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Educar con sentido del humor

Imagen de Ana Laura

Oí decir alguna vez que entre las diferencias que hay entre los animales y el hombre  está que los animales no tienen sentido del humor. Ellos no pueden reirse de si mismos. No comprenden lo que es gracioso, lo irónico.

Como mis hijos siempre fueron dados a las bromas desde muy chicos les enseñé cuál es la diferencia entre una buena broma y una broma pesada. Una buena broma es la que le haces a un amigo y ambos se rien. Una broma pesada es la que le haces a tu amigo y sólo tu te ries.

Ésto viene a cuento pues los papás a veces educamos en los extremos:

Algunos son siempre muy serios y no saben divertirse con sus hijos. Siempre acartonadosy solemnes temen que ponerse al nivel del niño para jugar o bromear los rebaja o les resta autoridad.

Otros pierden la proporción de la relación adulto-niño y se dedican a bromear inciuso a costa del hijo ridiculizandolo.

Hallar el equilibrio es importante. Pero mucho más importante es no perder esa alegría de la convivencia. En éste sentido los padres tenemos que ser prudentes y humildes.

Desde hace ya algunos años he vivido la otra cara de la moneda pues mis hijos adolescentes me hacen bromas  muy seguido. Si yo fuera un poco más orgullosa me dolerían  pero tengo que admitir que en verdad son ingeniosas. Hay que leer en ellas la crítica velada de  adolescente  y su temor al ridícuo: A que los hagas quedar mal delante de los demás. Así que he tolerado bromas acerca de mi figura, mi estilo de arreglarme, mi edad, mis anteojos, mis gustos etc. Agradezco su espontaneidad y y su desparpajo para decírmelas pues significa que me tienen canfianza. No siempre les es facil decir de frente los que les mortifica de uno; el chiste sin sarcasmo (ellos son muy nobles) es un camino más corto. 

Y claro que entre ellos se hacen bromas todo el tiempo. Cuando me cansan dicen que es mi culpa, que yo les enseñé.Admito que siempre procuré esa ligereza de caracter.

Por otro lado y misma, entre broma y broma, los voy educando y corrigiendo. Los chavos son más receptivos cuando los corriges con buén humor (pero siempre con mucho tacto). Temo que ésta etapa de mi vida va a durar buén rato mientras haya adolescentes en mi casa y seguramente voy a extrañar sus payasadas cuando sean adultos serios (a menos que salgan a su mamá claro).