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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2021-10-15T17:07:37Z
Mis à jour : il y a 10 heures 27 min

Una ventana a la Tierra Media - Héroes de lo ordinario

mar, 2021-10-12 17:37

En efecto, en los grandes acontecimientos suele haber héroes que son aquellos que se entregan a la tarea encomendada y la llevan a cabo de forma perfecta, según lo que estaba establecido para ello yendo más allá, seguramente, de lo que a lo mejor debían hacer. Y por eso son admirados y recordados por las generaciones posteriores a los acontecimientos que los llevaron a comportarse como tales y, pues, a serlo. 

Sin embargo, según tenía por bueno y mejor J.R.R. Tolkien, en lo ordinario de cada día había no poca heroicidad y, claro, no pocos héroes… 

El caso es que esto lo traemos aquí a colación de lo que dice, en un momento determinado, Eduardo Segura en su libro “J.R.R. Tolkien – El mago de las palabras” que, si bien pudiera considerarse un libro sencillo (ni en el número de páginas ni en el lenguaje utilizado es grandilocuente porque su autor, claro, no quiere serlo pues no es el caso ni el momento ni toca serlo, por así decirlo) viene la mar de bien para conocer al escritor que todos tenemos presente en nuestra vida. 

Pues bien, como decimos, en un momento determinado, al hablar de cómo era en el fondo el autor de “El Hobbit” (etc.) nos dice que Tolkien padre “meditaba sobre la heroicidad que se esconde en las cosas de cada día”. Y eso nos ha llevado a pensar que sí, que también hay héroes que hemos dado en llamar “de lo ordinario”. 

¿Qué es, por tanto, lo ordinario y cómo se puede ser un héroe así? 

Para empezar, está más que bien que J.R.R. Tolkien meditara, pensara en profundidad, sobre esto que, en principio, pudiera parecer tema de poca importancia cuando, al contrario, es más que importante porque abarca el mayor tiempo de la vida y forma de ser de las personas. Y es que lo ordinario es lo común, por así decirlo. 

Digamos, por tanto, sobre esto, que lo ordinario y su cumplimiento a la perfección (y de ahí la heroicidad) pues ¿puede haber mayor proeza o hazaña que cumplir con lo que se debe cumplir en cada momento? Y, repetimos lo de “en cada momento” pues ahí reside la cosa: en no envalentonarse con lo grande sino en perseverar en lo pequeño, ordinario, de cada día. Y eso aplicado a los personajes que caminan por la Tierra Media. 

Así, por ejemplo, podemos considerar un héroe a quien: 

- Sabe levantarse cada mañana y no se desmorona ante lo que debe hacer (ya sea arreglar un jardín, caso de Sam, forjar espadas o hacer arcos…),

 

- No quiere poner mala cara cuando se le echa sobre su espalda un trabajo que considera exagerado pero lo cumple,

 

- Sabe soportar las impertinencias de algunas razas que les son esquivas pero no quiere que la cosa vaya a más,

 

- Sabe mantenerse fiel a la misión que tiene encomendada y lo hace en cada acción que lleva a cabo, en cada omisión…,

 

- Tiene en cuenta los pequeños detalles y procura que ninguno de ellos se pase por alto,

 

- Es capaz de hacer el bien en las dosis necesarias sin que se sepa quién es quién lo hace,

 

- No se deja amedrentar por el Mal ni en las pequeñas cosas… sobre todo en las pequeñas cosas, 

 

¿Ven ustedes? Hay héroes en lo ordinario, héroes de lo ordinario en la Tierra Media porque en las cosas de cada día está la semilla del todo.

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

 

12 de octubre: cuando se tiene tanto que celebrar…

lun, 2021-10-11 18:19

Ya sabemos que hoy día las cosas se han sacado de madre, por así decirlo, en muchos aspectos de la existencia. Y una de ellas es lo que fue, al suceder, y lo que supuso, luego, el descubrimiento de América que, como todos sabemos, acaeció un día como hoy pero de 1492. 

En torno a la llamada “Leyenda negra” que se ha suscitado, seguramente desde hace mucho tiempo, en contra de España, de su historia y de lo que fue la misma, es bien cierto que se dicen exactas barbaridades pues ya sabemos que cuando las cosas no son del pensar de según qué tipo de personas lo mejor que saben hacer es meter la pata. Y la meten más que bien y en este tema, el que hoy tratamos, la meten y la remeten y no quieren sacarla del sito para nada de nada pues ahí viven, en su ignorancia, tan contentos de haberse conocido. 

Sabemos que es muy políticamente correcto hacer eso de respetar las costumbres ajenas. Lo que pasa es que cuando tales costumbres se desbarran y, así, por decirlo pronto, suponen una afrenta a la humanidad lo que toca ser es verdaderamente intolerante con ellas. Y no vale ningún comportamiento como el que decimos arriba, el políticamente correcto, ni nada por el estilo pues lo que es una barbaridad es una barbaridad lo diga quien lo diga. 

Y ahí estaban aquellas costumbres de algunos lugares de la no descubierta América consistentes en sacrificar seres humanos. Es decir, era algo propio del sitio aquel que, en muchos pueblos indígenas, se tuviera por costumbre coger a una persona, colocarla en el sitio apropiado para la cosa, rajarle el cuerpo de parte a parte, sacarle el corazón y tirar el cuerpo por las escaleras del templo de que se tratase. Y luego, como podemos suponer, lo más propio de aquella costumbre era “comerse” el cuerpo del sacrificado. Y eso era una costumbre que, al parecer, hay que respetar porque es propio de aquella idiosincrasia… 

Y llegan los “invasores” españoles al lugar de marras. Y, claro, dado las costumbres occidentales de respetar la vida de los seres humanos (a no ser que alguno se empeñara en no respetar la ajena, claro está, y como es este caso precisamente) no tuvieron a bien seguir permitiendo que a miles y miles de personas (espanta sólo leer las cifras de seres humanos sacrificados al año, por ejemplo, por los aztecas) se les diera el pasaporte para el otro mundo porque había algún descerebrado que creyera que con la muerte de tales personas se iba a aplacar el ser de un dios imaginario y sanguinario. 

Y pasó lo que tenía que pasar y que ha pasado a lo largo de la historia de la humanidad: guerra habemus. Y es que estamos más que seguros que en tal momento no cabía diplomacia que valga con aquellos que de matar al prójimo, así, de forma bastante sanguinaria, hacían su vida ordinaria pues según las cifras no habría día que allí no hubiesen sido sacrificadas miles (al menos cientos; una, hubiera sido excesivo) de personas, incluyendo niños. Y sobre esto, es alucinante que cuando un niño lloraba ante tal situación (¿Quién no lo haría?) se creía que era signo de que iban a haber grandes lluvias… En fin… Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 10 de octubre de 2021

sam, 2021-10-09 00:52

Como es obvio, hoy no es domingo 10 sino sábado, 9 de octubre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 10, 17-30

 

“17 Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro y arrodillándose ante él, le preguntó: ’Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?’ 18 Jesús le dijo: ‘¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. 19 Ya sabes los mandamientos: = No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, = no seas injusto, = honra a tu padre y a tu madre.’= 20 El, entonces, le dijo: ‘Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.’ 21 Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: ‘Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los  pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.’ 22 Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes. 23 Jesús, mirando a su alrededor, dice a sus discípulos: ‘¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el  Reino de Dios!’ 24 Los discípulos quedaron sorprendidos al oírle estas palabras. Mas Jesús, tomando de nuevo la palabra, les dijo: ‘¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! 25 Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.’ 26 Pero ellos se asombraban aún más y se decían unos a otros: ‘Y ¿quién se podrá salvar?’ 27 Jesús, mirándolos fijamente, dice: ‘Para los hombres, imposible; pero no para Dios, porque todo es posible para  Dios.’ 28 Pedro se puso a decirle: ‘Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.’ 29Jesús dijo: ‘Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio,   30 quedará sin recibir el ciento por uno: ahora al presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna.’”

 

COMENTARIO

            

Seguir de camino hacia el otro lado del Reino de Dios

                                   

1.- Como seres humanos, sabedores como somos que hay algo más después de esta vida, anhelamos encontrarnos allí algún día, en el definitivo Reino de Dios llamado Cielo. 

Por eso, la pregunta que aquel joven rico hace al Maestro Jesús no deja de tener sentido pues, según él, o eso creía, había cumplido todo lo que la ley decía. Así, cuando Jesús le nombra los mandamientos, tan conocidos, del no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, etc., él es consciente, y así lo dice, que esa parte, la de la relación del hombre con Dios, en aras a ese cumplimiento, ya la lleva a cabo. Está, por eso, orgulloso. Y esto, francamente, es así. 

2.- Pero, como tantas veces pasa con Jesús, le tenía preparada una sorpresa que le iba a bajar, en aquel momento, de su pedestal de hombre de bien y de su contentura natural. 

Otras veces le preguntaron al Maestro que cuáles eran los mandamientos de la Ley de Dios. Él, resumiendo, los reduce a dos: amarás a Dios sobre todas las cosas, el más importante  y, por otra parte, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y aquí, en este segundo mandato, digamos que, general, radicaba la cuestión a debatir. 

¿Cómo se ama al prójimo? Puede hacerse, seguramente, de muchas formas. Pero para Jesús había una que era esencial: repartir, con el necesitado, lo que tenía, dejar de ser como era. También diría Jesús que a los pobres siempre los tendríamos con nosotros, consciente de esa realidad que es la pobreza y que, por eso, de Él había que aprender eso, dar al que no tiene, ofrecer al que no tiene. 

3.- El joven rico, como era eso, joven y rico, encuentra aquí un gran problema. Cuando se trata de una relación, digamos, teórica, con Dios: el no matar, el no robar…algo, digamos, de espíritu (aunque eso tenga su objeto en el otro), parece que está dispuesto. Ahora bien, cuando hay que bajar a la realidad misma de la entrega, al prójimo, desprenderse de lo propio, aquí, ahora, eso ya no parece ser de su gusto. En el joven rico ha privado su calidad de hombre, que vive en el siglo, antes que su calidad de hijo de Dios. Por eso se entristece, porque ha vencido el tener sobre el ser. 

De ahí que Jesús manifieste eso: “Qué difícil para los ricos entrar en el Reino de Dios”. Pero esa dificultad no lo era por el hecho de tener, sino por el hecho de no dar, de optar por la avaricia cuando había necesidad o por ejercitar esa otra forma de avaricia que es el dar lo que le sobra a uno (recordemos el hecho de aquella  viuda que da lo que, seguramente, era lo único que tenía). Leer más... »

J.R.R. Tolkien - Ventana a la Tierra Media – Aquel bendito insecto

mer, 2021-10-06 13:12

Sí, es cierto que alguien puede pensar que estamos desvariando al escribir sobre esto pero, dado los años que han pasado desde entonces y el resultado de todo aquello… en fin, que bien podemos agradecer que a Tolkien padre le pasara lo que le pasó en Francia, en aquellas trincheras malditas donde tantos murieron… 

En realidad, esto no es más un ejemplo de literatura-ficción que, dado de la persona de la que hablamos, en fin… que tampoco está tal mal. 

Pues bien. Estamos allí, en 1916 en plena Guerra Mundial (la primera de las dos que el siglo pasado, el XX, produciría para aberración y vergüenza del ser humano) Y nuestro autor, el oficial de comunicaciones J.R.R. Tolkien está enfrascado en la guerra, en cada batalla en la que se ve inmerso. 

La situación no es buena pues la guerra de trincheras, además de no ser demasiado vistosa es, al contrario, más que mortífera y no hay día que no mueran cientos y cientos de soldados por parte de los dos bandos. Y, por tanto, eso pasa en el del inglés milita aquel que ya había tenido ciertas ideas para escribir sobre un mundo nuevo

Entonces llega el momento clave. Y aquí podemos imaginar dos situaciones distintas que son, a saber:

 

-      A Tolkien padre no le pica el piojo que le podía transmitir la llamada “fiebre de las trincheras”.

-      Tolkien es herido e, incluso, muerto en alguna de las batallas en las que iba a intervenir y le pasa lo mismo que a muchos de sus amigos.

El caso es que si le hubiera pasado la primera de las situaciones y no hubiera sido devuelto a Inglaterra bien podía haberle pasado la segunda que era, verdaderamente, peor que contraer la dichosa fiebre. Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Dios es providente

dim, 2021-10-03 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Dios es providente

 

 “Cuando surge la lluvia se observa y se sabe de dónde cae y cuando falta el alimento se recuerda el ciclo del grano. Sobre la lluvia y el trigo, sobre la inseguridad del hombre, la confianza del Dios que asiste y provee. El pan, ya nos lo das, si trigo tiene el mundo. Que nos lo den también los hombres que lo guardan, los que lo pueden traducir a jornales y camisas, descanso y escuelas, pluses y montepíos.” (Mesa redonda con Dios, p. 219)

 

Seguimos acercándonos a “Mesa redonda con Dios”, el libro que el Beato Manuel Lozano Garrido regaló al mundo allá por los años sesenta del siglo pasado, el XX. Y lo hacemos con un nuevo capítulo del mismo de título “De qué se amasa el pan” que lleva, por decirlo así, por subtítulo, “Dánosle hoy” pues el mismo pertenece a una parte del Padre Nuestro con la que Lolo, en su saber hacer, nos entrega parte de su corazón y lo hace con las cosas cotidianas, a modo de parábola… 

En este texto de Lolo se entrevén varias cosas que tienen que ven con el hombre y, luego, con Dios… más que nada con Dios y con la confianza que nosotros debemos tener en nuestro Señor y Creador. 

Es cierto que, lo mismo que en una ocasión Jesucristo les dijo a los que le escuchaban que cuando oían tronar sabían que había tormenta al caer (y otra serie de ejemplos) nos dice Manuel Lozano Garrido que cuando suceden determinadas cosas que sabemos traen una consecuencia cierta que siempre se cumple… lo bien cierto es que estamos al cabo de calle, estamos seguros de eso. Pues lo mismo pasa aquí con Dios o, al menos, así debería ser y para nuestros corazones así debería parecer. 

Recordar algo como, por ejemplo, nos dice Lolo con el “ciclo del grano” supone manifestar que hay ese algo que lo tenemos en cuenta y que de tal forma ha calado en nosotros que lo tenemos presente cuando debemos tenerlo presente. Por lo tanto, eso ha de querer decir que lo traemos al ahora porque fue, sucedió, y que tal hacerlo presente supone una actualización de lo que ya sabíamos y que ahora, precisamente ahora, eso, recordamos. 

A nosotros debería darnos un vuelco el corazón al recordar, por tanto, algo que es crucial para nuestra existencia: Dios está siempre presente pero, sobre todo, provee lo que nos es necesario. 

Eso que decimos es una verdad más que cierta (por ser la Verdad de quien hablamos) pero reclama Lolo algo que nunca debería ser olvidado. Y es que eso de “a Dios rogando y con el mazo dando” es algo más que un refrán, una frase bien hecha o, en fin, algo más que expresión de una buena intención. Y es por lo que sigue. 

El ser humano ha de saber que procede de la creación del Todopoderoso y que, por lo tanto, el resto de seres humanos no ha venido de otra galaxia ni mucho menos de más allá aún sino que también ha sido creado por Dios. Y por eso el Beato de Linares (Jaén, España) reclama que hay quien, teniendo, haga lo posible para que tenga quien no tiene… 

Esto dicho así es bien sencillo: tener en cuenta al prójimo como parte fundamental de los Mandamientos de Dios no debería extrañar a nadie sino, al contrario, estar bien presente en el corazón de los hijos de Dios. Y por eso Lolo, que sabe muy bien que siempre no es así, escribe que no sea sólo Dios quien dé sino que también los hombres den de lo que tienen y eso se traduzca en un bien de carácter general. 

Todo, en suma, se resume en que el ser humano, que debe reconocer que Dios provee, no esconda debajo de ningún celemín su amor al prójimo sino que, al contrario, lo haga efectivo. Y sí, seguro que no es fácil hacerlo siempre pero si, al menos, se intentase alguna vez…

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

La Palabra para el Domingo - 3 de octubre de 2021

sam, 2021-10-02 01:01

 

Como es obvio, hoy no es domingo 3 sino sábado, 2 de octubre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

  

Mc 10, 2-12

 

“2 Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: ‘¿Puede el marido repudiar a la mujer?’ 3 Él les respondió: ¿Qué os prescribió Moisés?’ 4 Ellos le dijeron: ‘Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.’ 5 Jesús les dijo: ‘Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto. 6      Pero desde el comienzo de la creación, = El los hizo varón y hembra. =7  = Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, =8     = y los dos se harán una sola carne. = De manera que ya no son dos, sino  una sola carne.9 Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.’10 Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. 11    Él les dijo: ‘Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; 12 y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.”

 

 

COMENTARIO         

 

En el principio…

Este texto evangélico de Marcos nos muestra cómo la Ley de Dios no coincide con la de los hombres. Y es lo que pasa con el tema del matrimonio. 

En lo referido al matrimonio, alguna interpretación peculiar de la Ley de Dios había dado al traste con el verdadero sentido de lo que el Creador estableció en un principio. Es evidente que pretendían “cazar” a Jesús con la pregunta del repudio y el acta de divorcio. Sin embargo, no es menos cierto que el Mesías, que las tenía todas consigo, podía evitar, fácilmente, ese embate supuestamente difícil. 

Dice, también, Jesús: “Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre”. Esta frase, muy oída en muchas ocasiones, encierra esa Verdad que, en sí misma, dice mucho de la voluntad de Aquel. Cuando creó, cuando nos creó, en la figura de nuestros primeros padres, Dios no se conformó con hacer eso, que ya es suficiente, sino que manifestó, con la unión de ambos, un futuro establecido para el bien de la humanidad. 

Esa unión indisoluble, como era voluntad de Dios y como concepto y realidad, quedó bastante clara desde aquel momento. Eso no podía cambiarse. Por eso Jesús habla de “en un principio”, en aquel principio, cuando su Padre creaba, y creó, a aquellos que vendrían, luego, a traicionar su confianza; por eso, el Mesías entiende que se ha traicionado aquello y que Moisés, por la cerrazón y la dureza de corazón de aquellos semejantes suyos, estableció aquella “adaptación” de la Ley de Dios. Es claro que aquella forma de derivación de la norma fundamental de unión matrimonial era una solución temporal, adaptada a la forma de vida de aquel pueblo que Dios escogió como suyo. 

Pero Jesús que, como dijo, no había venido a abolir la Ley, sino a darle  (o sea, que aquella ley que se aplicaba no era la que se debía cumplir) pone esto sobre la mesa: en un principio Dios unió para siempre al hombre y a la mujer, y así será por toda la eternidad (cuando se de ese matrimonio, claro) y eso no podía cambiar aunque Moisés hubiera establecido aquello que lo hizo, con toda seguridad, por indicación de Dios ya que era un profeta o, lo que es lo mismo, alguien que habla, por su boca, de las cosas que Aquel le dice. 

Por lo tanto, debía de quedar claro que no cabía interpretación contraria al verdadero sentido de la Ley. Además, también dijo que “que quien mira a otra mujer deseándola, ya comete, con ella, adulterio en su corazón” Esto, como es fácil entender, era y es cuestión de muy difícil digestión. Pero la Ley de Dios era, y es , como era y es y la dificultad de cumplimiento es cosa de nuestra particular naturaleza.

 

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que tienen, de Su Ley, un sentido contrario a su verdad. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren aceptar la Ley de Dios. 

Roguemos al Señor.

 

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos confiar siempre en tu Ley.

  

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

Ventana a la Tierra Media - El Silmarillion: principio y fin

mer, 2021-09-29 17:05

En realidad, aquel escritor que iba a ser, lo que quería era que su Principio fuera como fue. Y así fue El Silmarillion… 

Es cierto y verdad que esta obra escrita fue, por decirlo así, el embrión de todo aquel ser literario que sería subcreado por J.R.R. Tolkien. Y desde el mismo momento en el que nuestro autor empezó a escribirlo, podemos decir, lo que tenía que venir llegó a ser por su propia naturaleza. 

Sabemos, también, que refleja el principio de todo aquello que sería la Tierra Media. Y, por tanto, que todo lo que, con el tiempo, llegó a ser una obra literaria, refleja la voluntad de quien sabiendo lo que quería hacer… lo hizo y bien que lo hizo. 

Por otra parte, decimos arriba que aquello es el “Principio” porque, en efecto, desde aquel momento todo empezó a tener explicación. 

Resulta curioso, de todas formas, que no fuera hasta muchos años después de haber empezado a escribir lo que acabaría siendo “El Silmarillion” cuando conocimos aquel principio aunque en sus obras posteriores como son El Hobbit y El Señor de los Anillos es obvio que hay referencias a los primeros tiempos de donde viene, precisamente, el Anillo Único y las demás joyas redondas entregadas a Elfos, Hombres y Enanos. Es decir, de la obra misma que lleva el título al que nos referimos, es de suponer, nadie sabía de su totalidad hasta que Christopher Tolkien fue capaz de armar, por así decirlo, todo el esqueleto que había dejado su padre y dar a luz aquella obra, ahora sí, conocida como “El Silmarillion”. Y lo hizo, seguramente, lo mejor que pudo aunque, como suele pasar, siempre hay quien crea que a lo mejor se “nota” mucho su mano en lo que al final resultó de todo aquello. 

De todas formas, tampoco podemos negar que el resultado obtenido de los muchos escritos que tendría de su padre no fue nada malo y podemos pasar por alto lo que, de suyo, haya podido poner allí para hilvanar bien un tejido tan complejo como es El Silmarillion. Y es que, para empezar, ahora podemos llevarnos a los ojos y al corazón lo que fue, para J.R.R. Tolkien la intención de subcrear un mundo, la Tierra Media, y cómo lo quiso desde el mismo momento en el que empezó a escribir sobre el mismo. Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- Ansiar la salvación

lun, 2021-09-27 17:54

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Ansiar la salvación

 

“Querer lo que quieres al toque del despertador, la firma en la oficina, la subida del ascensor y el contacto de las gentes, para un día cumplir también la otra, la Grande, la Última, la de la Salvación” (Mesa redonda con Dios, p. 18)

 

Continuamos con el apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’) del libro del Beato Lolo “Mesa redonda con Dios. Y, ciertamente, lo que aquí nos dice nos conviene y más que nos conviene. 

El caso es que nuestro amigo, del que nos preciamos que lo sea, lo tiene, por decirlo de forma popular, más claro y cristalino que el agua limpia. Y es que la Voluntad de Dios en nuestra vida no es algo que debamos tener por bueno y verdad cuando nos conviene sino, exactamente, siempre y siempre; o sea, en toda oportunidad, en toda ocasión y a cada paso. Y sí, eso sabemos que es difícil, pero… 

Quizá podamos parecer exagerados pero no hay más que leer (o escuchar si se nos lee) lo que propone Lolo que es, a saber, que tenemos en cuenta a Dios:

 

1º, desde el mismo momento en el que, tras la noche o el descanso, nos incorporamos, por decirlo así, a la vida ordinaria, a la nuestra, a la de cada día. Por eso habla de “al toque del despertador”.

 

2º, luego en nuestro trabajo labor, pues saber en tal momento qué es lo que Dios quiere para nosotros y qué es lo que no quiere en nuestra vida, es un seguro de existencia que vale la tener contratado…

 

3º, cuando contactamos con aquellos que son nuestro prójimo. Y aquí hay que hacer una distinción que es:

 

-Cuando volvemos a casa y, en general,

 

-Cuando nos encontramos con las personas que forman nuestro alrededor y aunque sea más lejos…

 

En realidad, esto nos hacer ver que siempre, como hemos dicho arriba, debemos hacer que nuestra vida “acuerde” con la Voluntad de aquel que nos ha creado y, no lo olvidemos nunca, nos mantiene y por eso podemos dar ese primer paso cada día que es apagar el despertador o, en todo caso (pues hoy día hay otros medios que cumplen tan función) darnos cuenta de que otro día se abre ante nosotros. 

Este siempre supone, claro está, una obligación más que evidente y ha de conformar nuestra vida a la medida de la que Dios quiere para nosotros. Y sí, repetimos, no siempre va a ser fácil e, incluso, no siempre la vamos a aceptar pero… 

Pero, como no puede ser de otra forma, Manuel Lozano Garrido nos pone, por así decirlo, la zanahoria (¡cuántas veces somos más que “burros” en lo tocante a esto) para que, al menos, nos demos cuenta de que todo esto, todo este ser y este estar acorde con lo que Dios quiere para nosotros, tiene una gracia grande y un don que nunca podemos olvidar y que ha de ser lo que nos guíe: la Salvación, la nuestra, sí, la nuestra.

 El caso es que Dios quiere “nuestra” salvación, la de cada uno de sus hijos. Y por eso nos dice Lolo que hay que cumplir la Suya que es la que decimos: la Grande, la Última y que es la Salvación eterna. Pues se refiere a lo que supone la nunca ya muerte porque estaremos salvados y que, como diría Santa Teresa de Jesús, dura para siempre, siempre, siempre que es una forma decir que no termina nunca, nunca, nunca. 

Todo esto, todo este recorrido que debemos hacer a lo largo de nuestra vida, tal acordar nuestro corazón con el Dios… en fin, que tiene un final, sí, feliz, que no es otro que gozar de la Bienaventuranza y la Visión Beatífica. Y eso, se diga lo que se diga, no es poco sino mucho y más que mucho. 

Ansiar la Salvación, así, con mayúscula. ¿Habrá algo que sea más importante? 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Holocausto: olvido y perdón

dim, 2021-09-26 17:29

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Hay un dicho que muchas veces se aplica a otros muchos casos: “excusatio non petita, accusatio manifesta” que quiere decir, aunque sea algo más que conocido, que cuando alguien antes que nada presenta una excusa, sin habérsela pedido (como para cubrirse las espaldas, podríamos decir) es que se está acusando de algo. Y, verdaderamente, casi es una fórmula mágica porque funciona todas las veces.

Bueno, con esto queremos decir que nos excusamos de no ser expertos en este tema para acusarnos, en el mismo momento, de ignorancia, digamos, concreta y bien determinada.

Entonces, ¿nos metemos en este berenjenal sin razón alguna? Cualquiera puede decir que es mejor dejar esto a quien tenga un conocimiento elevado de la cosa. Y, sobre eso, no nos cabe duda alguna que sería lo mejor y, así, lo podríamos dejar en manos de quien, en este caso, lo haría, a tal respecto y a otros muchos respectos, mucho mejor que nosotros.

Sin embargo, hay algo que no se nos puede arrebatar: escribir sobre el Holocausto desde el punto de vista, simplemente, humano y, por decirlo así, lo que nos parece el mismo. Y decimos, desde ya, que lo que nosotros podamos decir tiene el mismo valor que lo que pueda decir quien no esté especializado en los datos, referencias y realidades.

Vayamos, por tanto, con nuestra aportación.

El ser humano, así dicho, en general, tiene cierta tendencia al pecado. Es decir, en vista que nacemos con el que lo es original, nos resulta, demasiadas veces, difícil desembarazarnos de ese “sambenito” que, en realidad, no es algo que se nos atribuya sin razón sino con toda la razón que pueda haber en el mundo. A nosotros, por lo general, nos gusta caer en el misterium iniquitatis que, sí, será misterioso pero es tan real como la vida misma, como nuestras vidas mismas.

Esto lo decimos para ir sentando premisas: primera: caemos en el pecado.

Podemos decir también que ser obcecados es una forma de ser que tampoco abunda poco sino, al contrario, algo más que abunda en el mundo. Y cuando, además, tenemos el poder suficiente como para hacer llevar nuestra obcecación a niveles impensables para alguien “de a pie” entonces sí, entonces podemos llegar a mostrar nuestro corazón con todas sus rudezas y malas artes.

Ya tenemos una segunda premisa: la obcecación y el poder se pueden dar la mano.

Hay quienes, además de tener tendencia a actuar pecaminosamente (matar a alguien no es, por ejemplo, algo que pueda ver bien Dios quien crea al ser humano a su imagen y semejanza y por eso es uno de los 10 Mandamientos que el “El que es” entregó a Moisés) y ser obcecados tienen alguna serie de temas algo así como enquistados en su corazón y no se los quitan de ahí ni por esas….

Tenemos, por tanto, una tercera premisa: enquistación de odios particulares en el corazón.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 26 de septiembre de 2021

sam, 2021-09-25 01:11

Como es obvio, hoy no es domingo 26 sino sábado, 25 de septiembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 9, 38-43. 45. 47-48

 

“38 Juan le dijo: ‘Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y no viene con nosotros y tratamos de impedírselo porque no venía con nosotros.’ 39 Pero Jesús dijo: ‘No se lo impidáis, pues no hay nadie que obre un milagro invocando mi nombre y que luego sea  capaz de hablar mal de mí.40 Pues el que no está contra nosotros, está por nosotros.’

41 ‘Todo aquel que os dé de beber un vaso de agua por el hecho de que sois de Cristo, os aseguro que no perderá su  recompensa.’42 ‘Y al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, mejor le es que le pongan al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que le echen al mar. 43 Y si tu mano te es ocasión de pecado, córtatela. Más vale que entres manco en la Vida que, con las dos manos, ir a la gehenna, al fuego que no se apaga.45 Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo. Más vale que entres cojo en la Vida que, con los dos pies, ser  arrojado a la gehenna.47 Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, 48 donde = su gusano no muere y el fuego no se apaga’”.

                                

 

COMENTARIO

 

Con el que me sigue

1.- A pesar de que hacía muy poco tiempo, relativamente, que Jesús predicaba y enseñaba que el Reino de Dios ya había llegado, alguno de sus contemporáneos se habían arrogado la posibilidad de actuar en representación suya y, así, extender su misterio a todo aquel que quisiera atender lo que decía y hacía. 

Sin embargo, aquellos que le seguían más de cerca, los que creían tener la “exclusiva” de ese Mesías, los que, quizá egoístamente, querían acapararlo para sí (no obstante hacía bien poco que se preguntaban quién sería el primero al morir Él) no podían, o no querían, permitir que nadie actuara dentro de ese pequeño grupo: quien no iba  con ellos se suponía que no estaba “autorizado” a hacer nada, ni aunque fuera bueno. 

Esta actitud tenía mucha relación con lo que creían muchos judíos sobre el hecho de que nada se podía hacer contrario a la ley en sábado. Por lo tanto, aún parece que no habían recorrido el camino existente entre su antigua ley y la verdadera Ley de Dios y de su Reino. 

2.-Jesús, como tantas veces ha de hacer con sus rudos seguidores, seguramente ávidos de ese poder algo más acá, más palpable que la vida eterna, se ve en la obligación de darles a entender que ellos no son, ni serán, por el bien de todos, los únicos que podían predicar  o llevar a cabo hechos extraordinarios. Por lo tanto, actuar haciendo el bien y, al fin y al cabo, transmitiendo, de forma práctica, su mensaje, no estaba mal. Eso lo tenían que comprender, aunque les fuera muy difícil. 

Tan concienciado estaba el Mesías de lo que decía, que podía asegurar, como no puede ser de otra forma, que aquel que hace el  bien en su nombre no puede, luego, actuar en contra, ni Él ni de sus más inmediatos, digamos, discípulos. 

Deducía, por eso, una limpieza de corazón y una relación directa entre el bien y su persona, entre una concepción nueva de la Ley pero tan antigua como el hombre y aquello que se podía hacer con ella. Es más, para que vean que ellos también se pueden beneficiar de aquellas buenas acciones les viene a decir que el bien que puedan recibir los mismos que ahora le escuchan será recompensado por quien lo haga pues de otra forma no se entendería el bien supremo que Dios le entrega a su persona, la limpieza de corazón que irradia su comportamiento, el bienestar que lleva a todos. 

3.- También Jesús, para dar importancia a aquellos que, en  su juventud espiritual, recién llegados podríamos decir, al Reino de Dios, los defiende de una forma total, radical, o sea, de raíz, por lo más elemental. Bien sabía Jesús lo que decía. 

Quien, por medio de acción o de palabra, sea causa de que uno de aquellos que eran hermanos en la fe, obrara mal o pensara mal de otro (no actuara, por tanto, y forzado, con amor al prójimo) se vería aquejado por un mal muy gravoso (lo de la piedra del molino es figura bastante clarificadora). Lo que pretendía el Maestro era enseñar que el amor fuera verdadero,  que no se sembrase odio o rencor, a ser francos en el cumplimiento de la Palabra y voluntad de Dios, algo radicalmente importante y básico para quienes quisieran ser sus discípulos verdaderos. 

4.- Acaba el texto de San Marcos con una invitación de Jesús, con una invitación a la pureza de corazón. No tomemos la expresión al pie de la letra sino en el significado que podía tener. Al hablar de la mano y del ojo bien podemos entender que, por medio de estos, al fin y al cabo, sentidos, el de la vista y del tacto, podían producirse graves actos (robos, hurtos, codicia sobre los bienes ajenos, deseo de la mujer del otro, etc.) que es, precisamente lo que prohibía y prohíbe alguno de los mandamientos de la Ley de Dios (no he venido a abolir la ley…, llegó a decir). No pretendía, creo yo, que se cortara una mano o se sacara un ojo, sino que se evitara eso que no estaba permitido: que no se robara, que no se hurtara, que no se codiciara, que no se deseara lo que no debía desearse. 

Vemos, pues, que Jesús, instruía en lo elemental ya que parecía que, con el tiempo, se había olvidado. No eran grandes disquisiciones teológicas sino comportamientos de a diario, del común, lo que les decía y aconsejaba hacer. 

Pero aquí hay algo más que un mero hablar; hay indicación de cómo se ha de actuar: extendiendo el Reino de Dios, quien sea, no escandalizando con el comportamiento en la relación con los demás, no olvidando los Mandamientos. 

Sólo eso.

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren evangelizar. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no comprenden la importancia de la vida eterna. 

Roguemos al Señor.

  

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a reconocer la importancia que tiene, para nosotros, la limpieza del alma.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

Ventana a la Tierra Media – Está bien felicitar a Bilbo y Frodo Bolsón

mer, 2021-09-22 17:24

Ya es la tercera vez que felicitamos a los parientes Bolsón. Y es que ya vamos para el tercer año de escritura sobre el fantástico mundo de J.R.R. Tolkien y, en cierto sentido, el cumpleaños de estos dos entrañables personajes nos gusta creer que también es algo nuestro… 

Hemos dado en poner un título que viene bien a la situación de la que se trata porque, francamente, está bien, más que bien, felicitar a Bilbo y a Frodo Bolsón. Y es que hace más bien poco se ha celebrado su cumpleaños y eso no es poca cosa sino mucha y más que mucha, si ustedes nos entienden… 

Ciertamente, hoy no es el día, digamos, exacto. Y es que fue ayer mismo, 22 de septiembre, cuando se recordó la venida al mundo de tío y sobrino.

 

EXCURSUS

 

De todas formas, ahora tienen, casi como una condena: tantos años y un día…, aunque, en realidad, se trate de una condena de las de antes porque ahora, como bien sabemos, en esta Tierra nuestra, los años de condenan han venido a menos que Sauron después de la Guerra del Anillo. Pero eso, como pueden ustedes imaginar, es harina de otro costal y de otro tipo de artículos aunque esto haya sido algo así como un desahogo…

 

FIN DEL EXCURSUS

 

Pues muy bien… en la distancia de los años y de los libros, nosotros creemos, de verdad y con franqueza, que está bien felicitar a Bilbo y a Frodo, quizá por esto:

 

-Por haber sabido ser buenos Hobbits, en todas sus dimensiones, 

-Por haber reconocido que cuando no podían enfrentar algo… es que no podían enfrentarlo, 

-Por haber sido capaces de rompes con muchas de sus tradiciones para servir a un fin superior,

 -Por hacer creído en lo que se les decía y seguir adelante muy a pesar de todo y de muchos, 

-Por haber sido amigos fieles hasta las últimas consecuencias, 

-Por haber querido, Bilbo, desprenderse del Anillo por mucho que le costara eso, 

-Por haber asumido, Frodo, la hercúlea tarea de ser portador del Anillo sin saber ni cómo ni cuándo acabaría todo aquello, 

-Por dejarse guiar por aquellos que tenían más conocimientos que sus medianos, aunque fuertes, cerebros de Hobbits, 

-Por mirar de frente al peligro y no querer salir despavoridos, 

-Por haber sabido estar en cada momento donde debían estar, 

-Por tener un corazón más fuerte que alta su estatura, 

-Por no querer mirar para otro lado cuando el peligro estaba enfrente, 

-Por descubrir que eran más valientes que de lo que ellos se esperaba, 

-Por querer ser buenos… y serlo. 

En fin, seguramente podríamos estar un rato largo diciendo cosas buenas de Bilbo y Frodo Bolsón. Sin embargo, tampoco quisiéramos que su ego se subiera a las nubes y allí se quedara… 

El caso es que cuando se celebra el cumpleaños de alguien que conocemos se le suele hacer un regalo y, como de bien nacidos es ser agradecidos (y nuestros amigos lo son) estamos seguros de que aceptarán estos elogios como aceptarían una buena calada de una pipa cargada con tabaco de La Comarca pues en eso tampoco van a cambiar tanto las cosas como para que rechacen un regalo así… 

Bilbo y Frodo Bolsón, de los Bolsón de La Comarca, dense ustedes por felicitados este año pues el que viene…, en fin, Eru dirá qué pasará con nosotros pues la voluntad de Ilúvatar es la que nos conduce por el mundo y más, más aún, a vosotros, queridos y recordados medianos llamados Hobbits aunque no sepamos aún la razón de eso. Y, vamos, tampoco nos importa, para qué vamos a mentir.

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Tierra Media: otra Tierra, esta Tierra. 

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- La voluntad y la Voluntad

lun, 2021-09-20 18:26

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

La voluntad y la Voluntad

  

“Las criaturas, al mismo tiempo, testigos de una voluntad grande, común a todos. La del hombre es imprecisa, se rectifica y cambia a cada hora. La otra, la Gigante, se mantiene en su serenidad, como si el tiempo absoluto se redujese a un segundo, en su tono indesmayable, ajeno a la visita de los camaleones. No es difícil de deletrear, porque empieza con V de Verdad, Vida y Victoria, y acaba con D de Dios. Vida el ser. Allí está, en lo que es, y para lo que es, a veces en contradicción con lo que quiere. Por eso es también Verdad, y se llama Victoria, porque ha sido hecha con amor, que es lo que siempre triunfa.” (Mesa redonda con Dios, pp. 217-218)

 

Corresponde este texto del libro de Lolo “Mesa redonda con Dios” al apartado de título “Los ojos más hermosos (‘Tu Voluntad’). Y es que, en efecto, si hablamos de voluntad, en realidad, existen dos: la nuestra y la de Dios. Y bien podemos decir que no son, exactamente, lo mismo. 

En cuanto a la primera o, lo que es lo mismo, a la libertad que Dios dona a cada una de sus criaturas para poder manifestar la voluntad según crea y entienda cada cual, lo bien cierto es que hacemos uso de ella según y cómo. 

Nosotros somo como somos. Es decir, como muy bien dice el Beato de Linares (Jaén, España) la nuestra es “imprecisa” o, lo que es lo mismo, no tiene la precisión que corresponde a quien sabe lo que le conviene y la manifiesta de forma correcta y de acuerdo a lo que la misma debe ser. 

También es cierto que diera la impresión de que no tenemos muy claro qué es lo que queremos. Por eso rectificamos demasiadas veces nuestra voluntad y la hacemos volandera y, según nos convenga, ora hacemos esto ora lo otro sin tener en cuenta que es más que seguro que no acordará con la de Dios. Así de sencillo. 

Eso es lo que en lo tocante a lo que hacemos nosotros con nuestra voluntad. Pero hay otra, como decimos arriba, que es la que debería importar y es la Dios. Y de ella dice Manuel Lozano Garrido que es la “Gigante” pues es, en efecto, las más grande y Todopoderosa. 

Nada en la Voluntad de Dios cambia como sí lo hace en la nuestra, en la de sus criaturas. Y por eso tiene aplicación siempre y siempre la tendrá. Y eso nos viene la mar de bien porque sabemos a qué atenernos y una ayuda así nunca estará bien pagada por nuestra parte.

El caso es que es tan importante la Voluntad de Dios que todo lo que tiene relación con ella es crucial en nuestra vida. Así, por ejemplo, es la Verdad pero también es la Vida y es la Victoria, la del Bien sobre el Mal, la de Quien sabe lo que nos conviene sobre la de quienes, tantas veces, no lo sabemos. 

Dios, con su Voluntad, ansía que la de sus hijos acuerde con aquella y por eso se presente clara y diáfana en el corazón de aquellos que, de cuando en cuando, diera la impresión de que no sabemos qué queremos. 

Y, por tanto, existen dos voluntades: nosotros y la de Dios. Y nosotros sólo deberíamos tener en cuenta la de Aquel que nos creado y mantiene y dejar de ser, como nos dice Lolo, simples camaleones.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Liberalismo vs. Libertad… de expresión

dim, 2021-09-19 18:34

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

No es posible negar que, a lo largo de los siglos desde que el hombre es hombre que es, más o menos, desde que Dios puso en El Paraíso a nuestros Primeros Padres, Adán y Eva, el ser humano ha evolucionado más que mucho en muchas cosas. Es decir, no se quedó la cosa como allí estaba lo cual, por cierto, hubiera sido lo ideal de no mediar el egoísmo y la necedad de la criatura de Dios que, queriendo ser igual que su Creador, hizo caso al animal que engañó a la mujer y Eva y ella a Adán.

Aquello, claro, ya no tiene remedio porque entonces entró la muerte en el mundo y todo lo que ya sabemos que entró.

Decimos que ha evolucionado mucho el ser humano en muchas cosas. Y es que los tiempos, en cada momento, son lo que son y son como son. Así, por ejemplo, la Ley de las XXII Tablas romana instauró el llamado “ojo por ojo y diente por diente” ante lo que antes existía que no era otra cosa que la “venganza privada” mediante la cual un daño hecho a alguien podía suponer un desatino en venganza de lo recibido. Y sí, ahora mismo a lo mejor nos parece una barbarie aquello del ojo por ojo pero no podemos negar que, para aquellos tiempos, era una norma más que admitida y deseada (sobre todo por los delincuentes o para aquellos que, en un mal momento, sin premeditación y/o alevosía, cometieran alguna tropelía) y suponía no poco avance.

Esto último lo decimos porque, en efecto, aquí ha habido una clara evolución y, poco a poco, el ser humano ha sido capaz de establecer la convivencia como mejor ha podido y, en general, podemos decir que desde aquel viejo entonces hemos mejorado mucho en cuestiones normativas y de derechos.

Uno de ellos es el de expresión que no es, ni más ni menos, que poder argumentar con un criterio propio lo que se entienda que son las cosas. Y, claro, eso lleva, como es de esperar, a que haya discrepancias múltiples sobre cualquier tema porque cada cual, como es lógico, entiende lo que quiere sobre los mismos. Y eso no es, en sí mismo (siempre que no haya extralimitaciones que están más que tipificadas como faltas o delitos en la ley) nada malo sino, al contrario, más que bueno y muestra de que una sociedad es saludable y así pasa por serlo.

Sobre esto, hay una ideología que se postula muy favorable a las libertades, todas las que sean y, claro, también a la de expresión por ser, la misma, una que cualifica a las sociedades como libres o esclavas. Sí, esclavas, porque la esclavitud no es sólo de seres humanos, así, hablando de lo físico sino que se puede ser esclavo si se está sometido a determinado imperio que no te deja discrepar sobre la versión oficial de las cosas y acontecimientos que suceden en el mundo que nos ha tocado vivir. Y es que, en tal caso, la libertad, como podemos imaginar (también la de expresión, que suele de las primeras que se limita no vaya a ser que alguien se vaya de la lengua más de la cuenta…) existe más bien poco y a nivel sólo teórico.

Decimos eso de que hay una ideología que gusta de todas las libertades que se hace llamar liberalismo. Y sin embargo, como es lógico, las libertades han de tener un límite pues, de lo contrario, caemos fácilmente en el libertinaje que, en el caso del liberalismo, está reservado, no por casualidad, para aquellos que hacen de las leyes y los reglamentos una forma de conducir la realidad a su gusto y manera.

Pues bien, es justo que digamos que la libertad de expresión ha de estar lo menos limitada posible. Claro que hay un límite que es el de no hacer un daño ilegítimo a alguien haciendo uso de tal libertad. Sin embargo, si lo que se hace con la de expresión es decir la verdad (aunque no sea la oficial) no podemos admitir que desde el poder liberal se haga todo lo posible como para que tal uso de tal libertad sea lo más limitado que pueda ser o, a ser posible, poco o directamente nada.

En todo esto, en el ámbito de la libertad de expresión en un Estado liberal, hay un problema para el Estado que tiene difícil solución si es que la misma no tiene que ver con la limitación de tal libertad. Y es que sí, en un principio (en aquellas primeras constituciones que recogían tal derecho) todo era miel sobre hojuelas en el sentido de aceptar la tal libertad como algo beneficioso para el común de la población y así se recogió en multitud de ellas, las cosas han ido cambiando, digamos, en perjuicio de una libertad tan necesaria como es la de poder decir lo que se crea conveniente, por ejemplo, en contra del poder establecido.

El caso es que hoy día las cosas han cambiado mucho con el surgimiento de las llamadas “redes sociales” que se han sumado al ingente número de medios de comunicación, digamos, ya ordinarios: la prensa, la televisión, la radio, etc. Y eso ha hecho que sea muy posible zaherir al Estado liberal porque son muchos (algunos pueden pensar que demasiados) los puntos desde donde pueden venir las críticas.

Entonces ¿Es posible que se pueda limitar la libertad de expresión dadas las cosas como están?

La respuesta a esta pregunta sólo puede ser una: sí, es posible limitar la libertad de expresión. Y, de hecho, así se hace atribuyéndose el Estado un derecho que es sencillamente abusivo si tenemos en cuenta que lo que se pretende es acallar toda discrepancia que se pueda manifestar desde un medio de comunicación. Y qué decir si quien discrepa es un simple particular que no tiene el poder que pueden tener los llamados mass media…

A lo mejor con un ejemplo, de hoy mismo, se entiende mejor la cosa.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 19 de septiembre de 2021

sam, 2021-09-18 05:47

Como es obvio, hoy no es domingo 19 sino sábado, 18 de septiembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 9, 30-37

 

“30 Y saliendo de allí, iban caminando por Galilea; él no quería que se supiera, 31 porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: ‘El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le  matarán y a los tres días de haber muerto resucitará.’ 32     Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle. 33 Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntaba: ‘¿De qué discutíais por el camino?’ 34 Ellos callaron, pues por el camino habían discutido entre sí quién era el mayor. 35    Entonces se sentó, llamó a los Doce, y les dijo: ‘Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.’ 36 Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: 37 ‘El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.’”

    

COMENTARIO

Como niños

Jesús, que conocía y comprendía la naturaleza humana y sabía por lo tanto, cuál era la verdadera razón del comportamiento de sus discípulos, sabe cómo debe explicar las cosas para que las entiendan. Él sabía cuál era su misión y que, por eso, debía de transmitir la verdadera Ley de Dios y tratar de que aquellos que serían sus testigos (en el sentido más puro, mártires) tuvieran claro cierto tipo de cosas porque de eso dependía una transmisión correcta. 

Es evidente que sus discípulos no podían entender, aún, lo que oían de la boca del Maestro. Que lo fueran a juzgar y a ajusticiar no cabía en su pensar de hombres. Eso lo harían más tarde cuando, precisamente, ocurra lo que les dice y se den cuenta, de verdad, de que lo que les decía era totalmente cierto. Ahora, al contrario, la profecía de Jesús sólo podía producirles malestar y desasosiego. 

Como hombres temen preguntar. Esto sólo podía ser debido a dos razones: o era bien porque temían que descubriera su ignorancia (¡cómo si no lo supiera el Mesías!) o porque temían que conociera su verdadera ambición (¡cómo si no lo supiera el Enviado!).Tenían a Jesús por hombre, como lo era, pero sólo por hombre, y tras su muerte, alguno de ellos debía de sucederle. Ese era su pensar. Cosas de hombres, de ambición humana y de reconocible voluntad equivocada. 

Pero claro, Jesús, que ya conocía de lo que iban discutiendo por el camino  (por eso les dice qué es lo que debía hacer alguno si quería ser el primero) les aclara, con meridiana luz, las condiciones que ha de cumplir el que será el primero. Son dos. Pero no son excluyentes sino que se han de sumar, unir, ser eficaces en su conjunto. Esto lo digo por lo que sigue. 

Dice Jesús que quien quiera ser el primero “será el último de todos y el servidor de todos”. Es decir, que no dice que se puede ser el primero siendo el último o sirviendo a los demás sino que habrá de cumplir esas dos condiciones: deberá ser el último y, además, y además, repito, deberá servir a los demás. 

De esto entendemos yo que quiere decir, el ser el último, el no tener afán de protagonismo, no querer sobresalir sobre los demás, aunque, quizá se tenga razones humanas para ello; el ser, al fin y al cabo, humilde que es virtud para cumplir siempre, siempre, aunque tantas veces sea muy difícil. 

Pero no basta con ser el último y quedarse pasivamente así, sin hacer nada y disfrutando, o aunque se disfrute, de eso sabiendo que se hace bien. Hay que hacer algo más. 

Ser servidor de todos es lo segundo que se ha de cumplir, además de lo primero. Servir ya sabemos lo que quiere decir: ¿Señor, qué quieres de mí, cómo puedo servir mejor a los demás?, podemos decir con la oración popular. Servir es darse, es olvidarse de lo que se pierde con servir, como propio quiero decir, y dejar en manos de Dios la retribución eterna. Servir es servicio, ser para el otro estrado donde apoyarse, mano que da la mano, luz para quien la necesite, y así todo lo que se quiera decir, que, por otra parte, casi siempre será poco para cumplir con este deber primero si se pretende ser eso: cristiano con conocimiento de causa que sabe la razón de su actuar en el mundo en el que está de paso. 

Pero esto no es, sólo, lo que Jesús les dice. Eso sólo no. Aún hay algo más que es, con mucho, más importante. 

Les pone un ejemplo ante el que no cabe respuesta negativa, Se ha de recibir, y ser, al niño y como un niño. Esa falta de ambición, en general, esa generosidad, ese reconocimiento de su incapacidad para tantas cosas, ese reclamo de ayuda tan alejado del orgullo adulto, etc., eso es lo que deben hacer quienes quieran seguirlo. Y esto, en una época donde al niño no era muy tenido en cuenta. 

Se recibe así a Dios y no sólo a Jesús. La aceptación del otro pequeño, la consecuencia con unos actos que tanto aprecia Jesús, eso es lo que deben cumplir, porque se acepta en nombre del Mesías y como Él quiere que se acepte. 

Vemos, pues, que este texto de Marcos contiene una gran riqueza para nuestras vidas, de ahora, de mañana, de siempre, así era Quien pronunciaba esas palabras ser el último, ser humilde, ser servidor, servir, ser como un niño, tan necesitado de ayuda y pedirla, sin orgullos falsos y reconociendo esa necesidad… muchas cosas a cumplir, mucho compromiso para nosotros. 

¿O no? Que sea que no.

 

PRECES

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser como niños. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que quieren ser los primeros y no los últimos. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a comprender la verdadera situación en la que nos encontramos.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén. 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

     

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Perder la vida o ganarla siendo la eterna.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

Ventana a la Tierra Media – 21.09.16: Tolkien en la trinchera

jeu, 2021-09-16 10:01

Perdónesenos que hagamos uso de la fecha del día de hoy (16.09.21) para darle la vuelta pero es que, no por casualidad, en aquel tiempo nuestro autor se encontraba en pleno conflicto, poco más de un mes antes de enfermar de la denominada “fiebre de las trincheras” (el 27 de octubre) pues fue enviado a la guerra aquel año, 1916. De todas formas, como es fácil suponer aquí nada vamos a escribir acerca de los entresijos de la participación de Tolkien padre en aquel primer conflicto del siglo XX. Y es que, como podemos imaginar, hay quien lo ha hecho ya más que bien (léase John Garth en su libro “Tolkien y la Gran Guerra – El origen de la Tierra Media) y no hay nada mejor que saber hasta dónde puede llegar uno. 

Vayamos, como procuramos hacer siempre, a lo general de la cosa aunque se pueda decir que no es más que rascar la superficie por mucho que, a veces, la superficie sea lugar más que suficiente para saber el qué, el cómo y las consecuencias de todo lo sucedido. 

Podemos decir, y creemos que no nos equivocamos, que si John Ronald Reuel Tolkien llevaba “rumiando” en su cabeza mucho de lo que luego sería su Tierra Media, a nosotros nos da la impresión de que aquella Guerra, la primera grande del pasado siglo, el XX, fue el detonante de lo que habría venir. Es decir, que no se trató, tan sólo, de sobrevivir sino que fue el lugar, entiéndase esto, idóneo para que todo naciera de verdad y partiera hacia sus particulares Tierras Imperecederas. Y es que debió causar una impresión en Tolkien, de quien se dice y se lee que era muy sensible, que nunca se borraría ni de su memoria ni de su corazón. Leer más... »

Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” - La Gloria en paracaídas (El Reino) –y 7– Llamar a Dios

lun, 2021-09-13 18:27

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

La Gloria en paracaídas (El Reino) –y 7–Llamar a Dios

  

Amigo, hermano: con carácter urgente, escribe esta carta, descuelga el teléfono y pon esta conferencia o dicta, rápido, el telegrama que sigue:

 -"Señor; Señor: que venga a nosotros tu Reino, sin impedimentos, aprisa, por caridad” (Mesa redonda con Dios, 216)

  

Seguimos (y terminamos) con este texto perteneciente al capítulo “Dios al volante” en el que el Todopoderoso está más cerca de sus hijos que nunca porque cae, digamos, como dice el título de esto, “en paracaídas”. 

Bien dice Lolo eso de “Amigo, hermano” pues, en realidad, todos aquellos que reconocemos el reinado de Cristo en el mundo y, por tanto, el de Dios mismo, somos hermanos y, claro, amigos o, al menos, deberíamos ser lo segundo pues lo primero se nos ha dado por parte del Todopoderoso. 

Lo que nos el Beato de Linares (Jaén, España) no es poco y que es lo que debemos hacer (y que se verá luego, abajo) no es algo que podamos diferir para mañana o para pasado mañana sino que, al contrario, es algo que debemos hacer ahora mismo: es urgente, con la urgencia que tiene la necesidad de que un hijo se relacione con su padre y, más, siendo el Padre nada más y nada menos que Dios. 

El caso es que Manuel Lozano Garrido nos ofrece todo un elenco de posibilidades que podemos tener en cuenta para hacer lo que debemos hacer. Es decir, no nos deja solos para que hagamos lo que buenamente podamos sino que, al contrario, nos dice que podemos, bien: 

escribir una carta, 

descolgar el teléfono para conferenciar con Dios o, en todo caso, 

poner un telegrama. 

Todas esas posibilidades tenemos de ponernos en “contacto” con Dios que, como bien sabemos, siempre espera a sus hijos y tiene una paciencia más que demostrada a lo largo de los siglos… 

Cada una de las citadas arriba tiene un ser y una forma de expresarse. Así, por ejemplo, cuando escribimos una carta tenemos tiempo para reflexionar lo que en ella ponemos y, así, no equivocarnos; cuando hacemos uso del teléfono es cuando, seguramente, más prisa tenemos pues la inmediatez de tal medio de relación está bien demostrada por el uso diario que se hace del mismo; o, por último, si la urgencia es máxima, el telegrama es el medio más rápido, por así decirlo, de decir a Dios esto o lo otro… 

Y, luego, lo que es conveniente que le digamos a Dios pues tan poco es buena la cosa de dejar pasar una oportunidad como la que supone ponernos en contacto con nuestro Creador para decir cosas sin importancia. No. Al contrario es la verdad: sólo importa lo que es importante, por así decirlo. 

¿Y qué es eso? 

Pues esto: 

“Señor; Señor: que venga a nosotros tu Reino, sin impedimentos, aprisa, por caridad” 

Queremos que venga el Reino de Dios a nosotros pero no que lo haga de cualquier forma sino, 

sin impedimentos, 

aprisa y, por último, 

por caridad.

 

Y lo mismo que pasa con las posibilidades de llamar a Dios pasa con esto. Es decir, quiere Lolo que Dios envíe su Reino y que no haya nada que lo impida; también quiera que llegue aprisa pues nada mejor se puede anhelar para el hijo que el Padre esté cabe sí, como se decía antiguamente, cerca de sí. 

Y sí, eso ha de ser por caridad. Y ha de serlo porque bien sabemos que somos pecadores y las muchas veces que debemos pedir perdón a Dios que es Quien queremos que envíe su Reino. Y eso, claro, ha de ser por Amor, por aquel que tiene el Todopoderoso por su criatura. Si, por caridad pues, de otra forma…

Eleuterio Fernández Guzmán

Llama Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Lo bueno y lo malo. Así de sencillo.

dim, 2021-09-12 17:02

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Digamos, para empezar, que cuando Dios llevó a cabo la Creación, todo lo que hizo era bueno. Y así se dice en la Sagrada Escritura: “Y vio Dios que estaba bien” es la expresión que se utiliza en el Génesis para dar a entender que a medida que iba creando, lo que venía a ser no era una cosa hecha, así, al tun-tun, sino que tenía todo el sentido que Dios Todopoderoso pone a lo que hace.

Decimos, además, que cuando creó al hombre y, luego, a la mujer, dijo algo más: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra”.

Nosotros estamos seguros (fe obliga) que Dios no podía crear al ser humano a su imagen y semejanza y querer que la tal creación tuviera alguna tara o defecto. Por eso creemos que creó al varón y a la hembra buenos, en sí mismos buenos y que vivir en el Paraíso era el destino que tenía establecido para ellos y que la muerte no sería como ahora la conocemos sino que sería un mero dormir para despertar en la vida eterna.

Eso era así hasta que las criaturas hechas como mejor supo hacer Dios (de forma perfecta) cometieron el error de querer ser como su Creador. Entonces entró la muerte en el mundo y todo el bien que se había establecido en la existencia del ser humano trocó de tal forma que, con aquella, entró el Mal en la existencia del hombre.

Después, sabemos lo que fue sucediendo con la historia del ser humano: Noé, Abraham, Moisés… En fin, Dios intervino lo justo y necesario como para que no se fuera todo al traste.

Luego, por fin y al final de los tiempos, Dios envío a su Hijo, en el mundo Jesucristo, para que el mundo se salvase y lo hiciese a partir de su sangre y con la entrega de su vida, así, por el bien de todos aquellos que confiesen que es el Mesías, el Enviado de Dios, el Cristo.

Desde que el cristianismo surge como modo de vida y como religión (o, quizá, al revés) han pasado muchos siglos en los que, con los errores propios del ser humano, podemos decir que, con los valores propios de nuestra religión (más los que podamos tener de la hermana mayor, la judía) no devino una sociedad en la que primara el Mal sobre el Bien sino que se procuró que el segundo, con los principios propios del cristianismo se impusiera al primero por ser, éste, hijo directo de Satanás y de sus ángeles caídos, demonios o como quiera llamárseles, todos testigos del daño que han procurado a la humanidad desde que el primero de ellos hiciera caer en la trampa del egoísmo a nuestros Primeros Padres.

Y sí. Sabemos que esta parte del artículo pueda, a lo mejor, no entenderse pero dado que aquí se trata de hablar de lo bueno y de lo malo, hemos creído importante dejar claro cómo ha sido la cosa desde que Dios estimó oportuno crearlo todo pues, desde aquel entonces, nosotros estamos aquí, eso sí, después de que muchos acontecimientos demostraran a nuestro Padre del Cielo que estamos, los humanos, más necesitados de su intervención de lo que muchas veces hemos creído necesario.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 12 de septiembre de 2021

sam, 2021-09-11 00:41

Como es obvio, hoy no es domingo 12 sino sábado, 11 de septiembre de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 8, 27-35

 

“27 Salió Jesús con sus discípulos hacia los pueblos de Cesarea de Filipo, y por el camino hizo esta pregunta a sus  discípulos: ‘¿Quién dicen los hombres que soy yo?’ 28 Ellos le dijeron: ‘Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que uno de los profetas.’ 29 Y él les preguntaba: ‘Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?’’ Pedro le contesta: ‘Tú eres el Cristo.’ 30 Y les mandó enérgicamente que a nadie hablaran acerca de él. 31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días. 32 Hablaba de esto abiertamente. Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderle.33 Pero él, volviéndose y mirando a sus discípulos, reprendió a Pedro, diciéndole: ‘¡Quítate de mi vista, Satanás! porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.’ 34 Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo: ‘Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí  mismo, tome su cruz y sígame.35 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará’”.

      

Una llamada a la eternidad

1.- Muchas veces Jesús quiere explicar a sus discípulos y al resto de personas que le seguían y le escuchaban, el fundamento de su existir; muchas veces está interesado en saber qué opinan de Él, qué piensan quienes le rodean aún sabiendo que ya lo sabía. 

Jesús, que tiene a sus discípulos muy cerca  los supone en contacto directo con la gente y se dirige a ellos para probarlos en su fe. 

El desconcierto entre los que lo conocen es grande. Unos piensan que es Juan el Bautista, otros que Elías…En fin, algo de desconcierto aprecia del Hijo de Dios en aquellos que le escuchan. 

Pero los apóstoles parecen tenerlo claro, y el “principal”, el que sería piedra de la Iglesia, lo afirma: “Tú eres el Cristo”. Con esto le demostraban, o eso pensaban ellos, un conocimiento superior a los demás que le seguían: Tú eres el Enviado de Dios, el Mesías, el que nos salvará. 

Sin embargo, tampoco parecen conocer las Escrituras y hablan de Jesús y del destino ellos creen que les espera. Así, ellos también se encuentran en aquel estado de querer y no poder en que muchas veces demuestran encontrarse: creen una cosa cuando, al contrario, es otra muy diferente. 

2.- Como Jesús conocía sus pensamientos comienza a desgranar, ante sus oídos, lo que será su vida: lo prenderán, lo juzgarán, lo acusarán y, al final, lo matarán. Todo esto era netamente contrario a lo que sus discípulos esperaban de quien les estaba enseñando. Los pensamientos de Dios y del hombre muchas veces difieren en tanto… Además, eso de resucitar era un concepto que no llegaban a entender.

Como era de esperar Pedro, que debía creer que tenía una mayor confianza con Jesús, le echa en cara aquello que decía, al igual que en la última cena le diría que con él iría donde fuera. Hombre, pensamiento de hombre, nada más. Leer más... »

Ventana a la Tierra Media – Y de la música surgió todo – y 6

mer, 2021-09-08 17:46

Existía donde Ilúvatar y el Vacío exterior. Y Melkor tomó del Vacío la negritud y lo oscuro y lo trasladó junto a los demás Ainur. Y surgió una discordancia que fue el inicio de la existencia del Bien y del Mal, de la Creación y de la destrucción.

No podemos negar que, a pesar de que aquella historia-realidad que les había sido contada fue de lo más interesante, saber que llegaba el final entristeció a más de uno de los presentes. De todas formas, estaba más que bien saber cómo acabó todo aquello

El caso es que, por ser aquel el último día de la tan ansiada narración, se hizo un poco de rogar el Maestro de los Cuentos. Pero, después de unos minutos que parecieron eternos apareció con gran aplauso por parte de los presentes. Aunque es verdad que también se le notaba algo apesadumbrado por lo que tenía que contar, por el final de la historia de la música. 

Bueno, supongo que estaréis ansiosos por saber lo que pasó luego. 

-¡Sí, sí!, se escuchó a unísono. 

Pues bien, como os dije el último día, a Melkor toda aquella bondad que se estaba creando no le venía nada bien. Y por eso les hizo saber a los presentes allí y entonces que aquello, todo, sería suyo. 

Sin embargo, Manwë se atrevió a decirle que de ninguna de las maneras se apoderaría de todo aquello pues muchos habían trabajado en bien de aquella obra. Y entonces pasó lo que tenía que pasar: hubo lucha entre Melkor y los demás.

 -¿Perdió Melkor?, ¿Quién ganó?, ¿Qué pasó?, fue lo que se escuchó allí. 

Tranquilidad, pequeños, que ya lo cuento todo. Leer más... »

Tuvo que nacer María

mar, 2021-09-07 17:12

 (Natividad de Bamberg, Alemania)

Aunque a muchos de los que no crean en la realidad física de Jesucristo tampoco guste esto, lo bien cierto es que María, joven judía que dio a luz a un niño fruto del amor al sí y concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, también vino al mundo. Y lo hizo sin pecado alguno por gracia otorgada por Dios, su Padre e Hijo.

María, aquella niña (pues lo era cuando dijo sí al Ángel Gabriel) nació porque Dios quería tener una Madre que fuera mujer de oración y de humildad demostrada a lo largo de su, hasta entonces corta, vida. Es de imaginar al Hijo de Dios presentándole al Padre a la mujer que había elegido para ser Madre suya pues ya lo había hecho el Creador desde toda la eternidad. Convencer a Dios de que frente a Eva, aquella primera madre que traicionó su bondad y se vendió por una ilusión, había otra criatura suya que podría acogerlo en su seno y ser portadora de paz y de gozo universal, no debe ser fácil pero con el amor que le tiene el Padre al Hijo es de creer que aceptó enviar a su Ángel a que, al menos, le preguntara si quería ser agraciada con la gracia y el don especial de Dios.

Pero antes, tampoco mucho antes en años hablando, un pequeño ángel tenía que venir al mundo. Y lo hizo sin aquello que lastra a todo ser humano y que, causado por nuestros primeros padres, nos pesa en el alma hasta que somos bautizados. Del primer pecado, por eso original, estaba liberada María por gracia de Dios y así lo ha entendido todo creyente desde que se convirtió en Madre de todos los hijos de Dios.

En realidad, aunque no sea, éste, el día en el que se recuerda y celebra y recuerda que el Papa Pío IX, con su bula Ineffabilis Deus (8 de diciembre de 1854) dejara escrito que

“…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”

no es poco cierto que cuando nace María, ahora sí, hoy mismo se tiene por tal día éste, nace sin pecado y, por eso, lo hace, por ejemplo,

para dar el sí a Dios y para colaborar con la salvación del mundo, para ser Madre mediadora como bien dijo San Juan Pablo II en una catequesis dada el 6 septiembre de 1995 dijo que “María, como mediadora maternal nos transmite los dones divinos, intercediendo continuamente en nuestro favor” y, en fin, para sufrir y llevar en su corazón lo que a Jesús sucedía.

Y nace María por todo lo que necesitábamos que naciera y por todo lo que no somos capaces de decir porque no tenemos palabras suficientes para decir gracias, gracias, gracias joven y primera discípula de Cristo. Esto, al menos, sí decimos:

Iluminada la mañana, otorgando a la luz

la dicha que le corresponde,

haciendo de cada afán un misterioso devenir

de nuestra vida,

vemos acompañado el camino que trazamos

en cada paso

con la gracia de tu visión, María Madre,

con la verdadera esencia

de la entrega fundamentamos un quehacer

que nos libera

de este mundo-valle tan incierto

y tan perecedero.

Vestida nuestra alma, de algún modo infinita

por tu presencia,

vertebramos nuestras manos

con recuerdos de versos

que sobre ti hablan, que de tu amor narran

las hojas que del calendario caen,

haciendo estrepitoso el paso del tiempo.

Resueltos a tener como fin y destino

el Reino del Padre,

vencedores del hastío y del aburrido mirar

sobre una canción triste,

suenan en nuestras sienes los clamores fugaces

de la lejana noche,

estímulo para que los dedos escancien los aromas

que de ti

tienen, momento oportuno para demandar a Dios

ayuda y auxilio

que por ti nos llegan, María Madre,

que tu función santa ilumina

con el terciopelo del arraigado venir hacia nosotros.

Llegado el día de la entrega

y la soñada presencia

ante tu estancia

sea dado por el Padre la ocasión

para admirar tu rostro,

para reconocer, en la eternidad de ese Reino,

lo que tanto buscamos,

rebosantes de amor y de voluntad libremente manifestada,

amando lo que tanto hemos descrito

y que lleva el nombre de la Madre,

la de Dios y la nuestra,

y que traemos al corazón nuestro

porque somos, con ella, doblemente hijos.

 

Por cierto, aunque puedan decirme que me repito, la imagen que he traído para el artículo referido al nacimiento de la Santísima Virgen María es la misma que he utilizado en otras ocasiones. Lo que pasa es que lo bueno nunca cansa y lo puro, tampoco.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Nacer’a, con Ella, la Salvación del mundo.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

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