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Reforma o Apostasía - José María Iraburu

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b2evolution 2020-07-10T08:02:22Z
Actualizado: hace 1 hora 38 mins

(605) El Espíritu Santo- 10. El don de consejo

Mié, 2020-07-08 11:19

–¿Y cómo se consigue que el don de consejo nos guíe en todas nuestras decisiones?

–Creciendo en la prudencia y en todas las virtudes, venciendo el asimiento a la propia voluntad y otros apegos desordenados, siendo humilde, y sobre todo pidiéndolo al Espíritu Santo: «venga a nosotros tu Reino»

4. El don de consejo

Los lugares de la Biblia, en los que reconocemos al don de consejo, son aplicables en buena medida también a los dones de ciencia, entendimiento y sabiduría. Todos ellos son dones intelectuales, por los que el Espíritu Santo comunica al entendimiento del cristiano una lucidez sobrenatural pasiva, al modo divino,  místico. Cuando la sagrada Escritura habla en hebreo o en griego de la sabiduría de los hombres espirituales no usa, por supuesto, términos claramente identificables con cada uno de estos cuatro dones.Leer más... »

(604) El Espíritu Santo- 9. El don de piedad

Mié, 2020-07-01 01:24

–Todos somos defectuosos y pecadores, necesitados de la piedad de nuestros prójimos…

–Así es. Piedad de los ancianos y de los niños. Piedad entre los cónyuges. Piedad efectiva, no solo afectiva y verbal, con los necesitados. Piedad del párroco con su feligresía. Piedad de los buenos con los pecadores… Cuántas veces somos des-piadados, por acción o por omisión. Dios nos libre y nos dé un corazón como el de Cristo, que tuvo y tiene piedad de nosotros.Leer más... »

(603) El Espíritu Santo- 8. El don de fortaleza

Sáb, 2020-06-27 01:15

–¿No puede haber algo de pelagianismo en buscar la fortaleza?

–Si se busca la fortaleza como virtud y don del Espíritu Santo, no hay peligro. Hay humildad.

2. El don de fortaleza

 

–Sagrada Escritura

En el Antiguo Testamento, los fieles captan espiritualmente a Dios como una fuerza inmensa e invencible, como una Roca, y al mismo tiempo como Aquél que es capaz de confortar a sus fieles comunicándoles una fortaleza inexpugnable.

«Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza, Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador; Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte» (Sal 17,2-3). «El Señor es mi fuerza y escudo; en Él confía mi corazón. El Señor es fuerza para su pueblo, apoyo y salvación para su Ungido» (27,7-8).Leer más... »

(602) El Espíritu Santo- 7. El don de temor

Mié, 2020-06-24 04:37

–Cómo andamos los católicos, seamos laicos, o incluso sacerdotes y religiosos…

–Viendo cómo viven algunos, no puede uno menos de pensar que muchos de unos y de otros han perdido el temor de Dios. Y en alguno casos lo han perdido tanto, que se han adentrado ya en la apostasía

–Los siete dones

La tradición espiritual y teológica entiende que son siete los dones del Espíritu Santo, y halla la raíz de su convencimiento en la Sagrada Escritura, especialmente en algunos lugares principales.

En Isaías 11, 2-3, concretamente, se asegura que en el Mesías esperado habrá una plenitud total de los dones del Espíritu divino. No le serán dados estos dones con medida, como a Salomón se le da la sabiduría o a Sansón la fortaleza, sino que sobre él reposará el Espíritu de Yahavé con absoluta plenitud.Leer más... »

(601) El Espíritu Santo- 6. Gracia, virtudes y dones

Vie, 2020-06-19 05:25

–El Espíritu Santo, «el gran desconocido»…

–En parte por falta de predicación, y en parte por falta de interés en los cristianos (pelagianos o semipelagianos en su mayoría).

Hace unos años, un profesor de teología moral escribió que es «necesario romper los cuadros del tratado De virtutibus, para abrir el tema a un horizonte más adecuado». Mejor que en el planteamiento ontológico-formalista del sistema de virtudes, habría de expresarse la moral «en términos más personalistas y relacionales», es decir, empleando «la riqueza que nos ofrecen las categorías personalistas de opciones, actitudes, etc.».

Sin embargo, la Iglesia docente, aun conociendo las diversas construcciones mentales producidas por quienes piensan de este modo, que no son pocos, estima mejor en su Magisterio apostólico, que la verdadera antropología cristiana es la tradicional. Y así, concretamente, en su Catecismo de la Iglesia Católica (1992), explica la vida nueva en el Espíritu según la gracia (1987-2029), las virtudes y los dones del Espíritu Santo (1803-1831). Y éste es el esquema que aquí sigo.Leer más... »

(600) El Espíritu Santo- 5, don primero, don supremo

Vie, 2020-06-12 03:50

 

–Y vamos con el artículo número 600…

–Y ha querido el Señor que sea sobre el Espíritu Santo, el don fontal por el que nos son concedidos todos los dones celestiales. Bendigamos al Señor. Demos gracias a Dios.

 

En la segunda parte de mi artículo (591), Somos templos de Dios, traté ya con cierta amplitud de la teología y espiritualidad de la inhabitación del Espíritu Santo en el cristiano. Y en esta serie sobre el Espíritu Santo correspondería ahora exponer ese tema. Me permitiré, pues, resumir y complementar en este articulo lo allí expuesto.Leer más... »

(599) El Espíritu Santo- 4. en la Iglesia

Sáb, 2020-06-06 03:35

–Qué cosa. Todo lo purifica y eleva Jesucristo…

–Es su misión. “Todo fue hecho por Él y para Él, y todo subsiste en Él” (Col 1,16-17). 

 

–El Espíritu Santo edifica la Iglesia

De nada nos hubiera servido a los hombres la encarnación del Hijo de Dios, la predicación de su luminoso Evangelio, su muerte sacrificial en la Cruz y su resurrección y ascensión a los cielos, si toda esa obra grandiosa de reconciliación entre Dios y los hombres si no se hubiera visto consumada en Pentecostés, por la comunicación del Espíritu Santo prometido. Sin Él, ni siquiera alcanzaríamos a tener la fe. El Hijo, enviado por el Padre y ahora vuelto él, ha cumplido su misión. Y el Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, realiza su misión en la Iglesia a lo largo de los siglos, hasta la plenitud escatológica.

El Espíritu Santo viene en Pentecostés «para llevar a plenitud el Misterio pascual», es decir, la obra redentora de Cristo (Pref. Misa Pentec.). Nuestro Señor Jesucristo, antes de padecer, había anunciado todos estos misterios en la última Cena:

«Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo rogaré al Padre, y os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre. El espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce; vosotros lo conocéis, porque permanece en vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, vendré a vosotros…

«Os he dicho estas cosas mientras permanezco entre vosotros. Pero el Abogado, el Espíritu Santo que el Padre enviará en mi nombre, ése os lo enseñará todo y os traerá a la memoria todo lo que yo os he dicho» (Jn 14,15-19.25-26).

«Cuando venga el Abogado, que yo os enviaré de parte del Padre, el Espíritu de verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí (15,26)…

«Os digo la verdad, os conviene que yo me vaya, porque si no me fuere, el Abogado no vendrá a vosotros; pero si me fuere, os lo enviaré… Muchas cosas tengo aún que deciros, pero no podéis comprenderlas ahora. Cuando venga aquél, el Espíritu de verdad, él os conducirá hacia la verdad completa… Él me glorificará, porque tomará de lo mío y os lo dará a conocer» (16,7.12-14).

 

–El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia

San Agustín dice de la tercera Persona divina: «lo que el alma es en nuestro cuerpo, es el Espíritu Santo en el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia» (Serm. 187 de temp.).

Y esa intuición contemplativa y teológica entra para siempre en la tradición católica (Sto. Tomás, In Col. I,18, lect.5; «corazón» del Cuerpo, STh III,8,1; León XIII, Divinum illud 8; Pío XII, Mystici Corporis, Denz: 3808; Vaticano II, LG 7g, en nota; Juan Pablo II, Dominum et vivificantem 25).

San Juan Pablo II precisaba este enseñanza en una Audiencia general (28-XI-1990):

«El Espíritu Santo, “alma de la Iglesia”, “corazón de la Iglesia”: es un dato hermoso de la Tradición, sobre el que conviene investigar (3). Es evidente que, como explican los teólogos, la expresión “el Espíritu Santo, alma de la Iglesia” se ha de entender de modo analógico, pues no es “forma sustancial” de la Iglesia como lo es el alma para el cuerpo, con el que constituye la única sustancia “hombre”. El Espíritu Santo es el principio vital de la Iglesia, íntimo, pero transcendente. Él es el Dador de vida y de unidad de la Iglesia, en la línea de la causalidad eficiente, es decir, como autor y promotor de la vida divina del Corpus Christi. Lo hace notar el Concilio, según el cual Cristo, “para que nos renováramos incesantemente en él (cf. Ef 4,23), nos concedió participar de su Espíritu, quien, siendo uno solo en la Cabeza y en los miembros, de tal modo vivifica todo el cuerpo, lo une y lo mueve, que su oficio pudo ser comparado por los Santos Padres con la función que ejerce el principio de vida o el alma en el cuerpo humano» (LG 7)» (4).

 

1. Unifica la Iglesia

Cristo «entrega su espíritu» en la cruz para ganar al precio de su sangre la unidad de la Iglesia. Para eso precisamente murió Jesús por el pueblo, «para reunir en la unidad a todos los hijos de Dios que están dispersos» (Jn 11,51-52). Así es como forma «un solo rebaño y un solo pastor» (10,16).

El Padre y el Hijo son uno (Jn 10,30), aunque personalmente son distintos; y el Espíritu Santo, distinto de ellos en la persona, es el lazo de amor que los une. Pues bien, la unidad de la Iglesia ha de ser una participación en la vida de Dios, al mismo tiempo trino y uno. Así lo quiere Cristo: «que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, para que también ellos sean en nosotros… Que sean uno, como nosotros somos uno» (17,21-22).

Y esa tan deseada unidad la realiza Cristo comunicando a todos los miembros de su Cuerpo un mismo Espíritu. «Todos nosotros hemos sido bautizados en un solo Espíritu, para constituir un solo cuerpo… y hemos bebido del mismo Espíritu» (1Cor 12,13). Gracias a la común donación del Espíritu Santo, formamos en la comunidad eclesial «un solo corazón y una sola alma» (Hch 4,32).

Nuestra unidad eclesial es, pues, una unidad vital en la vida de Dios uno y trino, producida en todos nosotros por un alma única, que es el Espíritu Santo. Por nuestro Señor Jesucristo, «unos y otros tenemos acceso libre al Padre en un mismo Espíritu» (Ef 2,18).Y «el que no tiene el Espíritu de Cristo, ése no es de Cristo» (Rm 8,9).

«Hay diversidad de dones, pero uno mismo es el Espíritu [Santo]. Hay diversidad de ministerios, pero uno mismo es el Señor [Jesucristo]. Hay diversidad de operaciones, pero uno mismo es Dios [Padre], que obra todas las cosas en todos. Y a cada uno se le concede la manifestación del Espíritu para común utilidad. A uno le es dada por el Espíritu la palabra de sabiduría; a otro la palabra de ciencia, según el mismo Espíritu; a otro la fe, en el mismo Espíritu; a otro don de curaciones, en el mismo Espíritu; a otro operaciones de milagros; a otro profecía, a otro discreción de espíritus; a otro, el don de lenguas; a otro el de interpretar las lenguas. Todas estas cosas las obra el único y mismo Espíritu, que distribuye a cada uno según quiere» (1Cor 12,4,11).

La Iglesia, según eso, es un Templo espiritual en el que todas las piedras vivas están trabadas entre sí por el mismo Espíritu Santo, que habita en cada una de ellas y en el conjunto del edificio. Así lo entendía San Ireneo: «donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Espíritu de Dios, allí está también la Iglesia y toda su gracia» (Adversus hæreses III,24,1).

Por eso, herejías, cismas, pecados contra la caridad eclesial, y todo lo que introduce en la Iglesia división, sobre todo por algunos teólogos y obispos, son pecados directamente cometidos contra el Espíritu Santo. Y por eso hemos de ser muy «solícitos para conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza a la que habéis sido llamados» (Ef 4,3-4).

La Liturgia católica nos enseña y recuerda constantemente el misterio de la unidad de la Iglesia.

Y lo hace especialmente en la Misa, pues precisamente en la Eucaristía, sacramento de la unidad de la Iglesia, es donde el Espíritu Santo causa la comunión eclesial. En la Misa, en la segunda invocación al Espíritu Santo, después de la consagración, pedimos al Padre humildemente que «el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo» (II Anáf. eucar.: +III; IV).

 

2. Vivifica la Iglesia

Todos los ciudadanos de un lugar forman, sin duda, una convivencia, una asociación más o menos unida por el amor social, más o menos cohesionada por la pretensión de un fin, el bien común de todos sus miembros. En un sentido estricto, sin embargo, no puede afirmarse que esa sociedad civil, así formada, constituya un organismo vivo.

La Iglesia, en cambio, constituye con plena verdad «un organismo vivo». En efecto, todos los que han sido «bautizados en el Espíritu Santo» (Hch 1,5) tienen «“un solo corazón y una sola alma” (4,32), porque el Espíritu Santo unifica y anima la Comunión de los Santos como único principio vital intrínseco de todos ellos (1943, Pío XII, enc. Mystici Corporis, Denz 3811).

A todos cuantos en el Bautismo hemos «nacido del agua y del Espíritu» (Jn 3,5), Dios «nos ha salvado en la fuente de la regeneración, renovándonos por el Espíritu Santo, que abundantemente derramó sobre nosotros por Jesucristo, nuestro Salvador» (Tit 3,5). Así cumplió Cristo su misión: «yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10).

Y esa vivificación primera en el Espíritu crece y se afirma en el sacramento de la Confirmación, en la Penitencia, en la Eucaristía y, en fin, en todos los sacramentos. En todos ellos se nos da el Espíritu Santo, Dominum et vivificantem, y en todos se nos manifiesta como «Espíritu de vida» (Rm 8,2). Y a través de todos ellos el Espíritu Santo nos conduce a la vida eterna, a la vida infinita.

En fin, como dice el Vaticano II, el Espíritu Santo «es el Espíritu de vida o la fuente de agua que salta hasta la vida eterna (+Jn 4,14; 7,38-39), por quien el Padre vivifica a los hombres muertos por el pecado, hasta que en Cristo resucite sus cuerpos mortales (+Rm 8,10-11)» (LG 9a).

 

3. Mueve y gobierna la Iglesia

En la Iglesia hay una gran diversidad de dones y carismas, de funciones y ministerios, pero «todas estas cosas las hace el único y mismo Espíritu» (1Cor 12,11).

El Espíritu Santo, por el impulso suave y eficaz de su gracia interior, mueve el Cuerpo de Cristo y cada uno de sus miembros. Él produce día a día la fidelidad y fecundidad de los matrimonios. Él causa por su gracia la castidad de las vírgenes, la fortaleza de los mártires, la sabiduría de los doctores, la prudencia evangélica de los pastores, la fidelidad perseverante de los religiosos. Y Él es quien, en fin, produce la santidad de los santos, a quienes concede muchas veces hacer obras grandes, extraordinarias, como las de Cristo, y «aún mayores» (Jn 14,12).

Pero también es el Espíritu quien, por gracias externas, que a su vez implican y estimulan gracias internas, mueve a la Iglesia por los pastores y profetas que la conducen. Aquel Espíritu, que antiguamente «habló por los profetas», es el que ilumina hoy en la Iglesia a los «apóstoles y profetas» (Ef 2,20). «Imponiéndoles Pablo las manos, descendió sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaban lenguas y profetizaban» (Hch 19,6-7; +11,27-28; 13,1; 15,32; 21,4.9.11).

Es el Espíritu Santo quien elige, consagra y envía tanto a los profetas como a los pastores de la Iglesia, es decir, a aquellos que han de enseñar y conducir al pueblo cristiano (+Bernabé y Saulo, Hch 11,24;13,1-4; Timoteo, 1Tim 1,18; 4,14). Igualmente, los misioneros van «enviados por el Espíritu Santo» a un sitio o a otro (Hch 13,4; etc.), o al contrario, por el Espíritu Santo son disuadidos de ciertas misiones (16,6). Es Él quien «ha constituido obispos, para apacentar la Iglesia de Dios» (20,28). Y Él es también quien, por medio de los Concilios, orienta y rige a la Iglesia desde sus comienzos, como se vio en Jerusalén al principio: «el Espíritu Santo y nosotros mismos hemos decidido» (15,28)…

 

Ven, Espíritu Santo, ilumina los corazones de tus fieles, y enciende en ellos el fuego de tu amor.

José María Iraburu, sacerdote

 

Índice de Reforma o apostasía

 

(598) El Espíritu Santo- 3. en Jesucristo

Mié, 2020-06-03 02:57

 

–¿Y a quiénes representan esas tres acompañantes?

–A tres ángeles, vestidos con tres colores distintos; cosa singular. 

El Espíritu Santo y María

La fecundidad del Padre se expresa en la generación del Hijo. La fecundidad del Padre y del Hijo en la procesión amorosa del Espíritu Santo. Y la fecundidad del Espíritu Santo se manifiesta a través de la Virgen María, en el gran misterio de la encarnación del Hijo. Es  precisamente en la Virgen, donde el Espíritu Santo se revela plenamente como «Señor y dador de vida». Y esta manifestación la realiza no solamente en Jesús, sino, como veremos, en todo su Cuerpo místico.Leer más... »

(597) El Espíritu Santo- 2. el Amor entre el Padre y el Hijo

Sáb, 2020-05-30 05:11

 

–Los cristianos corrientes ignoramos casi todo lo que dice usted en este articulo.

–Es una pena… Se interesan –los que se interesan– por las cuestiones morales. Estos otros misterios de la fe les traen generalmente sin cuidado. Y por eso los ignoran. Gran pena.

En el atículo anterior traté del Padre sin principio y de la generación eterna de su único Hijo. Y dejé para este articulo exponer la fe en el Espiritu Santo. Vamos con ello.

* * * Leer más... »

(596) El Espíritu Santo- 1. Revelación de la Trinidad

Jue, 2020-05-28 14:29

 

 –¿Y usted cree que los lectores se van a interesar por este tema?

–Le respondo, como los gallegos, con otra pregunta. ¿Y usted ve normal que los cristianos no se interesen por conocer más el misterio de la Santísima Trinidad?

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo inicio una serie de articulos sobre el Espíritu Santo, sus preciosos dones y su acción continua en la vida espiritual. Pero antes es necesarrio que recuerde y confiese la fe católica en la Santísima Trinidad.Leer más... »

(595) Ascesis del entendimiento

Lun, 2020-05-25 03:15

 –Yo conozco bien la doctrina cristiana, y distingo con facilidad lo bueno y lo malo, lo que tengo que hacer o evitar. Lo que me falla no es el entendimiento, sino la voluntad.

–Está usted muy herrado (perdón, quítele la h). Eso que me dice me confirma en la necesidad de la ascesis del entendimiento. Usted falla en entendimiento, memoria y voluntad. Tres facultades, en una sola persona, que están muy vinculadas entre sí.

Ya traté de la (537) ascesis de la memoria y (594) de la voluntad. Veamos ahora (595) la del entendimiento.

 

–Estado lamentable del entendimiento (la razón)

La mente del hombre es un oscuro caos, ambiguo, desordenado, confuso, contradictorio muchas veces, cerrado para la captación de ciertas verdades y abierto a los diversos influjos erróneos imperantes en el mundo. La máxima oscuridad del entendimiento se da en los apóstatas: perdida la fe, se extravía la razón. Queda peor que en los paganos. Corruptio optimi pessima. (Véase la imagen superior).Leer más... »

(594) La ascesis de la voluntad

Lun, 2020-05-18 16:23

 

–Reconózcame, si es tan amable, que «querer es poder».

–No puedo. Soy católico. No soy pelagiano, con perdón.

Las tres potencias del alma son la razón-entendimiento, la memoria y la voluntad. Las tres potencias, las tres facultades, los tres hábitos operativos propios del hombre. Ya traté de la ascesis de la memoria; estudio ahora la ascesis de la voluntad. Y sigo en mi exposición especialmente a San Juan de la Cruz, doctor de la Iglesia.

* * *Leer más... »

(593) ¿Todos hermanos? ¿Todos hijos de Dios?

Mar, 2020-05-12 04:38

 

–¡Todos somos hijos de Dios y por eso todos somos hermanos!… Todos.

–No grite, por favor. Y examinemos esas afirmaciones con calma, verdad y precisión.

«Todos somos hermanos», «Todos somos hijos de Dios»… son frases que suenan bien, y que se repiten entre cristianos en el ambiente ideológico de una cultura igualitaria y democrática. ¿Pero son verdaderas? Sí y no, según el sentido que se les dé. Comencemos por confirmar algunas premisas fundamentales de la fe, y ellas nos llevarán a conclusiones verdaderas.Leer más... »

(593) ¿Todos hermanos? ¿Todos hijos de Dios?

Mar, 2020-05-12 04:38

 

–¡Todos somos hijos de Dios y por eso todos somos hermanos!… Todos.

–No grite, por favor. Y examinemos esas afirmaciones con calma, verdad y precisión.

«Todos somos hermanos», «Todos somos hijos de Dios»… son frases que suenan bien, y que se repiten entre cristianos en el ambiente ideológico de una cultura igualitaria y democrática. ¿Pero son verdaderas? Sí y no, según el sentido que se les dé. Comencemos por confirmar algunas premisas fundamentales de la fe, y ellas nos llevarán a conclusiones verdaderas.Leer más... »

(592) La oración de petición

Vie, 2020-05-01 06:26

–Me sospecho que en este artículo pretende usted confirmar que en el combate contra el coronavirus la oración de petición es el arma más potente.

–Pues sí, pero como es el medio principal para conseguir todos los bienes materiales y espirituales que debe procurar un cristiano, por eso no lo he puesto como Coronavirus-VI.

 

La oración de petición

Petición, alabanza y acción de gracias son las formas fundamentales de la oración bíblica, y por tanto de la oración cristiana. No se contraponen entre sí, sino que se complementan. La petición prepara y anticipa la acción de gracias, y en sí misma es ya una alabanza, pues confiesa que Dios es bueno y omnipotente, fuente de todo bien. La alabanza y la acción de gracias brotan del corazón creyente, que habiendo pedido a Dios, no se atribuye a si mismo el bien logrado, sino que recibe después ese bien como don de Dios. Por eso los tres géneros de oración se potencian y exigen mutuamente, como se ve, por ejemplo, en las oraciones de los Salmos (21,23-32; 32,22; 128,5-8).Leer más... »

(592) La oración de petición

Vie, 2020-05-01 06:26

–Me sospecho que en este artículo pretende usted confirmar que en el combate contra el coronavirus la oración de petición es el arma más potente.

–Pues sí, pero como es el medio principal para conseguir todos los bienes materiales y espirituales que debe procurar un cristiano, por eso no lo he puesto como Coronavirus-VI.

 

La oración de petición

Petición, alabanza y acción de gracias son las formas fundamentales de la oración bíblica, y por tanto de la oración cristiana. No se contraponen entre sí, sino que se complementan. La petición prepara y anticipa la acción de gracias, y en sí misma es ya una alabanza, pues confiesa que Dios es bueno y omnipotente, fuente de todo bien. La alabanza y la acción de gracias brotan del corazón creyente, que habiendo pedido a Dios, no se atribuye a si mismo el bien logrado, sino que recibe después ese bien como don de Dios. Por eso los tres géneros de oración se potencian y exigen mutuamente, como se ve, por ejemplo, en las oraciones de los Salmos (21,23-32; 32,22; 128,5-8).Leer más... »

(591) Coronavirus-V. Somos templos de Dios

Mié, 2020-04-22 10:08

–Con motivo del coronavirus y de las limitaciones o prohibiciones del culto público se han ocasionado, creo yo, algunas quejas que me suenan mal.

–Suelen hacerlas buenos cristianos. Pero que al estar muy dolidos, dicen a veces disparates, que probablemente ni ellos mismos los creen.

«Nos han privado de la Eucaristía. Nos han quitado a Cristo, cuando más lo necesitábamos»… «Han perdido todas las ovejas. Las han abandonado como perros, sin comida ni bebida, las han dejado “desconectadas” de Dios al desconectarlas de los Sacramentos»… «Y todo por cobardía, por salvar el pellejo».

* * *

Danos, Señor, tu luz y tu verdad. Concédenos conocer y vivir el misterio glorioso de tu Presencia real en el corazón de tus fieles. No, no nos han quitado a Cristo. Este artículo pretende confortar la fe de aquellos fieles que se ven angustiados por las limitaciones legales impuestas al culto cristiano en el combate contra el coronavirus.Leer más... »

(591) Coronavirus-V. Somos templos de Dios

Mié, 2020-04-22 10:08

–Con motivo del coronavirus y de las limitaciones o prohibiciones del culto público que han ocasionado, creo yo, algunas quejas que me suenan mal.

–Suelen hacerlas buenos cristianos. Pero que al estar muy dolidos, dicen a veces disparates, que probablemente ni ellos mismos los creen.

«Nos han privado de la Eucaristía. Nos han quitado a Cristo, cuando más lo necesitábamos»… «Han perdido todas las ovejas. Las han abandonado como perros, sin comida ni bebida, las han dejado “desconectadas” de Dios al desconectarlas de los Sacramentos»… «Y todo por cobardía, por salvar el pellejo».

* * *

Danos, Señor, tu luz y tu verdad. Concédenos conocer y vivir el misterio glorioso de tu Presencia real en el corazón de tus fieles. No, no nos han quitado a Cristo. Este artículo pretende confortar la fe de aquellos fieles que se ven angustiados por las limitaciones legales impuestas al culto cristiano en el combate contra el coronavirus.Leer más... »

(590) Coronavirus-IV. Tu quoque, Vittorio Messori?...

Lun, 2020-04-13 07:48


–Parece que la Confinación rigurosa antiepidemia no dificulta sino que facilita el trabajo de los escritores.

–Así es. Un tiempo de desierto nos regala soledad y silencio, bueno para la oración y la vida espiritual, para el descanso corporal y para pensar, leer y escribir. 

 

Siguen enfrentados dentro de la Iglesia los que exigen en la lucha contra el coronavirus más sacramentos y menos aislamientos; y los que buscan ante todo detener la matanza de hombres, obedeciendo a la Autoridades sanitarias y ofreciendo al mismo tiempo medios espirituales de defensa y de combate.Leer más... »

(590) Coronavirus-IV. Tu quoque, Vittorio Messori?...

Lun, 2020-04-13 07:48


–Parece que la Confinación rigurosa antiepidemia no dificulta sino que facilita el trabajo de los escritores.

–Así es. Un tiempo de desierto nos regala soledad y silencio, bueno para la oración y la vida espiritual, para el descanso corporal y para pensar, leer y escribir. 

 

Siguen enfrentados dentro de la Iglesia los que exigen en la lucha contra el coronavirus más sacramentos y menos aislamientos; y los que buscan ante todo detener la matanza de hombres, obedeciendo a la Autoridades sanitarias y ofreciendo al mismo tiempo medios espirituales de defensa y de combate.Leer más... »

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