:05

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Sin dudarlo

 

“¡Oh!, es verdad, tengo el espíritu y el corazón llenos de luz y de verdad!” (Cuaderno íntimo, 3 de enero de 1930)

 

En el diálogo que mantiene la Venerable Marta Robin con la Virgen María y su hijo, Jesucristo, es bien cierto que sabe que tal relación no es algo que queda vacío o que, por decirlo así, tiene un único recorrido que va desde su corazón al de su Madre del Cielo y su Señor. No. Nuestra hermana francesa sabe que es mucho más.

Cuando se mantiene una sana y espiritual cercanía con Dios se sabe más que bien que cerca de la misma está la Madre de Dios y cerca de la Madre de Dios está Jesucristo, Único hijo engendrado y no creado por el Padre Todopoderoso.

Que eso se comprenda de tal manera quiere decir que es más que probable que el corazón que recibe tan especial cercanía ha de verse influenciado de alguna, buena, manera.

Nosotros, muchas, demasiadas veces, creemos que la relación que mantenemos con Dios es unidireccional. Es decir, sí, creemos en el Todopoderoso pero se nos antoja más que difícil que nuestro Creador tenga, para nosotros, algo más que una relación de Padre. Vamos, que creemos que no se nos acerca tanto como nosotros quisiéramos.

El caso es que ahí, en que nosotros queramos, está el quid de esta cuestión. Y la Venerable Marta Robin, que tiene, claro está, una más que buena relación con la Madre y con el Hijo, nos viene a decir en qué se sustancia la misma.

, ella sabe que amar a Dios sobre todas las cosas, tener a Jesucristo por Dios mismo hecho hombre y tener lo más cerca posible del corazón a la Virgen María, es un buen medio de acercarse lo más posible a Quien todo lo ha hecho y mantiene.Leer más... »

La Palabra del domingo - 4 de agosto de 2019

Sab, 2019-08-03 17:28

 

Lc 12, 13-21

 

“13 Uno de la gente le dijo: ‘Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo’. 14 El le respondió: ‘¡Hombre! ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?’ 15 Y les dijo: ‘Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes’. 16 Les dijo una parábola: ‘Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; 17 y pensaba entre sí, diciendo: ‘¿Qué haré, pues no tengo donde reunir mi cosecha?’ 18 Y dijo: ‘Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, y edificaré otros más grandes y reuniré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.’ 20 Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?’ 21 Así es el que atesora riquezas para sí, y no se enriquece en orden a Dios’”.

 

 

COMENTARIO

 

Los verdaderos bienes, los mejores

 

No es nada extraño que quien conocía al Hijo de Dios quisiera que, de alguna manera, interviniera en su vida. Y es que, habiendo visto o habiendo conocido lo que era capaz de hacer… en fin, nada impedía que, eso, pusiera cierto orden en la vida de sus discípulos o seguidores.

Jesucristo, sin embargo, sabía más que bien la misión para la que había sido enviado al mundo. A lo mejor había quien creía que estaba aquí para poner cierto orden en la vida de los hombres. Al contrario, por decirlo así, era la verdad: había venido al mundo a prender fuego al mundo para que el fuego de la Verdad de Dios y de la Ley del Padre purificara lo impuro.

Eso, podemos decir, tal forma de ver las cosas, no era demasiado bien entendida por aquellos que al mirar al hijo de José y de María veían, digamos, un instrumento que se podía utilizar, hacer uso de él según fueran las necesidades de cada cual.Leer más... »

J.R. R. Tolkien -Ventana a la Tierra Media – El Espíritu de la Tierra Media

Gio, 2019-08-01 17:18

Desde que los Elfos despiertan en Cuiviénen hasta que, por ejemplo, Frodo y sus compañeros embarcan hacia las Tierras Imperecederas después de salir victoriosos en la Guerra del Anillo, es bien cierto que pasaron muchos siglos. Es más, miles de años discurrieron en los que tantas cosas acaecieron y de las que, lógicamente, nada de ellas vamos a decir aquí porque siempre nos quedaríamos cortos, muy cortos. 

Podemos decir que ellos, aquellos Primeros Nacidos, miraron hacia arriba y vieron las estrellas porque aún no había ni Sol ni Luna. Y quedaron maravillados con aquel espectáculo nocturno. Y entonces, precisamente entonces, creemos que pronunciaron sus primeras palabras que eran expresión, seguro, de admiración y de gozo. 

Sin embargo, y como no puede ser de otra forma cuando alguien escribe, hay un hilo que une toda esa trama que es, decimos, no sólo extensa sino, en los corazones de los lectores, gozosa y abarcadora de todo aquello por lo que vale la pena no sólo leer sino, incluso, vivir. 

Es bien cierto que J.R.R. Tolkien, a lo mejor, no quiso que eso pasase eso. Es decir, que en un principio no dijo, por ejemplo, “ahora voy a escribir de forma que pueda deducirse, alegóricamente, algo de todas las letras que puede dejar plasmadas”. Leer más... »

Un amigo de Lolo – Amor de Dios

Mar, 2019-07-30 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Un amigo de Lolo – Amor de Dios

 

Amor de Dios, “ritornello” en la única y maravillosa sinfonía de su tarea creadora; amor que aflora apuradamente sobre un cúmulo de estropicios para recoser con ardor el tesoro de la ilusión, de la belleza, del amor universal, que se remontan en la gloria de la felicidad.” (El sillón de ruedas, p. 100)

 

Creemos que la expresión musical “ritornello” viene a querer decir la repetición de una determinada sección en una pieza musical. Vendría a ser, claro, como un volver a escuchar lo mismo o, en término generales, un recordar lo que ha sido antes interpretado.

El Beato Manuel Lozano Garrido, a la sazón Lolo, hace un uso más que conveniente de tal término para hablarnos del Amor de Dios porque, en efecto, cierta forma de ser del mismo se repite, por según cómo somos, muchas y más que muchas veces.

El caso es que si hablamos de aquella obra creadora de Dios, la Creación, así, con mayúscula, no podemos decir ni sostener que una vez llevada a cabo el Todopoderoso se olvidó de ella y la dejó, por así decirlo, sola y a sus anchas. No. Lo contrario es la verdad: creó, sí, Dios pero hasta hoy mismo nunca ha dejado sola ni sin su compañía a la Creación. Es decir, que hoy mismo (y mañana y siempre) la mantiene.

Decir eso supone mucho. Supone, por ejemplo, que sea la que haya sido a lo largo de la historia de la humanidad la actuación de su semejanza, nuestro Creador siempre ha salido en su defensa y auxilio. Y baste, por ejemplo, el caso de Noé y el diluvio universal o de la salvación del esclavizado pueblo judío en Egipto, etc.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Pedir lo importante

Dom, 2019-07-28 18:19

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Pedir lo importante

 

Mi divino Jesús, que vuestro amor y vuestra gracia sean siempre conmigo.” (Cuaderno íntimo, 2 de enero de 1930)

 

Desde que el ser humano descubrió que existía Dios y que el mismo podía escuchar aquello que se le decía a través de la oración, han sido millones y millones de personas las que se han dirigido al Todopoderoso para eso: para pedir.

Así, en la necesidad o, simplemente, en el agradecimiento, muchos seres humanos creyentes en el Creador, han tenido a bien confiar en ser escuchados por Aquel que los había puesto en el mundo y que, como Padre, nada malo quería para ellos.

La Venerable Marta Robin hace esto o, lo que es lo mismo, también pide. Pero no lo hace con cosas de poca importancia o, digamos, egoístas sino que va al centro de lo que verdaderamente importante y que nunca deberíamos olvidar aunque, claro, muchas y demasiadas veces lo hacemos y nos centramos en cosas, más bien, mundanas.

Ella, pues, nuestra hermana en la fe, sabe a qué atenerse. Y aquí, en un texto tan poco extenso como el que hemos traído hoy al blog, nos dice más que mucho.

El bien supremo, aquel que todo creyente busca, no puede tener que ver con aquello que, en el mundo, se pudre y acaba perdiéndose. No. Nosotros debemos volar tan alto que las cosas de la tierra, lo horizontal, quede lejos, muy lejos y sea Dios, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, sean el destino de nuestra alma, nuestra ansia o, en fin, el mejor y mayor (único) anhelo.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 28 de julio de 2019

Sab, 2019-07-27 17:09

 

Lc 11,1-13

 

“1 Y sucedió que, estando él orando en cierto lugar, cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: ‘Señor, enséñanos a orar, como enseñó Juan a sus discípulos.’

2 Él les dijo: ‘Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino, 3 danos cada día nuestro pan cotidiano, 4 y perdónanos nuestros pecados porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación.’ 5 Les dijo también: ‘Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, 6 porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle’, 7 y aquél, desde dentro, le responde: ‘No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos’, 8 os aseguro, que si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite.’ 9 Yo os digo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. 10 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 ¿Qué padre hay entre vosotros que, si su hijo le pide un pez, en lugar de un pez le da una culebra; 12 o, si pide un huevo, le da un escorpión? 13 Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!’

COMENTARIO

 

Oportunidad e inoportunidad en la fe

Que los discípulos más allegados de Jesús le pidiesen que les enseñase a orar no era nada extraño. Ellos veían, aquellos doce hombres contemplaban, cómo el Maestro pasaba muchos momentos dedicados a hablar con su Padre Dios. No podían, por eso, más que ansiar conocer, al menos conocer, cómo se podía hacer eso. 

Sin duda que Cristo era ejemplo para ellos. En esto, además, era el mejor ejemplo porque su oración ellos veían que era profunda (¿Qué pensaron cuando, en su momento, en el Gethsemaní lo vieron orando de aquella forma?) y, siquiera pensar que podían hacer lo mismo les debía producir gran gozo. 

Y Jesús no lo duda.

Ya podemos imaginar que la oración que les iba a enseñar la tenían más que aprendida. Conocido por sí que era Dios hecho hombre, nada mejor para Él que saber cómo debían dirigirse a su persona para pedir y, también, para dar las merecidas gracias al Creador. 

Aquella oración, el Padre Nuestro, es, desde entonces, la que ha llevado al pueblo elegido por Dios al puerto de la salvación eterna a través de la posterior muerte de Su Hijo. Y es con ella con la que el ser humano creyente cristiano ha sido capaz de entablar gozosos encuentros con el Todopoderoso. 

Pero este texto del Evangelio San Lucas contiene mucho más y es muy rico en cuanto a riqueza espiritual. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media. Tolkien, algo de su vida en su obra

Gio, 2019-07-25 18:10

Es bien cierto que, a la hora de escribir, hay autores que se basan, únicamente, en lo que su mente, a través de la imaginación, puedan proporcionarles.

Hay, sin embargo, quien es capaz de hacer valer su propia vida, las experiencias habidas a lo largo de la misma así como todo aquello que le pueda haber pasado, hacer valer, decimos, todo eso (y mucho más que cada cual sabe y conoce mejor que nadie) para que quede reflejado en su obra.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que nuestro autor, el profesor de Oxford J.R.R. Tolkien, es uno de los autores citados arriba y da muestras, más que suficientes, a lo largo de su obra.

A esto bien lo podemos llamar, por tanto, “huellas de vida en su obra” porque son eso: reflejos de lo que le pasó en lo que, luego, sucedió a sus personajes.

Como es lógico, aquí no vamos a hacer una relación tan exhaustiva de lo que decimos que no haya nada más que decir. Y es que ni entra eso en nuestra capacidad (otros habrá y hay que conozcan mucho mejor que quien esto escribe la obra de Tolkien) ni podemos hacerlo porque, a lo mejor, esto resultaría interminable. Sin embargo, sí vamos a poner algunos casos que de memoria recordamos y que puedan apoyarnos en lo que aquí decimos que, es seguro, otros mucho más preparados habrán dicho antes.Leer más... »

Un amigo de Lolo – Confianza en Dios

Mar, 2019-07-23 17:04

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Un amigo de Lolo – Confianza en Dios

“La misma ocultación desconcertante de Dios hay que valorarla dentro de su generosidad. Si en ella se reitera el fango y la humillación suyos, el Señor sólo nos pide que colaboremos con la simple aprobación del Misterio e insiste en que no nos importe, ya que a nosotros nos queda, junto a la lima, la garlopa o las teclas de máquina, cierta intimidad divina que recrea en cada latido la futura dicha, que algún día hemos de paladear sin cortapisas.” (El sillón de ruedas, p. 107)

Confianza.

Esta palabra, que dice más que mucho de quien la pone en práctica, es un buen hilo de unión entre Dios y su semejanza y, aquí entendemos, de aquella que cree que el Creador es el Único Dios existente, que todo lo ha creado y mantiene y que es inmensamente Bueno y Misericordioso.

Así dicho, en general, nosotros manifestamos confianza cuando nos entregamos en manos, por así decirlo, de alguna persona. Y eso es lo que debemos hacer con Dios.

El Beato Manuel Lozano Garrido, que sabe muy bien que confiar en Dios no es sólo importante sino más que conveniente para sus hijos, reconoce muchas veces que Dios, que nos perdona siempre, nos espera, también siempre, cerca de su corazón. Y por eso nos pide lo que aquí y hoy nos pide.

Sí. Es más que cierto que hay muchas realidades espirituales que son un verdadero misterio para nosotros. Y así, el Misterio, con mayúsculas, que puede ser el destino que Dios nos tiene preparado, hacia dónde vamos si seguimos su santa Voluntad es, eso, un gran Misterio.

¿Qué hacer, pues, en tal caso?Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Esto es la fe

Dom, 2019-07-21 17:56

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

Esto es la fe

 

¡Oh amor!, ¡Oh misterio! Inconcebible, maravilloso misterio: yo vivo en Dios; no soy yo quien vive, es Jesús, mi bien amado Jesús quien vive en mí. ¡No comprendo plenamente pero conozco esta joya, este incomparable misterio! ¡A Él todo la gloria!” (Cuaderno, 26 de diciembre de 1929)  

 

Es bien cierto y verdad que nosotros, los que nos consideramos hijos de Dios, en fin… sí, es cierto y verdad, decimos que hay realidades espirituales que no acabamos de comprender. Y por eso, no dejando de creer en ellas, llamamos misterio a lo que, por eso mismo, aceptamos como verdad de fe. Y creemos, por fe creemos.

La Venerable Marta Robin, que suponemos también entendía que las cosas, en materia de fe, son así, era de las personas que creen que eso, el misterio, es crucial para nuestra vida de fe. Y, por eso, no lo alejaba de su corazón sino que, al contrario, lo aceptaba y tomaba como suyo. Y eso es lo que hace este texto escrito hace muchos años.

Fue San Pablo quien dijo eso. Es decir, lo que hoy nos dice nuestra hermana en la fe: es Cristo quien vive en mí.

Eso, así dicho, es muy bonito y está muy bien decirlo. Y está bien porque es verdad y porque es, además, lo esencial de nuestra fe católica. Leer más... »

La Palabra del Domingo - 21 de julio de 2019

Sab, 2019-07-20 17:38

 

Lc 10, 38-42

 “38 Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. 39 Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, 40 mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose, pues, dijo: ‘Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile, pues, que me ayude.’ 41 Le respondió el Señor: ‘Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; 42 y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada.”

  

COMENTARIO

Los amigos de Jesús

En cuanto hombre que era, el Hijo de Dios también tenía amigos. No nos referimos a los apóstoles que, por supuesto, eran amigos suyos sino a los que habían compartido su infancia y su amistad llegaba hasta ahora mismo, cuando había empezado su predicación entre el pueblo elegido por Dios. 

No podemos negar que aquellos amigos eran muy especiales. Y es que Marta, María y Lázaro se cuentan entre los que son importantes en la vida del Maestro. Y así como ahora lo vemos visitarlos, es más que seguro que muchas otras veces, no recogidas en los Evangelios, hizo lo mismo pues gustaba y gozaba con su compañía. 

Cada uno de ellos era como era. Es decir, tanto Marta, María como Lázaro tenían su forma de ser particular y en este texto del Evangelio de San Lucas, muestran, precisamente, eso.

 

Diversas actitudes ante la fe 

Ciertamente Marta estaba preocupada por atender lo mejor posible a la visita. Es decir, nos la podemos imaginar atareada de un lado para otro aunque, en realidad, no hace falta ni eso porque este texto bíblico ya nos lo dice: andaba atareada

Aquello, lógicamente, no era mala cosa porque quien recibe a alguien en su casa espera atenderlo lo mejor posible y que no pueda pensar que no lo tiene en cuenta como amigo. 

Marta, pues, dirige todo aquel movimiento que, esto sí podemos imaginárnoslo porque no se nos dice, que sería grande porque no es posible ni pensable que Jesús acudiera solo a visitar a sus amigos. Por lo menos, como poco, irían con él sus apóstoles que eran doce y no podemos dar por imposible que no fueran otros más.

Pensemos, por ejemplo que fuese Jesús con sus apóstoles. Entonces eran 13 personas que, de golpe y porrazo en una casa pueden causar un estrago grande en cuanto a circunstancias. Y eso era lo que estaba atendiendo Marta de la mejor manera posible que sería, seguramente, bastante buena. Y es que es casi seguro que tuvieran servidumbre y no vivieran ellos solos. 

 

Lo que verdaderamente importa

 

Que Marta le plantease a Jesús aquella situación (ella trabajando sin parar, María allí sentada sin hacer más que escuchar al Maestro) no es nada extraño. Sentía, es posible, hasta un poco de rabia por no poder sentarse a escuchar lo que decía su amigo a quien tan bien conocía desde hacía tantos años. 

Pero Cristo, como es de esperar, sale por otro lado que Marta no espera. 

Jesús había venido al mundo a enseñar lo importante y a desdeñar lo que era superfluo. Y eso era lo que procuraba que llegara a los corazones de aquellos que le escuchaban. Y eso era lo que hacía ahora con su amiga Marta que tan preocupada estaba con el hecho de que su hermana María no le echara una mano en la tarea de atender a la visita. 

Aunque Cristo no quisiera que aquello pudiera parecer una reprimenda lo era en toda regla. Marta debía comprender que sólo había una cosa importante: escucharlo a Él y, sobre todo, llevar a la práctica lo que enseñaba. Y no podía negar la hermana de María que esta estaba en mejor posición que la protestona y algo llorica Marta. 

 

PRECES

Pidamos a Dios por todos aquellos que creen que las cosas del mundo son más importantes que las de Dios.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren escuchar al Maestro.

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a querer escuchar la Palabra en boca de Cristo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

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J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Seres subcreados para otro mundo

Gio, 2019-07-18 17:21

 

A lo mejor parece muy simplista y sencillo pero las cosas son como son: existe el Bien y el Mal y aquí ya lo hemos dicho en artículo publicado hace algunas semanas.

Por eso, en el mundo de Tolkien hay seres buenos y otros que son malos o, como se dice hoy día, lo siguiente…

Es bien cierto, francamente lo decimos, que esto puede parecer demasiado simple pero es, ciertamente, la verdad.

Es evidente que, para quien haya leído nuestro autor, los malos y los buenos están perfectamente definidos. Sin embargo, no ha de estar mal poner a cada uno en su sitio. Así, por ejemplo, tenemos:Leer más... »

Un amigo de Lolo – El gran poder de Dios

Mar, 2019-07-16 18:01

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Un amigo de Lolo – El gran poder de Dios

 

“Entre los milagros, me quedo con este pasmo de la fórmula de la Redención.” (El sillón de ruedas, p. 103)

 

Para la salvación del ser humano que creía en Dios Todopoderoso hacía falta algo más que una simple solución. Y Dios, que siempre está a la altura de las circunstancias, sabía qué debía hacer.

Es bien cierto que el Creador, a través de sí mismo, como Primera Persona de la Santísima Trinidad o bien como Segunda, el Hijo, Jesucristo, el Mesías enviado al mundo para que el mundo se salve, ha llevado a cabo aquello que llamamos actos extraordinarios o, más popularmente, milagros.

No fue poco milagro, por ejemplo, sacar al pueblo elegido, el judío, de las garras de aquel Faraón amante de los esclavos y esclavizador de un pueblo como aquel que Dios había querido para sí. Y no fue poco milagro aquel que permitió que Moisés abriera las aguas para que el pueblo que conducía se salvase de la ira de un hombre egipcio lleno de odio y de rabia por haber dejado escapar a tan buen número de esclavos.

Así, a lo largo de la historia de la humanidad que ha creído, precisamente y no por casualidad, en el poder inmenso e infinito de Dios, han sido muchos los casos que a través del poder del Todopoderoso, por ejemplo, seres humanos comunes pero tocados por la mano del Creador, han sido capaces de resucitar muertos, curar enfermedades, solventar problemas de hambre de aquellos que estaban necesitados, etc.

Con todo esto queremos decir que el milagro, el hecho extraordinario (porque lo ha sido y lo es) que se ha ido produciendo a lo largo de la historia de la salvación ha sido posible porque Dios ha podido hacerlo o porque su poder ha permitido que el ser humano lo haga o, por fin, porque Él, hecho hombre, lo ha llevado a cabo sin problema alguno…

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido sabe que hay un milagro por encima de todos que ha de ser muy tenido en cuenta. Y es que desde él y por medio de él, nosotros, pecadores como somos, hemos podido alcanzar, digamos, el estatus de “salvables para la vida eterna”.

Es más que acertado y simpático que Lolo nos diga eso de que le produce pasmo o, vamos, que se queda pasmado, ante el milagro de la Redención, así escrita, con mayúscula.Leer más... »

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