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La Epifanía.

Imagen de Silvia

 

Catequesis sobre la Epifanía del Señor

los tres reyes magos

Introducción:

Lector 1

Doce días después de la Navidad celebramos la fiesta de la Epifanía también llamada fiesta de los Reyes Magos.

Epifanía significa "manifestación". Jesús se da a conocer. Aunque Jesús se dio a conocer en diferentes momentos a diferentes personas, la Iglesia celebra como epifanías tres eventos:

Su Epifanía ante los Reyes Magos (Mt 2, 1-12)

Su Epifanía a San Juan Bautista en el Jordán 

Su Epifanía a sus discípulos y comienzo de Su vida pública con el milagro en Caná.

La Epifanía que más celebramos en la Navidad es la primera. 

 

¿Cuál es el origen de esta fiesta?

los reyes magos

Lector 2

La fiesta de la Epifanía es de origen Oriental y surgió en forma similar a la Navidad de Occidente. 

Los paganos celebraban en Oriente, sobre todo en Egipto, la fiesta del solsticio invernal el 25 de diciembre y el 6 de enero el aumento de la luz. En este aumento de la luz los cristianos vieron un símbolo evangélico. Después de 13 días del 25 de diciembre, cuando el aumento de la luz era evidente, celebraban el nacimiento de Jesús, para presentarlo con mayor luz que el dios Sol. La palabra epifanía es  de origen griego y quiere decir manifestación, revelación  o aparición. Cuando la  fiesta oriental llegó a Occidente, por celebrarse ya la fiesta de Navidad, se le dio un significado diferente del original: se solemnizó la revelación de Jesús al mundo pagano, significada en la adoración de los "magos de oriente" que menciona el Evangelio. 

La Iglesia universal celebra ambas solemnidades. Navidad y Epifanía son fiestas complementarias que se enriquecen mutuamente. Ambas celebran, desde diferentes perspectivas, el misterio de la encarnación, la venida y manifestación de Cristo al mundo. Navidad acentúa más la venida, mientras que Epifanía subraya la manifestación.

El término mismo, proveniente del griego epiphaneia ("manifestación"), arroja luz sobre la significación originaria de la fiesta. En el griego clásico, la palabra podía expresar dos ideas, secular una, religiosa la otra. En el uso secular podía referirse a una llegada. Cuando, por ejemplo, un rey visitaba una ciudad y hacía su entrada solemne, se recordaba ese evento como una epifanía. San Pablo utiliza la palabra en este sentido refiriéndose a Cristo. Su venida a la tierra fue una epifanía, como la de un gran monarca que entra en una ciudad. Fijémonos, por ejemplo, en este pasaje de 2 Timoteo 1,10:

"Y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús desde la eternidad, y manifestada ahora por la aparición (epiphaneia) de nuestro Señor Jesucristo"  1. Si tenemos presente este uso neo testamentario del término epiphaneia, entenderemos con facilidad cómo la idea de nacimiento entró en la  concepción  de  la  fiesta  de  la  Epifanía,  ya  que  celebraba  la  venida,  la llegada y la presencia de la Palabra de Dios hecho carne entre nosotros.

los reyes magos

TEXTOS  DE LA LITURGIA  

Lector 3

Isaías 60, 1-6   "La gloria del Señor amanece sobre ti" ¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu

luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora.

Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos.

Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor. Palabra de Dios.

Oremos juntos 

Luz de Dios, Jesús, Hijo de María

Amaneciste un día en nuestro mundo cuando estaba sumido en la oscuridad.

Desde entonces, la luz de tu mensaje ha llegado a todos los rincones de la tierra hasta nuestros corazones.

Contigo nos inundaron bienes sin número, las riquezas de Dios: Su amor, su paz, su sabiduría, su consuelo y la Presencia constante de tu Espíritu.

Tu Presencia en la Eucaristía, en la Iglesia, en cada persona. Tu Presencia sobre todo en los más débiles y desvalidos. Tu Presencia y tu Compañía en nuestras situaciones de sufrimiento, de frustración, de añoranza y soledad.

Gracias, Señor, por tanto bien, por tu amor y tu misericordia. Te alabamos y te bendecimos.

Haz que, iluminados por ti podamos ser luz a nuestro alrededor. Amén

evangelio de san mateo

Evangelio: Mateo 2, 1-12  

Lector 4

Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: 

-¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo.

Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron: 

-En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: “Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”.

Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en  que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: 

-Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo.

Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. 

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.  Palabra de Dios

adoremos nosotros también a jesus

Adoremos también nosotros en nuestro interior al Niño de Belén

Lector 5

"Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti!" (Is 60,1)

Uno de los elementos naturales que sirven en el lenguaje bíblico para hablar de la grandeza divina es el de la luz. Así dice San Pablo que Dios habita en una luz inmarcesible. San Juan por su parte al referirse a Cristo, Palabra de Dios, dice que era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo.

También al hablar de los santos en el Cielo se dice de ellos que son luceros que brillan en la noche como las chispas de un cañaveral.

En el sermón de la montaña Jesús dice que somos la luz del mundo y hemos de estar sobre el candelero para alumbrar a los de la casa. De tal manera ha de lucir nuestra luz ante los hombres  que, al ver nuestras buenas obras, glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos...Esa luz divina, que nos enciende, no podemos apagarla, hemos de reflejarla e iluminar a otros.

Antes de la llegada del  Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza.  Pero  el  Señor  ha  venido,  y  es  como  si  una  gran  luz  hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres y mujeres del mundo.

“Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.”

Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.

Epifanía quiere decir "manifestación", iluminación. Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones.

Epifanía  es  algo  más  que  una  noche  de  sueños  y  regalos.  Es  la  fiesta  de  la luz que ha brillado en medio de las tinieblas del mundo para que todos los hombres de toda condición y raza puedan encontrar al Salvador, nacido de María.

magos de oriente

“Unos magos de Oriente llegaron a Jerusalén...”

Lector  6

Son diversas las actitudes de los hombres ante la llamada de Dios. Quizá la estrella  fue  visible  en  toda  la  región.  Pero  muchos  no  levantaron  la  visita  y no la vieron. Quizá muchos vieron la  estrella, pero no la siguieron. Quizá algunos la vieron y la siguieron, pero les faltó constancia y desistieron. Los Magos, en cambio, vieron la estrella, se pusieron en marcha, se enfrentaron al simún del desierto, y llegaron hasta el final. 

La estrella se les ocultó por algún tiempo. Es la noche oscura del alma. Pero ellos no cejaron en su empeño y la estrella les condujo hasta Belén. El premio fue maravilloso: se encontraron con Dios.  "Entraron en la casa y vieron al Niño con María su madre, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron oro, incienso y mirra".

Fue una dura prueba. Pero el Señor les iluminó. Entraron y adoraron.

Creyeron y abrieron los tesoros de su generosidad: oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre. Le entregaron todo. 

Creyeron que aquel pobre infante era el Mesías, descubrieron en aquel niño desvalido al Dios Salvador. Superaron las pobres apariencias, algo que pocos saben hacer.

 Según la tradición más frecuente, fueron tres los Reyes Magos, y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar.  Herodes les había rogado con mala intención que volvieran a él, pero "volvieron a su tierra por otro camino".

Fulton Sheen aclara: "Nadie que alguna vez se encuentre con Cristo con buena voluntad, volverá por el mismo camino por el que llegó".

vimos una estrella en el oriente

“Vimos su estrella en Oriente” 

Lector 7

En la antigüedad se pensaba que cuando alguien nacía aparecía su estrella en el cielo. Oímos también decir: “Ha nacido con buena o con mala estrella” En la comunidad de Mateo se utilizaba esta imagen para recordar a la gente su destino, “su estrella”. El tema de una estrella que aparece cuando nace un gran hombre estaba muy extendido en Oriente y en el mundo judío. 

En el libro de los Números vemos al profeta Balaam predecir que “Un astro surge en Israel, un rey se levantará de la casa de Jacob y un Salvador de la casa de Israel”

En Mateo, la estrella no solo anuncia al Mesías sino que guía a los magos hasta Belén. La estrella es un elemento indispensable en la narración de san Mateo; pero la tradición cristiana  la interpreta no como un fenómeno natural, sino como un símbolo de fe.

La oración principal de la fiesta, enlaza tres ideas: la vocación de las naciones, la estrella como símbolo de fe y el premio de la fe, que es la visión de Dios cara a cara.

Todos: “Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria.”

Lector 8 

La fe es la luz por la que reconocemos a Dios. Es una estrella que nos lleva a Cristo. Es un don de Dios, una iluminación, no una propiedad nuestra. Cristo dijo: "Nadie puede venir a mí si no es atraído por el Padre que me envió" (Jn 6,44). No se puede llegar a la luz de la verdad revelada mediante el recurso exclusivo de la razón humana. Dios es el que revela. 

Mediante la fe conocemos realmente a Dios, aunque este conocimiento sea oscuro, "como a través de un espejo, de manera oscura o borrosa". Es un conocimiento que nos une a Dios y lleva consigo, incluso en la tierra, la "garantía" y la sustancia de las cosas esperadas (cf Heb 11,1). Caminamos en fe, no en visión. 

En ocasiones podemos llegar a perder nuestra dirección. Tal vez palidezca o llegue a desaparecer la estrella que  se nos apareció con tanta brillantez. Pero esto no quiere decir que estemos perdidos. Esa oscuridad es temporal y sirve de prueba de nuestra fe. Tenemos que aprender de los magos. No se

pusieron a desandar el camino cuando perdieron la estrella. Por el contrario, buscaron consejo acudiendo a hombres versados en las Escrituras, hombres capaces de decirles dónde nacería Cristo. También nosotros deberíamos consultar con aquellos que, por sus conocimientos y experiencia, están en condiciones de ayudarnos. Necesitamos el consejo de hombres y mujeres que conocen realmente la palabra de Dios. Debemos añadir nuestra oración y nuestra paciencia. Entonces reaparecerá la estrella...

herodes y los magos

Lector 9

“Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él” Herodes reinaba en Judea. La lucha por el poder hizo que mandara asesinar incluso a algunos de sus hijos. ¿Cómo iba a quedarse tranquilo sabiendo que el anunciado “Rey de los judíos” podía suplantarle? Así pues recurrió al engaño y al disimulo. Se le compara al  Faraón  de  Egipto  que  mandó matar a los primogénitos de los hebreos. Jesús se salvó de él como Moisés se salvó del Faraón.

Con Herodes, dice Mateo, se sobresaltó toda Jerusalén.  “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron” (Jn 1,11) Los conocedores de las Escrituras quedan indiferentes ante aquella luz del cielo que anuncia el acontecimiento esperado durante siglos. Paradójicamente son a veces los “alejados” más que los miembros del pueblo, quienes pueden descubrir mejor la presencia siempre novedosa de Dios en la Historia.

 

 

 

¿Qué podemos aprender de los magos?

Lector 10

• Los magos representan a todos aquellos que buscan, sin cansarse, la luz de Dios, siguen sus señales y, cuando encuentran a Jesucristo, luz de los hombres, le ofrecen con alegría todo lo que tienen.

• La estrella anunció la venida de Jesús a todos los pueblos. Hoy en día, el Evangelio es lo que anuncia a todos los pueblos el mensaje de Jesús.

• Los Reyes Magos no eran judíos como José y María. Venían de otras tierras lejanas (de Oriente: Persia y Babilonia), siguiendo a la estrella que les llevaría a encontrar al Salvador del Mundo. Representan a todos los pueblos de la tierra que desde el paganismo han llegado al conocimiento del Evangelio.

• Los Reyes Magos dejaron su patria, casa, comodidades, familia, para adorar al Niño Dios. Perseveraron a pesar de las dificultades que se les presentaron. Era un camino largo, difícil, incómodo, cansado. El seguir a Dios implica sacrificio, pero cuando se trata de Dios cualquier esfuerzo y trabajo vale la pena.

• Los Reyes Magos tuvieron fe en Dios. Creyeron aunque no veían, aunque no entendían. Quizá ellos  pensaban encontrar a Dios en un palacio, lleno de riquezas y no fue así, sino que lo encontraron en un pesebre y así lo adoraron y le entregaron sus regalos. Nos enseñan la importancia de estar siempre pendientes de los signos de Dios para reconocerlos.

• Los Reyes Magos fueron generosos al ir a ver a Jesús, no llegaron con las manos vacías. Le llevaron:oro: que se les da a los reyes, ya que Jesús ha venido de parte de Dios, como rey del mundo, para traer la justicia y la paz a todos los pueblos; incienso: que se le da a Dios, ya que Jesús es el hijo de Dios hecho hombre; mirra: que se untaba a los hombres escogidos, ya que adoraron a Jesús como Hombre entre los hombres.

• Esto nos ayuda a reflexionar en la clase de  regalos que nosotros le ofrecemos a Dios y a reconocer que lo  importante  no  es  el  regalo  en sí, sino el saber darse a los demás. En la vida debemos buscar a Dios sin cansarnos y ofrecerle con alegría todo lo que tenemos.

• Los Reyes Magos sintieron una gran  alegría al ver al niño Jesús. Supieron valorar el gran amor de Dios por el hombre. Debemos ser estrella que conduzca a los demás hacia Dios.

Compartamos lo que nos han sugerido estos textos

  Oración

Dios, Padre nuestro, que en un día como éste diste a conocer a tu Hijo a todas las gentes de todos los pueblos; haz que quienes te buscan, encuentren y sigan las estrellas que Tú pones en su camino, y quienes ya te hemos encontrado podamos contemplar un día, cara a cara, la gloria de tu rostro.

Tu quieres que todos los seres humanos se salven y  por eso haces que lleguen al conocimiento de tu Verdad.

Purifica nuestro corazón con la claridad de tu gloria, para que estemos atentos a todos los destellos de Luz que has distribuido magnánimamente en todos los Pueblos, y así, estando abiertos a la Verdad proceda de donde proceda, podamos recibirla y comunicarla, para alegría del mundo y para gloria tuya. Amén.

Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Ilumine su rostro sobre nosotros  y nos dé su favor.

Que el Señor nos nuestro su rostro y nos conceda la paz.