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Mera defensa de la fe - Eleuterio Fernández Guzmán

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b2evolution 2021-07-27T05:14:43Z
Updated: 32 min 13 sec ago

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” – 1- La Gloria en paracaídas (El Reino)

Mon, 2021-07-26 17:33

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

La Gloria en paracaídas (El Reino)

 

 

“¿Hay, Padre, algún hombre que de por sí pudiera alcanzar tu corazón y, todavía más, merecerlo? Cada distancia, desde el esfuerzo personal, ¿no es como si cada cual quisiera remontarse por una cuerda de nudos? ¡Ahondar en ti, para verte, como el lugareño para contemplar el gran coto de caza desde la empalizada de su indignidad como los novios que, en la promesa de su dicha, ya muy inmediata, dan a vista un ajuar que sólo ellos han de disfrutar” (Mesa redonda con Dios, 215)

 

Otro capítulo de este especial “Dios al volante”. El título es más que significativo pues nos muestra la Gloria de Dios muy cercana, que cae sobre nosotros, sus hijos y, además, que es el Reino, el de Dios, el definitivo que llamamos Cielo por no tener mejor palabra para definir la Bienaventuranza y la Visión Beatífica. 

En realidad, en las primeras palabras que Lolo nos dice se escucha el eco del Salmo 14 que dice: “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda y habitar en tu monte santo?” Para luego responder: “El que procede honradamente y practica la justicia, el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua” Y así sigue un rato este Salmo que tiene como objetivo, en definitiva, conducir el ser de los hijos de Dios para que puedan, eso entrar en Su tienda. 

Por eso decimos que el Beato de Linares (Jaén, España) pregunta lo que pregunta pero lo hace conociendo la naturaleza del ser humano, incluso, creyente. Y dice “algún” porque a lo mejor no hay, siquiera, nadie que pueda alcanzar el corazón de Dios sin limpiar antes el alma… 

El caso es que ni en esto, sobre todo en esto, Dios abandona a su prole. Y es que nos habla Lolo de alguien que, para alcanzar el corazón de Dios hace uso de una “cuerda de nudos”. Y esto ha de querer decir que sería muy diferente, haciendo uso de tal imagen espiritual, querer alcanzarlo utilizando una cuerda “lisa” y sin nudos pues cualquiera sabe que es mucho mejor tener el nudo apoyarse en él y no la escasa ayuda que proporciona una cuerda que no los tiene… Y nosotros creemos que los nudos son las gracias, dones y regalos que Dios ofrece a sus hijos para que sean aceptados y, luego, haga uso de los mismos. Así resulta más fácil tratar de alcanzar el corazón de Quien nos ha creado.

Pero también se nos ofrece otra posibilidad: se ha alcanzado el corazón de Dios pero queremos ahondar en el mismo. Y entonces Lolo nos ofrece dos imágenes. 

En una de ella nos vemos como aquel que se saber indigno de un goce así. Y es algo parecido al publicano que reconocía que lo era ante Dios y así lo decía. Y, entonces, ver al Creador con humildad, desde nuestra obligada humildad pues nada somos ni debemos creernos nada más, ni menos, que hijos suyos. 

Es verdad que eso lastra mucho nuestra visión de Dios. Es decir, por mucho que el Todopoderoso se nos ofrezca como es o, por decirlo pronto, tan bueno y misericordioso como es, no son pocas las ocasiones en las que no queremos sentirnos indignos pues eso afecta mucho a nuestro “ego” y no queremos darnos cuenta, precisamente, de lo indignos que somos…

Pero no podemos dejar de reconocer que la imagen de los novios que pronto dejarán de serlo para contraer matrimonio tiene una fuerza más que especial. 

Esto lo decimos porque en tal relación hay mucho de esperanza y mucha ansia por el porvenir, por el qué será de sus vidas. Y es que ellos se saben dichosos y tal dicha fomenta en sus corazones el don preciado del amor y por el miso se conducen sus existencias. 

En realidad, creemos que Lolo nos está diciendo que el goce de acercarnos a Dios es algo más que personal, muy nuestro y muy particular pues el Creador es uno que lo es Dios personal. Por tanto, alcanzar su corazón no es cualquier cosa sino la forma más directa de sabernos hijos y de creer que todo esto es cierto y es verdad. 

Ciertamente, la Gloria de Dios cae sobre nosotros para fundamentar nuestra existencia con un fondo perfecto de Amor y misericordia. Y es lo que debemos aceptar.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Sobre la fe y la razón

Mon, 2021-07-26 09:49

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

En el albor de la creencia en Dios Único y Todopoderoso, al padre Abraham, que vivía en un mundo politeísta, le movió la fe que tuvo en Aquel que le habló sin esperarlo, le transmitió su voluntad que desconocía y le movió a iniciar un éxodo bastante peculiar por el desierto ignorando muchas realidades ante las cuales, sin embargo, no puso objeción. Por eso podemos decir que fue el primer ser humano que tuvo fe porque creyó sin ver y confió sin saber qué pero sí en Quién y, por tanto, con derecho lo llamamos Padre de nuestra fe.

La razón que hizo que aquel hombre hiciera aquello no debió estar muy alejada de la fe que lo había conquistado y fue, seguramente, la primera persona de la humanidad que comprendió que razón y fe son una realidad que, en común, hace avanzar al mundo.

Sin embargo, se suele argumentar en muchas ocasiones que una y otra, razón y fe, no pueden mantener una relación muy duradera porque resulta inexplicable, con la razón, la fe.

Ante una proposición de tal jaez, que limita una necesaria relación entre razón y fe, podemos decir que este análisis, plantear así las cosas, adolece de un error que, de raíz, falsifica el resultado de éste y lo convierte en torticero y voluntariamente equivocado.

Entre fe y razón existe algo que, en realidad, hace que una presuponga la otra.

Podemos decir que existe una sociedad entre la fe y la razón según la cual cuando a lo largo de la historia la segunda ha actuado sin el acuerdo con la primera, las más grandes aberraciones se han sucedido. Al respecto, muy conocida es aquella expresión procedente de un aguafuerte de Goya que dice “El sueño de la razón produce monstruos”. Cuánto más los sueños…

Al respecto de lo dicho arriba la razón ha de verse matizada por la fe de tal manera que sienta el fuego de purificación que la creencia supone. Así queda limpia de aquello que, como sarmiento podrido, perjudica el normal desenvolvimiento de ser humano llamado hombre.

Al contrario, cuando se ha dado un acuerdo entre fides et ratio podemos decir que no ha habido extralimitación de las posibilidades que la segunda puede llegar a alcanzar.

Ahora bien, esto último no ha sido siempre posible.

A raíz del denominado “siglo de las luces” se fue produciendo una paulatina separación entre lo que lo que no puede haber distancia. Fe y razón parecen haberse distanciado tanto que de la vieja relación entre ellas casi nada queda.

Y es que la soberbia humana puede producir efectos en el corazón del hombre que, queriendo olvidar lo que llaman “sometimiento” a la religión, desvían el correcto caminar por el mundo y, llevados por un relativismo rampante, vierten su voluntad en un hacer equivocado y todo lo que suena o pueda sonar a tradición queda relegado no ya en el vagón de la historia sino, ahora mismo, en el cajón que más escondido pueda estar del presente creyendo, además, que hacen un favor a la humanidad con actuar así cuando, en realidad, lo que se está haciendo es un daño más que grande.

A esto se le ha llamado, con acierto, “tentación racionalista” pues no es más que un intento, a veces conseguido, de evadir la influencia que la fe tiene en la razón y es, sobre todo, un actuar que se impone a fuerza de leyes y reglamentos que puestos en manos de las que lo son perversas y corruptas (moralmente hablando) sólo pueden abocar al hombre y a la sociedad de la que forma parte al abismo del que tanto habla el salmista bíblico.

¿Qué tipo de influencia es ésta?, ¿En realidad, esto tiene solución?Leer más... »

Una ventana a la Tierra Media - ¿Cómo ha de ser la vida de un discípulo del Mal?

Wed, 2021-07-21 17:24

Como es lógico pensar, aunque a lo mejor no todo el mundo está de acuerdo en esto, suele gustar más ser de los buenos que de los malos. Y sí, quizá eso pueda resultar un poco maniqueo pero a nosotros no nos gustan las medias tintas ni estar nadando en dos aguas a la vez o en medio de las mismas… Es decir, como sabemos que hay Bien y hay Mal… pues preferimos al primero y no al segundo. 

Eso vale, digamos, para la vida actual, la real, la que cada uno llevamos pero, para el caso, también nos vale para la propia de la Tierra Media. Y es que, en esto, la realidad puede trasplantarse a la ficción que es lo que muchas veces hizo J.R.R. Tolkien o, en realidad, es lo que hace todo el rato… 

Pues bien, el ser de la parte que no quiere el daño para la otra supone incardinarse en el mejor de los mundos pues es una buena forma y manera de vivir sin agriarse el corazón y sin pretender empuñar algo más que una pluma para escribir, si ustedes nos entienden. 

 

Para esto, podemos imaginar la vida en La Comarca antes de todo lo que sucedería con el tiempo. Y la existencia de sus habitantes, ¡cómo decirlo!, era plácida no sin esfuerzo pero gozosa en sí misma. Y ellos, allí mismo, eran felices en el exacto sentido de la palabra. Y trabajaban, a lo mejor sin saberlo, para el Bien. Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Lo que todo canta

Mon, 2021-07-19 17:50

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Lo que todo canta

 

 

“Santificado seas, Señor

en la ciencia con que el hombre penetra tu misterio

y en la perfección con que redondea la Naturaleza.

‘Santo’ te diga el átomo

que mueve una central de energías

y la mesa de conferencias

que busca una paz.

 

Santificado seas en el bloque de viviendas

que se levanta,

el parque de recreo que se termina,

las industrias que hacen innecesaria la emigración.

 

 

Bendito seas mil veces

cuando se apaga la palabra ‘enemigo’,

nadie murmura de otro,

hasta los pobres pueden entrar en una confitería,

ya las puertas no tienen llave porque

nadie roba,

no hay cárceles ni talonarios de multas,

se echan las gentes el brazo por los hombros

o se nivelan en la mirada a la piel,

el mantel de la masa

el pensamiento y la libertad.

 

 

Santificado, por tu fin, tu nombre,

en el coro con que lo entonan la gratitud filial

de todas las criaturas.” (Mesa redonda con Dios, p. 213)

 

 

 

Cuando abunda lo bueno y cuando se mejora lo malo. Así bendice el Beato de Linares (Jaén, España) a Dios mismo Quien todo eso hace posible. 

Digamos, por cierto, que el texto original que hemos traído hoy aquí no tiene formato de poema sino que lo es en prosa. Sin embargo, desde que lo leímos por primera vez a nosotros nos parecía que ni pintiparado para que fuera expresión poética y así lo hemos puesto. Seguros estamos que Lolo nos perdona esta pequeña licencia. 

De todas formas, creemos que lo que aquí importa está dicho en el propio título de este artículo: “Lo que todo canta”. Y es que el que tiene el pequeño apartado que Lolo escribe en este “Dios al volante” que es el capítulo que estamos trayendo aquí las últimas semanas. 

Lleva, también, un subtítulo y es “Santo” pues no otra es a Quien va dirigido esto que bien parece una oración y un agradecimiento grande pues aquí todo es dar gracias.

 Es verdad que todo lo ha hecho Dios. Sin embargo, es más que bueno darse cuenta de eso para no caer en la tentación de creer que es el hombre quien, con su ciencia, todo lo hace posible. 

Es de agradecer, por tanto, todo lo bueno que pasa al hombre. Y de eso pone ejemplos nuestro linarense universal. Y es que tanto la perfección de la naturaleza (maravillosa y perfecta, podemos decir) como aquello que el ser humano, con su inteligencia (donación de Dios) hace posible y, también, la buena voluntad de buscar la paz en un mundo siempre en conflicto, todo eso, decimos, parte de Dios mismo pues es intención suya la mejor vida de su criatura humana. Y eso es, simplemente, innegable, pues todo lo hizo y mantiene en bien de nosotros, sus hijos. 

Pero hay otro apartado de realidades que tiene mucho que ver con dar las gracias a Quien todo lo hace. Y es que hay muchas cosas que en el mundo pasan que no están bien. Y, sin embargo, también esas pueden ser corregidas. Y ahí Manuel Lozano Garrido pone ejemplos que son, de ordinario, lo más común que existe: cuando no hay murmuraciones, cuando desaparecen los males propiciados por el egoísmo, cuando desaparece todo aquello que supone un daño para el hombre o, en fin, cuando desaparecen las creadas diferencias entre personas en pos de un bien mayor. 

Todo esto que dice Lolo es verdaderamente el meollo de lo que debemos querer como bueno y mejor. Y todo lo agradece a Dios porque sabe muy bien y más que bien que gracias al Padre Eterno lo mejor es posible porque lo ha puesto en nuestros corazones y que lo que queramos como bueno se puede hacer realidad. Y lo llama “Santo”, primero, porque lo es y, luego, además, porque lo parece con su pensar en bien de su descendencia. 

Debemos, por tanto, dar gracias a Dios porque es Santo y porque hace posible lo bueno y mejor que hay en nosotros. Y eso Lolo, se diga lo que se diga, lo hace bien y más que bien.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Seguro que Dios tiene un plan

Sun, 2021-07-18 17:04

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Qué bien me sé los pensamientos que pienso sobre vosotros-oráculo de Yahveh- pensamientos de paz, y no de desgracia, de daros un porvenir de esperanza

Jeremías, 29, 11

 

Cuando el ser humano se da cuenta, digamos que por el tiempo en el que empieza a tener uso de razón, de que no es posible que esté en el mundo por casualidad sino que debe haber algo más, Alguien más, que haya procurado que esté ahí, justo en el momento de su vida en el que se encuentra, entonces es posible que empiece a preguntarse eso tan socorrido de quién soy, qué hago aquí y, en fin, todo lo que de eso se deriva.

Es muy cierto que Dios da a sus hijos libertad, la libertad. Y la misma, como bien sabemos, puede utilizarse para lo bueno pero, también, para lo malo. Y ahí estamos, siempre lidiando con una cosa y con la otra, sin saber muchas veces las razones de nuestro apego al mal o, mejor, al Mal, con mayúsculas.

Pues bien, llega un momento en la vida del ser humano en el que las preguntas se van haciendo precisas. Ya no vale una respuesta, así, genérica, que pueda salir de la boca de un padre o de una madre o, incluso, de un amigo más avezado en pensares, digamos, más profundos. No. Entonces, queremos saber, de verdad, quiénes somos, qué hacemos aquí y en fin, todo lo de eso se deriva…

El caso es que lo que se deriva de todo eso es, nada más y nada menos, que la propia existencia del hombre o, lo que es lo mismo, su ser en acto y ya no en potencia. Hace mucho tiempo que ha venido a ser y no puede, qué menos, sino preguntarse eso y mucho más.

Aquí hay dos posiciones que suelen ser las más habituales y que son, a saber:

1. La de aquellas personas que no tienen fe y creen que están aquí, en esencia, porque sí.

2. La de aquellas personas que tienen fe y eso lo tienen más que claro, con todo lo que de eso se deriva.

Para el primer grupo de personas, nada de lo que podamos decir que tenga que ver con Dios tiene sentido para ellas. No son capaces de aceptar que hay Alguien, muy superior a sus propias vidas, que es quien todo lo ha creado y mantiene. Por eso no pueden creer que sus realidades tengan nada que ver con tal “Alguien” (al que otros llaman Dios y otros, de otras muchas formas…) y que, al fin y al cabo, ellos se las van a componer por sí solos y que, aquí paz y allí… no dirían gloria sino, más bien, lo que sea que, para tales personas, será siempre nada o, en concreto, la nada más absoluta: después de la muerte…¡se acabó!, ni hay nada ni nadie que pueda sustentar que hay algo.

Es cierto y verdad que tal forma de pensar no ha sido extraña a lo largo de la historia de la humanidad desde que la misma se dio cuenta (pongamos con Abraham) de que no andaba sola por el mundo y que había Alguien que lo estaba acompañando y que lo podía guiar porque, al parecer, sabía lo que hacía…

Esto lo decimos porque seguros estamos que siempre ha habido personas escépticas hacia la existencia misma de Dios y que, al parecer, poca importancia le daban a eso y, también, que siempre ha habido ateos… en fin, que cierto es como que al día le sigue la noche o al revés…

Entonces, para tales personas, el Plan de Dios poca importancia ha tenido, o tiene hoy día, hoy mismo, sino que se aplican el que creen que les conviene con los resultados que, a veces, podemos imaginar sin un sustento espiritual de tanta importancia como es nuestro Creador y Todopoderoso Eterno porque, al fin y al cabo, el Plan al que nos referimos no puede parecer malo y nunca lo puede ser aunque tales personas lo crean innecesario, para su desgracia.

Hay, sin embargo, muchas personas que sí creemos que existe Dios y que el mismo tiene un Plan, así con mayúsculas, para cada uno de nosotros. Y creemos que, por ejemplo, quiere

- Que cumplamos con su santa Voluntad,

- Que no procuremos el alejamiento de su corazón,

- Que estemos siempre a la realidad de ser semilla y ser sal y levadura,

- Que lo tengamos siempre en el centro de nuestra vida,

- Que miremos siempre al Cielo sabiéndolo ahí,

- Que no dilapidemos la libertad que nos ha dado,

- Que tengamos en la oración el centro de nuestra vida,

- Que no pongamos el corazón en aquello que nos sobra,

- Que atesoremos no para el mundo sino para la vida eterna,

- Que seamos, en el buen sentido de la palabra, buenos,

- Que respetemos aquello que se estableció como bueno y mejor,

- Que echemos algo más que un ojo a sus Mandamientos,

- Que tengamos en cuenta las Bienaventuranzas,

- Que hagamos de su Palabra el eje de nuestra vida,

- Que sigamos Su Luz para llegar a su definitivo Reino, llamado Cielo,

- Que…

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La Palabra para el Domingo – 18 de julio de 2021

Sat, 2021-07-17 00:22

  

Como es obvio, hoy no es domingo 18 sino sábado, 17 de julio de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

 

Mc 6,30-34

 

“30 Los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que  habían hecho y lo que habían enseñado. 31     Él, entonces, les dice: ‘Venid también vosotros aparte, a un lugar solitario, para descansar un poco.’ Pues los que iban y venían eran muchos, y no les quedaba tiempo ni para comer. 32 Y se fueron en la barca, aparte, a un lugar solitario. 33 Pero los vieron marcharse y muchos cayeron en cuenta; y fueron allá corriendo, a pie, de todas las ciudades y llegaron antes que ellos. 34 Y al desembarcar, vio mucha gente, sintió compasión de ellos, pues estaban como ovejas que no tienen pastor, y se puso a enseñarles muchas cosas.”

 

 

COMENTARIO

 

Estar como oveja sin pastor

 

Podemos imaginar que, en un mundo donde el pastoreo era una actividad muy importante, que el Hijo de Dios haga uso de determinadas palabras, era cuestión principal y que sostenía su predicación.

Lo que pasa en este texto bíblico es síntoma de necesitar mucho más que alguien a quien escuchar. Muchos buscaban porque, en realidad, no habían encontrado a quien pudiera iluminar sus caminos.

También es más que cierto que el pueblo judío se sentía oveja de un Pastor grande que era Dios. Y a él debían seguirlo. Y eso es lo que quieren hacer bastantes con aquel hombre que enseñaba con autoridad y que muchos conocían, ya, en su casa de Nazaret.

Muchos de ellos, por tanto, no encontraban el camino para llegar al definitivo Reino de Dios. Y seguían a Jesucristo porque veían, en aquel hombre sabio, a un verdadero Mesías, al Mesías. Y eso, como bien sabemos, no le venía nada bien a Quien todo lo iba a dar por sus hermanos y, sobre todo, por los más pobres y necesitados.

También es fácil imaginar que aquel mundo, aquellas tierras de oriente, no eran, en territorio, demasiado extensas. Todos se conocían y no es nada extraño que supiera dónde podía estar Cristo e, incluso, dónde se podía dirigir cuando quería estar a solas con sus Apóstoles para ensañarles. Pero había muchos otros que querían aprender y no podían dejar la oportunidad de escuchar al hijo de María y del carpintero José.

¡Qué dedicación no tendría Cristo que, como se nos dice aquí, no tenía tiempo ni para comer! Y es más que seguro que no hacían remilgos cuando alguien le pedía alguna merced o veía que se necesitaban sus manos y su corazón.

Al parecer no había forma. Y es que fueran donde fueran siempre había gente esperando al Hijo de Dios. Seguramente serían de los más sencillos de entre los del pueblo elegido, aunque no podemos descartar que también estuvieran allí gentes notables y de importancia no pequeña.

Dice el Hijo de Dios que creían que aquellos que allí estaban parecían como ovejas sin pastor. Y eso era más que importante.

Jesucristo conocía y reconocía la situación por la que muchos de aquellos que querían escucharlo no era buena. Muchos eran de los sencillos, de los que lloraban, de los que querían justicia o, en fin, de aquellos a los que se dirigía con un amor más que importante aquel Maestro bueno.

Ellos eran como ovejas, pero no tenían quien las dirigiese. Y querían que fuese Jesucristo quien las condujese a su redil y, también, quien les enseñara a orar y a buscar mejor camino para llegar a Dios. 

Ante aquella situación… ¿qué hacer?

Más de uno de aquellos Apóstoles debió pensar que tampoco iban a descansar en aquella ocasión. ¡Y ellos eran hombres como otros que también necesitaban el reposo! Pero aquel Maestro parecía que nunca se cansaba y no dejaba de enseñar. En realidad, era para lo que había venido al mundo. Y lo cumplía de forma más que eficaz. 

 

PRECES 

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren seguir a Cristo.

Roguemos al Señor.

Pidamos a Dios por todos aquellos que están perdidos en el mundo.

Roguemos al Señor.

  

ORACIÓN

Padre Dios; ayúdanos a querer siempre a tu Hijo.

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

Eleuterio Fernández Guzmán 

  

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán   

 

 

Ventana a la Tierra Media – Una imagen y mil palabras

Wed, 2021-07-14 17:49

Conocido es el dicho que habla sobre imágenes y palabras: “Una imagen vale más que mil palabras”. Pero también es cierto que a una imagen se le pueden sacar, al menos, mil palabras para que las mismas hagan comprender mejor la imagen. 

El que esto escribe no siempre está a favor de tal cosa pues es cierto, sí, que una imagen ahorra las palabras (que, digamos, la sustituyen) pero no es poco cierto que mil palabras, para según qué imágenes, pueden decir mucho (a lo mejor todo si pensamos, por ejemplo, en una pintura abstracta) acerca de la imagen. 

Es verdad que la imagen que hemos traído aquí es bien sencilla. Y es que encontramos a J.R.R. Tolkien echando mano de un libro, suponemos que de su biblioteca personal, que, al parecer, es uno de unos cuantos (parece que cuatro) titulado “Gnomo”. Nada, por cierto, más apropiado para el su caso particular… 

Pues bien, toda esta pequeña introducción es para decir que el que esto escribe va a tratar de decir, al menos, mil palabras sobre esto y la imagen supracitada. Y si no explican nada mejor que la misma lo sentiré más que mucho pero, al menos, habrá sido tema de escritura sobre el profesor de Oxford a quien, como vemos con esto, se le puede sacar algo de lo que parece nada… 

Aquí vemos a nuestro amigo (creemos que podemos así llamarle y formar parte de su Compañía…) llevando un libro a sus manos. Y decimos llevando pues también podría sostenerse que lo está dejando. Sin embargo, a nosotros nos gusta pensar que lo coge para leerlo pues eso supone que va a abrir su corazón a su contenido y, además, tal forma de coger el libro indica que lo saca de su sitio pues es comprobable por cualquiera de nosotros que tal forma es la de coger y no la de dejarlo en la estantería donde suele ser la acción ordinaria dejarlo, digamos, vertical y no tocando el borde de la estantería de tal forma… 

Bueno, pues después de esta pequeña digresión sobre el cómo del dejar libros en su sitio, vayamos al meollo de la cosa porque, aunque parezca imposible, lo tiene. 

Pues sí. Aquí vemos que Tolkien padre coge un libro pero podemos imaginar que no somos capaces de identificar el título del mismo aunque hoy día se pueda hacer eso. Pero nosotros, al contrario de la técnica, no la vamos a utilizar y vamos a ver que coge un libro pero no sabemos cuál. 

Existen muchas posibilidades de que haga eso el autor de tantas maravillosas obras. 

Así, por ejemplo, podía hacerlo con alguno de sus preferidos entre los que se habían de contar los referidos a las sagas nórdicas pues es bien sabido (y seguro que lo reconoció en vida) que fueron una fuente interesantísima de inspiración para quien creó El Hobbit. Y en ellas encontraría el buen hombre las emocionantes aventuras que tanto amó y, luego, subcreó. 

Así, por ejemplo, podía hacerlo con uno que tratara de lenguas antiguas, más que antiguas o antiquísimas pues desde bien niño entendió que tal sería su camino (¡Ay aquellos trenes de Gales!) que, como sabemos, en este aspecto (también en éste) fue tan verdaderamente fructífero que llegó a inventar más de unas cuantas…

Así, por ejemplo, podía hacerlo con uno cuyo contenido fuese, en esencia, el mapa, los mapas. Y es que sabemos que también tenía dotes de cartógrafo o, al menos, que gozaba con los mapas y, seguramente por eso, el propio de la Tierra Media es, así dicho, tan bueno o mejor para comprender bien las aventuras de sus personajes. Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro” - Dios, refugio

Mon, 2021-07-12 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Dios, refugio

  

“Padre, Tú, caliente sobre nosotros, como una inmensa clueca de alas azules que le diese la vuelta al Universo, Vida nuestra, que estás en el cielo de las estrellas y haciendo estrellas en el cielo de nuestro barro y nuestra piedra. “ (Mesa redonda con Dios, p. 211)

   

Protección,

Auxilio,

Providencia,

Compañía

Consuelo,

Refugio,

Mano tendida,

Corazón dispuesto,

Pasos juntos,

Mismo camino.

 

A nosotros nos sugiere este texto del Beato de Linares (Jaén, España) este pequeño listado con el que queremos tratar de acercar a nuestro corazón lo escrito por Lolo. Y es que, en realidad, es eso y seguramente mucho más pero, eso, eso sí es, por lo menos. 

En este capítulo de su “Mesa redonda con Dios” dijimos que refiérese a que el Padre está al teléfono, por así decirlo, y escucha nuestra llamada. Pero también significa mucho más, como podemos imaginar y como podemos leer en este texto. 

Lolo nos dice, dirigiéndose a Dios directamente, que nuestro Padre del Cielo no está lejos de nosotros sino cerca y más que cerca. Por eso hace uso nuestro amigo de una imagen que es tenida por buena y mejor: Dios es como el ave que, en sus plumas, recoge a sus crías para protegerlas, a lo mejor, de la inclemencia del tiempo pero, también, ante algún posible peligro. Ella siempre está dispuesta a hacer eso porque es madre, la madre. Y algo así pasa con Dios al respecto de nosotros, sus hijos. 

En realidad, habría que ir analizando expresión a expresión y frase a frase aunque aquí, en realidad, sólo haya una. Sin embargo, la misma engendra, en sí misma, muchas formas de entender la relación que Dios tiene con nosotros, sus hijos. 

Así, por ejemplo, nos dice el linarense universal que Dios está “sobre nosotros” con lo cual nos está diciendo que está más que cerca y eso debería hacernos pensar, primero, en la especial protección que recae sobre nuestro corazón pero luego también debería hacernos pensar que como Dios es así y está así… bueno, que deberíamos tener muy en cuenta qué es lo que hacemos en nuestra vida ordinaria y con ella… 

Lo de las “alas azules” al que esto escribe le sugiere como un cielo, como el cielo que está sobre nosotros, que siempre está sobre nosotros porque ha sido puesto ahí por Dios para que esté y nos cobije, en fin, del mundo espacial exterior. Dios, así, primero se preocupó de su descendencia y de su propia supervivencia. 

Así está Dios: sobre nosotros protegiéndonos y, claro, nada alejado de aquellos a los que creó y mantiene. 

Pero hay algo que a nosotros nos parece lo mejor. Dios, que está siempre con nosotros lo está de dos maneras

En primer lugar, en el mismo cielo que creó, allá arriba como imagen que solemos representar como real aunque haya quien diga que eso, el cielo, no es más que un estado espiritual. 

En segundo lugar, Dios no está sólo ahí sino que está perpetuando la existencia del ser humano procurándonos aquello que nos conviene. Por eso dice Lolo que Dios está “haciendo estrellas en el cielo de nuestro barro y nuestra piedra”. Y es que, en efecto, a veces somos barro, moldeable por el corazón del Padre y, a veces, lo que somos es piedra, dura cerviz, incapaz de darse cuenta de lo que nos conviene. 

La imagen que Manuel Lozano Garrido refleja en este texto y que es la de la santa Providencia de Dios, su Amor sobre sus hijos, es aquella que nos permite decir que, en efecto, somos sus hijos pues, como tales, nos protege y todo hace en nuestro bien. 

Dios, refugio. Algo así como saber dónde debemos fijar nuestra atención y no sólo en la adversidad sino, sobre todo, en el bienestar de nuestro corazón. Y es que a eso se le llama dar gracias: por todo y por el Todo.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano GarridoLolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

Panecillo de hoy:

Saber sufrir, espiritualmente hablando, es un verdadero tesoro.

Para leer Fe y Obras.

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

Serie tradición y conservadurismo – Relativismo

Sun, 2021-07-11 17:06

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

Dices que todo es más o menos lo mismo y que estás listo para cualquier compromiso.

Entonces ¿por qué ruta vas a caminar?

¿Te vas a unir a varias Iglesias?

¿Te vas a acomodar a todas las morales y vas a ajustarte a todas las conciencias?

 

Cardenal Francisco Xavier Nguyen Van Thuan

Mil y un pasos en el Camino de la Esperanza

 

Estas palabras del Cardenal Van Thuan, que partió a la Casa del Padre el 16 de septiembre de 2002, muestran bien a las claras el problema ante el que nos encontramos y que, a lo mejor, se tiene por algo de poca importancia o, en fin, algo que bien podemos obviar en pro de una vida, digamos, tranquila en el mundo y sin las persecuciones que, como sabemos, vamos a recibir pues es lo que le pasó al Maestro y, en eso, tampoco vamos a ser más que Él…

No es poca cosa, de todas formas, que quien se dice cristiano deambule de aquí para allá sin fijarse en su propia fe ni bueno puede ser que su alma se pierda con tanta facilidad por los recovecos del presente que no se dé ni cuenta.

En la Misa Pro Eligendo Pontífice, celebrada allá por el 18 de abril de 2005, como Decano del Colegio Cardenalicio, Joseph Ratzinger dijo algo que resultaría, de todo punto, importante no olvidar: “Mientras que el relativismo, es decir, dejarse ‘llevar a la deriva por cualquier viento de doctrina’, parece ser la única actitud adecuada en los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos”.

Al parecer, estamos sometidos a tal dictadura que, además, es sostenida no sólo por personas que se dicen contrarias a la religión sino también por los mismos cristianos que, sometidos al mundo y a su mundanidad, no son capaces de obviar las llamadas de la Bestia.

Pero no sólo dijo eso el entonces cardenal Ratzinger sino que aportó, para defensa de la situación actual, una verdad bastante notable: frente a lo que el mundo entiende por medida de las cosas, “nosotros tenemos otra medida: el Hijo de Dios, el verdadero hombre. Él es la medida del verdadero humanismo”. Define, además, lo que debería ser, para los cristianos, una fe “Adulta”. No es aquella que, aparentemente cumple con los preceptos establecidos en las Sagradas Escrituras pero, en verdad, no siente eso que hace porque se deja llevar por cualquier novedad o sigue “las olas de la moda”.

Bien sabemos que los valores cristianos no son volanderos ni se dejan someter a lo que, en cualquier momento, pueda entenderse por conveniente. La Fe, en esto, no es relativa sino que se asienta sobre unas bases supra humanas, divinas, de Dios, que la amparan y la constituyen como instrumento de amor y de paz.

Por eso, como cordura, prudencia y moderación podemos definir lo que el ya emérito Santo Padre denominó “medida perfecta”: supone cordura porque nos muestra el camino recto y perfecto para alcanzar la salvación eterna; es prudente porque nos indica cómo no debemos actuar, hacia qué no debemos ir y, sobre todo, por qué es necesario actuar como nos dice; y, por último, es moderada porque sólo presenta como extremo la entrega total al otro y, en último término, amor total, dar la propia vida como hizo el Maestro, Hijo de Dios y hermano nuestro.

Esa media que, al fin y al cabo, es la que Dios nos proporcionó para que fuéramos capaces de sobrellevar el andar por este mundo ha de hacernos fácil la decisión de no abandonar al Creador porque nos corresponda ser mundanos para estar a bien con el mundo que además, de ninguna de las maneras va a aceptar nuestra tibieza como algo a premiar sino, además, como síntoma de debilidad que, sin duda, sabrá aprovechar en detrimento de la fe cristiana.

Por eso, si nos dejamos llevar por lo que, de relativo, hay en la ideología básica del hoy caeremos en eso que para Luigi Giussani (fundador de Comunión y Liberación) es el mayor de los problemas. Él lo plasma perfectamente cuando dice que “El hombre como medida de todas las cosas: este es el enemigo, el único enemigo de Cristo”.

Pero, entonces, ¿Cómo nos puede servir reconocer a Cristo como la medida perfecta del humanismo?

Para nosotros ha de sernos útil en multitud de aspectos. Por ejemplo, en nuestra relación con los demás, la medida de servicio de Jesús nos ha de servir para darnos plenamente en ese valor. No sustituiremos, en eso, la voluntad de Dios, ni llenaremos el lugar que dejaría vacío su amor por otros bienes que lo sean materiales; la medida de humildad del Maestro nos ha de proporcionar instrumentos para prevenir la soberbia y otros excesos de nuestro yo; la medida de misericordia de Jesús nos ha de demostrar que la bondad ha de sobreponerse a la tentación de respuesta a la ofensa.

En esto no podremos sustituir a Dios por lo banal porque nuestra existencia depende del respeto y la confirmación de su voluntad en nuestras vidas y de la forma que tengamos de ser fieles a sus mandatos y a sus bienaventurados consejos de Padre.

El caso es que todo esto dicho hasta ahora tiene mucho que ver con los valores y principios que nosotros, cristianos que estamos en el mundo pero que sabemos no somos del mundo, debemos defender porque, de lo contrario, ya sabemos qué van a hacer con ellos: exacto, tirarlo en el cubo de la basura de la historia muy a pesar de que sepamos que los mismos no pueden morir del todo porque son defendidos por Dios y por su Hijo, Jesucristo.

El relativismo hace mucho daño. Y no lo hace porque sea, digamos, una ideología contraria a lo que se pueda defender desde un pensamiento llamado tradicional. No. No es por eso porque de ser así bien que podría terminarse con el mismo con el simple juego de las elecciones. Y bien sabemos que la cosa no va por ahí sino que se mete bien dentro.

Esto lo decimos porque es algo que acecha nuestra vida espiritual y, así, la misma material, desde nuestro propio corazón: se adentra en el mismo y lo corrompe todo: nuestra visión del mundo y, en fin, lo que acabamos llevando a cabo.

Ser relativista es, al fin y al cabo, no aceptar nada como válido, no tener valores fuertes que encaucen una vida y, sobre todo, no dar nada por verdad, ni la Verdad misma porque con eso cualquier cosa es admisible lo que termina por hacer que nada valga nada.

Aquí, con el relativismo, todo está perdido. Bueno, está perdido lo que debe ser fundamento de ser creado por Dios a su imagen y semejanza. Y ahí radica el peligro en el que podemos caer si nos sometemos, de pies a cabeza pero, sobre todo, de corazón, a esa forma de pensar que establece que tanto vale una cosa como la otra o, mejor, que tanto vale lo bueno como lo malo y que, según convenga, así debemos hacer. Y ahí nada hay seguro salvo la falta de seguridad más absoluta.

De todas formas, según son las formas del mundo, del siglo, ser relativista puede venir la mar de bien para según qué espíritus de hoy. Así, por ejemplo, se evita cualquier tipo de discusión con un contrario que, pro propia definición, deja de serlo porque nada es cierto y verdad; por ejemplo, se fomenta una paz que, en el fondo, es falsa porque puede venirse abajo en cuanto convenga que se venga abajo según las necesidades de los fuertes y, desde abajo, de la masa social llamada pueblo con ánimo manipulador.

Ser relativista, hoy día, no es algo que abunde poco. No. Al contrario es la verdad: hay superabundancia de personas que creen que lo mejor es no mojarse ni con agua y, mucho menos, en discusiones sobre valores o principios que vaya usted a saber qué valor tienen…

Al contrario debemos hacer aquellos que creemos en unos valores que tenemos por buenos y que, por tanto, son los que dirigen nuestras vidas y haciendas. Y es hacer otra cosa es hacernos un flaco favor a nosotros mismos porque no siempre se puede vivir en la ficción de que todo es importante aunque así nada lo sea y, además, fomenta eso en nosotros una inseguridad tan grande que nada bueno vamos a obtener de un ser así, de un comportarse así o de un vivir así.

Resulta, de todas formas, curioso que no debamos alejarnos, esta vez tampoco, de lo que dicen nuestras Sagradas Escrituras. Y es que ya dijo Jesucristo algo que, de ser seguido a rajatabla, haría que muchas cosas cambiasen para bien. Y es que ya sabemos que alguna predicación tuvo que decir, según veía las cosas, que donde era sí, debía seguir siendo sí y donde es no, no debía ser. Y ahí es donde radica lo que creemos aceptable.

Ahora bien, debemos saber que lo que es sí tiene que ver con nuestros valores tradicionales y una cultura que denominamos judeocristiana porque es ahí donde están nuestras raíces. Y es que de otra forma, seguro que nos equivocamos, erramos y terminamos andando por mal camino.

 

Artículo publicado en The Traditional Post. 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

 

Sólo lo bien hecho ha valido y vale la pena.

 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna. 

La Palabra para el Domingo - 11 de julio de 2021

Sat, 2021-07-10 08:23

  

Como es obvio, hoy no es domingo 11 sino sábado, 10 de julio de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

   

Mc 6, 7-13

  

“7 Y llama a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. 8 Les ordenó que nada tomasen para el camino, fuera de un bastón: ni pan, ni alforja, ni calderilla en la faja; 9 sino: ‘Calzados con sandalias y no vistáis dos túnicas.’ 10    Y les dijo: ‘Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. 11 Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos.’ 12 Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; 13 expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”

      

 

COMENTARIO

 

Para cumplir una santa misión enviados

 

No puede decirse que Jesús no se preocupase por lo que había venido a llevar a cabo en el mundo. Sabía que su labor debía ser continuada por aquellos que había elegido como sus discípulos más cercanos, sus apóstoles. 

Los envía de dos en dos. Y lo hace no de una forma cualquiera sino que les otorga un poder grande. Ellos podrán tener preeminencia sobre los espíritus inmundos, sobre los demonios que, por orden del Maligno, dominan a muchas personas y las hacen ir por el camino de la perdición. Por eso, al final de este texto del evangelio de san Marcos nos dice su autor que “expulsaban muchos demonios” porque tan tipo de exorcismo era muy necesario para limpiar el alma de muchos sometidos. 

Pero Jesús, al enviarlos, les de unas instrucciones que tienen mucho que ver con lo que supone ser discípulo suyo. Así, a saber: 

-Les impone una pobreza material porque sabe que Dios, su Padre, siempre proveerá para los trabajadores de su mies. La confianza, pues, de Cristo, en la santa Providencia del Creador es absoluta. Y es que resulta curioso que sólo les permita lleva un bastón porque les ha de servir de apoyo en su caminar. Todo lo demás será proporcionado por el Todopoderoso. 

-Ofrecer la fe. Cuando Jesús los envía no les dice, por ejemplo, “debéis obligar a que crean y se conviertan”. Tal proceder está muy lejos de lo que es la bondad y la misericordia de Dios. No. Lo que ellos deben hacer es, simplemente, ofrecer la Buena Noticia, poner sobre la mesa de aquellos corazones que los reciben, que el Reino de Dios ha llegado al mundo, que es Jesucristo y que, por tanto, les conviene muy mucho seguirlo, convertir el corazón y seguir al Maestro. 

Pudiera parecer que Jesús establece una especie de castigo para aquellos que no acepten a sus enviados. No es así la cosa porque lo único que les dice Jesús es que dejen en evidencia su falta de fe. Y es que es a Dios a quien le corresponde juzgar la falta de vista espiritual que tendrán aquellos que no quieran acoger, entre ellos, a los enviados de su Hijo. 

El caso es que aquellos apóstoles, aquellos Doce no parece que se opongan a lo que les dice el Maestro. Ni dicen que no a tal mandato ni, tampoco, a las especiales y específicas condiciones que les impone Jesús. Tal es la confianza que tienen en el Mesías que, ni cortos ni perezosos se lanzan a los caminos del mundo conocido y cercano para predicar que lo que tanto había estado esperando el pueblo elegido por Dios había llegado a hacerse efectivo: había sido enviado el Hijo para que el mundo se salvase. Es más, cumplen a rajatabla todas las indicaciones que les ha dado Jesús antes de partir. Por eso consiguen convertir a muchos y curar a los que estaban necesitados de curación. 

Y es que la confianza, la fe, tiene tal tipo de poder.

 

PRECES 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no quieren ser apóstoles de Cristo en el mundo de hoy. 

Roguemos al Señor.

 

Pidamos a Dios por todos aquellos que no aceptan el mensaje de Cristo. 

Roguemos al Señor.

 

ORACIÓN 

Padre Dios; ayúdanos a aceptar aquello que tu Hijo nos dice a lo largo de nuestra vida.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto. 

 

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

 

Eleuterio Fernández Guzmán 

 

 

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos.

 

Panecillo de hoy:

Palabra de Dios; la Palabra.

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán   

Ventana a la Tierra Media – Microrrelatos, VII

Wed, 2021-07-07 18:15

Como es bueno ser perseverante  en lo que consideramos bueno y mejor, estamos aquí de nuevo para aportar una nueva serie de microrrelatos después de que, como es fácil deducir del número del título del artículo, lo hayamos hecho en seis ocasiones. Y es que la cosa da para esto y para mucho más.

De nuevo, rogamos sepan disculpar los amables lectores los fallos que pudiera haber en ellos porque, al fin y al cabo, cada cual da lo que puede y sabe…

  

“Había caminos nuevos que recorrer y nuevos lugares que descubrir. Y ellos, aquellos Elfos recién nacidos, miraron al cielo y las estrellas los cautivaron.”

  

“La noche, toda ella, fue el primer refugio de los que nacieron en Cuivienen. Y sobre ella construyeron un mundo, escribieron canciones.“ 

 

“Anhelan la amistad, y sobre ella cantan. Y esperan de un amigo que diga que lo es y, luego, que sea fiel como lo son ellos, nacidos para un siempre que les duele.”

  

“No morir podía parecer un regalo de Eru. Ellos, sin embargo, siempre se duelen de eso, de tener que dejar ir a todos los que quieren y aman. Y lloran, largamente, cuando nadie los ve.”

“Son luces, en la distancia, aquellas que se ven al caminar hacia el Oeste. Y ellos, que buscan con quién compartir su gozo, saltan y bailan, aún comedidos, con alegría franca.”

 

“No hay aún Mal, ni su sombra se ha extendido por donde caminan. Y saben, seguro que lo saben, que no todos los días verán la luz pues auguran tiempos negros, por venir, y a ellos enfrente.” 

 

“Cuando aquel pequeño Elfo nació, y vio la esperanza en los ojos de sus padres, supo de inmediato que siempre podría sostenerse sobre ella.”

  

“Todo fue, en un principio, gozo y bien. Y sólo cuando alguno de los más sabios descubrieron una sombra en el tiempo, supieron que sus espadas no iban a estar siempre envainadas.” 

 

“Al calor del fuego, en el camino, muchas canciones reproducen sus sueños y sus porvenires. Y ellos, en su inocencia primera, esperan lo mejor del final de aquellos sus primeros pasos.”Leer más... »

Un amigo de Lolo - “Lolo, libro a libro”- El teléfono que siempre atiende

Mon, 2021-07-05 17:05

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

El teléfono que siempre atiende

 

 “Es el 00 00 00. Sencillo de retener y más todavía de marcar, pues casi basta con el deseo. Si descuelgas ahora mismo el auricular, has de notar indefectiblemente como se escucha esta frase:

-’¡Haló, Dios al habla!

 No es un saludo o un anuncio-robot, como esos que también da la hora, las noticias o la temperatura, sino una manifestación vida, sincera, caliente y cordial. Nunca falla, porque Dios siempre atiende. Si marcarais de madrugada, os saldría la misma frase, igual disposición, idéntico develo:

 -’… al habla!’

Desde el hombre que Yo, Jesús, soy o fue como vosotros, conecto hoy mi corazón, para entrar en ese diálogo de amor que es el motivo de la Creación “ (Mesa redonda con Dios, p. 209)

 

  

Ciertamente, este texto es más extenso que los que habitualmente traemos a esta casa pero no hemos querido cercenar nada del mismo por ser el primero del capítulo titulado “¡Haló, Dios al habla”.  

Nosotros podemos imaginarnos a Lolo coger tal teléfono y hablar con Dios. Y seguro que le encargó sus “Reportajes desde la cumbre” en una de esas conversaciones y luego le salió el libro que le salió.Leer más... »

Serie tradición y conservadurismo – ¿Por qué esta enfermedad, este ansia de poder?

Sun, 2021-07-04 17:28

 Nos hacemos conservadores a medida que envejecemos, eso es cierto. Pero no nos volvemos conservadores porque hayamos descubierto tantas cosas nuevas que  eran espurias. Nos volvemos conservadores porque hemos descubierto tantas cosas viejas que eran genuinas.

G.K. Chesterton

George Soros quiere destruir todo en lo que creemos. Él y sus camaradas quieren: el aborto libre en todas las naciones, en todos los lugares, todo el tiempo, la obligatoriedad en todas las escuelas de la ideología de género (incluso en las escuelas cristianas), la destrucción de la familia y los valores tradicionales, y el adoctrinamiento en la ideología LGBT.”

 

Este texto es una traducción del francés de parte de un correo electrónico que, el que esto escribe, ha recibido de parte de una organización que lucha contra las imposiciones que algún individuo concreto, con nombre y apellidos y, también, muchas organizaciones propias del Nuevo Orden Mundial, pretenden llevar a cabo.

Nosotros nos preguntamos, y creemos que legítimamente, que porqué eso, que porqué tales pretensiones que nos parecen francamente enfermizas.

Antes que nada, decimos que aquí esté puesto un nombre de persona concreto no es nada baladí o de poca importancia y, tampoco, que se pretenda zaherir a tal George Soros porque le tengamos manía (que sí) sino porque siguiendo aquello que dice que “por sus actos los conoceréis”… en fin, que por ellos lo conocemos. Y su nombre está aquí puesto porque lo tiene merecido y bien merecido a lo que él respondería, seguramente, que a mucha honra (¿?)

Primero debemos referirnos a las pretensiones.

Con franqueza decimos que nos parece algo del todo absurdo que, como nos dice el texto aquí traído (y otros muchos ejemplos que podríamos poner, pero valga como ejemplo) se quiera meter baza en todo lo que en tal texto se dice. Y es verdad que no siendo muchos los puntos que se tocan no es poco decir que, por ejemplo,

- El aborto,

- La destrucción de la familia y los valores tradicionales,

- La ideología de género y, por fin,

- Obligar a aceptar las posiciones de la ideología LGBT,

es, como poco, algo preocupante.

Decimos que lo es porque lo primero afecta al sagrado derecho a la vida y, en efecto, se está cumpliendo (su extensión) palabra por palabra de lo aquí traído; lo segundo supone una perversión, muchas veces, del lenguaje y, luego, de la misma concepción de la realidad y, por último, llegar a conseguir que, se acepte o no se acepte, la ideología LGBT llegue a ser de tal forma obligatoria que ocasione la imposición de sanciones a quien no la acepte… en fin, como diría el clásico, es “demasié”, va más allá de toda pretensión lógica y supone, otro dicho popular, pasarse unos cuantos pueblos tal pensamiento.

En realidad, son tantas las acciones en defensa del aborto que no viene al caso, siquiera, citarlas aquí. Y es más que sabido que las naciones se han entregado, de hoz y coz, al mismo e, incluso, en Francia, se ha legislado para que la mujer pueda deshacerse del niño hasta antes justo del nacimiento. Y si eso no es un asesinato que venga Dios y lo vea. ¡Ah!, que ya lo ve… pues eso.

Sobre la destrucción de la familia y los valores tradicionales, sólo nos cabe decir que es algo sobre lo que inciden porque saben que es la columna vertebral del mundo que hemos construido a lo largo de los siglos, nuestra civilización judeocristiana. Y el Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era necesitan, para cumplir sus objetivos, destruir tanto a una como a los otros.

Sobre lo otro, no es poca cosa que esté llegando a un momento (y es sólo el principio) en el que nada se pueda decir contra la imposición de la ideología de género. Y es como que si decir algo en su contra fuera algo así como un delito de lesa humanidad, algo así como ir contra la civilización. Y sí, es ir contra este tipo de civilización a la que están dando forma con ideologías como la de género y con lo otro.Leer más... »

La Palabra para el Domingo - 4 de julio de 2021

Sat, 2021-07-03 03:41

  

Como es obvio, hoy no es domingo 4 sino sábado, 3 de julio de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

 

   

Mc 6, 1-6

 

“1 Salió de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. 2 Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: ‘¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus  manos?3 ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, Joset, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?’ Y se escandalizaban a causa de él. 4   Jesús les dijo: ‘Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.’ 5 Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. 6 Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.”

 

 

COMENTARIO

 

Escuchar   y comprender a Cristo

 

Suponemos, porque lo hemos leído y porque, lógicamente, sería así, que Jesús iría muchas veces a Galilea. Es decir, en el tiempo en el que estuvo anunciando la Buena Noticia no es de extrañar que quisiera ir a su tierra para decir que el Reino de Dios había llegado. Y qué significaba eso. 

El texto de este Evangelio nos dice, precisamente, que “salió de allí y vino a su patria”. No sabemos de dónde salió exactamente. En el capítulo 5 de su Evangelio, san Marcos escribe acerca de la curación de la hija de Jairo. Podemos entender, pues, que salió de la Decápolis y fue a Galilea. 

Cuando llegó allí Jesús esperaba que sus vecinos, aquellos con los que había vivido y convivido, aceptaran de buen grado lo que estaba a punto de decirles. Jesús creía que viendo a quien había estado con ellos durante, al menos, treinta años, prestarían atención a lo que les iba a decir. Además, es más que seguro que ya tuvieran noticia de lo que su antiguo vecino hacía y decía. 

Y Jesús acude a la sinagoga. Lo hace siguiendo la santa costumbre judía de ir al templo a escuchar. Y, también, a enseñar. En el lugar santo las personas especialmente preparadas explicaban las Sagradas Escrituras. Y eso es lo que hace Jesús muchas veces. También en su pueblo. 

Imaginamos que, teniendo el texto sagrado ante sus ojos, Jesús explicaba según el conocimiento total que tiene del mismo, de la Verdad en su realidad y, en fin, de todo lo que el Hijo de Dios atesoraba en su corazón. 

Nos dice san Marcos que cuando le escuchaban se quedaban maravillados. Es decir, que gozaban escuchándole y que sus palabras tocaban sus corazones. Leer más... »

Ventana a la Tierra Media - Mordor, Mal, Muerte

Wed, 2021-06-30 17:59

Las tres palabras de las que nos hemos servido para titular el artículo de hoy tienen su aquel o, mejor, su éste. 

Cualquiera podría decir que esto no es más que una ocurrencia. Y es cierto: lo es. Sin embargo, resulta que tal ocurrencia muestra un camino cierto por dónde no debía ir nadie en la Tierra Media y es que lleva, exactamente, al abismo, a la perdición de toda raza que en él camine y, en fin, que no vale nada la pena estar en él y menos aún, ser del camino, de un tal camino. 

Es cierto y verdad que muchos siguen por tal camino y que no son, precisamente, de los seres más recomendables y, empezando por el mandamás de la cosa y acabando por el último de sus esclavos… en fin, como que no se trata de compañías con las que nadie quiera dejarse acompañar, si ustedes nos entienden.  

(Encliclopedia del Poney)

Casi nos llegan al oído y al corazón las terribles músicas que acompañan los pasos del Mal y las pisadas de tan nigérrimos pies las podemos escuchar para hacernos temblar: ¡El Mal viene y viene de donde viene! 

De tal lugar, de ese Mordor que en el mapa de la Tierra Media es, por decirlo así, un reino de terror donde toda bajeza es posible y, es más, es producida y defendida; de allí, decimos, salen las ordas de adefesios físicos y mentales (¡cómo iba el Mal a ser bello y limpio!) que tratan de aterrorizar a las buenas gentes (sean de la raza que sean y siempre que sean buenas gentes…) y amedrentar a todo aquel ser viviente que se oponga a la victoria de la maledicencia y, en sí, del Mal mismo.  

Mordor es, por decirlo en palabras de aquel dictador iraquí de cuyo nombre no vamos a acordarnos, es la madre de todos los males y de allí sale la madre de todas las batallas con intenciones que no son, precisamente, santas ni benéficas sino las propias de quien quiere extender la negrura por una Tierra, la Media, que se opone con todas sus fuerzas (y lleva siglos haciendo eso con honor y victorias) a las pretensiones de aquel que, desde siempre, se había opuesto a los deseos de Eru quien, por cierto, lo había creado… 

Y de Mordor, todo lo que podamos decir será poco en cuanto malo podamos y queramos decir. Y es que ¿puede haber lugar más negro que aquel donde la oscuridad tiene su asiento y donde lo podrido es ley en vigor? 

El caso es que lo único que tiene Mordor de bueno, por así decirlo, es que allí está el Monte del Destino donde todo tendrá su destino, por así decirlo y donde el Mal acabará pagando su larga deuda con el Bien. Y, aunque, en realidad, se trata de un accidente físico es allí donde todo empezó y donde se forjó el Anillo Único y es allí, precisamente allí (¿Dónde iba a ser?) donde fue arrojado cazando, ya de paso, dos pájaros de un tiro: el propio Anillo y la alimaña que responde al nombre de Gollum. Y no podemos decir que eso sea poco sino mucho y más que mucho. 

La muerte. Sí. La misma muerte tiene su sede en Mordor. Y es que de allí sólo puede salir, siendo el asiento del Mal, lo que para otros es el final de su existencia. Y es que tal es la pretensión del Mal en persona: acabar con todo aquel que se le oponga que, como podemos pensar entre tantas razas como hay, por fuerza han de ser muchos los seres que no estén dispuestos a tragar con ciertas ruedas de molino y a ser esclavos de alguien así… 

La muerte. Tal forma de procurar el final de quien se pretende eliminar, no es más que la continuación, el brazo actuante del Mal. Y es hija directa de un corazón ennegrecido, ya, desde el principio (¡ojo, desde el mismo principio de todo esto!) y responde con todas sus sílabas a la herrumbre de unas entrañas podridas por la envidia y el egoísmo y del propio mundo de metal que es y representa frente a la naturaleza viva que pretende someter y al que tanta “manía” tenía J.R.R. Tolkien con más razón que un santo. 

Y ante esto ¿Acaso podía vencer eso contra el Bien? 

Vamos, como que no, ¡Valganos Eru!

 

Eleuterio Fernández Guzmán- Erkenbrand de Edhellond

Un amigo de Lolo– "Lolo, libro a libro"- Cristo Médico – y 7

Mon, 2021-06-28 18:45

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Con la ayuda de Dios vamos a dar cabida en este blog y, en concreto, en el lugar donde le corresponde que no es otro que el que se refiere al #beatoLolo, lo mismo que hicimos en lo referido a Lolo, periodista, a lo refiere el capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título “El Médico”. 

Y no, no se trata de que en sus ratos libres Lolo fuera médico sino que el susodicho capítulo viene referido a Jesucristo como Médico, donde el alma tanto va a tener que ver. 

Con la ayuda de Dios estamos dando cabida en este blog y, en concreto, en el lugar donde le corresponde que no es otro que el que se refiere al Beato Manuel Lozano Garrido, lo mismo que hicimos en lo referido a Lolo, periodista, a lo que refiere el capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título “El Médico”. 

Y no, no se trata de que en sus ratos libres Lolo fuera médico sino que el susodicho capítulo viene referido a Jesucristo como Médico, donde el alma tanto va a tener que ver.

Cristo Médico – y 7

 

“Tiro alegremente de tu fuente de paternidad y me doy a tu Providencia, porque quiero vivir avaramente el ansia de ser útil a los demás.” (Mesa redonda con Dios, p. 7)

 

Es cierto y verdad que el ser humano tiene cierta tendencia a creerse que por sí mismo todo lo puede hacer y que, en realidad, Dios tampoco le va a solucionar determinado problema. A eso, claro está, podemos llamar soberbia pero, con relación a Quien todo esto se refiere… más bien podemos llamar ceguera voluntaria

Al parecer, eso no es no más conveniente y, como se nos dice en este texto del capítulo “El Médico”, más bien deberíamos algo que está, aunque a veces pensemos que no, más cerca de nosotros de lo que creemos: Dios mismo.

 Nos dice Lolo, o pone en boca de su Médico que sí, que debemos darnos con alegría a lo que supone que Dios existe y, sobre todo, que es nuestro Padre. Y Jesucristo bien que lo demostró a lo largo de la vida que conocemos de su existencia: orando a Dios, dirigiéndose a su Padre del Cielo para dar gracias o para determinada determinado don y, claro, también gracia. En fin… que no dudó ni por un instante que la mano del Todopoderoso iba a echársela cuando fuera necesario hacerlo

¿Qué quiere decir eso? Leer más... »

¿Indultará Dios a los traidores?

Sun, 2021-06-27 05:08

Hace tiempo que el que esto escribe no lo hace de temas, digamos, “institucionales”, sea de la institución que sea. Por tanto, también hace tiempo que no ha mostrado indignación alguna como ante muchas de las cosas que salen del Vaticano o de España mismo. Sin embargo, llega un momento en el que a uno se le hinchan las narices y ha de saltar por alguna parte.

Tengo que decir, que no siento para nada que esto que voy a escribir pueda molestar a alguien pues sólo faltaría que además de ser … tengamos que poner la cama.

Y sí, también sé seguro que se me va a decir que aquí no hay caridad cristiana en lo que voy a decir y que hay que tener cuidado con las palabras y todo eso pero, qué le vamos a hacer, al fin al cabo, el que esto escribe es escritor, como se dice, de brocha gorda aunque la mayoría de las veces coja la fina para escribir y me dedique a cosas, digamos, más espirituales. Pero es que a veces, las terrenas también nos afectan a los creyentes católicos a no ser que queramos mirar para otro lado o esconder la cabeza cual avestruz.

A mí todo esto que ha pasado y está pasando con el tema de los indultos a los condenados, por delincuentes de varios delitos, me parece, si hablamos a nivel de Iglesia católica, una pura vergüenza, un asco grande y unas ganas terribles de mandar a esparragar a más de uno o, si es mejor, a dedicar sus vidas a cosas para las que, al parecer, no tienen lo que deben de tener para dedicarse a las suyas.

Con franqueza tengo que decir que era más que sabida la situación de la Iglesia católica en Cataluña: prácticamente perdida toda ella y vendida al separatismo pues han de tener la ilusión de tener, en su día, algo así como una Conferencia Episcopal Catalana en su sueño independentista sueño que, por cierto, no es más que una pesadilla surgida de haber empinado el codo demasiadas veces a base de cava.

No me dirán ustedes que ponerse a favor de unos indultos tan desvergonzados y tan poco oportunos como los que han puesto en la calle sin arrepentimiento alguno y sin propósito de enmienda a una serie de malcarados individuos es poca cosa. No. Es más y más que mucha cosa.

No me dirán ustedes que ponerse a favor de unos indultos que causan separación en la sociedad es cosa a no tener en cuenta y que no podemos considerar cómplices de lo cometido a quien a favor se pone de los que cometieron los delitos.

No me dirán ustedes que hacer uso de la prostituida palabra “diálogo” para arrimar el ascua a su sardina con unas personas que dicen y mantienen que van a volver a cometer los delitos por los que fueron “condenados” no es, hacer uso de tal palabra, tomar a todo el mundo por imbécil y no tomarse a sí mismo por verdaderos necios por colaborar de tal manera con el Mal.

No me dirán ustedes que presentar un espíritu de santurrón para vender una posición impresentable no convierte a tales personas en verdaderos tontos útiles de unos partidos de izquierdas e izquierdistas partidarios del “arderéis como en el 36” y que tardarían  menos que en lo que se chupa un espárrago en volver a hacer lo mismo.

Bueno… a lo mejor la cosa va teniendo explicación si tenemos en cuenta que los mismos que ahora apoyan a los obispos de Cataluña, cobardes y vendidos del todo a lo que ya sabemos, no hicieron mucho cuando el Ejecutivo (nunca mejor nombre) de España acabó profanando la tumba de Francisco Franco Bahamonde que fue el mismo que permitió, con su cruzada, que ahora haya señores que puedan hacer lo que hacen y quedarse tan tranquilos.

La cosa es que, como hemos dicho arriba, da verdadero asco y no estamos seguros si quienes han apoyado eso lo han hecho tapándose la nariz para no oler el nauseabundo olor que debió salir de la habitación donde el Maligno había plantado la semilla de la discordia.

De todas formas, y con ser esto un desahogo que se queda más que corto, el que esto escribe sabe perfectamente que aquí no va a pasar nada. Bueno, no va a pasar nada hasta que pase y, entonces, a más de uno se le va caer la cara de vergüenza.

Y otro de todas formas: vean que no he citado a nadie en concreto ni he arremetido contra personas que deben creerse honorables por el cargo que ocupan porque no deben darse cuenta de que el honor no va aparejado al sillón sino, en todo caso, a la persona y, en fin, vamos, como que no es el caso en todas las personas que ocupan ciertos sillones eclesiales…

Pero ¿saben ustedes lo mejor de todo? Pues lo mejor es que hacemos la pregunta que titula este artículo en la seguridad de que Dios será bueno pero, ¡Ay!, justo. ¿Creen aún en eso?

Por cierto, deberían tener en cuenta las ruedas de molino: primero, para no obligarnos a comulgar con algunas de ellas y, segundo, para no tener que colgárselas al cuello por el escándalo causado…

Amén. 

Eleuterio Fernández Guzmán

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Agradar al mundo nunca ha sido cosa de los hijos de Dios.

Para leer Fe y Obras. 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

La Palabra para el Domingo - 27 de junio de 2021

Sat, 2021-06-26 00:01

Como es obvio, hoy no es domingo 27 sino sábado, 26 de junio de 2021. Esto lo decimos porque hemos publicado hoy el comentario del Evangelio que siempre hemos traído aquí en día, precisamente, domingo. Sin embargo, un amable lector, sacerdote, me hizo la sugerencia de poner el comentario del Evangelio del primer día de la semana, el sábado porque, como es verdad y lamento no haberme dado cuenta, el texto del Evangelio de la Santa Misa del sábado por la tarde es el del domingo siguiente.

También lamento no haberme dado cuenta de que publicando este comentario a determinada hora de España aún es viernes en la América hispana. Por eso, y por cumplir con el horario y que las cosas sean razonables, es publicado este comentario ahora, a esta hora en España cuando ya es sábado en América. Y a lo mejor es posible que haya quien piense que decir esto no hace falta pero con franqueza digo que creo es necesario y más que necesario.

                                                                      

 

Mc 5, 21-30. 33-43

 

“21 Jesús pasó de nuevo en la barca a la otra orilla y se aglomeró junto a él mucha gente; él estaba a la orilla del mar. 22   Llega uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo, y al verle, cae a sus pies, 23 y le suplica con insistencia diciendo: ‘Mi hija está a punto de morir; ven, impón tus manos sobre ella, para que se salve y viva. 24       Y se fue con él. Le seguía un gran gentío que le oprimía. 25 Entonces, una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, 26 y que había sufrido mucho con muchos médicos y había gastado todos sus bienes sin provecho alguno, antes bien, yendo a peor, 27 habiendo oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y tocó su manto.

28 Pues decía: ‘Si logro tocar aunque sólo sea sus vestidos, me salvaré.’ 29 Inmediatamente se le secó la fuente de sangre y sintió en su cuerpo que quedaba sana del mal. 30 Al instante, Jesús, dándose cuenta de la fuerza que había salido de él, se volvió entre la gente y decía: ‘¿Quién me ha tocado los vestidos?’ 33 Entonces, la mujer, viendo lo que le había sucedido, se acercó atemorizada y temblorosa, se postró ante él y le  contó toda la verdad. 34 El le dijo: ‘Hija, tu fe te ha salvado; vete en paz y queda curada de tu enfermedad.’35 Mientras estaba hablando llegan de la casa del jefe de la sinagoga unos diciendo: ‘Tu hija ha muerto; ¿a qué molestar ya al Maestro?’ 36 Jesús que oyó lo que habían dicho, dice al jefe de la sinagoga: ‘No temas; solamente ten fe.’ 37      Y no permitió que nadie le acompañara, a no ser Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.38 Llegan a la casa del jefe de la sinagoga y observa el alboroto, unos que lloraban y otros que daban grandes alaridos.39 Entra y les dice: ‘¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no ha muerto; está dormida.’ 40 Y se burlaban de él. Pero él después de echar fuera a todos, toma consigo al padre de la niña, a la madre y a los  suyos, y entra donde estaba la niña. 41    Y tomando la mano de la niña, le dice: ‘= Talitá kum =‘, que quiere decir: ‘Muchacha, a ti te digo, levántate.’ 42 La muchacha se levantó al instante y se puso a andar, pues tenía doce años. Quedaron fuera de sí, llenos de estupor. 43   Y es insistió mucho en que nadie lo supiera; y les dijo que le dieran a ella de comer.”

 

 

COMENTARIO

 

Evangelio de la confianza

 

La labor evangelizadora de Jesús suponía que, en determinadas ocasiones, se tuviese que servir de actos llamados extraordinarios para enseñar. También así enseñaba qué es la voluntad de Dios y, sobre todo, para qué había venido Él al mundo. 

Aquí vemos, o contemplamos como si estuviéramos como espectadores, dos casos distintos, muy distintos: Jairo, jefe, entre otros, de la sinagoga, poderoso entonces, necesita, porque ha confiado en Él, la intervención del Maestro y acude a demandarlo; la hemorroísa, pobre, apartada de la sociedad, también necesita, aunque para ella misma, la mano salvadora y obradora de maravillas de Jesús. Ambos, como sujetos pasivos, que para recibir, creen que la única, y última, posibilidad de salvación, la tienen en aquella persona que camina llevando, en su camino, a tanta gente que confía en su amor, en su entrega, en su don. 

Entre el planteamiento del caso de Jairo y su resultado, entre la desesperación y la alegría, por la enfermedad y muerte y su curación, la hemorroísa, sufridora de flujos de sangre que la imposibilitan para vivir con igualdad entre sus semejantes (debido a la concepción que, entre los judíos, se tenía de la sangre y el manar de la misma) es un caso de especial importancia. No sólo la incorpora a la sociedad sino que, además, lo hace como lo hace con aquel paralítico llevado a su presencia por aquellos amigos grandes en esperanza: primero tiene fe y, por lo tanto, Jesús le perdona sus “pecados” (según la concepción judía) y, luego, su enfermedad se cura. ¡Qué prueba para la fe tan significativa! 

También podemos darnos cuenta de que ambas personas, Jairo y la hemorroisa, a pesar de que Jesús sabía lo que querían y quiénes eran, espera a que ambas personas se identifiquen mediante la manifestación de fe que les impele a demandar su intervención. Es aquí, también, donde el Enviado nos da a entender lo que ya recoge la oración del Padre nuestro e indica; es decir, que hemos de ser nosotros los que demostremos, ante una necesidad, la intervención de quien sabemos que será seguro salvador, sanador, liberador de pecados y enfermedades. Sin embargo, creo yo que esto no debe de hacernos pensar que Dios es un instrumento, alguien  del que podemos hacer uso y luego, tras conseguir lo que queremos, lo olvidamos y seguimos con nuestra vida. Esto no puede ser así pues una cosa es la misericordia de Dios, que es inacabable, y otra el abuso que podemos hacer de ella, y nuestro pensamiento, corazón y conciencia han de hacernos ver que esto es una grave tergiversación de la posibilidad que Dios nos da de actuar en nuestra vida diaria. 

Los casos de Jairo, tan conmovedor (por pedir por una hija, por una niña) y de la hemorroísa, tan de práctico entender (por incorporar a la persona afectada por los flujos de sangre a la sociedad que la tenía olvidada, como si se tratase de una persona apestada) son dos ejemplos, a cada cual más maravilloso, para darnos a entender  la inmensa bondad de nuestro hermano, y Dios, Jesús

Que seamos, nosotros, como Jairo, que pide para otra persona, o como la hemorroísa, que pide para sí misma por algo que es algo más que una enfermedad, es caso de cada cual. Sin embargo, sí que tenemos que tener en cuenta el elemento común a ambos casos que nos debe faltar: la fe. 

 

PRECES

 

Por todos aquellos que no tienen fe como para encomendarse a Dios. 

Roguemos al Señor.

 

Por todos aquellos que no confían en el poder del Creador. 

Roguemos al Señor.

ORACIÓN

 

Padre Dios; ayúdanos a confiar en el poder inmenso de tu sabiduría y su misericordia.

 

Gracias, Señor, por poder transmitir esto.

  

El texto bíblico ha sido tomado de la Biblia de Jerusalén.

 

Eleuterio Fernández Guzmán

   

Panecillos de meditación

Llama el Beato Manuel Lozano Garrido, Lolo, “panecillos de meditación” (En “Las golondrinas nunca saben la hora”) a los pequeños momentos que nos pueden servir para ahondar en determinada realidad. Un, a modo, de alimento espiritual del que podemos servirnos. 

Panecillo de hoy: 

Palabra de Dios; la Palabra 

Para leer Fe y Obras.

 

Para leer Apostolado de la Cruz y la Vida Eterna.  

Ventana a la Tierra Media - El Bien de verdad y el Mal de solemnidad, en J.R.R. Tolkien

Wed, 2021-06-23 18:25

Cualquier lector habitual de J.R.R. Tolkien, en versión propia o en la que ha transmitido su hijo Cristopher de la obra de su padre (al que, por cierto, estamos más que agradecidos y queremos en el Cielo pues falleció este año, el pasado 16 de enero), sabe que si hay un tema que es básico en la obra del profesor de Oxford es el de la existencia del Bien y el Mal o, lo que es lo mismo, que existe uno y otro y que no es lo mismo adherirse a uno que a otro. Y eso ni en la Tierra Media ni en el planeta Tierra pues, como se podría decir, monta tanto y tanto monta la primera como el segundo.

En este común tema del Bien y del Mal no deja de reflejar sus creencias cristianas, aquí católicas, y es de recibo reconocer que lo hace la mar de bien porque queda muy claro quién es el primero y quién el segundo y a qué debemos atenernos con uno y con otro porque aquí, como en la vida misma, no vale que sea sí donde es no pero, sobre todo, no puede ser no donde es sí, si ustedes nos entienden, como diría Sam Sagaz.

Sostenemos, al respecto del Bien y del Mal que existe, en la obra del profesor de Oxford: el primero que lo es de verdad y el segundo que lo es, además de cierto y real, de pura solemnidad en cuanto pompa y aparato malvados de los que hace uso aquel que, pudiendo haber sido bueno prefirió, llevado del odio y de la envidia, oponerse a Eru y adentrarse en las más horribles de las tinieblas para que los más posibles hicieran lo mismo bajo su bota nigérrima.

Todo aquí, como en la vida misma, tiene importancia. Es decir, que el Bien se comporte como le corresponde y que el Mal haga lo que pueda para demostrar que lo es no es cosa que quede como si eso no tuviera importancia sino que tiene sus consecuencias que pueden verse muy bien en la letra de lo escrito por Tolkien padre. Es más, creemos que toda la obra de nuestro autor está relacionada, precisamente y no por casualidad, con esto y creemos que era lo que quería quien todo esto escribió: que al Mal saliese perdedor de su simpar lucha contra el Bien para que lo bueno se enseñorease del mundo y, en lo sucesivo, no tuviera que verse obligado a huir, esconderse o, lo que es peor, morir a manos o instrumentos del primero.Leer más... »

Un amigo de Lolo – "Lolo, libro a libro" - Cristo Médico – 6

Mon, 2021-06-21 17:02

Presentación

Yo soy amigo de Lolo. Manuel Lozano Garrido, Beato de la Iglesia católica y periodista que vivió su fe desde un punto de vista gozoso como sólo pueden hacerlo los grandes. Y la vivió en el dolor que le infligían sus muchas dolencias físicas. Sentado en una silla de ruedas desde muy joven y ciego los últimos nueve años de su vida, simboliza, por la forma de enfrentarse a su enfermedad, lo que un cristiano, hijo de Dios que se sabe heredero de un gran Reino, puede llegar a demostrar con un ánimo como el que tuvo Lolo.

Sean, las palabras que puedan quedar aquí escritas, un pequeño y sentido homenaje a cristiano tan cabal y tan franco.

Con la ayuda de Dios vamos a dar cabida en este blog y, en concreto, en el lugar donde le corresponde que no es otro que el que se refiere al #beatoLolo, lo mismo que hicimos en lo referido a Lolo, periodista, a lo refiere el capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título “El Médico”. 

Y no, no se trata de que en sus ratos libres Lolo fuera médico sino que el susodicho capítulo viene referido a Jesucristo como Médico, donde el alma tanto va a tener que ver. 

Con la ayuda de Dios estamos dando cabida en este blog y, en concreto, en el lugar donde le corresponde que no es otro que el que se refiere al Beato Manuel Lozano Garrido, lo mismo que hicimos en lo referido a Lolo, periodista, a lo que refiere el capítulo de su “Mesa redonda con Dios” de título “El Médico”. 

Y no, no se trata de que en sus ratos libres Lolo fuera médico sino que el susodicho capítulo viene referido a Jesucristo como Médico, donde el alma tanto va a tener que ver.

 

Cristo Médico–6

 

“Mi lema pienso que sea siempre el de un inmenso respeto a la vida, a la sagrada vida que has creado.” (Mesa redonda con Dios. p. 78)

 

Como podemos ver fácilmente, este texto de lo que corresponde al capítulo de título “El Médico” no es muy extenso. Sin embargo, es bien cierto que dice mucho y más que mucho y todo lo que dice debía ser tenido muy en cuenta por todo ser humano aunque bien sabemos que no siempre es así. 

En realidad, esto que nos dice el Beato de Linares (Jaén, España) es algo más que un consejo pues creemos que es una exhortación de parte de Dios

Digamos, para empezar, que un “lema” es algo que, por decirlo así, lleva alguien por bandera y que, por tanto, lo tiene en cuenta en lo que a su vida se refiere. Lo mismo podríamos decir de un grupo o, en general, de una nación. Pero aquí bien que se refiere Lolo a una persona, a sí mismo y a nosotros mismos. 

Pues bien, el lema al que ser refiere Lozano Garrido es bien claro y no debería necesitar de demasiada explicación aunque, por desgracia, sí la requiera. 

Ya lo decimos: hay que tener en cuenta la vida humana. 

Así dicho pareciera que esto carece de importancia pues cualquiera sabe que sí, que la vida humana, por ser cosa de nuestra especie, hay que tenerla en cuenta. Pero algo nos dice que no siempre es así cuando alguien como Lolo se ve en la necesidad de hacer hincapié en una tal realidad. 

Por otra parte, no quiere Lolo que tal lema sea algo, así, como pasajero, como una moda, como una pose, como algo a lo que se le dedica atención según y cómo. No. él lo dice con toda claridad: “que sea siempre”. Y es que siendo eso, siempre, se convierte en un motor de vida que sólo puede ser bueno y mejor. 

Una cosa, pues: respeto a la vida.Leer más... »

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