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Tema 11: LAS TENTACIONES MESIÁNICAS DE JESÚS

Imagen de Silvia

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Por qué le llamamos mesiánicas a las tentaciones que sufre Jesús, pues porque  el diablo lo tienta en su persona, como el Mesías enviado por Dios a su pueblo elegido, Israel.

 

Inmediatamente después del Bautismo, los Evangelistas Sinópticos (Mt , Mc  y Lc), presentan a Jesús conducido por el Espíritu Santo, que lo lleva al desierto.

Jesús fue al desierto para cumplir con la nueva misión que Dios Padre le encomienda.

Estuvo en el desierto 40 días, que ante todo fue un retiro espiritual de unión con Dios, con su Padre, estaba ahí para prepararse para el ministerio que iba a comenzar.

Este retiro, en el cual estaba en oración, no fue para que fuera tentado por el demonio, sino que fue para que entrara en comunicación con Dios, en oración con Dios, para hacer su planificación, para recibir la luz de Dios para poder realizar su misión.

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Siempre a todos se nos presentan distintas posibilidades para seguirlas y debemos aprender a tomar la mejor decisión, debemos cuestionarnos ¿Dios quiere esto para mí? ; muchas veces suele suceder  que nos inclinamos por la otra opción, por la que no debe ser y estas son las tentaciones del demonio, que quiso desviarnos de nuestra auténtica vocación, nos quita del camino que Dios nos ha marcado para salvarnos, pues Dios quiere que todos los hombres nos salvemos y lleguemos  a ser santos.

 

Jesús quiso sufrir estas tentaciones, para hacernos ver que con oración al igual que Él, podemos vencerlas.

 

Los Evangelistas narran de manera breve, que el diablo se acercó a Jesús para ponerle  tentaciones sobre la manera de llevar a cabo su misión de Mesías y no hacer la voluntad de Dios.

 

 

Son de tres tipos las tentaciones que tuvo Jesús:

               

DE PODER

Sube el demonio a Jesús a una montaña muy alta y le presenta

Todos los reinos de la tierra.

 

 

DE VANAGLORIA O GLORIA

Lo sube a un muro y le dice que se aviente al vacío, porque los ángeles llegarán y le rescatarán, ante todo un público y le dice que entonces resultará glorioso, con fama.

 

 

DE RIQUEZA

También le dice, si Dios te ha dado poder de hacer milagros, si cambias esas piedras en pan y con los milagros tendrás riqueza.

 

Lo importante de esos 40 días de retiro espiritual de Jesús, es que, lleno del Espíritu Santo era conducido por el Espíritu Santo y venció gracias a la presencia del Espíritu Santo, Espíritu de fortaleza contra el mal.

 

1ª. Tentación.-

Para tentar al hombre, el diablo se vale de las circunstancias concretas en que se desarrolla la vida de una persona que trata de realizar el plan que Dios le ha asignado.

Jesús ha ayunado y tiene hambre, entonces el tentador le dice “Puesto que eres hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”.

Satanás le propone una tentación de egoísmo y de abuso indebido de un don, en beneficio propio, fuera del plan de Dios.

 

2ª. Tentación.-

Nuevamente el diablo se dirige a Jesús-Mesías “Puesto que eres hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito. A sus ángeles te encomendará y en sus manos te llevarán para que no tropiece tu pie en piedra alguna”. Aquí le pone una tentación de ostentación (mostrar algo con vanidad), de vanagloria (presunción). Esta es una tentación contra su mesianismo humilde y obediente.

Jesús le responde “No tentarás al Señor tu Dios”. Dios no quiere que se busque auxilio en ninguna parte que no sean los caminos trazados por Él, esto es que cuando tenemos un problema muy grande o una enfermedad, no nos acerquemos a ninguna persona que ejerza la brujería, o a que   lean las cartas para conocer el futuro.

Debemos acercarnos más a Dios y pedirle, aunque muchas veces podemos sentir como si Dios no nos hiciera caso a lo que le pedimos, pero es que los tiempos de uno no son los tiempos de Dios y Él concederá lo que le estamos pidiendo en el momento en que Él lo juzgue conveniente, si eso que pedimos es para bien de nuestra alma y si no es así pues no nos lo concederá y sí nos concederá algo que necesitemos y que nos ayude a nuestra santidad.

 

3ª. Tentación.-

El diablo se dirige a Jesús,  proponiéndole poder, grandeza, riqueza y dominio, basada en una mentira: “Te daré todo el poder y la gloria de estos reinos, porque a mí me han sido entregados y se los doy a quien quiero, si pues, me adoras, todo será tuyo”. Jesús le responde con una orden tajante (que no admite discusión ni queja) <<Apártate Satanás, porque está escrito “Al Señor tu Dios adorarás y sólo a Él darás culto”>>. Debemos adorar solamente a Dios y a nadie más.

 

Terminadas las tentaciones, el diablo se retiró. San Lucas agrega: “Hasta un tiempo oportuno” y este tiempo oportuno será cuando Jesús inicie su pasión en Getsemaní.

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Actualizando el tema de las tentaciones, transportémosla a nuestra vida:

Las tácticas del diablo respecto a nosotros, serán siempre desviarnos del camino querido por Dios y ponernos trabas en el empeño (deseo vehemente, fuerte, de conseguir algo) por nuestra santificación.

Nos hará proposiciones en la misma línea de nuestra misión, pero mostrándonos caminos inadecuados que nos hagan fracasar. Serán tentaciones de egoísmo, de uso indebido de nuestras capacidades, de soberbia, orgullo, vanagloria, etc., en definitiva no seguir el plan de Dios, sino hacer nuestra propia voluntad. Como en el caso de Jesús, el Espíritu Santo, presente en nosotros, nos da la luz y nos proporciona la fortaleza necesaria para vencer las tentaciones del demonio y caminar por los senderos de Dios.

Ante las tentaciones, recemos la oración que Jesús nos enseñó: el “Padre Nuestro”.

 

padre nuestro