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Testimonio de Ana Laura

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Hola soy Ana Laura. Soy mamá de cinco chicos homeschoolers.

Ésta es la historia de como llegamos a hacer homeschooling sin saberlo.

Como antecedente puedo decir que yo misma fuí homeschooler puesto que estudié bachillerato en sistema abierto.  Para mí fué lo máximo el estudio independiente por sus muchas ventajas entre ellas.

-Te haces responsable de tu estudio y avance.

-Estudias los días y horarios que prefieres.

-Estudias por iniciativa propia y no por presiones externas.

Años después cuando buscabamos "kinder" para nuestra hija mayor conocí el sistema Montessori y me enamoré del método. Era muy semejante a como yo había estudiado: Un aprendizaje individual, a tu ritmo basado en una responsabilidad personal y no externa. Así que todos mis hijos desfilaron por la escuela Montessori, los mayores incluso hasta bién entrada la primaria. Les gustaba tanto su escuela Montessori que las vacaciones parecían castigo.  Además como sus compañeros se inscribían en cursos de verano los chicos sentían que se estaban perdiendo de algo. Entonces inventé nuestro "curso de verano en casa" haciamos muchas actividades educativas, paseos etc. Cada año lo ibamos perfeccionando y hasta la fecha lo esperan con ansia. No me imaginaba que aquello iba a ser la semilla de algo grande.  

Cuando la mayor estaba en cuarto año comenzaron a impartirse temas de educación sexual en las primarias. Mi esposo y yo decidimos cambiarlos a la escuela católica para que les dieran una buena orientación. Desafortunadamente la educación sexual ya está encima y son los libros oficiales los que marcan la pauta .

Los problemas fueron en aumento. Cambiar del sistema Montessori al tradicional del "sientate y callate"  les costó mucho trabajo. Luego conforme los menores entraron a la escuela los gastos aumentaron. Nosotros creiamos que en bién de los niños valía la pena hacer cualquier sacrificio con tal de que recibieran educación católica. Pero ellos empezaron a resentir el ser los pobres de la escuela. No sólo los discriminaban por esa razón sino que además su cultura era diferente a la de los otros niños.

Desde que nos casamos mi esposo y yo quisimos formar una familia donde Dios fuera el centro y hubiera una cultura elevada. También decidimos que la nuestra sería una familia "sin tele". Nuestros hijos crecieron al margen de la tele salvo por algunos programas culturales.

En la escuela Montessori era más común que hubiera niños "no tele" o al menos eran más tolerantes. Pero en la escuela católica (duele decirlo) mis niños eran bichos raros. Era un problema no conocer al actor de moda o no haber visto la última película de estreno. Además es difícil que te acepten si lees Shakespeare, oyes Beethoven o asistes al ballet.

Poco a poco mis hijos fueron desertando. La mayor a la preparatoria abierta, el siguiente a la secundaria abierta y el siguiente desde 6o año. Ya habiamos decidido que nuestra cuarta hija hiciera secundaria abierta, al termino de éste año escolar, cuando me topé hace unos meses con el internet y se me abrió un mundo nuevo. Yo jamás había oído sobre homeschooling y no sabía que había más familias como la mía. Yo creía que los mios eran los únicos chicos raros que preferían estudiar en casa.

 En junio pasado asistimos a la reunión de familias homeschoolers en la Ciudad de México. Fué maravilloso convivir con familias que comparten el mismo ideal. Su apoyo ha sido crucial para nosotros. El ver tantos chicos que estudian primaria en casa no animó a decidir que también nuestra hija menor estudiara así. Finalmente le hemos dicho adiós al colegio.

Me parece que no será un camino fácil porque hasta el momento nos han llovido críticas de quienes se han enterado de nuestra decisión. En general la gente acepta más que un joven estudie prepa o incluso secundaria abierta (y ahora hay tanta violencia escolar que no les sorprende tanto). Pero sacar a un niño de la primaria está muy mal visto. Cuando critican a mis hijas menores no saben que decir o cómo defenderse. A pesar de todo creemos que Dios no ha puesto en éste camino y con su ayuda seguiremos.

Nosotros hemos visto que la escuela no es una necesidad porque lo importante es la educación y esa la damos principalmente los padres. Lo que hay que inculcar en los niños es el amor a Dios y el amor al conocimiento. Así no habrá obstaculo que los detenga.