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5 Tips para educar a nuestros hijos con Amor.

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Por Silvia Mercedes del Valle Márquez

Para entender cuál es nuestra labor como educadores, debemos poner en común el concepto de autoridad. El significado original de la palabra autoridad es dejar crecer. Es así que nuestra verdadera misión es la de  guiar a nuestros hijos, para que crezcan y maduren. Tan malo es ser demasiado permisivos, como ser muy estrictos a la hora de ejercer esa autoridad.

No todos los hijos son iguales. Si los observamos un poco, podemos darnos cuenta que sus reacciones y preferencias son muy diferentes. El secreto está en tener ganas de educar a nuestros hijos CON AMOR. Aquí te ofrezco 5 tips para lograrlo.

PRIMERO: Fomenta el orden en tu familia.

El orden es una virtud que se inculca poco a poco y además se debe hacer desde pequeños. Nuestros hijos sí pueden ayudar en las labores de la casa, Puedes empezar por enseñar a los más pequeños, desde los dos años, a que lleven su plato y su vaso al fregadero o que ayuden a poner su ropa sucia en el bote. A los más grandes puedes pedirles que recojan los juguetes que usan cada día, lavar sus platos o tender su cama, el chiste es que se sientan útiles colaborando con las labores de la casa.

Sé paciente y dedica tiempo a enseñarles. Todas estas tareas requieren de tiempo, así que cuando empieces a enseñarles, ármate de paciencia.

Sé flexible, deja que se equivoquen. No hagas lo que muchos, que al ver la cama mal tendida por los niños,  la vuelven a tender, porque entonces en lugar de reconocer su esfuerzo estas descalificando el resultado, si los motivas y les echas porras,  seguro en poco tiempo irán perfeccionando cada actividad, para darte gusto y como reto personal. A mí me costó mucho trabajo hacerme a la idea de que las cosas no son perfectas.

Predica con el ejemplo. Para nuestros hijos, es muy importante imitar lo que mamá o papá hacemos en casa, si les ponemos el ejemplo, nuestros hijos verán como lo más natural, tener un ambiente ordenado.

No quieras que las cosas cambien de la noche a la mañana, pero con un poquito de disciplina y de constancia, ten por seguro, que tus hijos tomarán el hábito en menos de lo que piensas.

SEGUNDO. Crea un clima de comunicación en tu familia.

No es tarea fácil pero hay que ayudar a los hijos con prácticas en la vida cotidiana con el ejemplo, para crear el clima adecuado que facilite esa comunicación.

 

Si el niño o adolescente intenta platicar con ustedes, sus papás, y lo reciben con comentarios como: “me fastidias”, o “estoy cansado, no me molestes con tu tonterías” y lo corren a gritos y empujones, entonces no está recibiendo el afecto y atención que se requiere. Saber escuchar, hablar con el corazón, mantener una actitud positiva y mostrar empatía son algunas de las actitudes necesarias para promover un buen clima de diálogo en casa con los tuyos.

 

Ponte en el lugar del otro. Es muy importante para sentir como siente el otro, y no lastimar al hablar. Y más aún con nuestras actitudes, que muchas veces lastiman más que las palabras.

Da mensajes consistentes y no contradictorios. Sobre todo cuando mamá dice una cosa, y luego papá dice otra, ya que el niño entra en conflicto, y no puede decidir a quién le hace caso, por lo que obedece a lo que le conviene.

Crear un clima emocional que facilite la comunicación. Esto es fundamental, ya que debe haber tranquilidad, y un ambiente de cercanía y confianza. No gritos, no enojos y no burlas.

 

TERCERO. Fomenta la obediencia en tus hijos.

La obediencia  es una actitud responsable, de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas.

Pero, ¿Cuándo se puede tornar la obediencia en rebeldía? Cuando existe un exceso de insistencia por parte de los padres, en cosas secundarias y sin importancia y cuando se abusa de las amenazas y promesas vanas.

Debes estar muy atento al comportamiento de tus hijos. No importa que trabajes todo el día, procura preguntarles cuando llegues, cómo les fue en la escuela y cuáles son los problemas que tienen antes de dar órdenes. En ocasiones éste tipo de problemas hace que los hijos se pongan irritables y super desobedientes. Si conocemos sus sentimientos, entonces podemos entender y suponer sus reacciones, de tal forma, que podemos guiarlos para que cumplan con lo que se les está pidiendo, a pesar de los problemas.  Y con la motivación adecuada, porque si no existe esa motivación, obedecer se convierte en una simple obligación ,y por lo mismo, tus hijos se convierten en esclavos.

Si notas que alguno te desobedece muy seguido, habla con el en lo personal y pregúntale por qué no te obedece. Deja que hable, se desahogue, y después de escucharlo, explícale con calma, que obedecer es bueno, y que tú buscas siempre su bien, y luego dile a tu hijo que lo vas a apoyar. Muéstrale que confías en él, y le vas a dar la oportunidad de demostrarte que es digno de confianza. Por último, haz un trato con él y deja que él mismo proponga las condiciones. Al final tú pones los puntos del trato claros, y si te sirve, háganlo por escrito, tu hijo se sentirá importante.

Reconoce su esfuerzo y da palabras de aliento. A tus hijos, les es grato ver, que tú te das cuenta de su esfuerzo. Las palabras de aliento, son como gasolina para seguir intentando cumplir. No trates a tus hijos según te fue en el día.

Educar en la obediencia es un proceso lento. Hay que vencerse a sí mismo, para hacer lo que el otro quiere, y además hacerlo con gusto, por lo que te pido que seas muy, pero  muy paciente con tus hijos.

CUARTO. Fomenta el valor de la justicia.

La justicia es la virtud de dar a cada quien lo suyo. Permite y facilita la convivencia. Produce orden y un cierto bienestar.

Explícale a tus hijos, qué es lo justo y por qué.

Enséñalos a respetar los bienes ajenos,  que pidan permiso antes de tomar algo que no es suyo, y por supuesto que no lleven a casa, cosas que no les pertenecen. Cuando alguno de mis hijos llega con algo que yo no le he comprado, comúnmente me dice que su amiguito se lo regaló, pero yo le digo, que no es justo que los papás de ese niño, hayan trabajado mucho para dárselo, y que él lo regale nada más porque sí, así que le pido a mi hijo que se lo regrese, prometiendo en cuanto pueda, conseguirle uno parecido.

Enséñalos a rectificar y a reparar. Cuando algo se rompe, lo primero que hacen es decir que nadie fue, así que es muy importante buscar que digan la verdad, y después, que afronten la responsabilidad de sus actos.

Es importante que reparen el daño. Cuando se aferran en decir que nadie fue, lo justo es que todos reparen el daño, así sabrán que la justicia se debe aplicar siempre.

¿Cómo actuar ante una injusticia? Primero consiste en reconocer la injusticia y después ayuda a tu hijo a que perdone de corazón, ya que si no lo hace,  puede tomar venganza. El perdón sana cualquier herida de injusticia, mientras que la venganza sólo la agrava.

Ten presente que a veces el ¡No es justo! sólo lo usan de chantaje para hacer que uno ceda frente a algún berrinche de su parte, sobre todo cuando son pequeños. En la adolescencia conviene enseñar a los hijos lo que es la ley, pero no sólo la ley civil, sino también la ley natural. No todo lo que es legal es moral.

Y QUINTO.  Educa a tus hijos con alegría.

Es importante darnos cuenta que La alegría se va perdiendo en nuestros días, gracias al ritmo de vida que llevamos y a las presiones que tenemos en nuestras actividades cotidianas. Pero aún podemos rescatarla, de una forma muy sencilla, divirtiéndonos en familia.

¿Te has puesto a pensar cuáles de las actividades que tienen tus hijos, en verdad les dan alegría?

Vive la alegría en familia. No busques diversiones remotas, ni compres su alegría, tu eres parte de la fórmula perfecta para pasar momentos inolvidables. Papá. Date tiempo para jugar futbol con ellos, arreglen juntos las bicicletas y después salgan a dar una vuelta. Mamá. Hagan un pastel juntos y luego organicen una reunión para saborearlo. Jueguen basta o timbiriche, enséñenles los juegos que ustedes jugaban,  como brincar la cuerda, vestir muñecas, el yoyo, las canicas y el balero.

Olvida el estrés del trabajo y rompe la rutina.  Averigua cuáles son los lugares de interés de la ciudad y programa una salida. Podrías organizarte y hacer una excursión por los lugares más lindos e interesantes de tu ciudad, o si cuentas con poco tiempo puedes ir programando visitas cortas en diferentes días.

Enséñalos a disfrutar las cosas gratuitas de la vida.  Que no pongan su felicidad en el tener.

Una caja de zapatos puede ser la mejor nave espacial, una servilleta el vestido de moda para su muñeca, un cuento en la noche, puede hacer que nuestros hijos duerman en paz, llenos de alegría porque papá y mamá le regalaron unos minutos antes de dormir.

Nadie nos enseñó a ser papás y hasta donde yo sé, no hay una universidad que ofrezca esta carrera, pero si intentamos volvernos cercanos a nuestros hijos, tendremos mejores resultados.

 

Pero cuidado de no hacerse muy cuates de ellos, porque entonces, podemos perder el respeto.

La buena educación de nuestros hijos está en nuestras manos, los valores se transmiten con el ejemplo. Sólo es cuestión de que lo que hagas lo hagas con amor y siempre pensando en hacerle un bien a tus hijos.