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Tema 13: La misión liberadora de Jesús.

Imagen de Silvia

 

El reinado de Dios echa fuera el reinado de Satanás, con sus consecuencias de pecado, de dolor y de muerte.

 

Jesús iba por toda la región e Galilea enseñando en las Sinagogas donde enseñaba con una sabiduría nueva y diferente de los demás; el servicio era dirigido por laicos y gobernado por los Escribas.

 

 

 

SINAGOGA: lugar donde se hacía oración y se anunciaba la Palabra de Dios.

 

 

Una ocasión, Jesús aceptó la invitación a un banquete donde estaban muchos publicanos (eran los que trabajaba con los romanos) y por lo tanto se les consideraba pecadores, impuros. Los fariseos, estaban escandalizados de la libertad que tenía Jesús para tratar con los publicanos, entonces Jesús les dijo: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos; no he venido a llamar a la conversión a los justos, sino a los pecadores”

Lc 5, 31-32.

 

 

 

Fariseos: grupo judío laico que eran auténticos guías religiosos del pueblo, eran muy estudiosos de las Escrituras y a sus especialistas se les llamaba Escribas.

 

 

El tema de la venida del Reino de Dios, fue el tema central de la proclamación de Jesús durante todo su ministerio.

 

 

Ahora les pregunto cuándo viene la luz, ¿qué se va fuera?. La obscuridad, ahora, cuando viene el Reino de Dios, ¿qué reino será el que se vaya fuera?. El del pecado, el reino de las tinieblas, el reino de satanás. ¿Por quién entró el pecado en el mundo?. Por satanás.

Pero fíjense, en la actualidad, el mayor triunfo de satanás es el que no se crea en su existencia. Pero debemos tomar en cuenta que en la Biblia se menciona la existencia de satanás, por lo tanto, debemos aceptar que sí existe.

En el Templo de Jerusalén se llevaban a cabo los sacrificios de animales a Yahvéh, hacían el servicio divino que celebraban los sacerdotes (que eran originarios de la tribu de Leví).

Jesús leyó en la Sinagoga y le entregaron en una ocasión el rollo de los escritos de los Profetas que correspondía a ese día. (Antiguamente se escribía en pergaminos y quedaban enrollados y así se guardaban). Jesús el día que le tocó leer, desenrollo el volumen y encontró un pasaje que decía:

El Espíritu del Señor me acompaña,

por cuanto que me ha ungido Yahvéh.

Me ha enviado a anunciar

la buena nueva a los pobres,

a vendar los corazones rotos,

a pregonar a los cautivos la liberación,

y a los reclusos la libertad;

a pregonar año de gracia de Yahvéh

y un día de venganza de nuestro Dios;

para consolar a todos los que lloran,

para darles diadema en vez de ceniza,

perfume de fiesta en vez de duelo,

alabanza en vez de espíritu abatido.

Is 61, 1-3

 

 

A la lectura en voz alta de la Ley y de los Profetas, seguirá la interpretación de la Escritura. (Así como sucede en la Misa, que una vez hecha la lectura del Evangelio, el sacerdote da su homilía, o sea, nos ayuda a interpretar lo que nos dice el Evangelio leído).

 

Jesús enrolló nuevamente el volumen de los Profetas, lo entregó y se sentó. Comenzó a hablarles aplicándose a sí mismo la profecía de Isaías.. “¡Esta Escritura que acabáis de oir, se ha cumplido Hoy!”.

 

Él es el Profeta anunciado por Isaías, Él es el Ungido de Dios, pues ha puesto sobre Él su Santo Espíritu.

 

 

 

UNGIDO (Esperado) = CRISTO = MESÍAS en hebreo.

 

 

Actividad Liberadora, Sanadora y Salvadora de Jesús.-

Jesús estaba predicando en la Sinagoga de Cafarnaún un sábado, predicando siempre la venida del Reino de Dios, se inquietó el demonio, pues “había en la Sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo de pecado, poseído por un espíritu de pecado. Los otros sábados había asistido tranquilamente a la Sinagoga y no había pasado nada, era una persona muy tranquila, pero en esta ocasión Jesús estaba hablando de la venida del Reino de Dios, aquel pecador poseído por el demonio, no soportó y comenzó a gritar “qué tenemos que ver contigo, ¿vienes a destruirnos?. Se que eres el Santo de Dios” y Jesús le decía: “¡Cállate! ¡Cállate! y sal fuera de él” y entonces el demonio salió de él, pues Jesús mandó con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.

Al recorrer las páginas de los Evangelios, encontramos una cantidad impresionante de acciones liberadoras, Jesús libera de las cadenas del demonio, perdona los pecados, cura enfermedades corporales, sana conflictos sicológicos e inclusive vuelve a la vida a algunos muertos.

 

 

El nombre de JESÚS quiere decir “DIOS SALVA”