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Homeschooling yo? No, mejor que eduque a mis hijos un profesional de la educación

¿Homeschooling yo? No, ¡Mejor que eduque a mis hijos un profesional de la educación!

Esta pregunta recientemente nos la hicieron vía facebook, y creo que vale la pena reflexionar al respecto, pero antes que nada, esto dice el Magisterio de la Iglesia:

1.- Nunca se ha hablado tanto de la educación

En realidad, nunca se ha hablado tanto de la educación como en los tiempos modernos; por esto se multiplican las teorías pedagógicas, se inventan, se proponen y discuten métodos y medios, no sólo para facilitar, sino además para crear una educación nueva de infalible eficacia, que capacite a las nuevas generaciones para lograr la ansiada felicidad en esta tierra.

2.- La razón de esto es un estímulo divino hacia la perfección

La razón de este hecho es que los hombres, creados por Dios a su imagen y semejanza y destinados para gozar de Dios, perfección infinita, al advertir hoy más que nunca, en medio de la abundancia del creciente progreso material, la insuficiencia de los bienes terrenos para la verdadera felicidad de los individuos y de los pueblos sienten por esto mismo un más vivo estímulo hacia una perfección más alta, estímulo que ha sido puesto en la misma naturaleza racional por el Creador y quieren conseguir esta perfección principalmente por medio de la educación.

Estimulo divino hacia la prefección

3.- El hombre pretende lograr esta perfección con las solas fuerzas humanas, sin ayuda de Dios.

Sin embargo, muchos de nuestro contemporáneos, insistiendo excesivamente en el sentido etimológico de la palabra, pretenden extraer esa perfección de la mera naturaleza humana y realizarla con las solas las fuerzas de ésta.

4.- Esto es un error grave porque define la dirección hacia el fin último

Este método es equivocado, porque, en vez de dirigir la mirada a Dios, primer principio y último fin de todo el universo, se repliegan y apoyan sobre sí mismos, adhiriéndose exclusivamente a las cosas terrenas y temporales; y así quedan expuestos a una incesante y continua fluctuación mientras no dirijan su mente y su conducta a la única meta de la perfección, que es Dios, según la profunda sentencia de San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Es, por tanto, de la mayor importancia no errar en materia de educación, de la misma manera que es de la mayor trascendencia no errar en la dirección personal hacia el fin último, con el cual está íntima y necesariamente ligada toda la obra de la educación.

5.- No puede existir educación verdadera que no este totalmente ordenada hacia el fin último

Porque, como la educación consiste esencialmente en la formación del hombre tal cual debe ser y debe portarse en esta vida terrena para conseguir el fin sublime para el cual ha sido creado, es evidente que así como no puede existir educación verdadera que no esté totalmente ordenada hacia este fin último, así también en el orden presente de la Providencia, es decir, después que Dios se nos ha revelado en su unigénito Hijo, único que es camino, verdad y vida (Jn 14, 6)no puede existir otra completa y perfecta educación que la educación cristiana.

Capilla de Loreto Escalera

6.- Es de importancia suprema la educación cristiana de los individuos, familias y toda la sociedad

Lo cual demuestra la importancia suprema de la educación cristiana, no solamente para los individuos, sino también para las familias y para toda la sociedad humana ya que la perfección de esta sociedad es resultado necesario de la perfección de los miembros que la componen.

E igualmente, de los principios indicados resulta clara y manifiesta la excelencia insuperable de la obra de la educación cristiana, pues ésta tiende, en último análisis, a asegurar el Sumo Bien, Dios, a las almas de los educandos, y el máximo bienestar posible en esta tierra a la sociedad humana. Y esto del modo más eficaz posible por parte del hombre, es decir, cooperando con Dios al perfeccionamiento de los individuos y de la sociedad, en cuanto que la educación imprime en las almas la primera, la más poderosa y la más duradera dirección de la vida, según la conocida sentencia del Sabio: Instruye al niño en su camino, que aun de viejo no se apartará de él (Prov 22,6). Por esto decía con razón San Juan Crisóstomo: «¿Qué obra hay mayor que dirigir las almas, que moldear las costumbres de los jovencitos?

7.- También la eduación es una profunda expresión de amor a Jesús

Pero no hay palabra que revele con tanta claridad la grandeza la belleza y la excelencia sobrenatural de la obra de la educación cristiana como la profunda expresión de amor con que Jesús, nuestro Señor, identificándose con los niños, declara: Quien recibe a uno de estos niños en mi nombre, a mí me recibe (Mc 9,36).

8.- ¿Cómo cumplir con este deber sin equivocarnos?

Ahora bien, para prevenir todo error en esta obra de tanta importancia y para realizarla del mejor modo posible, con la ayuda de la gracia divina, es necesario tener una idea clara y exacta de la educación cristiana en sus elementos esenciales, esto es: a quién pertenece la misión de educar, cuál es el sujeto de la educación, cuáles las circunstancias necesarias del ambiente, cuál el fin y la forma propia de la educación cristiana, según el orden establecido por Dios en la economía de su providencia.

9 .- ¿A quién pretenece la misión de educar? ¿a los maestros? ¿a los padres? ¿a la TV?

La educación no es una obra de los individuos, es una obra de la sociedad. Ahora bien, tres son las sociedades necesarias, distintas, pero armónicamente unidas por Dios, en el seno de las cuales nace el hombre: dos sociedades de orden natural, la familia y el Estado; la tercera, la Iglesia, de orden sobrenatural.

En primer lugar, la familia, instituida inmediatamente por Dios para su fin específico, que es la procreación y educación de la prole; sociedad que por esto mismo tiene prioridad de naturaleza y, por consiguiente, prioridad de derechos respecto del Estado.

Sin embargo, la familia es una sociedad imperfecta, porque no posee en sí misma todos los medios necesarios para el logro perfecto de su fin propio; en cambio, el Estado es una sociedad perfecta, por tener en sí mismo todos los medios necesarios para su fin propio, que es el bien común temporal; por lo cual, desde este punto de vista, o sea en orden al bien común, el Estado tiene preeminencia sobre la familia, la cual alcanza solamente dentro del Estado su conveniente perfección temporal.

La tercera sociedad, en la cual nace el hombre, mediante el bautismo, a la vida de la gracia, es la Iglesia, sociedad de orden sobrenatural y universal, sociedad perfecta, porque tiene en sí misma todos los medios indispensables para su fin, que es la salvación eterna de los hombres, y, por lo tanto, suprema en su orden.

10.- La educación pertenece a estas tres sociedades, Familia, Estado e Iglesia.

La consecuencia de lo dicho es que la educación, por abarcar a todo el hombre, como individuo y como miembro de la sociedad, en el orden de la naturaleza y en el orden de la gracia, pertenece a estas tres sociedades necesarias en una medida proporcionada, que responde, según el orden presente de la providencia establecido por Dios, a la coordinación jerárquica de sus respectivos fines.

11.- Opinión

Hasta aquí no hice sino citar la encíclica  Divini Illius Magistri https://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_31121929_divini-illius-magistri.html , este documento que más adelante fundamentará el rol de cada uno de estos tres entes en la educación, y he de decir lo siguiente:

11.1.- Situación de la Iglesia con respecto a la educación actual en México

La Iglesia continúa dando los elementos escenciales de la educación a través de las fuentes de la revelación, y son nuestro pilar. En la práctica, en México lo que vemos es una fortísima represión a la Iglesia para educar, donde la masonería ha logrado limitarla y encuadrarla en el perverso Sistema Educativo que corrompido en sus fines y medios, no sólo ha sido ineficaz para lograr el fin último de la educación sino también los fines inmediatos. 

Expulsada la Iglesia mediante sangre (de muchos mártires) y despojo (de sus bienes materiales)  de la educación, con la implacable LAICIDAD JACOBINA, tanto sacerdotes como laicos se han mantenido al margen ahora con grave omisión de una de sus funciones principales. Tan claro ha sido esto que la Iglesia ha declarado la emergencia educativa y se encuentra sensibilizando a sus sacerdotes y laicos sobre las graves consecuencias que actualmente vivimos por estas omisiones y agresiones.

11.2.- Situación del Estado con respecto a la educación actual en México.

Este hueco por omisión ha sido indignamente invadido por la Educación Pública, siendo en la actualidad un auténtico fraude para millones de mexicanos que además de dedicar vía el gobierno por impuestos un importante porcentaje del PIB al tema de educación, dedican además a la educación entre el 20 al 30% de sus salarios ya de por sí castigados vía impuestos, inflación y los peores tabuladores internacionales y de su tiempo para completar un programa educativo que no ha resistido ninguna evaluación seria sin salir en retirada como ocurrió con la evaluación PISA, sumese a esto un magisterio también corrompido por la masonería con sus principales dirigentes operando desde la cárcel. Así contemplamos a miles de familias donde para cubrir los gastos escolares, la mamá entra a trabajar confiando ciegamente en que será la Educación Pública la responsable de educar a los hijos. 

Al que no conoce a Dios a cualquier buey se hinca, dice el refrán y así pasa con el Sistema Educativo, que blindado por completo de cualquier mención católica, ha sido presa de todas las ideologías desde el marxismo y la tecnocracia hasta los absurdos actuales de la ideología de género.

11.3.- Situación de los Padres de familia con respecto a la educación actual en México.

La mayoría de las familias en México se encuentra inmersa en un paradigma que por sus frutos se derrumbaría de inmediato, pero que a base de mentiras, propaganda y costumbre nos envuelve en una turbulencia donde la reflexión y la comunicación se vuelve el elemento más ausente. Ahora a la esclavitud por un sueldo no competitivo le llamamos la "oportunidad de crecer profesionalmente" y esta llama de modo atractivo a las mamás, que con la idea de "comprarle todo a sus hijos" sin mayor resistencia sucumben a este grave error de creer que el tener sea mas importante que el ser. Así, confiamos a nuestros hijos a un "profesional de la educación" que fuese educado en el mismo sistema educativo fallido, para nosotros evadir no sólo nuestra principal responsabilidad como padres sino nuestra mas grande oportunidad de experimentar el amor de Dios, comparemos la felicidad experimentada cuando nuestra hija de 2 años nos sonríe y se lanza a abrazarnos con todas sus fuerzas con cualquier otro logro laboral, no puede haber comparación y sin embargo son los argumentos que empleamos para evadirnos y dejar lo más por lo menos.

En este proceso de evasión interviene también una imagen irreal que han programado en muchos, que indica que pese a no disfrutar la compañía de nuestros hijos (Felicidad presente), el sacrificio de la separación dará fruto con creces en el futuro cuando ellos "triunfen en la vida" mediante un mejor "desarrollo profesional" fruto de la producción económica de nuestra evasión. Generamos así "Padres ausentes" y ahora también "Madres ausentes" que después trabajar toda la vida y de dar sus mejores años a una empresa fría como el hielo, les recompensarán a los afortunados supervivientes con una pensión cada vez más dudosa que quizá alcance para colocarles en un asilo, porque los hijos, acostumbrados a vivir en "el sistema" y sin sus padres, habrán aprendido a desapegarse de los mismos, educarlos fue su obligación, pero la principal enseñanza que les dejaron es que ante todo, lo principal es el "desarrollo profesional" o en otras palabras hacer dinero a cambio de de servidumbre y aún a costa de los hijos, mucho más de los abuelos

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Este singular modelo, podría destruir familias, pero al estar enfocado en el crecimiento económico y la productividad, debería haber generado hace varias décadas, un paraíso económico, un país de primer mundo, que sin embargo, tampoco se ha logrado. ¿Cuanto tiempo más seguiremos alimentando y sacrificando a nuestras familias en esta utopía masónica destructora de la nación?

11.4 Conclusión

Es tiempo de que los padres regresemos del exilio y retomemos la educación de nuestros hijos, al menos en este cambio de época ha quedado claro que la emergencia educativa continúa, que estamos rechazando un llamado al amor al rechazar servir a nuestros hijos y cambiarlos por otros jefes e intereses, que este camino obligado no tiene, ha tenido ni tendrá un final feliz como plantea la propaganda consumista, y que aún con nuestra inexperiencia como educadores, bastaría la sola presencia, la cercanía y el amor compartido con ellos en tiempo y esfuerzo para compensar nuestras fallas en esa aventura de educarles y tratar de acercarlos a Dios.

Si encontramos un "profesional de la educación", que entienda todo esto y mantenga su enfoque en los fines lícitos de la educación, quizá ese mismo profesional sea quien nos recomiende educar a nuestros hijos en casa, al menos así ocurrió en nuestro caso.

Gracias por estar interesado en la educación de tus hijos, muchos de nosotros así iniciamos, con el gusanito de que algo no estaba bien.

 

 

 

 

 

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