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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2019-12-08T07:35:37Z
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La Palabra del Domingo - 3 de noviembre de 2019

Sat, 2019-11-02 18:09

Dies Natalis del Beato Manuel Lozano Garrido

 

Lc 19, 1-10

 

“Entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos, y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: ‘Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu casa.’ Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al verlo, todos murmuraban diciendo: ‘Ha ido a hospedarse a casa de un hombre pecador.’ Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: ‘Daré, Señor, la mitad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le devolveré cuatro veces más.’ Jesús le dijo: ‘Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido.’” 

 

COMENTARIO 

Ansiosos como Zaqueo debemos ser

 

Resulta ser síntoma de haber cambiado mucho el hecho de que aquel hombre, Zaqueo, se arrepintiese de tanto en tan poco tiempo. 

Todo el mundo sabe que Zaqueo era publicano o, lo que es lo mismo, recaudador de impuestos. Y no era sólo eso sino que era jefe de publicanos. Y no sin cierta sorna nos dice el texto bíblico que era, además, “rico”. 

Que fuera rico no era nada extraño porque, al parecer, existía la costumbre, bien arraigada, de quedarse con parte de los impuestos recaudados para el Imperio Romano. Y, a lo mejor, hasta se cobraba más para poder quedarse con tal dinero… 

Digamos, por eso, que Zaqueo no podía ser bien visto por ninguno de sus vecinos sobre los que hacía caer la larga mano de la ley recaudatoria. Leer más... »

Santos, todos los que son

Thu, 2019-10-31 17:37

Cada año, cuando llega la fecha del 1 de noviembre, vienen, a nuestra memoria, la vida y hechos de aquellas personas que, por su comportamiento y cumplimiento de la Palabra de Dios son un ejemplo para el resto de los católicos. 

Es cierto que, a lo largo del año celebramos a muchos santos, pero la Iglesia entiende que es importante dedicarles un día para que, al menos, tales 24 horas, sirvan para tener una conciencia, en conjunto, de aquellas personas que son, además, muy amadas por Dios aunque no estén propuestas por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana porque, simplemente, eso resulta de todo punto imposible. 

De aquí que San Juan Pablo II, en la Homilía que sobre esta festividad de Todos los Santos del año 1997, dijera que 

“Durante todo el año celebramos la fiesta de muchos santos famosos. Pero la Iglesia ha querido recordar que en el cielo hay innumerables santos que no cabrían en el calendario”.

 

Sin embargo, no deberíamos creer que la fecha del 1 de noviembre es, exclusivamente, para que no olvidemos a los Santos sino que va mucho más allá porque va dirigida, tal fecha, a recordarnos la vocación a la santidad que cada persona creyente tiene. Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - La Cruz en nosotros

Tue, 2019-10-29 17:24

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

La Cruz en nosotros

 

“Se me ocurre, y escribo, que la Cruz bien puede ser la huella dactilar del alma.“ (El sillón de ruedas, p. 109)

 

Pudiera parecer, según las mismas palabras del Beato Manuel Lozano Garrido, que lo que ahora escribe y aquí traemos que se trata de una ocurrencia o algo así como lo que le pueda parecer en un momento determinado. Vamos, como una cosa que no tiene importancia.

Sin embargo, no es el caso.

El Beato de Linares (Jaén, España) nos tiene que decir algo que es muy importante y que tiene que ver, como tantas veces, con nuestra salvación eterna.

El caso es que lo escribe, Lolo lo escribe, para que aquellos que pudiera leer lo escrito, lo tengan en cuenta. Y es que era sabedor que realidades espirituales como las que ahora ponía sobre el papel, podían hacer mucho bien a quien llegara a tener conocimiento de ellas. Y por eso, cuando se le ocurre esto, lo escribe.

Digamos que lo que nos dice Lolo tiene mucho que ver con lo que decimos que creemos. Y decimos (valga la redundancia) “decimos” porque una cosa es lo que sostenemos acerca de nuestra fe católica y otra, ¡Ay, por desgracia!, lo que muchas veces mostramos.Leer más... »

Venerable Marta Robin - ¡Importantísima verdad!

Sun, 2019-10-27 17:03

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

  

¡Importantísima verdad!

 

“Pero este incomparable tesoro, hace falta recibirlo del Cielo para apreciarlo en su verdadero valor, porque las alegrías de este mundo no saben nada de las alegrías de allá. Sin duda hace falta luchar todavía, luchar siempre, incluso muy penosamente; pero qué diferencia entre esas luchas donde el bien triunfa magníficamente y aquellas en las que mal es siempre vencedor! (Cuaderno íntimo, 7 de enero de 1930)

 

Dejarse conducir por el Amor de Dios. Eso es a lo que se refiere la Venerable Marta Robin cuando habla, en este especial apartado de su Cuaderno íntimo, de un tesoro que es, y es cierto eso, verdaderamente incomparable.

Es bien cierto que no siempre estamos dispuestos, ni siquiera, a dejarnos conducir por lo que Dios quiere para nosotros y, en definitiva, por su Amor. Y eso es más que perjudicial para nosotros en cuanto hijos suyos que somos y porque, sobre todo, nosotros ansiamos y anhelamos el Cielo, ir al definitivo Reino de Dios y eso será difícil si no hacemos según qué…

Debemos, por tanto, recibir del Cielo el Amor de Dios y, así, nosotros, que queremos lo mejor para nuestra vida espiritual, haremos con la misma lo mejor que seamos capaces de hacer. Y es que no es poco que nuestro corazón acuerde con el de Dios, nuestro Creador.

Sobre esto, estamos de acuerdo con lo que nuestra hermana en la fe nos dice acerca de las alegrías. Y es que, ciertamente, las de este mundo, las que de ordinario nos acogen, no tienen mucho que ver con las del Cielo. Es más, no es que no tengan poco que ver sino que no saben nada las del mundo de las del Cielo por estar separadas por un abismo más grande que el que separa el Infierno, donde habita el rico Epulón, del seno de Abrahám donde está el que fuera pobre Lázaro…

Por tanto, es verdad que nada puede saber, por decirlo así, lo que puede desviar del Bien del Bien mismo…Leer más... »

La Palabra del Domingo - 27 de octubre de 2019

Sat, 2019-10-26 17:16

 

Lc 18, 9-14

 

9 Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: 10 ‘Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. 11 El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: ‘¡Oh Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. 12 Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias.’

 

13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ‘¡Oh Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!’ 14 Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.’”

 

COMENTARIO

 

Publicanos o fariseos como ellos

 

El mensaje que Cristo nos deja en esta conversación con aquellos que le escuchan es verdaderamente terrible. Queremos decir que desnuda, pone a la luz del día, las carencias espirituales de muchas personas. Pero, sobre todo, pone los puntos sobres muchas vocales que falsean o pretenden falsear la realidad espiritual de muchos hijos de Dios. 

Al Templo acudían muchas personas. Es de suponer, imaginamos que debía ser así, para tener una conversación con Dios en la que se exponían sus cuitas y, al parecer, sus demostraciones de falta de modestia y de humidad. 

Entre aquellas personas Jesús escoge a dos. Eran ejemplo de lo que debía ser un hijo de Dios y lo que nunca se debía querer ser. 

Aquellos que estaban seguros de su fe, aquellos que creían tener la sartén por el mango e iban por el mundo alardeando de lo que eran, hacían como aquel fariseo. Estaban tan seguros de sus bienes espirituales que se atrevían a juzgar a su prójimo. Y eso es lo que hacía aquel fariseo al respecto del publicano que veía al final del templo. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Una ventana a la Tierra Media – Sobre la alegoría en Tolkien

Thu, 2019-10-24 18:42

 

A Tevildo, por su oportuno arañazo que agradezco…

 

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Española, se entiende) “Alegoría” es  esto que sigue:

 

1. f. Ficción en virtud de la cual un relato o una imagen representan o significan otra cosa diferente.

2. f. Obra o composición literaria o artística de sentido alegórico.

3. f. Ret. Plasmación en el discurso de un sentido recto y otro figurado, ambos completos, por medio de varias metáforas consecutivas, a fin de dar a entender una cosa expresando otra diferente.

 

Podemos, por tanto, y por resumir y hacer la cosa sencilla, que con la alegoría, quien hace uso de ella, se quiere decir algo distinto de lo que dice y derivado de la misma o, mejor, se pretende que se entienda algo diferente a lo que, en verdad, se está plasmando sobre el papel o sobre la pantalla (dados los tiempos en que vivimos…)

Es bien cierto y verdad que a nadie se le escapa que nuestro autor, el profesor de Oxford, más conocido como J.R.R. Tolkien, podía hacer más que bien, digamos, de “alegórico” porque tenía materia más que suficiente como para hacer eso y mucho más.

Así, por ejemplo, de haber querido hacer eso, nosotros entenderíamos que cuando se refería al Mal en su estado puro y exacto lo que quería decir es que las potencias malignas de su tiempo (que se manifestaban tanto en Primera como en la Segunda Guerra Mundial) eran las que eran y bien que hacían el mal como el Mal se enseñoreaba muchas veces de la Tierra Media…

Así, por ejemplo, de haber querido hacer eso, nosotros entenderíamos que cuando se refería al Bien en su estado puro y exacto lo que quería decir es que aquellos que no andaban por el camino equivocado del Mal y procuraban obrar bien, actuar bien y cumplir unas normas de conducta ejemplares… en fin, que eran el Bien que existía en la Tierra Media.

Así, por ejemplo, ¿Quién no podría pensar que la Alemania de Entonces era el vivo ejemplo de la tiniebla, de la oscuridad y de la Sombra según eran sus gobernantes?Leer más... »

Equivocarse de redil es grave, señores obispos

Wed, 2019-10-23 17:12

 

 

Es más que conocida la imagen de Jesucristo como Buen Pastor. Y es que, claro, es Bueno pero también es Pastor que lleva a sus ovejas a comer buenos pastos espirituales y, luego, las devuelve al redil de donde no deben escaparse para no acabar perdidas por los montes del mundo.

Esto, nosotros, los católicos, lo tenemos como parte muy importante de nuestra fe. Es decir, sabemos que es básico considerar a nuestro hermano Jesucristo como el Pastor que nos conduce por buenos caminos y no permite (si no queremos, claro está) que nos perdamos.

Es cierto, de todas maneras, que si nos perdemos sale a buscarnos y se alegra mucho por un pecador que se ha convertido. Pero aquí no hablamos de eso sino de otra cosa.

A sabiendas de que todo el mundo conoce el tema que está acaeciendo en el Valle de los Caídos con el cuerpo allí enterrado del Generalísimo Francisco Franco Bahamonde, nos hemos llevado una sorpresa con esto que ha pasado.

Bueno, en realidad, no ha habido sorpresa alguna porque sabemos de qué pie cojea más de uno…

El caso es que nosotros, los católicos, esperamos de nuestros pastores (llamamos así, por ejemplo, a los Obispos aunque también puede hacerse eso con los sacerdotes que no lo son) que sean buenos pastores y que lleven a sus ovejas, nosotros, a pastar en buenos pastos. Es decir, que no nos den de comer malas hierbas espirituales o no nos dejen que nos cause daño en el corazón la ingesta de agua pútrida. Y en esas estamos, al parecer.Leer más... »

Un amigo de Lolo -”Lolo, libro a libro” - Todo aquello sigue presente

Tue, 2019-10-22 17:09

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Todo aquello sigue presente

 

“En el loco, el retrasado y todo el que padece bajo una inteligencia atrofiada, se reedita aquel drama que empezó entre homenajes de pastores y acabó coronándose sobre dos leños encontrados.” (El sillón de ruedas, p. 106)

 

Por lo general, solemos tener del tiempo pasado un sentido tal que nos dice que, una vez pasado, pasado está y poco debe influir en nuestra existencia diaria u ordinaria. Y tal forma de pensar, digamos, no está lejos de la verdad, aunque…

El Beato Manuel Lozano Garrido, que sabía muy bien (y sabe, en presente, en los escritos que dejó y que ahora podemos tener como algo actual) lo que suponía cierto tipo de disminuciones de capacidades, digamos, motoras, físicas, del cuerpo humano (del suyo, vamos) es una persona la mar de acertada para decirnos esto que nos dice.

No podemos negar que en el mundo (y desde que el mundo es mundo que es desde que fue creado por Dios y empezó a reproducirse el ser humano) ha habido algunos casos que, por las razones que sean, pueden causar estupefacción. Y es que darse cuenta de que una persona ha perdido la cabeza o, también, que no alcanza a comprender ni lo que dice ni lo que hace… en fin, no resulta de lo más tranquilizador ni edificante.

Sin embargo, nosotros no somos capaces de negar que Dios también quiere a estas personas porque estamos seguros de que las quiere tanto como a quien no padece según qué tipo de enfermedad.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – Comprender, incluso, ¡Sí!, amar la cruz

Sun, 2019-10-20 17:35

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

 

Comprender, incluso, ¡Sí!, amar la cruz

“A cada paso en el amor, su cruz se hace menos pesada, su marcha más ligera, su corazón más alegre, su alma más celeste.” (Cuaderno íntimo, 7 de enero de 1930)

 

En la relación, digamos, de “felicidades”, de “bienaventuranzas, que la Venerable Marta Robin hace en este apartado de su Cuaderno íntimo, resulta síntoma de mucha fe que tenga que ver con en el reconocimiento de aquello que a un creyente le puede pesar. Y reconocer en el sentido exacto de darse cuenta de lo que eso puede suponer.

Un poco más arriba dice Marta Robin que son felices (entendemos, claro, que bienaventurados) aquellos que, “por ellos y por los otros, con escogidos y consienten en expiar”. Y queremos entender que, por decirlo así, sufren para que otros sean perdonados que es lo que hizo, precisamente, el Hijo de Dios cuando se dejó matar de aquella manera tan ilegítima. 

Pues bien, nos conviene avanzar en el amor. Es decir, no podemos quedarnos, como pasa muchas veces en una fe y en una caridad infantil. Y no podemos quedarnos ahí porque la existencia del ser humano creyente que es católico está repleta de realidades y de circunstancias que hacen que su vida espiritual deba avanzar.

Debemos, por tanto, como nos dice nuestra hermana en la fe, “dar pasos en el amor” y eso ha de significar acabar comprendiendo lo que el amor nos puede exigir o, mejor, lo que el Amor, con mayúscula, puede querer de nosotros.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 20 de octubre de 2019

Sat, 2019-10-19 17:08

Lc 18, 1-8

 

“1 Les decía una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. 2 ‘Había un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. 3 Había en aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: ¡Hazme justicia contra mi adversario!’ 4 Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, 5 como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme.’ 6 Dijo, pues, el Señor: ‘Oíd lo que dice el juez injusto; 7 y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?     8 Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?’”.

      

 

COMENTARIO

 

La justicia de Dios: la Justicia

 

En cuanto a la oración, aquel instrumento espiritual que nos pone en contacto con Dios, es bien cierto que, en demasiadas ocasiones, no es para nosotros algo fundamental sino que recurrimos al Creador como si se tratase de un “bombero espiritual” que apague nuestras muchas necesidades y fuegos. 

Con esto queremos decir que orar, querer estar con Dios en determinadas ocasiones, no es eso. No es, precisamente, un querer usar o utilizar al Todopoderoso a nuestro antojo porque, además, Dios es justo y su Justicia puede ser, por justa, terrible para nosotros. 

El caso es que Jesucristo quiere que entendamos, con la parábola de aquella mujer insistente, que lo mismo debemos hacer nosotros en lo tocante a la oración. 

Aquella mujer quería que se le hiciese justicia. Pero quería eso porque estaba segura de tener razón en su querella contra el adversario del que nada sabemos salvo que era, eso, adversario de la mujer perseverante. 

En realidad, sólo quien entiende que está en la verdad más absoluta puede tratar de que se le haga justicia, digamos, a horas intempestivas o, simplemente, a todas horas. Y aquella mujer creía estar en tal verdad. Por eso insistía tanto y buscaba que aquel juez hiciera su trabajo… con ella. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Amar lo que se defiende

Thu, 2019-10-17 17:43

 

Es bien cierto que la obra escrita por J.R.R. Tolkien, llamado también profesor de Oxford, simplemente profesor y Tolkien padre, tiene mucho que ver con lo que el mismo entendía que debía ser una vida acorde a una serie de principios que debían respetarse.

Esto no quiere decir, no se entienda eso, que era una especie de persona (llamada) carca porque quisiera bien lo que era importante querer bien. No. Nuestro maestro de la escritura fantástica (porque lo era y lo es) sabía que eso, lo que él creía importante, debía quedar reflejado en su obra escrita. Y bien que lo hizo y lo hizo más que bien.

El título del artículo de hoy tiene que ver con una intervención de Faramir, a la sazón hijo de Denethor II, senescal del reino de Gondor y hermano de Boromir que tanto interviene, hasta su terrible y entregada muerte, en el desarrollo de la Comunidad que quiere cumplir con la misión establecida para ella.

Pues bien, en un momento determinado dejó dicho (Tolkien le hizo decir, claro está, porque era lo que él creía y pensaba) que de todo aquello que, a primera vista, pudiera parecer terrible (espadas, flechas, arcos, etc.) este personaje, Faramir, él lo amaba no por ser eso, armas que daño puede hacer y producir, sino por aquello que defendían. Y, aunque muchas personas que esto lean saben dónde eso se dice, el que esto escribe no puede citarlo por no tener aún los derechos para hacerlo (¿?)

Sin duda alguna nosotros estamos más que seguros que la defensa que quería hacer no era, precisamente, del Mal.

Al respecto de esto, de la defensa no del Mal sino, claro, del Bien, se ha escrito mucho y bien sobre el tema pero el que esto escribe tiene, también, algo que decir que no será, claro, enjundioso ni nada por estilo sino, al contrario, de lo más común y ordinario como, por cierto, tiene por costumbre hacer.

Pues bien. A todo esto, decimos que lo que se quiere decir es que hay ciertos valores que se han de tener muy en cuenta, no sólo en la Tierra Media sino aquí mismo, en esta otra Tierra donde vivimos, nos movemos y existimos.

¿Qué ha de querer decir esto por parte de Faramir-Tolkien padre?Leer más... »

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" - Gracias a Dios; Gracias, Dios

Tue, 2019-10-15 17:50

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Gracias a Dios; Gracias, Dios

 

“La perpetuidad de la Encarnación nos permite el favoritismo de la doble personalidad redentora, un Cristo-Hombre que agiganta los méritos en su doble papel de Dios”. (El sillón de ruedas, p. 106)

 

Todo lo que nuestro Creador, Dios Todopoderoso y Único, hace lo lleva a cabo, digamos, en beneficio de su Creación. Y, como sabemos, dentro de la misma hay sobre quien (y no es presunción sino pura expresión de Amor), por ser su imagen y semejanza, pone sus ojos y su corazón de una forma más que especial.

Con esto queremos decir que sobre el ser humano, creación perfecta (aunque el mismo ser humano sea, muchas veces, imperfecto según sus acciones…) de Dios, pone nuestro Padre del Cielo toda su atención.

No vamos, ahora y aquí, a mostrar que esto ha sido cierto desde que creó al hombre. Y es que, en realidad, no hace falta porque con las caídas en el abismo que ha tenido el ser humano desde entonces (Ya empezaron con tal práctica Adán y Eva) y que el mismo haya llegado a hoy mismo… en fin… que es prueba más que suficiente como para saber que sí, que Dios nos ha creado y nunca, pero nunca de jamás, nos ha abandonado ni nos abandona a cada uno de nosotros, particularmente a mí y a ti y al otro…

Pues bien, el Beato Manuel Lozano Garrido, muy consciente de esto, sabe, por así decirlo, donde se perfeccionó una tal entrega de parte de Dios hacia su creatura, como se decía hace tiempo.

Lo que nos dice Lolo es que es en el momento de la Encarnación donde se certificó que las promesas del Todopoderoso estaban a punto de cumplirse y que, es esto cierto y verdad, lo dicho iba a ser hecho.

Hay algo, por cierto, que nos dice nuestro hermano en la fe, que debería hacer pensar a más de uno que lo que Dios hace no es algo que haga y, ¡hala!, ahí se queda. Algo así como si no tuviera más importancia y fuera algo puntual.

Pues no. Las cosas, en materia de espiritualidad divina, no son tan simples como podamos llegar a creer las personas.

Esto lo decimos porque, como apunta el Beato de Linares (Jaén, España) la Encarnación es “perpetua”.

No podemos negar que no resulta fácil comprender cómo algo que se produjo hace tantos siglos pueda perpetuarse cuando nosotros, los seres humanos, lo miramos todo según nuestros escasos años de vida y nuestra limitación temporal.

Sobre esto podemos decir que Dios nunca hace las cosas para que dejen de ser sino, al contrario, para que se cumplan siempre. Y eso es lo que pasa con la Encarnación de donde, decimos, nace la definitiva salvación del hombre y, así, llega el final de los tiempos al ser enviado el Mesías al mundo.

Sí. Decimos que la Encarnación está dotada de perpetuidad porque, desde entonces, Cristo se encarna en cada instante del mundo para, luego, nacer también cada instante y, ¡Ay!, morir cada instante.

Es verdad que esto es muy difícil de entender. Pero si miramos las cosas desde el punto de vista de Dios acabaremos por comprender que para Él, para nuestro Señor, no hay tiempo en el sentido humano y todo, todo, se produce, se ha producido y se producirá en “su” tiempo.

Bueno. A lo mejor lo hemos liado aún más. Digamos, sin embargo, que entendemos que se nos quiere decir con esto que Dios siempre está presente, que no nos abandona y que nace en nuestros corazones cada día y, es más en cada instante y que, por eso, la Encarnación, a partir de la cual todo se entiende, siempre está ahí.

Vayamos, de todas formas, al grano de la cosa.

El Beato Manuel Lozano Garrido, con estas palabras, favorece en nuestro corazón la confianza que debe ser tenida por parte de los hijos de Dios. Y es que Dios, al hacerse Hombre nos ha favorecido de forma doble aunque, francamente, nos hubiera valido tan sólo el favor de Dios-Dios. Sin embargo, quiso el Todopoderoso que el ser humano lo conociese en tal Persona, la Segunda de la Santísima Trinidad. Y gracias a eso, gracias a esas “doble personalidad redentora” nos ganó Cristo el Cielo luego, claro, de sufrir lo que sufrió.

      

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

 

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Venerable Marta Robin – Comprender y aceptar lo que viene de Dios

Sun, 2019-10-13 17:03

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

 

Comprender y aceptar lo que viene de Dios

 

“Felices aquellos que comprenden, que aceptan, que siguen a Jesús según su generosidad y la medida de sus gracias.” (Cuaderno íntimo, 7 de enero de 1930)

 

En este texto de la Venerable Marta Robin todo cuenta. Es decir, que es muy importante la Voluntad de Dios y lo que entrega al ser humano, su imagen y semejanza, pero también lo es aquella parte que nosotros ponemos en todo esto. Y es que bien podemos aplicar aquello que dice que a Dios se ruega pero damos, a su vez, de nuestra parte o, también, aquello que dejó dicho San Agustín acerca de que “Aquel que te creó sin ti, no te salvará sin ti”.

A lo largo de las páginas de su “Cuaderno íntimo, nuestra hermana en la fe Marta nos muestra que sí, que sufre físicamente hasta lo indecible. Sin embargo, también nos demuestra que es feliz en lo tocante a su espíritu y alma. Por eso, en muchas ocasiones, habla de los “Felices” o de los “Bienaventurados”. Y esta es una de ellas.

En materia de nuestra fe católica, todo no consiste en hacer lo que nos venga en gana. Al contrario es la verdad: aquí hay quien, como Dios, establece lo que nos conviene y lo que no nos conviene y, entonces, hay que actuar según tan legítimo parecer.

Es bien cierto, sobre esto, que no siempre estamos dispuestos a seguir según qué realidades se hayan establecido para nosotros. ¿No somos libres, acaso? ¿No es Dios mismo quien nos ha dado tal libertad? Y por eso no comprendemos, no entendemos…

El caso es que según Marta Robin hay que aceptar y hay que comprender. ¿Y qué hay que aceptar y comprender?Leer más... »

La Palabra del Domingo - 13 de octubre de 2019

Sat, 2019-10-12 17:38

Lc 17, 11-19

 

 

“11 Y sucedió que, de camino a Jerusalén, pasaba por los confines entre Samaría y Galilea, 12 y, al entrar en un pueblo, salieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia 13 y, levantando la voz, dijeron: ‘¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!’ 14 Al  verlos, les dijo: ‘Id y presentaos a los sacerdotes.’ Y sucedió que, mientras iban, quedaron limpios.15 Uno de ellos, viéndose curado, se volvió glorificando a Dios en alta voz; 16 y postrándose rostro en tierra a los pies de Jesús, le daba gracias; y éste era un samaritano. 17 Tomó la palabra Jesús y dijo: ‘¿No quedaron limpios los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? 18 ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios sino este extranjero?’ 19  Y le dijo: ‘Levántate y vete; tu fe te ha salvado.’”

      

COMENTARIO

 

Dar, siempre, gracias a Dios

 

Es más que cierto que muchas veces tomamos las gracias que Dios nos entrega y luego nos olvidamos, precisamente, de Quién nos la entregado. Y eso es lo que pasa con muchos de los leprosos que curó el Hijo de Dios en la ocasión que nos trae el Evangelio de San Lucas. 

Todo, sin embargo, no puede ser objeto de crítica. 

Decimos esto porque aquellas personas, que tenían una enfermedad gravísima y que no tenía cura, tenían fe. Y es que sabían que Jesús, el Maestro, podía curarles de su grave dolencia. 

Aquellos hombres, que eran leprosos, sabían que médicamente nada se podía hacer por ellos. Debían, pues, vivir fuera de los pueblos y, además, vestir de una forma determinada con el objeto de que se supiera que eran leprosos y nadie se les acercara por miedo al contagio. 

Vivían, por decirlo pronto, de forma miserable porque no tenían los medios de vida ordinarios. Ni siquiera, por ejemplo, podían pedir limosna entre quienes no fueran leprosos y eso hacía de sus vidas una realidad insoportable. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media – Una influencia, bien merecida, de un maestro llamado John Ronald Reuel.

Thu, 2019-10-10 17:40

Es más que posible que haya quien no acepte que nuestro autor, J.R.R. Tolkien, tenga influencia más allá de lo que pueda suponer la literatura. Seguramente, quien así vea las cosas es seguro que tiene un problema de percepción de la realidad porque el profesor de Oxford no sólo influencia aquello que lo ha hecho más que merecidamente famoso, la literatura más que fantástica, sino que ha dejado y deja huellas no poco importantes en otros aspectos del arte.

Si hablamos de aquello que supone el mundo de la intelectualidad, Tolkien padre ha llegado más que lejos en su influencia. Así, por ejemplo, su presencia es aceptada o permanece poco advertida (aunque esté ahí) en multitud de autores que han hecho, de la obra de aquel, el origen de la suya cuando no una simple imitación sin llegar, claro está, a captar la totalidad del mundo subcreado por nuestro autor.

Lo que, en general, ha propiciado J.R.R. Tolkien es, por así decirlo, una ampliación de la posibilidad de crear literatura fantástica. Así, por ejemplo, el autor de la tan nombrada “Juego de Tronos”, a la sazón George R.R. Martin, no ha tenido problema alguno en decir bien claro que la influencia del autor de El Hobbit o El Señor de los Anillos, ha sido decisiva en su vida como autor y, luego, en lo que la misma haya podido tener en la serie animada que se ha producido basándose en su obra literaria. Incluso, aunque esto sea lo que es, sin darle más vueltas, resulta curioso que haya coincidencia en las iniciales, R.R., de sus nombres…Leer más... »

Un amigo de Lolo – “Lolo, libro a libro” - Todo tiene relación

Tue, 2019-10-08 17:12

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

 

Continuamos con el traer aquí textos del Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo. Lo hacemos ahora con “El sillón de ruedas”.

Todo tiene relación

“Los que amamos al agua, la luz y la curva de la montaña por su eje de sencillez, brindamos un homenaje a la quintaesencia de las fórmulas elementales: la Redención.” (El sillón de ruedas, p. 104)

Lo más sencillo, para Dios, es que su corazón de carne y misericordioso se manifieste en toda su magnanimidad. Y eso es lo que hoy nos dice nuestro hermano Manuel Lozano Garrido, a la sazón Beato de la Santísima Iglesia católica. Y es que tiene más razón que un santo, como es.

Pues bien, el caso es que nosotros sabemos y reconocemos que el Todopoderoso creó lo que existe. Y sabemos que lo creó de la nada porque antes nada, salvo Él, existía. Y eso nos alegra porque nosotros formamos parte, excelsa y muy amada por el Creador, de tal Creación. Es más, estamos creados a Su imagen y semejanza y ello debería llenar nuestro corazón de gozo y nuestra alma de una legítima esperanza en la vida eterna.

La vida eterna es, por decirlo pronto y bien, el anhelo de todo aquel que reconoce que existe Dios, que lo ha creado y que, como se diría en tiempos antiguos, lo quiere cabe sí (cerca de sí). Y eso ha de formar parte de nuestro ser mismo de hijos de Dios.Leer más... »

Serie Venerable Marta Robin – El pecado expiado

Sun, 2019-10-06 17:27

Hace mucho tiempo que hemos incardinado los comentarios acerca de la obra de la Venerable Marta Robin (francesa ella, de nacimiento y de nación) en la serie sobre la oración.  Sin embargo, es de recibo reconocer que desde hace mucho tiempo, también, no trata lo que traemos aquí de oraciones, en sí mismas consideradas (algunas veces sí, claro) sino de textos espirituales que nos pueden venir muy bien, primero, para conocer lo más posible a una hermana nuestra en la fe que supo llevar una vida, sufriente, sí, pero dada a la virtud y al amor al prójimo; y, en segundo lugar, también nos vendrá más que bien a nosotros, sus hermanos en la fe que buscamos, en ejemplos como el suyo, un espejo, el rastro de Dios en una vida ejemplar que seguir.

 

             

Por eso, nos vamos a acercar a su obra espiritual a través del contenido del libro “Journal. Décembre 1929, Novembre 1932) publicado en 2013 por Editions Foyer de Charité y que recoge, como su nombre indica, el contenido del Diario íntimo y personal de la Venerable Marta Robin entre las fechas que se indican en el título del mismo.

 

El pecado expiado

 

“Bienaventurado quien comprende que el pecado que ha ofendido al Amor merece expiación.” (Cuaderno íntimo, 7 de enero de 1930)

 

No hay nada mejor para un creyente católico que ser iluminado por aquellos hermanos suyos que han alcanzado un grado elevado de conocimiento de lo que supone su fe en un Dios Todopoderoso, en un Hijo engendrado y no creado y en un Espíritu que, además, es Santo. Y eso es lo que pasa con nuestra Venerable hermana, la francesa Marta Robin.

Esto lo decimos porque muchas veces hace falta que voces autorizadas pongan las cartas sobre la mesa. Y en este caso es lo que hace aquella creyente que, llevando una vida llena de sufrimientos físicos supo sobrenaturalizarlos y servir, así, de ejemplo a muchos.

Eso es lo que ahora nos pasa: Marta Robin llama bienaventurados a determinados tipo de personas: las pecadoras.

Esto puede resultar sorprendente porque ¿cómo es posible que alguien pueda decir de otra persona, que peca, que puede ser llamada bienaventurada?

Lo que pasa aquí es que la Venerable Marta Robin habla del momento después del pecado. Por tanto, no alaba a quien peca sino a quien se da cuenta de que peca.Leer más... »

La Palabra del Domingo - 6 de octubre de 2019

Sat, 2019-10-05 17:33

Lc 17, 5-10

 

“5 Dijeron los apóstoles al Señor; ‘Auméntanos la fe.’ 6      El Señor dijo: ‘Si tuvierais fe como un grano de mostaza, habríais dicho a este sicómoro: “Arráncate y plántate  en el mar", y os habría obedecido.’ 7 ‘¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: ‘Pasa al momento y ponte a la mesa?’ 8   ¿No le dirá más bien: ‘Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?’ 9 ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? 10 De igual modo vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os fue mandado, decid: Somos siervos inútiles; hemos hecho  lo que debíamos hacer.’”

 

COMENTARIO

 

Saber que somos siervos inútiles

 

Jesús había venido a enseñar. Y lo que tenía que enseñar era lo básico de la fe en Dios Todopoderoso y el respeto a la Ley del Creador. 

Jesús, por tanto, sabía que debía transmitir una serie de verdades que, simplemente, se habían olvidado o se habían dejado escondidas debajo de muchos celemines. 

Pero en algunas ocasiones eran los mismos que había elegido el Mesías quienes le preguntaban. Así, por ejemplo, en una ocasión, le pidieron que les enseñar a orar. Jesús, entonces, les enseñó el Padre Nuestro que, desde entonces, es la oración con la que los hijos de Dios se acercan a su Padre. 

Ahora le piden, le ruegan, que les aumenten la fe. Es decir, ellos quieren estar más cerca de Dios pero como no saben cómo hacerlo. Por eso se dirigen a su Maestro porque saben que Él está muy cerca del Todopoderoso. 

Jesús, para eso, parte de cómo son ellos, aquellos que le ruegan una cosa así. 

El Maestro utiliza una palabra que, dicha como la dice, es verdaderamente terrible: “si”. Y es que tal “si”, condicional, supone que, para empezar, no cree que tengan mucha fe aquellos que eso le piden. Por eso utiliza tal palabra como diciendo que, de tener fe, ellos podrían decir a un sicómoro que se moviera del sitio en el que estaba plantado. 

Es más, habla Jesús de un grano de mostaza. Es decir, que la fe debería ser, al menos, tan pequeña como un grano de mostaza que, como sabemos, no es muy grande. 

Ellos, sin embargo, han de escuchar aquello con no poca vergüenza pero, a la vez, con ganas de aprender y comprender lo que les está diciendo el Hijo de Dios. Leer más... »

J.R.R. Tolkien – Ventana a la Tierra Media - Teoría y práctica del camino

Thu, 2019-10-03 17:46

 

Esperamos que no se nos tilde de exagerados si decimos que aquí todo es caminotampoco que nos llame ignorantes (aunque un poco sí, a decir verdad, somos) si hay quien ha escrito, mejor seguro, del tema que traemos hoy al blog porque cada uno hace lo que buenamente puede. Buena intención, eso es seguro, sí hay en lo nuestro.

Cuando decimos que todo es camino estamos más que seguros de que acertamos en esto. Y es que (en El Hobbit también) en El Señor de los Anillos cada paso que se da se da dentro de un camino y el mismo tiene mucho que decir en el fondo del asunto y del tema que trata tal obra literaria.

De todas formas, aunque sea en la segunda obra literaria en la que el camino se manifiesta con toda su crudeza, dureza y esperanza, ya en El Hobbit se percibe el mismo como algo importante. Es decir, desde que Bilbo Bolsón recibe a los enanos en su casa y, luego, al día siguiente, sale corriendo sin saber exactamente dónde ni qué va a pasar, el camino se abre ante nuestro buen amigo mediano como algo inesperado pero, también, gozoso.Leer más... »

Un día como hoy San Josemaría vio el/al Opus Dei

Tue, 2019-10-01 17:38

 

 Ha habido momentos, a lo largo de la historia de la Iglesia llamada católica, que han sido importantes. Unos más que otros, claro está. Sin embargo, el que hoy traemos aquí no es poco importante porque supuso mucho.

Aquel cura era un joven cura. Se encontraba en Madrid, en plenos ejercicios espirituales en la Residencia de los misioneros de San Vicente de Paul. Algo o, mejor, Alguien, se le cruzó en el camino: Dios. Y, desde aquel momento su Camino fue el que fue y, por muchos que critique a su Obra no es poco cierto que fruto ha dado y da más que mucho.

De todas formas, ya sabemos que envidia hay mucha, también, en el seno de la Esposa de Cristo…

En fin…

Pues bien, un día como hoy, 2 de octubre, aquel joven cura tuvo una revelación, digamos, particular, e hizo lo que la misma le dictó…

A muchas personas les hubiera gustado que cuando aquel 2 de octubre de 1928  el joven sacerdote Josemaría Escrivá recibió, estando en Madrid, como decimos, la inspiración del Espíritu Santo y supo qué hacer con su vida de hombre de Dios, se hubiera ido a la cama y que, al día siguiente, hubiera continuado con su vida de sacerdote y que ahí hubiera quedado la cosa.

Esto lo dice el mismo joven cura, luego San Josemaría. Y lo hace en una anotación en sus Apuntes íntimos (en noviembre de 1933):

“Recibí la iluminación sobre toda la Obra, mientras leía aquellos papeles. Conmovido me arrodillé -estaba solo en mi cuarto, entre plática y plática- di gracias al Señor y recuerdo con emoción el tocar de las campanas de Nuestra Señora de los Ángeles (…) recopilé con alguna unidad las notas sueltas que hasta entonces venía tomando. (…) Desde aquel día el borrico sarnoso se dio cuenta de la hermosa y pesada carga en el Señor, en su bondad inexplicable, había puesto sobre sus espaldas. Ese día el Señor fundó su Obra.”

Sin embargo, no quedó ahí la cosa sino que, como sabemos, fundó la Obra de Dios, más conocida por su nombre en latín Opus Dei y, desde aquel mismo momento, podemos decir que no paró ni un segundo en continuar con aquello que él había entendido como un mandato de Dios a través de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.Leer más... »

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